El queso rallado, conocido en italiano como formaggio grattugiato, es un producto culinario que se obtiene al rallar una pieza de queso, comúnmente de las variedades Reggiano, Reggianito o Parmesano.
Este ingrediente está disponible tanto para su compra ya rallado de fábrica y empaquetado, como para su preparación casera utilizando un rallador. Actualmente, es fácil encontrarlo comercializado en envases de plástico sellados, usualmente ubicados en la sección de lácteos de cualquier supermercado en Europa y América.

Los quesos rallados comerciales suelen elaborarse a partir de queso procesado, especialmente aquellos destinados a fundir o gratinar. Para mejorar su conservación, en algunas ocasiones se inyecta un gas inerte, como el nitrógeno. Los envases frecuentemente cuentan con un sistema de autocierre (tipo zip) que facilita mantener el producto fresco después de abierto.
El Queso Rallado en la Gastronomía Mundial
El queso rallado es un ingrediente muy empleado en las cocinas internacionales. Tradicionalmente, se asocia con la cocina italiana, donde forma parte de platos emblemáticos como la Lasaña, constituyendo la capa gratinada final, y se añade a los gnocchi o platos de pasta, aportando el aroma característico del parmesano o reggiano.
Asimismo, el queso rallado se incorpora al finalizar la preparación de risottos y es uno de los ingredientes históricos de la pizza.
Aplicaciones en Otras Cocinas
En la cocina francesa, el queso rallado se utiliza para decorar sopas como la bouillabaisse, actuando como condimento o decoración final al emplatar. También forma parte de la elaboración de algunas salsas, como la salsa Mornay, y se incluye en ensaladas como la Cheeslaw o en preparaciones de verduras.
La cocina estadounidense lo emplea frecuentemente para gratinar una variedad de verduras, como setas, tomate, espárragos, entre otras.

Debido a la importante inmigración europea en el Cono Sur de América, especialmente de italianos, el queso rallado es un componente habitual en la cultura culinaria de países como Argentina, Uruguay y Paraguay. Se consume típicamente con el tuco para aderezar pastas y polenta, y también se aplica a sopas o para crear gratinados.
Esta influencia también se observa en Costa Rica, donde el queso, en general, juega un papel relevante en su gastronomía. En la cocina venezolana, el queso rallado se utiliza como relleno de las arepas y empanadas, y como acompañamiento del pabellón criollo, especialmente con las caraotas y el plátano.
Conservación y Consumo
Se recomienda guardar las bolsas de queso rallado adquiridas en el supermercado en el refrigerador. Una vez abiertas, su consumo ideal es dentro de los 3 días siguientes. La temperatura óptima de conservación refrigerada se sitúa entre 1 °C y 8 °C.
Pasado este período, aunque el producto pueda seguir siendo adecuado para el consumo, algunas de sus características de sabor u olor podrían modificarse. Si aparecen hongos, se aconseja desechar toda la bolsa de queso rallado.
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La versatilidad del queso rallado lo convierte en un elemento indispensable en muchas recetas, adaptándose a diferentes gustos y tradiciones culinarias alrededor del mundo.