Desde la antigüedad, la humanidad se ha preocupado por el cuidado de las heridas. La evolución en el manejo de estas lesiones ha pasado de prácticas empíricas tradicionales, como el uso de algodón o seda, hacia el desarrollo de apósitos avanzados, cuyo objetivo fundamental es inducir una curación en un ambiente húmedo y controlado.

Fisiología y fases de la cicatrización
La cicatrización es un proceso complejo que inicia inmediatamente tras la lesión. Se divide fundamentalmente en tres fases interdependientes:
- Fase de inflamación (3 a 6 días): Su propósito es proteger la herida de infecciones mediante la activación de neutrófilos y macrófagos, responsables de eliminar residuos bacterianos, cuerpos extraños y tejido necrótico.
- Fase de proliferación (4 a 14 días): Marcada por la angiogénesis, la granulación y la epitelización. Representa hasta un 40% de la disminución del tamaño de la herida mediante la activación de fibroblastos y células epiteliales.
- Fase de remodelación (día 8 hasta 1 año): Se caracteriza por el depósito organizado de colágeno, aumentando la resistencia del tejido.
Preparación del lecho de la herida: El concepto TIME
Para estandarizar el manejo de las heridas, se utiliza el marco TIME, un acrónimo que guía al clínico en la preparación integral del lecho:
| Componente | Descripción |
|---|---|
| T (Tissue) | Gestión del tejido: Desbridamiento del tejido necrótico o desvitalizado. |
| I (Inflammation/Infection) | Control de la carga bacteriana y reducción de la inflamación. |
| M (Moisture) | Equilibrio de la humedad para favorecer la migración celular. |
| E (Edges) | Avance de los bordes epiteliales y cuidado de la piel perilesional. |
Clasificación y selección de apósitos
La elección del apósito depende de las características de la herida (necrótica, exudativa, granulación o epitelizada). Los materiales modernos se clasifican en:
Biomateriales naturales y sintéticos
- Polímeros naturales: Incluyen colágeno, alginatos (derivados de algas), quitosano y celulosa. Estos materiales son altamente biocompatibles y algunos, como los alginatos, ofrecen una excelente capacidad de gelificación y absorción.
- Apósitos sintéticos: Destacan los fabricados a partir de poliuretano, que pueden ser hidrofílicos o hidrofóbicos, y los hidrogeles, que proporcionan humedad a heridas secas y ayudan a reducir el dolor.

Terapias especializadas
Terapia de presión negativa
Introducida en los años 90, esta técnica consiste en aplicar una presión controlada (típicamente 125 mmHg) mediante un sistema de vacío y una esponja de poliuretano. Es altamente efectiva para favorecer la granulación, aunque está contraindicada en heridas con tejido necrótico, osteomielitis o arterias expuestas.
Manejo de heridas cavitadas
Las heridas cavitadas requieren un enfoque especial. El uso de apósitos de tecnología Hydrofiber® en cinta permite que el material se adapte a túneles y cavidades, gelificando al contacto con el exudado. Esto facilita el retiro del apósito en una sola pieza, reduciendo el traumatismo del tejido neoformado y mejorando el confort del paciente.
Apósitos especiales para heridas avanzadas
Consideraciones finales sobre el cuidado
Es imperativo evaluar no solo el estado local de la herida, sino también los factores sistémicos del paciente (edad, comorbilidades, estado nutricional). La prevención de infecciones mediante técnicas asépticas y la correcta gestión del exudado son los pilares fundamentales para evitar la cronicidad y asegurar la restauración de la función cutánea.