Rosquillas Glaseadas

La búsqueda de la receta perfecta de rosquillas, de esas que invitan a repetir una y otra vez, a menudo culmina en descubrimientos deliciosos. Aunque los fritos pueden ser un desafío, estas rosquillas glaseadas prometen un homenaje culinario que vale la pena, especialmente en ocasiones festivas como el carnaval. Son una verdadera tentación, un placer inigualable que permite un merecido capricho.

Ingredientes para las Rosquillas

Ingredientes para la masa de rosquillas
  • 460-500 g de harina
  • 2 cucharadas soperas rasas de polvo de hornear (15 g)
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 3 claras de huevo
  • 2 pizcas de sal
  • 4 yemas de huevo
  • 1 limón (ralladura)
  • 25 g de azúcar (optativo)
  • 125 ml de aceite suave
  • 75 ml de anís

Para la Fritura

  • Aceite de oliva suave o de girasol
  • Piel de limón
  • Papel de cocina

Glaseado

  • 200 g de azúcar glas
  • Zumo de limón
  • Clara de huevo

Elaboración de las Rosquillas

Preparación de la Masa

Masa para rosquillas en preparación

Para comenzar, tamizamos 460 gramos de harina junto con el polvo de hornear y el bicarbonato. En un recipiente aparte, montamos las claras a punto de nieve, añadiéndoles las dos pizcas de sal. Sin dejar de batir, incorporamos las yemas. Una vez que las claras y las yemas estén bien mezcladas, procedemos a añadir la ralladura de limón, el azúcar (si se utiliza), el aceite y el anís, integrando cada ingrediente progresivamente mientras se continúa batiendo.

Posteriormente, incorporamos la mezcla de harina tamizada. Mezclamos primero con una espátula y, a continuación, con las manos. La masa debe quedar blandita y despegarse tanto de las paredes del recipiente como de las manos. Si la masa se pega, se añade una pizca extra de harina y se continúa amasando hasta que se desprenda. Una vez que la masa esté en su punto, se forma una bola, se introduce en un recipiente y se deja reposar durante un par de horas.

Formado de las Rosquillas

Manos formando rosquillas

Transcurrido el tiempo de reposo, amasamos suavemente la masa durante unos segundos. Para dar forma a las rosquillas, se coge una pequeña cantidad de masa y se forma una bolita del tamaño de una nuez pequeña con las manos. A continuación, se hace un agujerito en el centro para obtener la forma característica de rosquilla.

Otra forma de hacerlas, partiendo de la bolita, es crear un "churro" con ella y luego unir los extremos. Con esta segunda forma, las rosquillas pueden no quedar tan perfectas como las anteriores al freírse, pero resultan muy divertidas.

Proceso de Fritura

Rosquillas friéndose en aceite caliente con piel de limón

Cuando todas las rosquillas estén formadas, se pone un cazo al fuego con suficiente aceite para que las rosquillas queden totalmente cubiertas. Calentamos el aceite junto con una piel de limón, evitando que llegue a humear. Introducimos de dos a tres rosquillas en el aceite; inicialmente se hundirán. A medida que suben a la superficie y adquieren un color dorado, las giramos y vamos introduciendo más, procurando que el aceite no se caliente en exceso. Una vez que estén totalmente doraditas, las retiramos y las colocamos sobre papel de cocina para que escurran el exceso de grasa. Una vez escurridas, se disponen en una bandeja y se dejan enfriar por completo.

Preparación del Glaseado

Glaseado de rosquillas

Para el glaseado, mezclamos los 200 gramos de azúcar glas con una cucharada de clara de huevo y zumo de limón. Es posible sustituir el zumo de limón por otro cítrico, anís, otro licor, o incluso agua, según la preferencia. La textura final del glaseado puede ajustarse al gusto, añadiendo más líquido para un glaseado más fluido o más azúcar para uno más espeso.

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