Introducción a la Propagación de Frutales
La propagación de frutales es un pilar fundamental de la fruticultura moderna. La elección del método adecuado no solo determina la viabilidad económica de un vivero o huerto, sino también la sanidad, productividad y uniformidad de las plantas a lo largo de su vida útil.
Propagación Sexual vs. Vegetativa
La propagación de frutales se divide en dos grandes categorías: la propagación sexual, basada en el uso de semillas, y la propagación vegetativa o asexual, que emplea partes de la planta madre para generar nuevos individuos genéticamente idénticos.
La propagación sexual de frutales permite introducir variabilidad genética, indispensable en programas de mejoramiento para obtener nuevas variedades o portainjertos con características agronómicas deseables (rusticidad, resistencia a suelo, vigor). Por el contrario, la propagación vegetativa garantiza la uniformidad genética del material obtenido, asegura la precocidad productiva y permite reproducir fielmente las características de la variedad comercial.
Entre las técnicas de propagación vegetativa más empleadas se encuentran el injerto de frutales (de yema, púa o hendidura), el estaquillado o esquejado, el acodo (aéreo o terrestre), la micropropagación in vitro y la reproducción por estolones, retoños o división de mata.
Propagación por Semilla
La propagación por semilla consiste en sembrar semillas obtenidas de frutos fecundados. Sus ventajas principales incluyen el bajo costo inicial y la posibilidad de generar variabilidad genética útil en programas de mejoramiento o para la obtención de portainjertos vigorosos adaptados a condiciones adversas de suelo y clima. Sin embargo, los descendientes pueden diferir en porte, calidad y tiempo de fructificación respecto a la variedad original.
Métodos Vegetativos Comunes
Los métodos vegetativos clonan la variedad madre y son la base de la propagación comercial de frutales. Estos incluyen:
- Injerto de frutales (de yema, púa, hendidura, aproximación): método más utilizado en pomáceas, carozos, cítricos y aguacate.
- Estaquillado o esquejado: estacas leñosas o semileñosas que enraizan en vivero.
- Acodo aéreo o terrestre: enraizamiento de ramas unidas aún a la planta madre.
- Micropropagación in vitro: cultivo de tejidos meristemáticos en condiciones de laboratorio.
Propagación Específica por Cultivo
Vid
La propagación de la vid presenta dos escenarios diferenciados según la presencia o ausencia de filoxera en el suelo. En zonas afectadas por filoxera o nemátodos, el injerto de vid sobre portainjertos de especies americanas resistentes (por ejemplo, cruzas de Vitis rupestris × Vitis berlandieri) es imprescindible. El injerto de púa en primavera es el más frecuente para esta especie. La época óptima para las estacas leñosas de vid es el invierno, aprovechando el reposo vegetativo; para los injertos de yema o púa, el final del verano o la primavera temprana.
Aguacate
En el aguacate, la propagación comercial se basa casi exclusivamente en el injerto de púa. El proceso comienza con la siembra de semillas seleccionadas para la obtención de portainjertos vigorosos y sanos, generalmente en otoño. Sobre estos portainjertos se realiza el injerto de la variedad deseada entre primavera y verano (mayo a agosto en el hemisferio sur). El enraizamiento por estaquilla es prácticamente inviable en aguacate debido a la dureza de su corteza y su alto contenido en aceites. La micropropagación de aguacate es una alternativa válida para obtener portainjertos libres de patógenos o multiplicar material genético nuevo, pero requiere laboratorio especializado. Se recomienda injertar cuando las plántulas portainjerto tengan el grosor adecuado, emplear técnica de hendidura o empalme con yemas vegetativas fuertes, proteger la unión con cinta encerada y mantener alta humedad ambiental durante la cicatrización.
Fresa, Frambuesa y Arándano
La propagación de la fresa en sistemas comerciales se realiza principalmente por estolones. Cada planta madre emite corredores (runners) que enraizan en el suelo o en sustrato, generando nuevas plantas genéticamente idénticas con alto rendimiento y bajo costo. La micropropagación in vitro de fresa se emplea para obtener plantas madre certificadas, libres de virus y patógenos. La propagación de frambuesas y arándanos se realiza preferentemente por estaquillas de madera leñosa o semileñosa. Las estacas de 15-20 cm con 2-3 nudos se toman en otoño-invierno, se tratan con hormona enraizante (IBA) y se mantienen en vivero con alta humedad hasta la formación de raíces. También se puede recurrir al acodo (enterrando el extremo de un cañón) o a esquejes herbáceos en primavera.
