La pascualina, un clásico argentino de origen italiano, es una tarta de verduras que se disfruta durante todo el año, no solo en Semana Santa. Esta receta de acelga destaca por ser fácil de preparar, nutritiva y con un relleno cremoso y delicioso, ideal incluso para quienes no son fanáticos de las verduras. Además, es una opción económica, compitiendo en popularidad con la tarta de choclo cremoso y la de cebolla.

Origen e Importancia de la Pascualina
Originaria de Génova, Italia, la torta pascualina apareció en el siglo XVI como parte del repertorio de comidas permitidas para la Pascua. Inicialmente llamada "gattafura", su composición a base de verduras, huevo y requesón, envuelta en una masa salada, la convirtió en un plato tradicional para esta festividad. Con el tiempo, los argentinos la adoptaron para consumirla en cualquier momento del año, adaptándola a los gustos familiares con variaciones de ricota, huevo, cebolla y morrón.
Preparación del Relleno Cremoso
La clave para una pascualina perfecta reside en un relleno bien elaborado que evite que la tarta quede aguada o insípida.
Procesamiento de la Acelga
Lo primero es lavar muy bien las hojas de acelga. Se recomienda blanquearlas en agua hirviendo durante unos pocos minutos, asegurándose de que el agua esté hirviendo y la cacerola tapada para generar vapor. Tras este paso, se retiran las hojas, se vuelven a lavar, se escurren abundantemente y se pican finamente. Es importante no desechar las pencas, ya que pueden ser aprovechadas de otras formas, como empanadas y fritas.

Elaboración de la Base Cremosa
En una olla con aceite caliente, se rehoga el ajo y la cebolla picados finamente. Se añade una pizca de sal para facilitar que la cebolla libere su líquido. Cuando la cebolla esté transparente, se incorpora una cucharada de harina y se revuelve durante un minuto hasta que se tueste ligeramente. A continuación, se añade medio vaso de leche, revolviendo constantemente hasta obtener una consistencia similar a una salsa blanca. Esta mezcla, aunque no sea una salsa blanca tradicional, se une con la harina tostada para crear una base cremosa.
Incorporación de Sabores Adicionales
Una vez que la base está lista, se añade la acelga picada y se mezcla bien, revolviendo de abajo hacia arriba. Para potenciar el sabor, se agregan ingredientes como una cucharada de queso crema y otra de mostaza (preferiblemente una de buena calidad). Se suman también granos de mostaza, ajo en polvo, sal y pimienta. Finalmente, se incorporan quesos cortados en trozos pequeños. Se pueden usar diversas combinaciones de quesos suaves, evitando aquellos muy intensos como el roquefort.

Preparación de la Masa
Existen varias opciones para la masa de la pascualina, desde una casera hasta tapas compradas.
Masa Casera
Para la masa casera, se coloca la harina en un bol amplio, haciendo un hueco en el centro. Se añade un huevo, una pizca de sal, manteca a temperatura ambiente y un poco de agua. Se mezcla hasta obtener una masa uniforme, que luego se amasa suavemente sobre una mesada enharinada hasta lograr una consistencia blanda. La masa debe reposar durante aproximadamente 30 minutos.
Uso de Tapas de Tarta
Alternativamente, se pueden utilizar tapas de tarta compradas. Para ello, se estira la masa en una tartera previamente engrasada o forrada, asegurándose de que cubra bien el fondo y los bordes.

Armado y Horneado de la Pascualina
Una vez que el relleno está frío o tibio (nunca caliente), se procede al armado de la tarta.
Colocación del Relleno y Huevos
Se vierte el relleno de acelga en la tartera con la masa. Se pueden hacer algunos huecos en la superficie del relleno. Los huevos duros, cortados a la mitad, se colocan estratégicamente para que cubran la mayor parte de la superficie. Si se opta por usar huevos crudos en el relleno, se forman huecos y se casca un huevo crudo en cada uno de ellos.
Cierre y Horneado
Se cubre la tarta con la tapa de masa, sellando los bordes con un repulgue o presionando con un tenedor. La tapa se pinta con huevo batido para darle un acabado dorado y, opcionalmente, se espolvorea con un poco de azúcar. La tarta se cocina en un horno precalentado a temperatura media (180°C) hasta que la masa esté bien dorada.

Consejos y Variaciones
Un truco para que los huevos duros no se desarmen al cocinarlos es agregar un chorrito de vinagre al agua. Si bien esta receta se centra en la acelga, la espinaca es un sustituto común y también resulta delicioso. La elección de los quesos es flexible, siempre priorizando opciones suaves que complementen el sabor de las verduras.
Cómo hacer TARTA DE ACELGA tipo pascualina: CREMOSA Y RICA
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