Época de Raleo Químico en Manzanos: Optimización y Estrategias

El raleo, una labor cultural esencial en el cultivo del manzano, determina el tamaño comercial de las manzanas. Tradicionalmente, este proceso se realiza durante la floración o cuando los frutos son muy pequeños (máximo 16 mm) mediante raleo químico, utilizando productos cáusticos, Carbaril y reguladores de crecimiento. Posteriormente, se requiere un raleo manual de frutos en desarrollo, lo que implica un costo considerable y una alta demanda de mano de obra.

El objetivo principal de optimizar el raleo químico es reducir o eliminar la necesidad del raleo manual, aumentando así la eficiencia y rentabilidad del cultivo. A pesar de su amplio uso, el raleo químico actual en Chile no siempre es lo suficientemente efectivo para prescindir del repaso manual, a diferencia de otras regiones productoras de manzana. La mejora en este aspecto podría representar un valor potencial significativo para la industria chilena.

La oportunidad para mejorar la eficacia del raleo químico radica en la entrega de criterios objetivos para la aplicación de raleadores. Los métodos convencionales se basan principalmente en la temperatura ambiental, mientras que modelos más avanzados, como el desarrollado por la Universidad de Cornell, consideran variables climáticas y la disponibilidad de carbohidratos para explicar la eficacia del raleo. La aplicación de estos modelos permitiría reducir la variabilidad en los resultados y optimizar el proceso.

Optimización de Tratamientos y Programas de Raleo Químico

Históricamente, el Carbaril ha sido la base del raleo químico en manzanas en Chile, mostrando buena efectividad en variedades sensibles como Braeburn o Granny Smith. Para variedades más resistentes, se utilizaban mezclas con ácido naftalén acético (NAA). Los raleadores cáusticos, como el ATS, se han empleado como complemento, especialmente durante la floración, aunque sus resultados pueden ser pobres en floraciones prolongadas.

La introducción de la benciladenina (BA) ha sido clave, especialmente para variedades como Fuji, inicialmente en mezcla con Carbaril. Actualmente, la mezcla de reemplazo para variedades no sensibles a la producción de frutos pigmeos es benciladenina con NAA. Para Fuji, se exploran alternativas como la mezcla de benciladenina con aceite o, de manera más prometedora, con ácido abscísico (ABA), aunque este último presenta limitaciones por su costo.

Los programas de raleo se entienden como una serie de aplicaciones que pueden extenderse desde la floración hasta que los frutos alcanzan 20-24 mm. La eficacia de algunos productos, como Brevis®, está definida por la inhibición de la fotosíntesis en los días posteriores a su aplicación. Estudios sugieren que dos aplicaciones de ciertos raleadores mantienen una inhibición más prolongada en comparación con una única aplicación, lo que puede ser crucial para la eficacia del raleo.

En el contexto de la gestión de la carga frutal, el modelo de "Raleo de Precisión", desarrollado por Terence Robinson, combina poda, múltiples aplicaciones de raleo químico y un raleo manual final para lograr un número específico de frutos. Si bien el modelo de carbohidratos de Cornell ha mostrado utilidad en Estados Unidos, su aplicabilidad en Chile requiere adaptación, sugiriendo que las condiciones chilenas son más favorables para el raleo químico en periodos previos a condiciones nubladas y temperaturas medias.

El modelo de tasa de crecimiento post-raleador es otra herramienta que permite evaluar la diferencia en el crecimiento de los frutos que caerán y los que permanecerán. Este modelo se aplica midiendo el diámetro de los frutos entre 3 y 8 días después de la aplicación del raleador. Los niveles de raleo natural en Chile, expresados en frutos por dardo, varían según la variedad, y la presencia de múltiples frutos por dardo es un indicador de la necesidad de raleo.

En estudios realizados en la variedad Gala, se observó que el mayor efecto de los raleadores se obtiene con aplicaciones entre la caída de pétalos y hasta aproximadamente 10 días después. Sin embargo, también se detecta un efecto cuando los frutos ya están más desarrollados, especialmente si persisten dardos con frutos múltiples. Un aspecto fundamental para un raleo químico efectivo es una buena polinización de las flores "reina".

Diagrama de la inflorescencia de manzano, mostrando la flor central (reina) y las flores laterales.

La Época Óptima para el Raleo

El número de células de las manzanas, que determina su calibre potencial y calidad para el almacenaje, depende directamente de la época de raleo. Raleos más tempranos, realizados poco después de la floración, resultan en un mayor número de células y, por ende, mayor calibre y calidad, debido a una menor competencia entre los frutos. Esto permite optar a mayores tamaños y dejar una mayor cantidad de frutos sin afectar negativamente el calibre, en comparación con un raleo tardío.

