Comer mermelada es una experiencia sensorial y evocadora. La vista se deleita con su color vibrante y su aroma dulce, y su textura suave nos trasladan al origen de sus ingredientes. Es un alimento tan nutritivo como antiguo y ha pasado de ser manjar de ricos en pomposas mesas de reyes y nobles a estar presente en las despensas y alacenas de medio mundo.

El ritual de desayunar con mermelada y mantequilla
Aunque pueda venir un nutricionista a echarme la bronca, en mi casa siempre hemos sido más de desayunar dulce y yo, de momento, no tengo la intención de cambiarlo. Ya sean con pan de barra o de molde, las tostadas con mermelada y mantequilla para mí son tradición.
No sé por qué será, pero en estos casos, el pan solo con la mermelada no está igual de bueno. Tanto que, cuando me pasaba, prefería pasar de las tostadas y optar por otra opción con lo que tuviera por casa. Sin embargo, cuando le di una oportunidad me sorprendió lo bien que casan ambos ingredientes y el resultado tan delicioso que se obtiene.
Una alternativa al clásico: mermelada con aceite de oliva virgen extra
Cuando nos quedamos sin margarina en Navidad y mi madre me sugirió sustituirla por aceite de oliva, pensé que sería una combinación asquerosa y no me resultó apetecible ni lo más mínimo.
Básicamente, consiste en pasar de la mantequilla y, en su lugar, ponerle al pan un chorro de aceite de oliva virgen extra. Esto así solo no es ninguna novedad, claro, pues mucha gente come pan con aceite en España.
La mermelada almeriense: del huerto a la exportación
Nunca conocí a mi abuelo, que murió mucho antes de que yo naciera, sin embargo, sé que era un hombre del campo que cultivaba en su huerto sus propias frutas y verduras, además de criar a los animales que daban de comer a toda su familia.
Precisamente la mermelada es uno de los productos almerienses que está triunfando en las misiones comerciales de la Cámara de Comercio y de Sabores de Almería en Miami, Lyon, Colonia o Londres. Es ecológica y se elabora artesanalmente en Chercos.
Historia de las fábricas de mermelada en Almería
Pero en eso de la elaboración almeriense de mermeladas para comercializarlas, la de Chercos no ha sido la primera. No hablo del ritual de madres y abuelas de antaño para prepararlas con mimo y paciencia en las cocinas de las casas. Me refiero a las destinadas a la venta en tiendas y supermercados.
Hace poco más de un siglo, en 1923, en Canjáyar existía la fábrica de mermeladas y conservas vegetales 'La Isabela'. Desde el municipio almeriense distribuía a toda Andalucía y en la capital tenían su sede central en la calle Castelar, 10. Elaboraba de albaricoque, pera, melocotón, manzana, tomate y ciruela y un tarro de medio kilo costaba entre 1,25 y 1,75 pesetas, según el sabor.
Decía en su publicidad que era «imposible toda competencia en calidad precio y presentación» y, en ocasiones, apelaba a la obligación familiar de darle de comer bien a los niños: «El más sagrado deber de una madre es el cuidado por la alimentación de sus hijos. La mermelada La Isabela los nutre y los robustece», decía un anuncio en la Navidad de hace 102 años. En otras inserciones en el diario La Crónica Meridional apelaba a invitar a las amistades en la fiesta de Nochebuena con la mermelada de Canjáyar.
Lorusso y Sáez - Almería. Historia de éxito. InnoCámaras
Otras marcas pioneras de mermelada en Almería
No obstante, hace justo un siglo existían otras marcas de mermeladas en Almería. La de la casa 'Trevijano' ofrecía latas y frascos de 900 gramos de melocotón, dátil, cereza, fresa, albaricoque y pera. De igual forma, en 1930 se vendía la mermelada 'Uleica', cuyo anuncio en el diario 'El Pueblo' dirigido por José María Muñoz Campos decía: «sencillamente exquisita». Se podía encontrar en la tienda 'La Constancia' de Rafael J.
