Introducción a los Fritos de Jamón y Queso
Los fritos de jamón y queso, también conocidos en algunas regiones como mini San Jacobos, son una preparación culinaria que destaca por su exterior crujiente y su interior tierno y sabroso. Esta receta, que tiene sus raíces en la gastronomía española, es una excelente opción para disfrutar en cualquier momento, ya sea como aperitivo, tapa o incluso como parte de una comida principal. Su elaboración, aunque requiere varios pasos, es gratificante y permite la participación de toda la familia, especialmente de los más pequeños.
La base de unos buenos fritos de jamón y queso, al igual que en las clásicas croquetas, es una excelente bechamel. Esta salsa, cremosa y suave, es fundamental para lograr la textura deseada en el interior de estas delicias. La versatilidad de la bechamel permite adaptarla a diferentes consistencias, ya sea más ligera o más espesa, según la preferencia personal o el tipo de preparación.

Preparación de la Bechamel: La Clave del Sabor y la Textura
La elaboración de la bechamel es un paso crucial para obtener unos fritos de jamón y queso perfectos. Existen diversas proporciones de ingredientes para lograr la consistencia ideal, pero el principio básico es la combinación de mantequilla, harina y leche.
Receta Básica de Bechamel
Para una bechamel suave, se suele utilizar una proporción de 1 litro de leche por cada 120-130 gramos de harina y la misma cantidad de mantequilla. Sin embargo, para una bechamel más espesa, adecuada para croquetas o fritos, se puede reducir la cantidad de leche a 3/4 de litro y utilizar unos 100 gramos de harina y 100 gramos de mantequilla.
El proceso comienza derritiendo la mantequilla en una sartén o cazo. Una vez derretida, se añade la harina y se rehoga ligeramente, removiendo con una cuchara de palo o varillas. Este paso, conocido como roux, ayuda a cocinar la harina y evitar un sabor crudo. Es importante remover constantemente para que no se formen grumos.
Posteriormente, se va añadiendo la leche, preferiblemente caliente, poco a poco, sin dejar de mover. La clave para una bechamel sin grumos es la agitación constante mientras se incorpora el líquido. Una vez integrada toda la leche, se sazona con sal, nuez moscada rallada y pimienta molida. Se mantiene la cocción durante unos 5 minutos, sin dejar de remover, hasta que la salsa espese y se separe ligeramente de los bordes de la sartén, indicando que está lista.
Variaciones en la Preparación de la Bechamel
Algunas recetas sugieren diluir la mantequilla con un poco de aceite antes de añadir la harina, o incorporar la nuez moscada rallada junto con la harina. Otras variantes incluyen añadir queso rallado a la bechamel para potenciar el sabor.
Una técnica para asegurar una bechamel sin grumos es mezclar la harina con la mantequilla fuera del fuego antes de volver a poner la sartén al fuego. También se puede disolver la harina en un poco de leche fría antes de añadirla a la mezcla caliente.

Montaje y Preparación de los Fritos
Una vez que la bechamel está lista y ha adquirido la consistencia deseada, se procede al montaje de los fritos de jamón y queso. Este proceso puede variar ligeramente según la receta.
Método Tradicional
En una fuente engrasada con aceite, se coloca una cucharada de bechamel. Sobre ella, se dispone una loncha de jamón, una de queso y otra loncha de jamón, formando una especie de sándwich. Se cubre todo con otra cucharada de bechamel, asegurando que los ingredientes queden bien cubiertos. Se repite esta operación hasta completar la cantidad deseada de fritos. Es importante dejar enfriar la preparación hasta que forme una unidad que se pueda manipular sin que se rompa.
Método Alternativo con Molde
Otra forma de preparar la base es verter la mitad de la bechamel en un recipiente rectangular o cuadrado previamente engrasado. Encima, se colocan los rollitos de jamón y queso, dejando un espacio entre ellos. Luego, se vierte el resto de la bechamel y se extiende para que quede lisa. Se tapa con papel film y se deja enfriar, idealmente en la nevera el mayor tiempo posible, hasta que solidifique.
En algunas recetas, se utilizan lonchas de jamón york y queso para fundir, alternando capas en el recipiente hasta cubrir completamente con la bechamel. Tras el enfriamiento, la masa solidificada se corta en porciones, que pueden ser cuadradas o rectangulares.

Empanado y Fritura
El empanado es el paso que aportará la textura crujiente característica a los fritos de jamón y queso. Este proceso consta de tres fases:
- Pasar las porciones primero por harina.
- A continuación, sumergirlas en huevo batido.
- Finalmente, rebozarlas nuevamente en pan rallado.
Es importante asegurarse de que cada porción quede bien cubierta en todas las etapas del empanado. Algunas recetas recomiendan una doble capa de huevo y pan rallado para un rebozado más grueso y crujiente.
Una vez empanados, los fritos se fríen en abundante aceite bien caliente. El aceite debe estar a la temperatura adecuada para que los fritos se doren rápidamente por fuera sin que el interior se caliente en exceso. Se fríen hasta que estén bien doraditos por todos lados. Una vez dorados, se retiran de la sartén y se colocan sobre papel de cocina para absorber el exceso de grasa.
FRITOS DE JAMON Y QUESO ( Cremosos por dentro y crujientes por fuera )
Consejos y Variaciones
Los fritos de jamón y queso son una receta muy versátil. Se pueden añadir hierbas y especias a la bechamel o al rebozado para darles diferentes toques de sabor. Algunas personas disfrutan añadiendo un poco de puerro picado finamente a la bechamel durante su cocción.
Estas preparaciones se pueden congelar una vez empanadas y antes de freír, lo que permite tenerlas listas para cualquier ocasión. Para cocinarlas desde congeladas, simplemente se fríen directamente en aceite caliente, aumentando ligeramente el tiempo de cocción.
La receta es ideal para variar las comidas diarias y su elaboración sencilla la hace perfecta para cocinar con niños. Ellos pueden participar activamente en el proceso de empanado, pasando las porciones por harina, huevo batido y pan rallado.
Como acompañamiento, se sugiere servir los fritos con una ensalada de rúcula aliñada con aceite de oliva virgen extra y sal, lo que aporta un contraste fresco a la riqueza del frito.
