Base de Tartaleta con Avena y Dátiles: Una Opción Saludable y Deliciosa

En el camino hacia una alimentación consciente, adaptar las delicias dulces para hacerlas sanas y libres de culpa es un desafío. Esta receta de base de tartaleta surge de esa filosofía, ofreciendo una alternativa nutritiva a los postres tradicionales cargados de ingredientes menos saludables.

El azúcar (especialmente en su versión refinada, es decir, el azúcar tradicional de mesa y sus derivados) es una sustancia adictiva que se ha demostrado activa las mismas áreas del cerebro que drogas duras. Por eso, en esta receta se opta por versiones más saludables como el puré de dátiles en lugar de azúcar refinada. Además, el gluten y la lactosa son otros dos problemas que mucha gente tiene con los postres, ya que prácticamente todo tiene mantequilla, leche, harina de trigo o crema.

Foto de tartaletas saludables, con un enfoque en la base de avena y dátiles

Inspiración y Personalización de la Receta

La idea para esta base de tartaleta se inspiró en una receta de barritas de pasta de dátiles con crumble de avena. Se decidió adaptar la receta y hacerle algunas modificaciones a la masa/crumble para potenciar sus beneficios y sabor. Se le agregó coco rallado, sésamo y un poco de canela.

  • ¿Sabían que la canela reduce los niveles de azúcar en la sangre?
  • ¿O que el sésamo es 97% calcio, y es además muy alto en hierro y magnesio?

Ingredientes para la Base

La base se construye con ingredientes naturales y nutritivos. Puedes variar los frutos secos y la cantidad de dátiles según tus preferencias de sabor y dulzor.

  • Avena: 100 gramos
  • Dátiles: 8 unidades (la cantidad es variable según el dulzor que prefiráis)
  • Aceite de coco: 4 cucharaditas (se puede sustituir por 2 cucharadas soperas de mantequilla)
  • Frutos secos: Nueces, anacardos, avellanas (se deja a vuestra elección o preferencias)
  • Opcionales: Coco rallado, sésamo, canela (añadidos para potenciar sabor y nutrientes)

Proceso de Elaboración de la Base Crujiente

La clave para una base perfecta es la hidratación adecuada de los ingredientes y una mezcla compacta. El resultado final es una base bastante crujiente.

1. Preparación de los Dátiles para la Masa

Para lograr la consistencia adecuada, remojar los dátiles en agua hirviendo por al menos 10 minutos (puedes hacer la masa por mientras). Luego, agregar los dátiles a la licuadora o procesadora con suficiente agua de remojo para que la máquina funcione. Procesar hasta obtener un caramelo homogéneo. Reservar.

2. Preparación de Frutos Secos y Mezcla Inicial

Hidratar previamente los frutos secos (nueces, anacardos, avellanas, a vuestra elección) durante una hora. En un bowl grande, mezcla bien los ingredientes secos, incluyendo los 100 gramos de avena. Si has decidido incorporar coco rallado, sésamo y un poco de canela, agrégalos en este paso.

3. Formación de la Masa Compacta

A esta mezcla de ingredientes secos, añade el caramelo de dátiles que habías reservado y las 4 cucharaditas de aceite de coco (que se puede sustituir por 2 cucharadas soperas de mantequilla). Empieza a mezclar usando sólo las yemas de los dedos. Recordar, tiene que quedar una mezcla compacta.

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4. Moldeado y Horneado

Una vez que la masa esté compacta, aplastar junto al molde y llevar al horno por unos 20-30 minutos. La base queda bastante crujiente.

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