El concepto de manzana en urbanismo se refiere a un espacio urbano delimitado por calles por todos sus lados. En algunos países, este término puede también aludir a cada uno de los lados que constituyen dicha delimitación, es decir, tanto al bloque urbano de varios lados como a la distancia entre dos esquinas consecutivas. La manzana puede estar edificada o destinada a la edificación.
Generalmente, en las ciudades diseñadas con un trazado reticular, las manzanas miden alrededor de 100 metros. Sin embargo, en muchas ciudades, particularmente en Europa, las cuadras presentan formas totalmente irregulares. Ejemplos de ciudades con manzanas regulares son Manhattan en Nueva York (Estados Unidos) y Bogotá (Colombia).

Etimología y Orígenes del Término
Según el Diccionario de la lengua española, el término "manzana" en urbanismo comparte etimología con la fruta del manzano. Se considera que su uso en urbanismo es una metáfora derivada del término en desuso "mazana", una abreviación del latín Mattiāna mala ("manzanas de Matio"). Matio, a su vez, deriva de Cayo Macio, un tratadista de agricultura romano del siglo I a.C. y amigo de Julio César. Otros términos con el mismo origen incluyen "maçã" en portugués y "mazá" en gallego, aunque estos no poseen la acepción urbanística.
Curiosamente, el uso de "manzana" (fruta) como metáfora para referirse a un bloque de casas es particular en comparación con términos equivalentes en otras lenguas. En francés se utiliza "pâté de maisons" y en italiano "isolato".
El lingüista Juan Ramón Lodares Marrodán propone una alternativa: que el término "manzana" en urbanismo no sea una metáfora, sino un homónimo. Según él, podría derivar de términos franceses relacionados con "albañil" (maçon) o "casa" (maison), como "maçonne", "maisonneis" o "manzena", que adquirieron el significado de "edificio" o "casa".
Configuración y Desarrollo Histórico de las Manzanas
El modelo urbanizador implantado en la fundación de la mayoría de las ciudades hispanoamericanas obedeció a un trazado reticular conformado por manzanas y calles ordenadas en base a una geometría regular. Una vez fundada la ciudad de Santiago en 1541, la Corona cedió a la Iglesia dos solares del costado poniente de la Plaza Mayor para erigir el templo mayor y la casa parroquial, mientras los dos solares restantes se cedieron a particulares.
El emplazamiento de la manzana de la Catedral en Santiago y el uso de sus edificios determinaron su configuración a través del tiempo. La coexistencia de propietarios eclesiales y seculares desde sus orígenes jugó un papel central en su desarrollo posterior. En la manzana de la Catedral, por ejemplo, conviven edificios con carácter de culto (Catedral y Capilla del Sagrario), dependencias administrativas y residenciales, y espacios de carácter comercial, concentrados principalmente en el primer piso del Palacio Arzobispal. De manera similar, las propiedades seculares poseían un carácter básicamente habitacional y comercial.
La Manzana de la Catedral en Santiago: Un Caso de Estudio
La manzana de la Catedral en Santiago de Chile experimentó transformaciones significativas entre 1874 y 1913, vinculadas a un fenómeno de expansión y contracción urbana. Estas transformaciones se reflejaron en la redefinición de los contornos de los edificios, la evolución de las tipologías constructivas y la densificación urbana. Durante este período, la Iglesia consolidó su hegemonía como propietaria de gran parte de los solares y edificios de la manzana.
Se propone que tanto la totalidad de la manzana como sus edificios emblemáticos (Catedral Metropolitana, Palacio Arzobispal y Parroquia del Sagrario) fueron permeables a factores sociales, políticos, cambios institucionales de la Iglesia, transformaciones edilicias y la modernización de Santiago desde las últimas décadas del siglo XIX.

Entre 1874 y 1913, la manzana de la Catedral sufrió importantes alteraciones, tanto internas como externas, asociadas a un fenómeno de expansión y contracción morfológica. Los inventarios de la Iglesia Catedral de 1874 y 1913 proporcionan información precisa sobre la extensión de la propiedad y sus principales edificios.