La mermelada como gancho publicitario
Una de las primeras cadenas de alimentación que emplearon la mermelada como gancho publicitario fue 'Vé Gé', de Miguel Uribe Gómez (1920-1995). En 1961 se promocionaba en Almería como un comercio de «calidad europea, a precios españoles». Para la Navidad de ese año sacó una promoción de la marca 'Dominó' cuya lata costaba 4,80 pesetas.
La competencia era 'Spar', que ofrecía en sus ultramarinos la mermelada de su propia casa en envases de cuarto de kilo a 4,60 pts. Siendo, como se llama hoy de 'marca blanca', la de 'Spar' tuvo éxito entre los almerienses porque se mantuvo en el mercado varios años, aunque, eso sí, subía de precio y en 1964 ya costaba un duro.
El auge de la mermelada en la década de los 60 y 70
En 1965, con una demanda del producto muy alta por el 'baby boom', las fábricas lanzaron botes de un kilo, sobre todo de melocotón. Costaba 16 pesetas. 'Spar' aumentó de peso su recipiente, hasta los 350 gramos, que ya valía 7,50 pesetas.
Fue, a mediados de los sesenta, cuando los distribuidores de fábricas de otras provincias comenzaron a suministrarlas en los comercios locales. La llamada 'Ile' las tenía de melocotón y albaricoque en tarros de kilo, que se vendían en el verano de 1965 a 16,50 pts.
En 1969 aterrizó con más presencia en las estanterías de las tiendas almerienses la mermelada 'Apis'; la distribuía 'Ifa' y un bote de medio kilo costaba 20,50 pesetas. El famoso comercio de 'Manuel Cruz' en la plaza de San Sebastián, 8, introdujo en el otoño de 1969 productos 'Dietisa', que se promocionaba como «un concepto moderno de la alimentación».
En la primera mitad de los setenta ya abundaban las marcas de mermelada, casi todas industriales y procedentes de otras provincias. La llamada 'El Loto' se vendía en los 'Spar' a 29 pesetas el kilo y había de fresa, albaricoque y de melocotón, aunque ésta en tarro más pequeño. La marca 'Cibón' estaba en los 'Ifa' y se ofrecía de naranja, fresa, ciruela, pera, melocotón manzana y albaricoque en botes de 600 gramos, a 23,50 pesetas.
La 'Helios' comenzó a encontrarse en Almería en septiembre de 1976; el recipiente de melocotón de 400 gramos costaba 24,75 pts. Otra marca desconocida en Almería hasta esa época era la mermelada 'Poma Rosa'; venía en frasco de cristal de 600 gramos y había de albaricoque, ciruela, pera, manzana, melocotón y de fresa, que era la más cara. La tenían en los 'Spar', en el 'Ecoprix', en la Cuesta de los Callejones, y el 'Galimén' de Aguadulce.
'Vé Gé', en 1978, sacó su marca propia, compitiendo duramente con la marca blanca de 'Spar'. Aquí, uno de 600 gramos ya costaba 45 pesetas. El coste de la vida se notaba: en 1982, el kilo de la de fresa ya costaba 112 pesetas.
En el inicio de los años ochenta la presencia de diferentes marcas de mermeladas en las tiendas era habitual. El 'Pryca' aún no se había construido, por lo que, ante el aumento de población, abrieron más comercios de proximidad y de diferentes cadenas: 'Cada', 'La Llave', 'Contur', 'Ekoel' en El Ejido o los 'Kampeón' de Hermanos Machado y Plaza del Doctor Núñez.
Y desde entonces hasta ahora aterrizaron los fabricantes foráneos colocando en las estanterías sus dulces productos: mermeladas 'Eva', 'La Vieja Fábrica', 'Hero', 'La Fageda', 'Molinera', 'Don Ramiro', 'La Costeña', 'Helios'.
