¡Bienvenidos a la región de Arica y Parinacota! Este territorio está dominado por un clima desértico, con una línea costera donde las lluvias son casi inexistentes. Sin embargo, todos los veranos, sobre los tres mil metros de altura, llega lo que popularmente se conoce como "invierno boliviano". Aunque no son más de 300 mm de agua al año, estas gotas hacen milagros y forman vertientes que bajan serpenteando desde la cordillera al mar, permitiendo el surgimiento de valles fértiles como los de Lluta, Azapa, Codpa y Camarones, donde se cultivan diversos tipos de frutas y vegetales. A continuación, exploraremos algunos de los más destacados.
El Fértil Valle de Azapa
A pocos kilómetros de Arica se encuentra el fecundo Valle de Azapa. Este valle es famoso por la producción de guayaba, aceituna, mango, plátano y tomate, donde además existen inusuales plantaciones de papaya. Sus cosechas de guayaba, mango, maracuyá y limones son muy buscadas en el Terminal del Agro en Arica, capital de la región.
Legado Arqueológico y Cultura Chinchorro
El Valle de Azapa destaca además por su desarrollo arqueológico, con más de 10.000 años de historia. Es un área repleta de geoglifos, ubicados en áridos cerrillos, que atestiguan la presencia de antiguas culturas. En su museo se conservan las momias más antiguas del mundo.

Caleta y Valle de Camarones: Cuna Chinchorro
El Valle de Camarones concluye en su desembocadura al Océano Pacífico, en la pintoresca Caleta Camarones. La localidad se encuentra en la ribera sur de dicho río, al suroeste de Cuya. En este lugar se encontraron vestigios de la cultura Chinchorro, la cual desarrolló las momias más antiguas del mundo con una data de 8.000 años, un hecho verdaderamente sorprendente.
Vestigios Ancestrales y Arte Moderno
En las laderas del cerro, existe una réplica gigante de una momia, obra de la artista Paola Pimentel, llamada «La guardiana de Camarones». Esta escultura destaca la importancia del sitio y la rica herencia cultural de la zona.

El Enigmático Valle de Codpa
El poblado de Codpa se encuentra en la parte media del valle del mismo nombre, a 113 kilómetros de Arica y a 2.200 metros de altura. Por su ubicación, Codpa es un destino fuera de las rutas turísticas masivas, lo que permite disfrutar en calma los distintos lugares sin grandes aglomeraciones. Para llegar a este destino, se recomienda planificar una salida muy temprano desde Arica, tomando la Ruta 5 Norte en dirección sur y atravesando la Cuesta de Acha, de aproximadamente 4 kilómetros de largo.
Parece irreal ir conduciendo en medio de una infinita extensión de lomas áridas, donde ni siquiera se divisan cactus, para encontrarse de improviso con una estrecha franja verde al fondo de una quebrada. Ahí se escucha el débil sonido del río Vítor y la aridez absoluta de estas tierras se rompe en forma dramática con un tupido manto de árboles frutales y parras. En la actualidad, un sinuoso camino asfaltado reemplaza las antiguas huellas que usaron los tiwanakus, incas, conquistadores españoles y arrieros para llegar a este valle, pero la sensación que produce recorrer el Valle de Codpa sigue siendo la misma.
Codpa, con apenas unos 160 habitantes, solo cuenta con luz eléctrica entre las 9 y las 11 y media de la noche. Se ha convertido en una parada obligada para quienes recorren el altiplano, y el turismo crece aproximadamente un 20 por ciento anual. Su tranquilidad, sus amables lugareños y sus noches con estrellas que parecen infinitas en estos cielos transparentes, junto a su misticismo y religiosidad, son muestra fidedigna de esa fusión de las culturas aimara y católica tan característica de los pueblos andinos. Su clima templado y la fertilidad de la tierra permiten el crecimiento de diversos tipos de frutas, lo que lo convirtió en un importante centro de producción agrícola. Sus chacras con mangos, guayabas, membrillos, duraznos, chirimoyas y un largo etcétera de exquisiteces.
Historia y Arquitectura Colonial
Lo primero que se observa al llegar al poblado de Codpa es la Iglesia San Martín de Tours, construida en 1668, siendo la segunda iglesia colonial más antigua del país. Labrado en adobe, el templo es sede de la fiesta religiosa de San Martín, durante noviembre de cada año. Otra opción es visitar las pequeñas localidades de Chitita y Guañacagua, que centran su atractivo en sus iglesias de estilo barroco. Estas forman parte de la Ruta de Las Misiones, con fuerte influencia hispana que denota su particular estilo andino. Los templos de Chitita y Guañacagua, construidos con ladrillos de adobe y techos de paja, se encuentran en un buen estado de conservación gracias a las labores de restauración tradicional. La iglesia barroca andina de Guañacagua es reconocida por su belleza fotogénica y ha sido declarada Monumento Nacional.