Los procesos de transformación y modernización de Santiago a partir de las últimas décadas del siglo XIX no solo afectaron la configuración morfológica de la manzana, sino que culminaron en una expresión de manzana formalmente consolidada, pero saturada en su densificación y dimensión espacial. Tras alcanzar su apogeo en 1913, se inició un período de declive, concentrado entre 1930 y 1960, donde la estructura urbana se enfrentó a un trazado fundacional que, a pesar de su flexibilidad, comenzó a desestructurarse, dando paso a una progresiva fragmentación morfológica y ruptura formal.
Las transformaciones en la manzana de la Catedral no solo responden a factores formales y materiales, sino también a las relaciones, fuerzas y actores que interactúan en su interior. Es crucial analizar si las intervenciones edilicias responden a una política de planificación de la Iglesia o a necesidades prácticas y coyunturas sociopolíticas y económicas. Se examina cómo estas fuerzas obedecen a demandas del Cabildo Metropolitano para generar nuevos recintos de culto y administrativos, lo que influyó en las transformaciones espaciales y en la unidad arquitectónica y formal de los edificios.
Transformaciones Edilicias y Contexto Urbano
Para 1874, la Catedral, la Capilla del Sagrario y el Palacio Arzobispal ya constituían un conjunto con cierta unidad, especialmente en su fachada principal hacia la Plaza de Armas. La ampliación de estos edificios durante el período debió corresponder no solo al crecimiento demográfico de Santiago (de 70 mil a más de 333 mil habitantes entre 1840 y 1910), sino también al crecimiento de la diócesis, que fue elevada a arquidiócesis en 1843.
La manzana de la Catedral se vio influenciada por la modernización urbana de la época. La construcción del nuevo sistema de alcantarillado a partir de 1903 puso fin al antiguo sistema de acequias, que históricamente habían definido límites prediales. El sistema de transportes también experimentó cambios, con la inauguración de los tranvías eléctricos en 1900, lo que marcó el fin del transporte animal y la gradual incorporación de nuevos medios, impactando la configuración de la ciudad, sus calles y pasajes.
El antiguo callejón de las caballerizas, que servía de acceso a carruajes entre el Palacio y la Parroquia, perdió su función, posibilitando la uniformidad de la fachada eclesiástica oriente. Los debates sobre leyes laicas y las complejas relaciones Iglesia-Estado, junto con el ánimo de la Iglesia de proyectarse como pilar institucional de la república, fueron determinantes en las transformaciones de la manzana. La elevación de la diócesis a arquidiócesis generó nuevas necesidades que se tradujeron en intervenciones arquitectónicas que reflejaban una monumentalidad acorde con su emplazamiento y jerarquía, especialmente en 1910, año del centenario de la Independencia de Chile.
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La Manzana como Espacio de Interacción Social y Urbana
Las plazas, y por extensión las manzanas que las contienen, son escenarios de la vida cotidiana de personas de todas las edades, constituyendo una dimensión relevante para comprender contextos sociales pasados y presentes. El análisis de las plazas permite enseñar sobre la sociedad, fomentando comparaciones entre el pasado y el presente, evitando anacronismos y estereotipos.
Definir qué es una plaza es complejo debido a la enorme diversidad de plazas en el mundo y a lo largo del tiempo. Básicamente, una plaza es un lugar, un espacio público y abierto con características y funciones variadas. Las plazas son omnipresentes en barrios, pueblos y ciudades, y han existido en prácticamente todos los asentamientos humanos, desde los más pequeños hasta los de gran escala. Son un fenómeno urbano, careciendo de sentido en otros contextos.
Las plazas son espacios abiertos, públicos y construcciones artificiales. Sus orígenes son diversos: algunas surgen como tales desde sus inicios (como las de La Plata), otras fueron "huecos" o terrenos baldíos, cruces de caminos, antiguos mercados, corrales o incluso basurales. Estos espacios se han transformado en diseño, equipamiento y actividades a lo largo del tiempo. Hacia fines del siglo XIX, muchos cambios en las plazas argentinas se inspiraron en plazas europeas, especialmente francesas.