Frutales de Pepita (Manzano, Peral)
Los frutales de pepita se propagan casi exclusivamente mediante injerto de yema. Los viveros cultivan portainjertos clonales enanizantes o semienanizantes -como M9, M26, MM106, Gisela, OHxF o membrillo BA29- sobre los cuales se injerta la variedad comercial. La propagación de manzanos y perales por semilla se limita a la obtención de portainjertos vigorosos para ciertas condiciones de suelo, nunca para reproducir clones frutales. El injerto en chip-budding o en T se realiza idealmente a finales de verano para injertos de yema o en primavera para injertos de púa, siempre con material vegetalmente certificado y libre de virus.
Frutales de Hueso (Duraznero, Ciruelo)
Los frutales de hueso son propagados habitualmente mediante injertos vegetativos. En el duraznero, el injerto de yema en T (T-budding) sobre portainjertos semilleros como Pavía Moscatel o portainjertos clonales modernos -como GF-677 (durazno × almendra) o Cadaman® (durazno × davidiana)- es el método estándar. En ciruelo y plumero predominan los injertos de púa en primavera. Algunos ciruelos europeos (Prunus domestica) admiten la propagación por estacas leñosas con resultados moderados. La propagación sexual mediante semilla se usa únicamente para producir portainjertos rústicos, nunca para reproducir variedades comerciales.
Cítricos
Los cítricos se propagan comercialmente casi de manera exclusiva mediante injerto de escudete o yema. En algunas especies de porte arbustivo, como el naranjo amargo, es posible el enraizamiento por estaquilla semileñosa con resultados moderados. Para la mayoría de los cítricos, la época ideal de injerto es el final del verano o la primavera temprana, cuando la corteza del portainjerto se desprende con facilidad.
Consideraciones para la Elección del Método de Propagación
Al seleccionar un método de propagación, es crucial considerar varios factores:
- ¿Se requiere uniformidad varietal? Si la respuesta es sí, el método debe ser vegetativo (injerto, estaquillado, micropropagación).
- ¿Cuál es la escala productiva y el presupuesto disponible? Para pequeñas escalas o reposición puntual, estacas, acodos o semilla son suficientes.
- ¿Cuáles son los riesgos sanitarios del entorno? En zonas con alta presión de virus o patógenos de suelo, la micropropagación y el uso de portainjertos certificados son imprescindibles.
Ventajas de la Propagación Vegetativa
El injerto es el método de propagación de frutales más utilizado a nivel comercial, especialmente en pomáceas, carozos, aguacate y cítricos. La propagación sexual en frutales se usa principalmente para la obtención de portainjertos vigorosos y en programas de mejoramiento genético para crear nuevas variedades.
La micropropagación in vitro permite obtener grandes volúmenes de plantas genéticamente idénticas, completamente libres de virus y patógenos sistémicos, en períodos relativamente cortos. Es especialmente valiosa en cítricos, arándanos y fresa, donde las enfermedades virales representan una amenaza importante.
En zonas libres de filoxera, la propagación de la vid por estacas leñosas de sarmiento es el método más económico y práctico. En regiones con filoxera o nemátodos, es obligatorio el injerto sobre portainjertos americanos resistentes.
Tiempos de Fructificación Post-Propagación
Los tiempos varían según la especie: los frutales de carozo injertados (durazno, cereza) pueden fructificar a los 2-3 años; las pomáceas (manzano, peral) entre 3 y 5 años; los cítricos entre 3 y 5 años; y el aguacate entre 4 y 5 años.
La Propagación como Disciplina Integrada
La propagación de frutales es una disciplina que integra conocimientos de fisiología vegetal, fitosanidad y tecnología de producción de plantas. En términos generales, la propagación vegetativa mediante injertos es el pilar del vivero comercial de frutales, ya que garantiza uniformidad genética, precocidad productiva y la posibilidad de combinar variedades de alto rendimiento con portainjertos resistentes. Las estacas y estolones son herramientas valiosas y económicas para vid, berries y otras especies con capacidad de enraizamiento espontáneo. La semilla conserva su relevancia en la producción de portainjertos vigorosos y en el mejoramiento genético, dos áreas estratégicas para el desarrollo de la fruticultura a largo plazo.
El Acodo: Una Técnica de Propagación Detallada
¿Qué es el Acodo?