Casi todas siguen provocando en el consumidor esa experiencia sensorial, sabrosa y evocadora con la que disfrutaron nuestros abuelos y bisabuelos hace un siglo.

Mermeladas con historia familiar y homenaje
Nos gusta llamarlas mermeladas de familia porque todas tienen un toque especial y un recuerdo a un protagonista de nuestras casas. Vivimos rodeados de pequeños héroes. No son héroes de los que aparecen en televisión o en la Wikipedia, son más cercanos.
Mermelada "A LADY": un tributo a la fuerza femenina
Está dedicada a la bisabuela Eugenia, una persona fuerte y luminosa, que superó muchas dificultades en su vida y que siempre tenía una sonrisa. A Eugenia le hubiera gustado estudiar y ser maestra, pero sólo pudo ir a la escuela hasta los 8 años, ya que sus padres vivían en el campo. Jane Austen, una mujer valiente y pionera en su época, también creció en el campo y no tuvo la oportunidad de estudiar todo lo que le hubiera gustado. A LADY es un homenaje a tantas mujeres valientes, a los sueños no cumplidos de mi abuela y los sueños cumplidos de Jane.
Mermelada "CUBANO": el viaje de un padre
El abuelo José Luis, mi padre, estuvo durante más de 30 años viajando a Cuba por motivos profesionales. Cuando éramos pequeños esperábamos nerviosos e impacientes a la vuelta de sus viajes. Cuando llegaba a casa, repetíamos siempre el mismo ritual: entraba por la puerta, nos abalanzábamos sobre él y le seguíamos al dormitorio. CUBANO es un homenaje al 75 cumpleaños de mi padre y su particular viaje a las Américas en busca de un futuro mejor para su familia.
Mermelada "SPICE TOM": un viaje al espacio
En 2016 fallecía David Bowie y, como mucha gente, pasamos las siguientes semanas escuchando sus canciones y maravillándonos, otra vez, con su talento. Space Oddity se convirtió en la favorita de nuestro hijo Luis, que entonces tenía 4 años, y nos pedía escucharla una y otra vez. SPICE TOM nos transporta al espacio, las estrellas y las sorpresas, como nuestro pequeño astronauta.
Mermelada "GRAN TATITA": dulzura y voluntad de hierro
Nuestra pequeña Eugenia es una apasionada de la cocina. En cuanto despierta su primera tarea prepara el desayuno de sus animales de peluche. Pequeña de tamaño, pero enorme de espíritu, Eugenia es un ser encantador y muy perseverante. GRAN TATITA refleja su dulzura y su voluntad de hierro, digna de una gran emperatriz oriental.
Mermelada "LAMINERA": un brindis a las abuelas cocineras
La palabra laminera se emplea en Aragón como sinónimo de goloso. Así que si eres laminero es que te gusta comer tartas, pasteles y dulces en general. La abuela Carmen es una gran cocinera. Organiza unos festines fenomenales en los que nunca se termina la comida; siempre hay un plato más y siempre hay un postre. O dos. LAMINERA es nuestro homenaje al amor y la cocina de Carmen y de todas las abuelas lamineras del mundo.
Mermelada "POMONA": homenaje a la naturaleza y la familia
Pomona en la mitología romana es la diosa de los árboles frutales, los jardines y las huertas. POMONA es mi homenaje a mi queridísima hermana, silvestre, valiente y preciosa.
Mermelada "NARANJADO": el sabor de los recuerdos familiares
NARANJADO es la mermelada de nuestro padre; un hombre emprendedor, inquieto y valiente. El vermut antes de comer o las películas del Oeste de los domingos son recuerdos de familia. El aperitivo y la siesta con una película de fondo. Juntar a la familia con cualquier excusa siempre era una alegría para él. NARANJADO no es sólo el homenaje a nuestro padre sino también a todos los momentos y anécdotas que todos compartimos en casa alrededor de una mesa. A todas las personas que disfrutan reuniendo a los amigos y a la familia.