Plazas en América Indígena y la Conquista Española
La América indígena fue predominantemente rural, aunque existieron grandes ciudades como Tenochtitlán y Cuzco. En asentamientos indígenas de América del Norte, con escasa jerarquía, existía un hueco central como espacio comunitario. En los grandes imperios americanos, las ciudades contaban con una gran plaza central rodeada de los principales edificios, templos y palacios. En momentos especiales, estas plazas albergaban mercados.
La conquista española avanzó mediante la fundación de ciudades, siguiendo un protocolo ritual. Simultáneamente, algunos poblados indígenas fueron incorporados al sistema colonial, y surgieron nuevos pueblos, muchos impulsados por órdenes religiosas. Estos pueblos de indios presentaban una fisonomía común: una plaza central rodeada por la iglesia, el convento, el cementerio, talleres y el cabildo.
La Plaza Durante la Colonia y Siglos Posteriores
Durante la colonia, las plazas fueron el corazón de las ciudades, albergando mercados, espectáculos públicos, corridas de toros, procesiones, celebraciones religiosas y castigos ejemplarizadores. La difusión de información también se realizaba en estos espacios mediante pregones, bandos y carteles. El fuerte y la catedral eran las primeras edificaciones en torno a la plaza, seguidos por los cabildos y las casas de funcionarios.
En el siglo XVII, las autoridades buscaron embellecer las plazas como lugares de esparcimiento. El estudio de las plazas puede iniciarse con la observación de imágenes, formulando preguntas que apunten a sus rasgos básicos y su diversidad. Se recomienda incluir fotos de plazas cercanas a la escuela, plazas emblemáticas y plazas del pasado en diferentes lugares del mundo.

Actividades y Usos de las Plazas
Las plazas son espacios dinámicos cuyos usos varían según su ubicación, características, equipamiento, dimensiones, e incluso según la hora del día, la estación del año, o si es día laboral o fin de semana. Las actividades que se desarrollan en ellas son muy diversas, tanto en el presente como en el pasado.
Un ejemplo de la vida en una plaza se describe a través de una entrevista a Adriana, quien relata su experiencia en la Plaza San Martín en la Provincia de Buenos Aires. En su infancia, la plaza ocupaba una manzana cuadrada y albergaba la Municipalidad, la Catedral, la escuela, el Banco Provincia y un cine. Había canteros floridos, senderos, leones de cemento y una glorieta donde se presentaban bandas musicales. La plaza era un lugar de paseo familiar, de encuentros casuales, de juegos infantiles y de descanso.
Adriana recuerda la plaza como un lugar de movimiento, sonidos y colores, donde la gente realizaba trámites, esperaba citas o descansaba. La expectativa de su infancia era encontrar a Pirulo, un vendedor ambulante de cubanitos. En su juventud, la plaza fue escenario de festejos de fin de curso y de desfiles patrios durante las dictaduras militares. Con la llegada de la democracia, se sucedieron festejos por elecciones y partidos de fútbol, momentos en que la plaza se sentía "nuestra".
Se sugiere realizar entrevistas a personas que frecuentan las plazas para recabar datos sobre su uso y significado en la vida cotidiana. El relevamiento de características del lugar, como carteles, cestos de basura, monumentos, placas, espacios diferenciados (canchas, juegos infantiles, ferias), bancos y árboles, complementa el análisis.
Las plazas son importantes para la vida cotidiana, y su ausencia afectaría significativamente la vida de las personas. Los usos de las plazas son muy diversos: recreativos, sociales, comerciales (ferias), y también para la realización de trámites o espera.
Manzanas en el Diseño Urbano Contemporáneo
El concepto de supermanzana se refiere a un área de terreno urbano delimitada por carreteras arteriales, abarcando el tamaño de varias manzanas urbanas típicas. Dentro de las supermanzanas, existen tipologías basadas en las redes viales internas, el contexto histórico y si son autocéntricas o peatonales.
