La importancia de la investidura en el templo
En los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, podemos recibir convenios y ordenanzas sagrados a favor de nosotros mismos y a favor de nuestros antepasados. Asistimos al templo para mostrar nuestro amor y gratitud por el Padre Celestial y Jesucristo. Podemos prepararnos para asistir al templo al aprender y vivir el evangelio de Jesucristo.
A los templos se los llama la “Casa del Señor”. Son lugares sagrados en los que podemos sentir el Espíritu de Dios y Su amor por nosotros. También son lugares donde podemos hacer convenios y recibir ordenanzas especiales que nos prepararán para tener la vida eterna. Los convenios son promesas sagradas entre Dios y Sus hijos.
El Padre Celestial desea que todos Sus hijos hagan convenios con Él y reciban ordenanzas sagradas. Esas ordenanzas, tales como el bautismo y la investidura, deben efectuarse en el templo a favor de quienes fallecieron sin recibir el Evangelio.

¿Qué es la investidura del templo?
La investidura es un don de Dios, un otorgamiento celestial de poder espiritual. No se trata solo de una ceremonia religiosa, sino de recibir poder espiritual, un don celestial de conocimiento, experiencia, aptitudes y capacidad divinos. El Señor reveló que “en [las] ordenanzas [del sacerdocio] se manifiesta el poder de la divinidad”. Las ordenanzas nos presentan oportunidades de convenio únicas para acceder al poder que Dios está ofreciendo, pero recibimos y mantenemos ese poder mediante una vida recta.
Cuando José Smith dijo que necesitamos una investidura para superar los desafíos espirituales, se refería a la necesidad de este poder espiritual. La presentación de la investidura es una ceremonia religiosa autorizada para facilitar ese poder.
Aunque la ceremonia de la investidura del templo se realiza en unas pocas horas, no nos investimos completamente con poder en ese tiempo. Si entendemos que la investidura es una capacidad espiritual, entonces necesitamos desarrollarla con el tiempo mediante la búsqueda fiel del entendimiento y la vivencia diligente de los conceptos y los convenios presentados en la ceremonia.

La preparación para la investidura
Para entrar en el templo y recibir la investidura, debe estar preparado y ser digno. Puede recibir una recomendación para entrar en el templo después de una entrevista con el obispo o presidente de rama y con el presidente de estaca o de misión. Esos líderes le harán una serie de preguntas para asegurarse de que esté viviendo el evangelio de Jesucristo.
Entrevista para la recomendación del templo
La entrevista para obtener una recomendación para el templo se lleva a cabo en privado entre el obispo y el miembro de la Iglesia que esté interesado en obtenerla. En dicha entrevista, se le hacen preguntas concienzudas con respecto a su conducta y dignidad personales, así como a su lealtad a la Iglesia y a sus oficiales. La persona debe certificar que es moralmente limpia, que observa la Palabra de Sabiduría, que paga un diezmo íntegro, que vive de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y que no mantiene afiliación alguna ni simpatiza con grupos apóstatas.
El presidente N. Eldon Tanner aconsejó que estas entrevistas deben llevarse a cabo con amor y modestia. Al firmar su recomendación, usted hace un compromiso con el Señor de que será digno de los privilegios que se otorgan a aquellos que la poseen. Es una ocasión en la que puede examinar, junto con un siervo ordenado del Señor, el curso de su vida.
Preparación espiritual
La preparación espiritual para recibir la investidura se incrementa con el estudio. Se recomienda a los miembros que lean los párrafos explicativos de la Guía para el Estudio de las Escrituras bajo los temas: ‘Unción’, ‘Expiación’, ‘Jesucristo’, ‘Convenio’, ‘Caída de Adán y Eva’, ‘Sacrificios’ y ‘Templo’. Estudiar las Escrituras, como el libro de Moisés, y los discursos de la conferencia general, así como repasar las verdades sobre las ordenanzas y los convenios del templo, aumentará la comprensión.
Se anima a los miembros a orar para recibir revelación durante la investidura, tener una mente abierta y ver con ojos espirituales. Es importante recordar que todas las cosas de la ceremonia del templo señalan hacia Cristo.