El acodo es una técnica de propagación de plantas que consiste en formar nuevos ejemplares a partir de una rama de la planta donante, sin ser separada inicialmente. Se le hacen brotar raíces y, una vez producidas, recién entonces se la separa. A diferencia de otras formas de propagación, el acodado puede realizarse en pleno invierno. Las plantas obtenidas alcanzan un mayor tamaño en menos tiempo que por otros métodos, y no se requiere de hacer controles ambientales.
Principios del Acodo Aéreo
En plena primavera, los frutales ofrecen las condiciones ideales para practicar el arte del acodo aéreo. La primavera es la temporada ideal para dar nueva vida a los frutales, y el acodo aéreo es una técnica que combina sencillez y precisión. A diferencia de los esquejes, que se separan de inmediato de la planta madre, en este método la rama elegida sigue unida mientras desarrolla raíces por sí sola. El resultado: una nueva planta genéticamente idéntica, más fuerte y con mayores probabilidades de sobrevivir.
Este procedimiento ha sido utilizado por siglos en árboles y arbustos difíciles de enraizar, como cítricos, higueras, nogales o paltos, y hoy vuelve a ganar popularidad entre aficionados y expertos por su alta tasa de éxito. No requiere herramientas sofisticadas, solo un poco de paciencia, observación y las condiciones templadas de la primavera.
Cómo Funciona el Acodo Aéreo
El acodo aéreo aprovecha la capacidad natural de las plantas para generar raíces cuando se encuentran en contacto con humedad constante. El proceso comienza al seleccionar una rama joven y saludable, generalmente del grosor de un lápiz, donde se realiza una pequeña incisión o “anillo” que interrumpe parcialmente el flujo de savia. En primavera, la savia circula activamente, lo que facilita el enraizamiento de los acodos. Esa herida se cubre con un sustrato húmedo, musgo sphagnum, turba o fibra de coco, y se envuelve con plástico transparente o una botella cortada, sellando los extremos. Con el paso de las semanas, la planta interpreta esa zona como un punto de regeneración y emite raíces nuevas. Una vez que el pequeño paquete muestra raíces firmes y visibles, se corta por debajo del acodo y se planta como un ejemplar independiente.

Especies que Mejor Responden al Acodo Aéreo
Aunque el acodo aéreo se puede aplicar en numerosas especies, hay algunas que destacan por su buena respuesta y valor ornamental o productivo. Entre las más adecuadas para probar en primavera están:
- Cítricos y granados son frutales que responden especialmente bien al acodo aéreo.
- Higuera: responde rápido, incluso en ramas gruesas.
- Granado: produce clones vigorosos.
- Manzano y peral: ideales para mantener variedades productivas.
- Ciruelo y duraznero: tardan más en enraizar, pero el método sigue siendo efectivo.
- Kiwis y guayabos: también pueden reproducirse con éxito mediante acodo.
- Cítricos (naranjos, limoneros, mandarinos): excelente opción cuando los esquejes fallan.
- Camelias, azaleas y ficus ornamentales: también se benefician del método por su lenta emisión de raíces.
Cada una tiene sus tiempos de enraizamiento, pero la primavera ofrece las mejores condiciones gracias al calor suave y la alta actividad fisiológica de las plantas.
Cómo Hacer un Acodo Aéreo Exitoso Paso a Paso
- Elige una rama sana, semileñosa y bien iluminada, preferiblemente de un año de crecimiento.
- Haz una incisión: retira un anillo de corteza de unos 2 o 3 cm de ancho, o realiza un pequeño corte oblicuo que deje expuesto el cambium.
- Aplica hormona de enraizamiento (opcional): ayuda a acelerar la formación de raíces, sobre todo en especies de madera dura.
- Rodea con sustrato húmedo: usa musgo, turba o fibra de coco bien escurrida; envuélvela firmemente alrededor del corte. El musgo sphagnum o la turba húmeda son los sustratos más usados para envolver la herida.
- Cubre con plástico: fija los extremos con hilo o cinta, y si el plástico es transparente, añade una capa opaca (papel aluminio o arpillera) para evitar el exceso de luz.
- Mantén la humedad: revisa que el sustrato no se seque. Dependiendo de la especie y el clima, las raíces pueden formarse entre 4 y 12 semanas.
- Corta y trasplanta: una vez que observes raíces visibles y fuertes, corta bajo el acodo y planta el nuevo ejemplar en una maceta o directamente al suelo, manteniendo sombra y riego suave los primeros días.
El secreto está en mantener la humedad constante y evitar el sol directo sobre el envoltorio, ya que el exceso de calor puede secar el sustrato.
