Una inesperada polémica en redes sociales puso al clásico tostador de pan en el centro del debate. Todo comenzó cuando usuarios compartieron imágenes del utensilio siendo vendido en el extranjero como una “parrilla para arepas”, lo que causó revuelo en los internautas chilenos.
Un Invento Chileno Sin Protección de Propiedad Intelectual
Según Zamora, especialista en propiedad intelectual y socio del estudio Zamora IP, se afirmó que “el tostador es chileno” y que se trata de “un invento que nunca ha tenido protección desde la propiedad intelectual”.
Orígenes Artesanales en el Campo Chileno
Su origen se remonta a la década de 1920. En ese entonces, fue creado de forma artesanal en el campo chileno. “Se crea en la década de 1920 de forma artesanal en el campo, obviamente sin ninguna clase de registro de propiedad intelectual”, señaló Zamora.

Masificación y Fabricación Industrial
El utensilio se masificó con la migración campo-ciudad. Hacia la década de 1950, comenzó su fabricación industrial, principalmente a cargo de la empresa Virutex Ilco.
A pesar de su amplia difusión, el tostador nunca fue patentado ni registrado como diseño industrial. Zamora explica que “uno pensaría que un invento como este tendría protección a nivel de patente o de diseño industrial, pero no es así”. Añade que, “cuando se masificó y comenzó su producción a nivel industrial, el producto llevaba décadas siendo conocido, por lo que no se cumplía el requisito de novedad que tanto las patentes como los diseños industriales exigen”.

El Tostador Chileno en el Mundo
Hoy en día, este sencillo pero emblemático utensilio se comercializa en varios países de Latinoamérica y Europa. A veces, es identificado bajo otros nombres, como demuestra su promoción como “parrilla para arepas”.
Una polémica se desató en redes sociales cuando una marca de artículos domésticos promocionó un tostador como 'parrilla para arepas', generando reacciones al ser un producto chileno destinado originalmente para tostar pan. Según historiadores, este implemento habría surgido en Chile hacia 1920 para calentar alimentos en el campo, popularizándose en los años 50 con la migración campo-ciudad.