Además del tamaño, el raleo más temprano tiene una influencia significativa en el retorno floral del año siguiente. Esto es particularmente importante en variedades propensas a la alternancia de producción (añerismo), como Fuji, Envy, Ambrosia, Jazz y Red Delicious, así como en muchas Galas sobre patrones semi-vigorosos. La variedad Cripps Pink, con sus clones, es una excepción notable por su buen retorno floral, incluso con cargas elevadas y raleos tardíos.

Raleo en Huertos Maduros y Exceso de Polinización

En huertos maduros, especialmente a partir del cuarto año de producción, el añerismo puede ser pronunciado. Los huertos más maduros tienden a ser más difíciles de ralear, requiriendo a menudo un repaso manual intensivo. El exceso de polinización, aunque necesario para el calibre, la nutrición y la forma del fruto, puede acentuar el añerismo en ciertas variedades y dificultar el raleo químico debido a una mayor tendencia a la cuaja.

En plantaciones nuevas, se prefieren estrategias que minimicen la competencia y faciliten el raleo, como el uso de bloques de una sola variedad con polinizantes estratégicos. La proporción de centros frutales sin cuajar es crucial para asegurar el retorno floral y mantener una producción constante temporada tras temporada.

Métodos de Raleo: Manual, Mecánico y Químico

Existen diversos métodos para el raleo de flores o frutos, cada uno con sus particularidades:

  • Raleo Manual: Consiste en la eliminación selectiva de flores o frutos a mano, a menudo con herramientas simples. Es preciso pero intensivo en mano de obra.
  • Raleo Mecánico: Utiliza maquinaria para remover flores o frutos, agilizando el proceso.
  • Raleo Químico: Emplea sustancias químicas (fitohormonas, sales, compuestos cáusticos) para inducir la caída de flores o frutos recién cuajados. Es más eficiente y económico, pero puede presentar variabilidad en los resultados.

El momento oportuno para el raleo varía según la especie y las condiciones climáticas. En el caso del manzano, el raleo químico se realiza desde plena floración hasta que los frutos alcanzan un tamaño de 6-15 mm, generalmente entre octubre y principios de noviembre en el hemisferio sur. La correcta aplicación del raleo es fundamental para mejorar el calibre, color y contenido de azúcares de los frutos, además de asegurar la sostenibilidad productiva del huerto.

Infografía comparativa de los métodos de raleo: manual, mecánico y químico, destacando sus ventajas y desventajas.

El Raleo Químico: Un Empujón a la Naturaleza

Contrario a la creencia popular, los raleadores químicos actúan de forma suave, complementando el aborto natural de flores y frutos. Su eficacia varía según la variedad. En aquellas con mayor aborto natural, como Red Delicious, Ambrosia y Kanzi, el raleo químico es más efectivo, requiriendo un repaso manual menor para optimizar la distribución de los frutos.

La imprevisibilidad del raleo químico ha sido un desafío a nivel mundial, con alta variación en la respuesta según la temporada. Los raleadores actúan de diversas maneras: aumentando la competencia entre frutos o entre frutos y brotes, generando estrés, afectando la respiración o la producción de etileno, o impidiendo el traslado de hidratos de carbono a la fruta, o reduciendo la fotosíntesis.

El temor al sobrerraleo, especialmente en variedades de tamaño pequeño o propensas al añerismo, es una preocupación válida. Sin embargo, la experiencia indica que los raleos químicos insuficientes son mucho más comunes. Ante la escasez y el costo creciente de la mano de obra, es necesario atreverse a aplicar raleos químicos más intensivos, considerando que un árbol bien podado solo necesita entre el 8% y 10% de sus flores para una producción óptima.

Desafíos en la Zona Superior del Follaje y Calibración de Equipos

Un desafío importante en el raleo químico es lograr una aplicación uniforme en la zona superior del follaje, que tiende a cuajar más flores debido a una mayor exposición a la luz. Estudios han demostrado que la calibración del nebulizador es crucial. Se recomienda aplicar un volumen creciente en altura, manteniendo cerradas las boquillas de la mitad inferior de los árboles para minimizar el exceso de mojamiento en la parte baja y media.

El objetivo ideal es eliminar la necesidad de subir escaleras para el raleo manual, requiriendo solo deshacer algunos montones en la parte baja. Esto se puede lograr con una mejor calibración de los nebulizadores convencionales y equipos modernos diseñados para una aplicación más eficiente en la zona alta de las plantas.

En variedades y casos difíciles de ralear, se necesita un programa de raleo que comience en floración o caída de pétalos para asegurar el retorno floral y el calibre de los frutos. La industria debe avanzar hacia la implementación de maquinaria moderna que permita una mejor calidad de aplicación en la zona alta de las plantas, sin producir exceso de mojamiento en las partes media y baja.

JEN Sistema Nebulizador Completo

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