El tamal es, tal vez, uno de los pocos platos típicos colombianos que tiene tantas variaciones. En su preparación encontramos al menos seis formas distintas, donde se alternan los ingredientes dependiendo de la región de donde provenga la receta. El tamal colombiano es uno de los platos más emblemáticos y queridos de la gastronomía nacional. Este manjar, envuelto en hojas de plátano, combina una masa suave de maíz sazonada con aliños tradicionales y un relleno abundante que puede incluir carnes, huevo, vegetales y más. Aunque su preparación requiere tiempo y dedicación, el resultado es un plato completo y reconfortante, ideal para desayunos especiales, celebraciones o fines de semana en familia.
El tamal colombiano es un desayuno tradicional muy apreciado que combina profundas raíces culturales, diversas variaciones regionales y ricos sabores. Originario de tradiciones prehispánicas y evolucionado a través de influencias españolas y africanas, simboliza la identidad nacional. Es mucho más que un platillo típico de las mañanas; es una expresión de identidad cultural y sabor que ha perdurado por generaciones. Este plato destaca especialmente en celebraciones familiares y festividades como la Navidad, donde preparar tamales se convierte en una tradición comunitaria. El tamal colombiano conquista por su sabor y por la historia que envuelve cada preparación.

Un Plato Ancestral con Evolución Cultural
El tamal colombiano es una delicia gastronómica y un símbolo vivo de la historia y diversidad del país. La llegada de los españoles trajo consigo nuevos ingredientes como el cerdo, el pollo y distintas especias, que enriquecieron la receta original. Hoy en día, el tamal colombiano es considerado un emblema de la identidad nacional. Es especialmente valorado durante celebraciones como la Navidad, donde su preparación se convierte en un acto colectivo que une a familias y comunidades. Más allá de su valor culinario, el tamal colombiano es un testimonio vivo de la herencia cultural del país.
Variedades Regionales del Tamal Colombiano
Aunque el tamal colombiano conserva una base compartida, su preparación y relleno varían de una región a otra. Estas variaciones reflejan tanto los ingredientes locales como las costumbres y herencias culturales de cada zona del país. Cada región colombiana ofrece su propia versión de tamal, adaptando ingredientes y costumbres locales.
Tamal Tolimense
El tamal tolimense es tal vez uno de los más conocidos en Colombia. Su principal característica es su envoltorio, pues estos son redondos y se empacan en forma de bolsa, en hoja de una planta conocida como cachaco. Comúnmente, estos se preparan con huevo cocido, cerdo, pollo, arroz, arveja y otros ingredientes típicos del departamento. Es uno de los más reconocidos a nivel nacional y se caracteriza por su forma redonda y su abundante mezcla de carnes (cerdo, res y pollo), garbanzos y especias. Según María Ilen Soto, quien ha preparado tamales por años en el Huila, el tamal de esa región del país es muy similar a los del Tolima.
“Nosotros aquí envolvemos los tamales en hojas de cachaco, no de plátano, porque es más flexible y no deja ningún sabor extra. Hoy en día no lo preparamos como antiguamente lo hacían nuestras abuelas, que preparaban aparte la mazamorra como se le llamaba, el arroz seco, mejor dicho, todos los ingredientes por aparte, pues no. Hoy los preparamos diferentes: se coloca el agua para poner la carne de cerdo a cocinar; luego, se saca, se aliña, se le echa la mezcla del hogo (una preparación con cebolla, comino, ajo, pimienta y color). Esto último se le agrega primero al caldo. Después de sacar la carne, que ya esté cocinada, se le agrega la arveja, la que dejamos en remojo desde el día anterior, se cocina y tantearle que no esté tan blandita, pero tampoco dejarla dura. Luego se agrega el arroz y se le aplica la mazamorra de maíz.”
Tamal Santandereano
El tamal santandereano se caracteriza por su abundante relleno y por su forma rectangular. Según los habitantes de esta región, se prepara moliendo y cocinando inicialmente el maíz, para luego preparar la masa, añadiendo sal y una mezcla de manteca y achiote hasta obtener un color uniforme. Su relleno generoso incluye diferentes cortes de cerdo, pollo, garbanzos, alcaparras y pasas. Seguidamente, se elaboran las bolitas de masa para cada tamal, y se guardan en bolsitas mientras se prepara la cebolla, el pimentón y el perejil (previamente picados) con las carnes y se reservan en la nevera.