Errores Comunes y Cómo Evitarlos en el Acodo
Aunque el acodo aéreo parece infalible, hay algunos tropiezos frecuentes que pueden arruinar el resultado. Entre los más comunes están:
- Cortes demasiado profundos: si se daña el tejido interno, la savia no circulará y la rama puede morir.
- Falta de humedad: el sustrato seco impide la formación de raíces.
- Usar ramas viejas o leñosas: reducen la capacidad de regeneración.
- Separar el acodo demasiado pronto: si las raíces aún son delgadas, la nueva planta no sobrevivirá.
- Exceso de sol o calor en el envoltorio: puede "cocer" literalmente la zona del acodo.
Más allá de la técnica, el error más habitual es la impaciencia. La clave está en observar, esperar y permitir que la naturaleza siga su ritmo.
Otras Técnicas de Acodo
El acodo es una técnica sencilla que requiere poca atención y pocos materiales. Funciona bien para plantas trepadoras como la glicina, arbustos como el madroño, así como plantas de interior como el Ficus. En general, las ramas, tallos o brotes deben ser flexibles. El sustrato debe ser rico y de buena calidad.
Acodo Terrestre (Simple y Múltiple)
Este método implica doblar una rama o tallo:
- Acodo Simple: Se elige la rama deseada. Se hace un surco y se entierra parcialmente la rama desprovista de hojas. Se cubre con sustrato; la punta de la rama debe quedar fuera del suelo.
- Acodo Múltiple: Es similar al acodo en tierra. La diferencia es que se pretende enraizar la misma rama en varios puntos, con el objetivo de obtener un gran número de plantas. El procedimiento es igual que en el acodo en tierra. Lo ideal es elegir un tallo joven y muy largo.
Este tipo de acodo es ideal para frutales como el longanero, el espino amarillo o la grosellera. Son árboles o arbustos cuyas ramas no son flexibles y no pueden doblarse o apoyarse en el suelo.
Acodo en Montículo
Este procedimiento consiste en formar un montículo de tierra al pie del arbusto enterrando una planta completa.
- Se entierra una planta completa (15 cm de alto) con una mezcla de sustrato y arena formando un montículo.
- La base de los brotes jóvenes podrá enraizar.
- Una vez pasado el invierno, se desentierra la planta.
Acodo en Trinchera
Este método se basa en cultivar una planta o una rama en posición horizontal.
Se planta una planta madre en un surco inclinado, que se deja crecer durante el primer año. En la primavera siguiente, antes de iniciarse el crecimiento, se corta casi a ras del suelo (2,5 cm de altura). En el segundo año, suelen salir de 2 a 5 brotes (y en los años siguientes, más). Cuando alcanzan 8-12 cm, se cubren con tierra hasta la mitad de su altura (las ramas deben estar tiernas). Periódicamente se sigue añadiendo tierra hasta una altura de 15-20 cm. Al final del otoño, las ramas acodadas deben haber formado suficientes raíces para ser pasadas a los surcos de vivero, operación que debe realizarse cuando las plantas estén latentes.

Acodo Serpentino
Este método es idéntico al acodo simple, haciéndose incisiones entre los nudos, pero se hace serpentear en el suelo, de manera que al menos quede una yema entre las zonas enterradas. Este método de acodo se realiza en plantas que tienen ramas rígidas que no se doblan con facilidad y que producen en la corona brotes abundantes.
Acodo Chino (o Acodo de Capa)
Este método es muy antiguo y se emplea para propagar cierto número de árboles y arbustos tropicales y subtropicales como el litchi. En invernadero se ha utilizado en especies como Ficus, Monstera, Croton y filodendro. Estos acodos pueden hacerse en la primavera con madera del año anterior, o a finales del verano con ramas del año, parcialmente endurecidas. Como las dificultades de transplante aumentan con el tamaño de la copa, es aconsejable podar para equilibrar la parte aérea con la radical, pero ello no es indispensable si se ponen en condiciones húmedas y frescas.