Una red de calles internas con callejones sin salida es típica del desarrollo suburbano centrado en el automóvil, predominante en países occidentales durante el siglo XX. Las supermanzanas también pueden presentar una red de calles internas ortogonales, basadas en un plan de cuadrícula o cuasi-cuadrícula, como es prevalente en Japón y China.
En la Unión Soviética y estados postsoviéticos, el término "residencial masivo" se utiliza para describir áreas compuestas por varios barrios residenciales asociados por un diseño arquitectónico común. En Europa Central y Oriental, existen áreas residenciales con viviendas económicas de edificios de varios pisos conocidas como "panelák" (edificio de paneles).
Las Supermanzanas de Barcelona
El concepto de supermanzana se aplica retroactivamente en barrios de Barcelona como La Ribera y Gracia, con un entramado de calles estrechas e irregulares. Desde 1993, las supermanzanas se superponen al plano de cuadrícula del distrito del Ensanche, diseñado por Ildefonso Cerdá a finales del siglo XIX. Cada supermanzana comprende nueve manzanas de la ciudad, donde se han modificado los flujos de tráfico interno para prohibir el paso y reducir los límites de velocidad a 10-20 km/h.
Este concepto fue impulsado por el rediseño de la red de autobuses de la ciudad, consolidando rutas y liberando calles del tráfico de autobuses. La idea de las supermanzanas busca reducir el tráfico, la contaminación del aire y acústica, y reasignar espacio a peatones y ciclistas. Sin embargo, han generado críticas y resistencia por el aumento de la distancia para algunos viajes en automóvil y el incremento del tráfico en las carreteras perimetrales.

Las Supermanzanas en Japón
Las supermanzanas han sido el modo predominante de planificación del uso del suelo urbano en Japón, describiéndose como el "sine qua non del diseño urbano japonés". Las ciudades japonesas se organizan típicamente en torno a un sistema de arterias viales anchas, que a menudo se aproximan a una cuadrícula, flanqueadas por aceras generosas, y una red ortogonal de calles internas estrechas, que funcionan como zonas compartidas sin aceras.
El diseño de cuadrícula de ciudades japonesas como Kioto y Nara se remonta al siglo VIII, derivado de modelos chinos. El sistema de supermanzanas se creó principalmente entre principios y mediados del siglo XX mediante la ampliación física de las carreteras arteriales. Esto contrasta con el modelo de Barcelona, donde el modelo de supermanzana se impuso mediante cambios en la señalización de tráfico.
Manzanas y su Relación con las Matemáticas
En ocasiones, problemas matemáticos pueden resolverse mediante representaciones gráficas y un poco de intuición. Para cantidades elevadas, es conveniente construir modelos que permitan un cálculo más eficiente. Se presentan ejemplos de problemas de "bolsas de manzanas" resueltos desde la representación gráfica y el lenguaje algebraico, utilizando dibujos y modelos (ecuaciones).
Un ejemplo planteado es: "En un canasto hay 45 manzanas distribuidas en tres bolsas. La primera bolsa tiene 8 manzanas menos que la tercera y la segunda tiene 5 más que la tercera." El desafío es determinar la cantidad de manzanas en la segunda bolsa.
Otro ejemplo: "En un canasto hay 51 manzanas distribuidas en tres bolsas."
En un acto urbano, 193 manzanas se reunieron a los pies de la estatua de Pedro de Valdivia en la Plaza de Armas de Santiago, con la pregunta "¿podemos vivir sano?". Esta acción, realizada por estudiantes del Magister de Gestión Cultural de la Universidad de Chile, buscaba reflexionar sobre el consumo de alimentos transgénicos y llamar la atención sobre la exportación de las mejores manzanas chilenas y los inconvenientes de ciertas leyes.
La cifra de 193 manzanas, con atriles de clavos incorporados, obedeció al sueldo mínimo chileno de 193 mil pesos de la época.