La ceremonia de la investidura
La ceremonia de la investidura del templo es una experiencia sagrada que se divide en varias partes. En la primera parte, de manera privada y personal, recibirá ordenanzas preliminares llamadas ordenanzas iniciatorias, que incluyen bendiciones especiales con respecto a su legado y potencial divinos. En la segunda parte, recibirá el resto de su investidura junto con un grupo de otras personas.
El Plan de Salvación
Durante la ceremonia, se presenta el Plan de Salvación, que incluye la creación del mundo, la caída de Adán y Eva, la expiación de Jesucristo, la Apostasía y la Restauración, así como instrucción sobre la manera en que todas las personas pueden volver a la presencia del Señor. Junto con estas ordenanzas, se le invitará a hacer convenios específicos con Dios.
El templo es una “escuela de los profetas” moderna en la que entramos en una orden de futuros sacerdotes y sacerdotisas por medio de convenios. Al participar en la ceremonia, experimentamos y recreamos un viaje ascendente simbólico que nos eleva, nos empodera mediante el conocimiento y los convenios, y finalmente nos lleva a la presencia de Dios para llegar a ser herederos de la vida eterna.

El poder de los convenios del templo
Los convenios del templo son promesas sagradas que hacemos con Dios. Al guardar estos convenios, Dios promete investirnos con Su poder, el poder necesario para vencer los desafíos espirituales de nuestros días. Estos convenios incluyen obedecer a Dios y guardar Sus mandamientos, vivir el evangelio de Jesucristo, mantenerse moralmente puro y virtuoso, y dedicar su tiempo y talentos al servicio del Señor.
La ley de la obediencia
Vivimos en una época que resalta la individualidad. Sin embargo, el llamado del convenio que hace Cristo es: “Sé como yo soy”. Hay poder en el hecho de comprometernos a obedecer las leyes de Dios y no simplemente andar en nuestro propio camino.
La ley de sacrificio
El convenio de sacrificio en el templo significa “sacrificarse a fin de apoyar la obra del Señor y arrepentirse con un corazón quebrantado y un espíritu contrito”. Hay poder en aprender que el amor perdurable por Dios y por los demás crece en el campo del sacrificio.
La ley del Evangelio
El templo nos enseña sobre el Evangelio de Jesucristo y el Plan de Salvación. Al entender y vivir estas verdades, podemos obtener un mayor poder espiritual para afrontar los desafíos de la vida y acercarnos a nuestro Salvador.
Vídeo Inspirador: El fuego de los convenios del templo | David A. Bednar
Experiencias en el templo
Ir al templo por primera vez puede ser una experiencia que genere inquietud, nerviosismo o ansiedad. Es normal sentirse así, ya que todo es nuevo y puede ser una distracción. Sin embargo, la Casa del Señor es un lugar maravilloso donde se recibe ayuda y se experimenta el Espíritu.
Al entrar en el templo, debemos ser reverentes. Cualquier conversación necesaria se deberá hacer en voz muy baja. La espera para comenzar la obra de las ordenanzas se considera una oportunidad especial para meditar en pensamientos reverentes y espirituales. Cuando vayan al templo, recuerden que son huéspedes en la casa del Señor; es un tiempo de regocijo, pero de regocijo en silencio.
Acepten las instrucciones que les den los obreros del templo. El templo es una excelente escuela, una casa de aprendizaje, donde el ambiente es propicio para la instrucción sobre asuntos esencialmente espirituales. La enseñanza se imparte en forma simbólica, de manera similar a las parábolas que usaba Jesús.
“No trates con liviandad las cosas sagradas”. El Señor nos enseña “línea por línea, precepto por precepto” y nos da lo que estamos preparados para recibir. Hay aspectos de las ordenanzas del templo de los que solo se habla dentro de sus muros. Si van al templo con humildad, reverencia y el deseo de aprender, su visión se ampliará y su conocimiento espiritual se incrementará.
