Importancia y Generalidades del Cultivo de Poroto
El poroto es un cultivo de gran importancia, especialmente en Argentina, país que destina casi la totalidad de su producción, cerca del 90%, a la exportación. Esta característica hace que el productor porotero se mantenga muy atento a la tecnología existente para el cuidado del cultivo.
Es un cultivo propio de las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán, y está ganando cada vez más terreno entre los cultivos del noroeste argentino. Esta región ofrece las condiciones óptimas para su desarrollo, dado que su crecimiento se da en un clima seco con una gran amplitud térmica. En estas áreas se cultivan especies de los géneros Phaseolus L. y Vigna Savi, de las cuales se obtienen porotos como el adzuki, alubia, blanco, negro, colorado, manteca, mung, pallar y poroto tape o caupí.

A nivel global, los porotos son una parte esencial de la dieta en muchos países de América Latina y un alimento básico importante en diversas regiones de África. Esta diversidad de nombres y zonas de cultivo evidencia cómo esta legumbre ha sido y seguirá siendo fundamental en la alimentación de muchas personas alrededor del planeta. Cada cultura ha desarrollado sus propias formas de preparar y disfrutar estos alimentos. Los porotos y sus diferentes variedades son una fuente importante de proteínas, fibra, minerales y vitaminas, siendo una parte fundamental de una dieta saludable y equilibrada.
Históricamente, el poroto, junto con la papa y el maíz, fue una parte fundamental de la dieta indígena en América del Sur y fue adoptado por los españoles a su llegada. Existen registros que indican que “desde 1548 se sembraba ‘maíz, frejoles, papas y zapallos’ en las chacras de Santiago” (Pereira Salas, 1977, 19). Esta leguminosa, originaria de América del Sur, fue cultivada intensamente en esta zona, generando variados tipos de porotos que difieren en color, forma y tamaño.
En Chile, se estima que existen alrededor de 200 variedades o tipos de porotos debido a su gran diversidad genética. Este país es considerado un subcentro de diversidad genética para Phaseolus vulgaris, con ecotipos que poseen características únicas no presentes en otros germoplasmas (Bascur y Tay, 2005). El cultivo se destina mayormente a la obtención de granos secos, pero también tiene utilización hortícola como poroto verde o poroto granado. Se preparan de diversas maneras, como ensaladas, sopas, purés o guisos, e incluso existen recetas antiguas de dulce o mermeladas de porotos. Un ejemplo del consumo tradicional lo ofrece la señora Mónica Castro de Paredones, quien recuerda que “siempre se hacían dos veces a la semana, porque antes, me acuerdo que todos los días había porotos en la casa, porotos con mote o porotos con tallarines.” Para el período agrícola 2019-2020, la producción de poroto en Chile se estimó en 523 toneladas (ODEPA, 2021, 4).
Características Botánicas y Agronómicas del Poroto
El poroto es una planta herbácea de crecimiento anual. Posee un tallo delgado y en espiral, hojas grandes trifoliadas y flores que pueden ser blancas o amarillas, dependiendo de la variedad. Sus frutos son legumbres largas y aplastadas, con varias semillas. Las semillas, comestibles, son de tamaño pequeño y forma arriñonada.
Este cultivo se caracteriza por tener un ciclo muy corto, de 90 a 120 días. Las plantas desarrollan un sistema radical superficial, donde el 95% de las raíces activas se encuentran en los primeros 20 cm de profundidad del suelo. Estas características hacen que el poroto sea muy exigente en condiciones de alta disponibilidad de nutrimentos en la solución edáfica.
Es un cultivo sensible a la baja disponibilidad de potasio, calcio, zinc, manganeso, hierro y molibdeno en el suelo, así como a condiciones adversas de salinidad y toxicidad específica de boro, cloro y sodio. Aunque también es exigente en nitrógeno, su limitación no es tan pronunciada gracias a su capacidad de fijarlo del aire a través de la simbiosis con bacterias del género Rhizobium. La fijación simbiótica ocurre de forma espontánea en suelos de producción, ya que hay presencia de rizobios autóctonos adaptados al medio ambiente, aunque a menudo con baja eficiencia. Sin embargo, en cultivos conservacionistas de suelo, la eficiencia de fijación de nitrógeno es mayor, lo que incrementa las probabilidades de éxito de la técnica de inoculación.

Para su cultivo, la planta necesita un clima cálido, sin muchas lluvias ni heladas. De hecho, “en el Valle Central de secano no existe el cultivo comercial del poroto por presentar condiciones de temperaturas más limitantes y presencia de heladas, quedando restringido a superficies muy pequeñas y huertos familiares con el uso de variedades tradicionales adaptadas a dichas condiciones” (Bascur & Tay, 2005).
Variedades Comerciales de Poroto y la Introducción de Bizet
La disponibilidad de variedades comerciales de poroto ha estado tradicionalmente restringida. Un ejemplo es la variedad Enriqueta, considerada muy antigua, que presenta problemas como un largo período de crecimiento, tardío desarrollo, bajo potencial de rendimiento y limitaciones en el abastecimiento de semilla. En este contexto, la variedad Bizet ha sido recientemente introducida en el mercado (Mazzey, 1999), ofreciendo una alternativa más moderna y prometedora para los productores de poroto.