La masa brick, también conocida como pasta brick, es un ingrediente versátil que ha ganado popularidad en la cocina por su textura crujiente y su facilidad de uso. Aunque su nombre pueda evocar la imagen de ladrillos, su origen se encuentra en la rica tradición culinaria de la región del Magreb, en el norte de África, y su denominación proviene de la lengua francesa, donde se le conoce como "pâte brick". El término "brick" en este contexto no guarda relación con el ladrillo en inglés, sino que es una adaptación francesa del vocablo árabe "b'riouat", que hace referencia a esta fina masa.
La masa brick se elabora a partir de ingredientes básicos como harina de trigo, agua y una pizca de sal, y en algunas versiones se añade una pequeña cantidad de aceite. Su característica principal reside en su capacidad para adquirir una textura extraordinariamente crujiente una vez cocinada, ya sea mediante fritura u horneado. A diferencia de otras masas, como la filo, la masa brick presenta una consistencia ligeramente más rústica y resistente, lo que la hace ideal para envolver todo tipo de rellenos y dar forma a deliciosos paquetitos, rollitos o incluso bases de tartas ligeras. Su manipulación es más sencilla que la de la masa filo, ya que no se deshace con tanta facilidad.

Orígenes Históricos y Evolución
Aunque a menudo se asocia la masa brick con la cocina árabe del Magreb, sus raíces se extienden hasta la antigua cocina otomana, donde se perfeccionó la técnica para crear estas finas láminas. Los otomanos desarrollaron un método de estirado manual de la masa hasta alcanzar una consistencia muy delgada. Con el tiempo, la masa brick ha evolucionado, adaptándose a diferentes regiones y recetas. Han surgido variaciones que incluyen la pasta brick integral, elaborada con harina de trigo integral, y la pasta brick multicolor, que incorpora ingredientes naturales para crear presentaciones visualmente atractivas.
La comercialización de la masa brick suele presentarse en hojas rectangulares o cuadradas, apilables y separadas por papel sulfurizado para evitar que se peguen. Esta presentación facilita su uso en diversas preparaciones culinarias, aportando textura y ligereza a los platos.
Comparativa con Otras Masas Tradicionales
En el universo de las masas de repostería y cocina salada, la masa brick comparte protagonismo con otras conocidas como la masa quebrada, la masa filo y el hojaldre. Comprender sus diferencias es clave para elegir la opción más adecuada para cada receta.
Masa Quebrada (Brisée)
La masa quebrada, también conocida como masa brisée, es una base fundamental para una gran variedad de tartas, tanto dulces como saladas. Se elabora con harina, mantequilla, agua fría y, en ocasiones, huevo. Su textura no es laminada, pero su firmeza la convierte en la opción perfecta para tartas de frutas, quiches o tartaletas saladas que necesitan soportar peso sin desmoronarse.
Masa Filo (Phyllo)
La masa filo es célebre por su extrema finura, hasta el punto de ser casi transparente. Hecha con harina, agua y un poco de aceite o mantequilla, no contiene levadura y su magia reside en la textura increíblemente crujiente que adquiere al hornearse. Su delicadeza requiere un manejo cuidadoso, manteniéndola cubierta con un paño húmedo para evitar que se seque. Es ideal para recetas que requieren múltiples capas finas, como postres griegos o platos salados con rellenos jugosos.
Hojaldre
El hojaldre es considerado el rey de las masas por su versatilidad y complejidad. Su elaboración se basa en un intrincado proceso de doblado y estirado que alterna capas de harina y mantequilla. El resultado es una masa rica, que al hornearse se expande, volviéndose dorada, ligera y crujiente. Es apta para preparaciones dulces como croissants y palmeritas, y saladas como volovanes y empanadas.
En resumen, la elección entre estas masas dependerá del resultado deseado: la quebrada para bases sólidas, la filo para capas finas y crujientes, la brick para envolver rellenos con facilidad, y el hojaldre para texturas espectacularmente laminadas y esponjosas.