Tamal Antioqueño
Los tamales de Antioquia son ideales para la Navidad, según las personas que los preparan. Estos tamales paisas están elaborados con carne de cerdo marinada, guisantes, papas y zanahorias. Lo primero es que se debe adobar la carne con cebolla, ajo, pimentones y comino. Todo esto se lleva a la licuadora para crear una pasta. Posterior a ello, se añade un poco más de la mitad de la pasta a la carne y el resto, se deja para la masa.
Tamal Bogotano
A diferencia de otros tamales, los de Bogotá se preparan con otros ingredientes. Una vez se tenga el maíz molido y cocinado, se añade agua en pocas cantidades y manteca de cerdo derretida, con lo que se forma la masa del tamal. Se hace el hogo por aparte, para luego verterlo a la carne (sazonadas, cocinadas y picadas) y los granos. Se condimenta con sal y pimienta. Se extienden las hojas del plátano para untarlas con aceite, y se ponen las porciones de masa. Luego, se toman las puntas de las hojas y se unen arriba para formar una especie de paquete cuadrado.
Otras Variaciones Regionales
- Nariño: La masa se elabora con arroz blanco cocido y molido, mezclado con queso rallado, huevos batidos, polvo de hornear, mantequilla, sal y pimienta.
- Cauca: El tamal de pipián es tradicional en esta región.
- Costa Atlántica: En esta región, el tamal es conocido como “pastel de masa”, “pastel de maíz” o “pastel de Navidad”. Se distingue por su preparación: se remoja arroz con aceite achiotado y sal en vinagre. Posterior a ello, se debe poner en un sartén las carnes con el hogo a fuego medio y poca agua hasta que se cocinen. Cuando estén cocidas las carnes, se extienden las hojas de col en una mesa. Seguidamente, se añade la mitad de la porción de arroz, las carnes, las rodajas de papa, cebolla, tomate, alcaparras, la otra parte del arroz, sobre las hojas de col. Para darle más de sabor se añade guiso. Por último, se unen las puntas de las hojas de col (lo característico de ese tipo de tamal) envolviendo la masa hasta formar un cuadrado y se amarran con fique.
La diversidad del tamal colombiano refleja la riqueza cultural y geográfica del país. Cada región aporta su toque único a esta tradición culinaria, haciendo del tamal un desayuno típico y un símbolo de identidad local.
TAMALES COLOMBIANOS 🇨🇴 | Cómo Hacer Tamales Vallunos Paso a Paso | Cocinando con Erica
Características y Ingredientes Clave
El tamal colombiano se distingue por su complejidad de sabores, ya que no existe una única receta universal; cada región y cada familia le imprime su sello propio. La riqueza del tamal colombiano está en la armonía de sus ingredientes. Cada componente aporta sabor, textura y aroma. Los tamales colombianos están elaborados principalmente con harina de maíz precocida, aunque algunas versiones también incluyen además arroz. Suelen llevar dos tipos de carne: cerdo y pollo, aunque en algunas recetas, se añade carne de ternera para enriquecer aún más el sabor. Una particularidad de estos tamales es el uso opcional de arvejas (guisantes secos), que aportan una textura y un sabor muy especial. Pero lo que realmente caracteriza a los tamales colombianos es que se envuelven en hojas de plátano, lo que les otorga un aroma y sabor únicos durante la cocción.
Estos ingredientes tan característicos de la cocina colombiana, como las hojas de plátano frescas o congeladas, o las arvejas, se pueden encontrar en tiendas especializadas en productos latinos. La harina de maíz precocida, hoy en día, la podemos encontrar en cualquier supermercado de barrio.
Preparación del Tamal Colombiano: Una Guía Detallada
Existen dos formas de preparar los tamales colombianos, cada una con su propio encanto. A continuación, se presenta una versión práctica para disfrutar de este plato de una forma sencilla.
Preparación de los Ingredientes
- Carnes: Aderezamos las carnes con sal, 1 cucharadita de ajo en polvo, 1 cucharadita de cebolla en polvo, 1 cucharadita de orégano y 1 cucharada de aceite de oliva. A continuación, cocinamos las carnes en 1,5 litros de caldo de pollo. Llevamos el caldo a ebullición y, cuando comience a hervir, incorporamos las carnes. Las dejamos cocinar durante 45 minutos o hasta que estén tiernas y llenas de sabor. Cuando las carnes estén frías las cortamos en trozos regulares. Se recomienda combinar pollo y cerdo para un sabor auténtico. Cocinar previamente las carnes con especias.
