La Tarta Voladora no es el libro más conocido de Gianni Rodari, pero es una obra que merece ser rescatada. Es uno de esos libros «silenciosos», que llegan a las librerías sin demasiado aspaviento y uno no termina de entender por qué. Es un libro bueno, entretenido, muy bien escrito, y «rodariano» desde la primera palabra hasta el final. Puede que sea, eso sí, algo anticuado en ciertos aspectos, como la representación de las mujeres exclusivamente como amas de casa. Por otra parte, algunos juegos de palabras, se intuyen, se pierden en la traducción.
Sinopsis de la Obra

Una mañana de abril, en el cielo de una barriada romana, aparece un enorme objeto circular. «¡Los marcianos! ¡Los marcianos!», grita todo el vecindario saliendo de casas y tiendas y arremolinándose en la plaza. Esta aparición desata el pánico en la población, haciendo que los adultos pierdan la comprensión de la realidad y desbarren. Dos profesores, los municipales, policías antidisturbios y el ejército hacen acto de presencia, asumiendo lo peor.
Sin embargo, un par de niños, Paolo y Rita, se encargan de desvelar el secreto de ese platillo tan especial. Descubren que no es un disco volador de verdad, sino algo mucho más dulce. El objeto no es otro que una buenísima y gigantesca tarta que ha aparecido. Los niños son quienes pueden disfrutar de la situación, incluso si tienen que enfrentarse a los mayores y a su visión del mundo. En este contexto, está muy bien logrado el personaje del «mal» científico, ese que cometió el sacrilegio de construir una tarta dulce deliciosa en vez de una bomba nuclear.
Ficha Técnica y Detalles de Publicación
La edición de La Tarta Voladora de la editorial La Galera, S.A.U., presenta las siguientes características:
- Traductor: Angelina Gatell
- Ilustrador: Bruno Munari
- Editorial: La Galera, S.A.U.
- ISBN: 9788424686062
- Idioma: Castellano
- Número de páginas: 146
- Encuadernación: Tapa blanda
- Fecha de lanzamiento: 01/07/1993
- Año de edición: 1993
- Plaza de edición: Es
- Serie/Saga: Grumetes / Serie roja
- Número: 6
- Dimensiones:
- Alto: 21.0 cm
- Ancho: 13.0 cm
- Grueso: 13.1 cm
- Peso: 190.0 gr
Este libro está clasificado dentro de la literatura infantil para edades de 7 a 9 años.
Temática y Mensajes
La historia de Rodari trae una moraleja implícita: hay otros caminos distintos a la violencia. El mensaje principal está dirigido a los adultos, quienes en la novela están caricaturizados al máximo, siendo personajes absolutamente ridículos que los niños tienen dificultad para entender. Un mensaje claro es que los niños tienen razón y se preocupan por las cosas importantes, mientras que los adultos a menudo no. Los niños ven en la tarta gigante una gran oportunidad para ser felices, mientras que un adulto piensa en un probable ataque de lo desconocido. A veces es bueno recordar que tal vez la tarta es solo una tarta.
Reseña: gramática de la fantasía de Gianni Rodari
Como siempre, hay un portavoz para los niños, en este caso el pequeño Paolo, quien logra comunicarse con el científico y hacerle entender la gran satisfacción y el número de personas felices que se pueden generar al producir tartas gigantes en lugar de bombas atómicas. La obra es un maravilloso himno a la paz, presentando la idea de que un mundo sería maravilloso si en lugar de bombas se hicieran tartas. La historia es una fantasía completa, que usa la aparición de la tarta para ilustrar la fundamental diferencia de pensamiento entre el pensamiento racional y limitado del mundo adulto frente a la libre fantasía de los niños.
Sobre el Autor: Gianni Rodari
Gianni Rodari nació en Omegna, Piamonte (Italia), en 1920. Participó activamente en el debate pedagógico educativo y contribuyó a renovar en profundidad la literatura infantil. Sus obras se caracterizan por temas nuevos, aportando humor y fantasía sin caer en pedanterías ni moralismos. Recibió el prestigioso Premio Andersen en 1970, un reconocimiento a su invaluable contribución a la literatura infantil. Falleció en Roma en 1981.
Rodari fue maestro, pedagogo, escritor y periodista. Se dice que sus ideas son lo más valioso de su legado. Sus libros están destinados a los niños, quienes seguramente serán capaces de entender sus historias, pero también a los adultos que sean capaces de leer más allá del significado literal. Siempre hay una moraleja en sus libros, pero nunca moralismo. Su estilo es descarado, que no se toma en serio y no tiene la pretensión de impartir lecciones. Es uno de los pocos autores para la infancia que se dirige realmente a los más pequeños.