Preparación Casera de la Masa Brick
Aunque la masa brick se encuentra fácilmente en el mercado, su elaboración casera es posible, aunque requiere paciencia y precisión. Los ingredientes básicos para una masa brick casera son:
- Harina de Trigo: 140 gramos
- Agua: 240 mililitros
- Sal: Una pizca (opcional en algunas versiones)
El proceso de preparación implica:
- Mezclar la harina con el agua hasta obtener una masa homogénea.
- Calentar una sartén antiadherente a fuego bajo.
- Una vez caliente, pincelar la mezcla sobre la base de la sartén, cubriendo toda la superficie sin dejar zonas sin cubrir.
- Cocinar durante aproximadamente 30 segundos, hasta que la superficie de la masa esté seca.
Es importante destacar que la preparación casera de la masa brick es un proceso laborioso, y las versiones industriales suelen incorporar emulgentes como la lecitina de soja y ácido cítrico para mejorar su durabilidad y manipulación, sin afectar significativamente al sabor.
MASA FILO ORIGINAL Fácil y Perfecta
Conservación y Manipulación
La correcta conservación y manipulación de la masa brick son cruciales para mantener su textura y evitar que se dañe. Se recomienda guardarla en el refrigerador, dentro de su paquete original y bien cerrado para prevenir la deshidratación. La masa brick también puede congelarse, asegurándose de que el paquete esté bien sellado para evitar la entrada de aire.
Al momento de usarla, es fundamental sacar solo las hojas necesarias y volver a empaquetar y cerrar herméticamente el resto. El tiempo de exposición al aire debe ser el mínimo posible. Para facilitar su manipulación sin que se seque, se aconseja cubrir las hojas que no se estén utilizando con un paño húmedo bien escurrido.
Usos Culinarios de la Masa Brick
La versatilidad de la masa brick la convierte en un ingrediente ideal para una amplia gama de preparaciones, tanto dulces como saladas:
Platos Salados
- Tiropita (Pastel griego de espinacas y queso)
- Rollitos de primavera
- Brik a l’Oeuf (Plato de la cocina francesa)
- Börek (Plato tradicional turco)
- Empanadillas triangulares o cuadradas: Con rellenos de verduras salteadas, carne, pollo, o combinaciones como gambas con calabacín al curry, peras y queso de cabra, o morcilla y piñones.
- Saquitos rellenos: Ideales para reciclar restos de comida o crear combinaciones creativas como calabaza, puerro y gorgonzola.
- Bases para canapés: Cuatro o cinco capas de masa brick, pintadas con aceite o mantequilla, pueden formar bases crujientes para servir aperitivos.
- Tartas saladas: Se pueden utilizar como base y cobertura para tartas de verduras, carne o rellenos de quiche.

Platos Dulces
- Baklava: Un postre tradicional de Oriente Medio a base de masa filo (o brick), frutos secos, miel y mantequilla.
- Tarta de manzana: Se puede usar para obtener una textura extra crujiente en tartas de manzana o tarta Tatin.
- Rollos de canela: Rellenos de chocolate, frutos secos, coco o ralladura de naranja.
- Tartaletas dulces: Con rellenos de frutas salteadas o cremas dulces.
Un ejemplo destacado de su aplicación es la Tarta de masa brick con dulce de leche y nata, una receta que combina la crujiente masa frita con cremas suaves y deliciosas. Para su preparación, se fríen las obleas de masa brick en aceite de girasol hasta que estén doradas y crujientes. Posteriormente, se montan en capas alternando crema pastelera de dulce de leche y nata montada, decorando finalmente con frutas frescas y frutos secos.

La masa brick, con su origen ancestral y su adaptabilidad, ofrece un mundo de posibilidades culinarias, permitiendo crear desde platos reconfortantes hasta postres sofisticados con una textura inigualable.