- Arvejas: Mientras tanto, cocemos 200 g de arvejas (guisantes secos) para que queden blandas.
- Salsa (Hogao): En una sartén, calentamos 1 cucharada de aceite de oliva y pochamos a fuego lento 1 cebolla finamente picada junto con 1 pizca de sal. Cuando la cebolla esté dorada, incorporamos 300 g de tomate triturado, 1 cucharadita de ajo en polvo y 1 cucharadita de cebolla en polvo, y cocinamos la mezcla a fuego medio durante unos 10-15 minutos, hasta que la salsa reduzca y espese ligeramente. Reservamos la salsa. Se prepara un sofrito con cebolla, tomate, ajo, comino y se añade a las carnes para darles más sabor.
- Masa de Maíz: Para la masa de maíz, llevamos a un bol grande 200 g de harina de maíz precocida. Vertemos poco a poco 400 ml del caldo de la cocción de las carnes, templado, para que el maíz lo absorba bien. Mezcla la harina de maíz con caldo tibio, aliños, sal y color. Se revuelve hasta conseguir una masa suave, pero no blanda.
- Hojas de Plátano: Preparamos 8 hojas de plátano, un elemento esencial de los tamales colombianos. Las limpiamos bien con un paño de algodón húmedo y cortamos cada hoja por la mitad para que podamos envolver los tamales con doble capa, asegurando que el relleno no se escape durante la cocción. Si las hojas están muy rígidas, podemos ablandarlas unos segundos en el microondas o pasándolas cuidadosamente por fuego directo.
Montaje del Tamal
- Base: Extender las hojas de plátano sobre la mesa donde vamos a trabajar. Colocar dos hojas de plátano en forma de cruz, o superpuestas.
- Relleno: Coloca una porción de masa de maíz en el centro de las hojas, extiéndela ligeramente y coloca encima los ingredientes del relleno: un trozo de cada carne, las arvejas, la zanahoria y dos cucharadas de papas en la parte superior de la carne. En medio de cada hoja poner un poco de relleno, que irá con carne, papa, zanahoria. Luego se añade la masa a la mitad del hogao junto a las carnes marinadas, las verduras y la papa.
- Envoltura: Cerramos los tamales doblando las hojas de plátano formando un paquetito: primero plegamos los lados más largos hacia el centro, luego los extremos, y finalmente los sujetamos con hilo de cocina para sellarlos bien y evitar que se abran durante la cocción. Unir las puntas formando el paquete y asegurar el tamal con la cuerda.

Cocción
- Vapor: Cocinamos los tamales al vapor. Para ello, preparamos una olla grande con agua que cubra unos 5 cm del fondo. Colocamos una vaporera o una olla con agujeros encima y dentro de ella disponemos los tamales en posición vertical, bien encajados para que no se desarmen. Tapamos la olla y cocinamos así los tamales durante 30 minutos a fuego medio. Revisamos periódicamente el nivel de agua y, si fuera necesario, añadimos más para mantener una cocción constante.
- Cocción alternativa: Llenar una olla grande con agua, ponerla a hervir y añadir sal. Cuando esté hirviendo, echar los tamales y dejarlos cocer 1 hora y media o 2 horas.
Servimos los tamales calientes, recién hechos.
El Tamal como Tradición Familiar
El tamal colombiano es una excusa perfecta para reunir a la familia en torno a la mesa. Es común encontrarlo en desayunos durante fechas especiales, como cumpleaños, festividades religiosas o encuentros dominicales. La preparación del tamal no es una tarea rápida. Requiere tiempo, atención al detalle y, en muchos casos, la colaboración de varias personas. Preparar tamales suele ser una actividad familiar colectiva, especialmente los fines de semana y días festivos. Más que un simple desayuno, el tamal colombiano es una tradición que une generaciones y una experiencia compartida que une a generaciones.
Conservación y Preguntas Frecuentes
Para conservar los tamales y planificar su consumo:
- Refrigeración: Guarda en la nevera hasta por 5 días.
- Congelación: Una vez cocidos y fríos, puedes congelarlos por hasta 3 meses.
Preguntas frecuentes
- ¿Puedo congelar los tamales? Sí. Una vez cocidos y fríos, puedes congelarlos por hasta 3 meses.
- ¿Cuánto tiempo duran? En refrigeración, duran entre 4 y 5 días. En el congelador, hasta 3 meses.
- ¿Se puede hacer solo con pollo? Claro, puedes hacer tamales solo con pollo.
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