A falta de pan, buenas son tortas: significado y origen de un refrán popular

El refrán "A falta de pan, buenas son tortas" es una expresión ampliamente utilizada en el mundo hispanohablante cuyo significado principal es la recomendación de conformarse con lo que se tiene, especialmente si no se ha logrado conseguir algo mejor o lo ideal. Sus ideas clave giran en torno al hambre, la pobreza y la conformidad, reflejando una intención persuasiva, estimativa y volitiva.

Infografía explicativa del significado del refrán

Significado y esencia del refrán

Durante mucho tiempo, el pan fue el alimento básico por excelencia y, en situaciones de escasez, llegaba a ser casi el único sustento. En este contexto, la "torta" a la que se refiere el refrán no es un pastel festivo, sino una alternativa más humilde y menos deseable. El refrán nos invita a reflexionar sobre la aceptación de lo insuficiente, una realidad que la mayoría de las personas ha enfrentado alguna vez en su vida.

Este dicho alude directamente al conformismo, ese estado mental que nos lleva a aceptar situaciones o condiciones en nuestra vida por el simple hecho de creer, o hacernos creer, que no nos conviene intentar generar un cambio, una mejoría o un progreso. Es la mentalidad del "es lo que hay", una forma de asumir una realidad menos ideal cuando las circunstancias no permiten alcanzar lo óptimo. ¿Quién, alguna vez en la vida, no tuvo que aceptar algo que consideraba insuficiente porque no satisfacía por completo un deseo, una ilusión o una necesidad?

Orígenes y antigüedad

El refrán "A falta de pan, buenas son tortas" es de uso actual y cuenta con una larga trayectoria. Sus orígenes se remontan a fuentes documentales antiguas como Correas (1627) y el Diccionario de Autoridades, que ya lo mencionaban. De hecho, es una expresión que fue utilizada por autores clásicos de la literatura española, como Calderón de la Barca en sus obras, lo que evidencia su arraigo cultural y su presencia en el imaginario colectivo hispano desde hace siglos.

Cabe destacar que su sentido y antigüedad están bien establecidos y, como veremos, no tienen ninguna relación con ciertas anécdotas históricas mal atribuidas.

Variantes del refrán y usos regionales

El esquema "A falta de... bueno-a es/buenos/-as son..." ha demostrado ser muy prolífico en la creación de otros refranes populares, todos ellos con una intención similar de aceptación ante la escasez o la ausencia de algo mejor. Algunos ejemplos son:

  • "A falta de caldo, buena es la carne."
  • "A falta de faisán, buenos son rábanos con pan."
  • "A falta de vaca, buenos son pollos con tocino."

Además de estas variaciones, el refrán principal ha adoptado diversas formas en diferentes regiones, adaptándose a las costumbres y los productos locales:

  • En Cuba y la República Dominicana, se conoce la variante "A falta de pan, casabe es bueno". Esta expresión fue citada en obras como "Pequeñeces" de Luis Coloma (1891), y refleja la idea de que "lo que caiga es bueno, que no hay que ponerse los moños".
  • En México, es común escuchar "A falta de pan, buenas son las gordas" o "A falta de pan, buenas son tortillas", haciendo referencia a las tortillas de maíz. Esta variante es particularmente significativa, ya que la tortilla es la base de la alimentación mexicana, mientras que el pan de trigo no lo es, lo que la hace una adaptación cultural muy precisa.
  • En España, aparte de la versión original, se ha oído "A falta de pan, buenas son hostias", en alusión a las hostias consagradas, consideradas igualmente sosas que las tortas antiguas. También existe la variante "A falta de pan, buenas son tortas de Zaratán", refiriéndose a una localidad de Valladolid conocida por su pan, y el dicho "A falta de polla, pan y cebolla", con su variante rítmica "A falta de capón, pan y cebollón", donde "polla" se refiere a una gallina joven.
Mapa de las variantes regionales del refrán

El contexto de la "torta" en el refrán

Para comprender plenamente el refrán, es crucial entender qué tipo de "torta" se tenía en mente en las épocas antiguas. A diferencia de las "tortas" modernas que en muchos lugares (como Argentina) significan pastel o tarta, la "torta" del refrán español era un alimento humilde. Se hacía con masa de harina, cocida lentamente al horno, de forma redonda, y podía ser salada o dulce, aunque en este contexto se refería a una preparación básica.

Las tortas a las que aludía el dicho eran una especie de pan ácimo o pan seco, sin levadura, lo que les permitía aguantar varios días sin estropearse. Comparadas con el pan tradicional, eran consideradas bastante desagradables. Este tipo de tortas también se usaba para acompañar platos como el gazpacho manchego de carne de caza. En contraste, un brioche es un producto más rico que el pan normal, pues incluye ingredientes como leche o huevos en su receta, mientras que las tortas españolas antiguas incluían menos harina y componentes menos nobles.

En el ámbito léxico, también se observa que "solomo" es una forma antigua de referirse al «solomillo» o «lomo de cerdo adobado», mientras que Zaratán, una localidad de Valladolid, era conocida por la calidad de su pan. Estos detalles resaltan el contraste entre lo deseado (buen pan) y lo aceptable (una torta humilde).

Foto de pan ácimo o tortas tradicionales españolas secas

Desmitificando a María Antonieta

Existe un mito muy difundido, incluso enseñado en escuelas, que vincula el origen del refrán con la reina de Francia, María Antonieta (1755-1793). La leyenda popular cuenta que, cuando el pueblo de París protestaba por la falta de pan, ella habría respondido altaneramente: "S'il n'y a pas de pain, qu'ils mangent de la brioche" (Si no tienen pan, que coman brioches/pasteles). Esta frase, real o apócrifa, pretendía ilustrar la indiferencia y la desconexión de la nobleza con la realidad de su pueblo.

Sin embargo, es fundamental aclarar que esta frase no tiene relación con el refrán español "A falta de pan, buenas son tortas". La supuesta frase de María Antonieta, si es que la pronunció, se refería al brioche, un producto más elaborado y caro que el pan común, hecho con harina, huevo y leche. Por lo tanto, su comentario, en su contexto original, no sugería conformarse con algo peor, sino con algo mejor y más inaccesible, evidenciando una total falta de contacto con la realidad de la miseria.

El refrán español, como ya se ha mencionado, es mucho más antiguo y su significado se centra en la resignación ante una alternativa humilde y menos apetecible (las tortas secas) cuando no hay pan. Es uno de esos mitos históricos que se arraigan en la cultura popular, pero que, al ser examinados, demuestran no ser precursores de la Revolución Francesa ni tener conexión con la expresión española.

Retrato de María Antonieta, reina de Francia, con una leyenda que desmiente el origen del refrán

El refrán como reflejo del conformismo

En última instancia, el refrán "A falta de pan, buenas son tortas" va más allá de su significado literal de comida. Se convierte en un consuelo, una máxima de vida que invita a la aceptación de las circunstancias cuando estas no son ideales. Plantea una reflexión universal: ¿cómo obtener tortas cuando no alcanza para el pan? La respuesta radica en la adaptabilidad y el conformismo, la capacidad de asumir lo que se tiene, aunque no sea lo deseado, porque un cambio o una mejora parecen imposibles o demasiado difíciles de alcanzar. Es un recordatorio de que, en ocasiones, "es lo que hay", y aprender a lidiar con ello forma parte de la experiencia humana.

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