Acodo de Punta
El enraizado se produce en las puntas de las ramas, las cuales se doblan hacia el suelo. En el vivero, las plantas tan pronto como se plantan se recortan a 20-25 cm de altura. Se originan unas ramas vigorosas, las cuales se despuntan en verano, cortando las puntas de 7 a 10 cm una vez que han crecido de 50 a 75 cm. Esto estimula la formación de brotes laterales, aumentando el número potencial de ramas para acodar de punta el año siguiente, así como la producción de fruta. Al final del verano las ramas comienzan a encorvarse y sus puntas adquieren un aspecto característico, se producen unas hojas pequeñas y enrolladas que dan un aspecto de «cola de rata». Es mejor acodar las plantas a mano, haciendo con una pala un hoyo de 8-10 cm de profundidad con un lado vertical y otro ligeramente inclinado hacia la planta madre. La punta de la rama se coloca en el hoyo apoyada sobre el lado correspondiente, llenándolo con tierra y apretando con firmeza. Al final del otoño las plantas están listas para sacarse. La punta enraizada consiste en una yema terminal, una masa grande de raíces y 15-20 cm de rama vieja que sirve como «mango» y para señalar el lugar de la nueva planta. Como las plantas enraizadas son tiernas no se deben sacar hasta el momento justo de replantarlas. El resto de las ramas acodadas adheridas a la planta madre, se recortan hasta dejarlas a 15-20 cm como en el primer año.
Acodo en Montículo con Brotes
Para hacer este tipo de acodado se corta la planta madre a nivel del suelo (2,5 cm), en el invierno. En la primavera se observará el crecimiento de brotes y cuando lleguen a 10-12 cm, se les aporca tierra hasta la mitad. La formación de raíces dependerá de la provisión continua de humedad, buena aireación y temperaturas moderadas en la zona de enraizamiento. Los brotes emergidos se cortan en la base, dejando a la planta madre en condiciones para una nueva producción de vástagos.
Acodo Aéreo con Técnicas Agroecológicas
Esta forma de propagación vegetal tiene como objetivo generar raíces en la rama seleccionada y así obtener nuevas plantas similares a la planta madre, lo que implica el uso de diversos métodos agroecológicos. El Ministerio de Producción de San Luis continúa con su fuerte apuesta a la Agroecología. Integrantes de la cartera productiva realizan acodos aéreos con técnicas agroecológicas.
El jefe del Subprograma Autoconsumo Frutihortícola, Concientización y Capacitación del Ministerio de Producción, Pablo Pensotti, explicó el método: “Tomamos una rama de la planta (tiene que ser una rama de las nuevas y no de las antiguas), y recortamos unos 5 centímetros en la corteza. Posteriormente atamos ambos extremos con alambre y sellamos con cinta de embalar. También se puede usar cualquier objeto que permita comprimir un volumen de tierra alrededor de la rama, como una bolsa plástica, una tela, o una botella. El sustrato tiene que estar húmedo, pero no encharcado, así evitamos la generación de hongos o la pudrición de las futuras raíces.”
Pensotti añadió: “Eso se quedará ahí durante seis meses aproximadamente y luego de transcurrido ese tiempo cortaremos por debajo del caramelo que armamos. Así, notaremos que dentro del envoltorio se han formado las raíces de la nueva planta que vamos a retirar con mucho cuidado para llevarla a una maceta. Esa maceta estará preparada con el compost y sustrato que nosotros hacemos y de esa forma obtendremos una nueva planta de cítrico.”
En la parte que se pela y corta la corteza de la rama, se utiliza el aloe vera como enraizante natural. El compost es preparado a partir de toda la materia orgánica que se recupera en el predio, y el humus se obtiene de materia orgánica húmeda que también se recupera y se produce en lombricomposteras.
Los beneficios de esta tarea incluyen la posibilidad de tener frutales enanos en macetas para huertas en lugares con poco espacio para plantar un árbol en el suelo.
Referencias
- INIA Chile - Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Manuales técnicos de fruticultura.
- Portal Frutícola. Guías de propagación y manejo de frutales.
- Hartmann, H.T.; Kester, D.E.; Davies, F.T.; Geneve, R.L. (2014). Plant Propagation: Principles and Practices, 8.ª ed. Pearson.
- FAO - Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Guías de producción de material de propagación certificado.
- Agrios, G.N. (2005). Plant Pathology, 5.ª ed. Elsevier Academic Press.
- Universidad de California Cooperative Extension (UCCE). Propagation of Fruit and Nut Trees.
- SAG Chile - Servicio Agrícola y Ganadero. Normas sobre propagación y certificación de material vegetal.
- Saavedra del R., G.; Fonseca, H. (Eds.). Manual de producción de palto. INIA La Cruz, Chile.
- Lavín, A.; Bustos, H. (2002). Propagación de berries. INIA Quilamapu.
- Razeto, B. (1999). Fruticultura: Qué, cómo y por qué.