El Vino Pintatani: Tradición Vitivinícola
En Codpa, es imperdible degustar los platos típicos patrimoniales, como una buena cazuela acompañada de Pintatani, un vino dulce que se preparaba en la zona para los actos litúrgicos de los conquistadores españoles. Y así como el Valle de Azapa es reconocido por sus aceitunas, las uvas del Valle de Codpa han ganado notoriedad por dar origen a este vino. La elaboración del vino tradicional Pintatani se registra desde principios del siglo XVIII, siendo utilizado tanto en festividades religiosas propias como de localidades cercanas.
Este vino de Codpa, dulce y de cuerpo gustoso, es uno de los más antiguos de Chile y tuvo una gran importancia durante la colonia. Entre las exquisiteces del valle, las uvas son una de las más preciadas, con las cuales se elabora el famoso Pintatani. Cuando los españoles colonizaron estas tierras, trajeron consigo el vino como parte importante de sus tradiciones culinarias y porque era imprescindible para celebrar la misa. A partir de entonces se comenzó a producir vino de la cepa País, conocido y popularizado posteriormente con el nombre de Pintatani, debido a la cantidad de bodegas que había en el sector del valle denominado Pintatane, cercano al poblado de Codpa. Actualmente, se mantiene su producción artesanal original a manos de algunas familias de Codpa, usando la técnica del pisa pisa, donde, como lo indica la tradición, cuatro hombres de la familia pisan las uvas dentro del lagar. Hoy se sigue produciendo en forma artesanal, igual que hace 400 años, pero cada día toma más relevancia.
PINTATANI
La tradición vitivinícola alcanza su punto máximo con la Fiesta de la Vendimia, realizada anualmente en mayo. Esta fiesta es la más concurrida de toda la comuna de Camarones, con unas 15 mil personas que repletan el valle durante la celebración, la cual incluye grupos folclóricos, mucha comida y el tradicional pisa-pisa, momento durante el cual se aplasta la uva a pie descalzo para no moler los tallos y evitar que la fruta se ponga amarga.
Además de la vendimia, en cualquier momento del año se puede visitar la quinta Santa Elena, donde se dice que se produce el mejor vino del valle. Una antigua casa en el pueblo, construida como lugar de reposo y reflexión de los sacerdotes franciscanos, hoy funciona como museo y cuenta con una sala especial para fermentar el Pintatani en la oscuridad, a una temperatura más cálida. Otra quinta destacada es la de la señora Olga Romero, quien además de trabajar sus frutales y viñedos, abrió el hospedaje Samkanjama (lugar de ensueño), con siete habitaciones simples e impecables, donde se destaca el cariño, especialmente a la hora del desayuno. Allí se disfrutan churrascas, jugo de membrillos, mermeladas y fruta recién tomada del árbol, todo preparado por las manos de esta codpeña y acompañado de buenas historias, como las de su padre, arriero que llevaba en mulares el vino a las fiestas patronales de Putre, Socoroma y Ticnamar, pasando días recorriendo las antiguas sendas bajo el sol implacable del norte.
Petroglifos de Ofragía y Elementos Culturales
A cinco kilómetros de Codpa, las rocas empiezan a relatar la historia. Ahí se pueden visitar los petroglifos de Ofragía, escrituras simbólicas que los antiguos hicieron sobre la roca para señalar hitos importantes en la ruta. Son más de 400 grabados en piedra los que se conservan desde los años 1000 a 1.400 d.C. En sus manifestaciones se observan camélidos y figuras humanoides, parte de la herencia indígena de la zona. Se cree que los diseños en Ofragía fueron realizados entre los años 1.000 y 1.500 d.C., ya que sus imágenes se asocian a diseños e íconos que se encuentran en la cerámica y textiles de esa época. El lugar es ideal para recorrerlo al atardecer, cuando todo comienza a teñirse de tonalidades doradas.

Caminando cuesta arriba desde los petroglifos, se llega hasta una cruz adornada con ramas y cintos, desde donde se tiene una increíble vista de este enorme territorio. Antes, en el período precolombino, sobre los cerros divinos se realizaban ritos muy importantes y había elementos de adoración (wakas). Con la llegada del conquistador español, se vivió un proceso para eliminar las idolatrías y los elementos de adoración fueron reemplazados por cruces. Actualmente, la población andina sigue creyendo en la fuerza de sus cerros protectores, solo que en lugar de ir y saludar a su waka, ahora saluda y celebra a la cruz, la cual es adornada cuidadosamente.
Cerca de Chitita, la Poza “La Sirena”, de aguas cristalinas, brinda a los aventureros un refrescante momento con paisajes inolvidables, en los que contrasta el verde y colorido del valle con los asombrosos colores del desierto. Esta fuente natural que forma el río, ubicada en el sector de Jasjara, es aprovechada por los turistas para darse un refrescante chapuzón. Sin embargo, los pobladores antiguos prefieren eludirla, ya que algunos dicen haber visto al demonio rondando por ahí. Otros cuentan que han escuchado una música que embruja a aquel que se atreve a acercarse, e incluso hay quien asegura que si se deja allí un instrumento musical por la noche, a la mañana siguiente aparece milagrosamente afinado.
Para terminar el día, se puede contactar a Arnaldo Butrón para tomar un tour nocturno, que comienza una vez que se apaga la luz del pueblo y todo queda en absoluta oscuridad y silencio. Antes de empezar el recorrido se celebra una pawa, el ritual de saludo y respeto a la Pachamama, donde en parejas se va agradeciendo y pidiendo favores a la madre tierra.