La panna cotta es uno de los postres más populares en la gastronomía italiana. Combinado con caramelo, frutos rojos o con café, este dulce a base de nata triunfa en todo el mundo por su textura y su sabor. En este artículo te contamos cómo preparar la panna cotta italiana en casa de forma sencilla, utilizando ingredientes comunes o "de caja", y disfrutar de este postre sin necesidad de encender el horno.

¿Qué es la Panna Cotta?
La panacota (que se traduce como "nata cocida" en italiano) es un postre tradicional originario de la región italiana del Piamonte. Se elabora a partir de crema de leche, azúcar y gelatina, y se suele adornar con mermeladas de frutas rojas. Aunque la receta tradicional se prepara con esencia de vainilla, es muy fácil de modificar y se puede preparar con chocolate, coco o el sabor que se prefiera. A pesar de que recuerda al flan, la panna cotta tiene una consistencia cremosa y suave, más parecida a la de la gelatina, pero con la característica de que debe "temblar" bastante en el plato, manteniendo su forma sin ser completamente rígida.
PANNA COTTA por Osvaldo Gross (2021)
Panna Cotta con Gelatina en Polvo (Receta Estándar)
Esta es una de las maneras más populares y sencillas de preparar panna cotta en casa, especialmente si se busca una opción rápida y con ingredientes fáciles de conseguir, como la gelatina en polvo o colapez.
Ingredientes
- ½ Litro de Leche Entera
- 2 Cajitas de Crema de leche (aproximadamente 400 ml)
- 1 Taza de Azúcar
- 1 Cucharada de Esencia de Vainilla
- Canela en rama (a gusto, opcional)
- 5 Hojas de Colapez o 10 gramos de Gelatina en polvo (previamente hidratada)
Preparación Paso a Paso
Paso 1: Mezclar y Calentar los Ingredientes
Junta en una olla mediana la leche con la crema de leche. Añade el azúcar y la esencia de vainilla. Si deseas, incorpora la canela en rama para aromatizar. Lleva la mezcla a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que alcance el primer hervor. Una vez que hierva, retira del fuego.
Paso 2: Hidratar e Incorporar la Gelatina
Mientras la mezcla anterior se enfría ligeramente, hidrata las láminas de colapez en un bol con abundante agua fría durante unos 5 minutos hasta que se ablanden. Una vez listas, retíralas y escúrrelas.
En el caso de que uses gelatina sin sabor en polvo, debes hidratarla en aproximadamente 60 ml de agua tibia, revolver y reposar hasta que tome una textura firme. Ambas opciones, el colapez o la gelatina hidratada, deben agregarse a la mezcla caliente de leche y crema, revolviendo bien hasta que el mismo calor de la mezcla las disuelva por completo.

Paso 3: Enfriado y Servido
Si usaste canela en rama, retírala en este punto. Vierte la mezcla de panna cotta en moldes individuales o en vasitos (aproximadamente 150 ml por porción). Puedes engrasar ligeramente los moldes con aceite de girasol o con un spray desmoldante para que sea más sencillo retirar el postre. Si prefieres servirla directamente en copas o vasitos, no es necesario engrasar.
Deja que la mezcla se enfríe primero a temperatura ambiente y, luego, llévala a refrigeración durante al menos 3 a 5 horas, o idealmente durante la noche, hasta que tome una textura firme. Una vez pasado ese tiempo, ¡están listas para servir!
Alternativa: Panna Cotta con Cuajada
Si buscas una opción aún más rápida y con una consistencia ligeramente diferente, puedes preparar panna cotta utilizando un sobre de cuajada, que facilita el proceso de coagulación.
Preparación con Cuajada
- Comienza apartando un poco de la leche fría para disolver en ella un sobre de cuajada.
- En una olla, pon el resto de la leche, la nata y el azúcar. Lleva a ebullición a fuego lento, removiendo constantemente.
- Cuando la mezcla comience a hervir, añade la leche con la cuajada disuelta y deja que vuelva a hervir durante unos 3 minutos, sin dejar de remover.
- Retira del fuego y reparte la mezcla en los recipientes donde la vayas a servir (vasitos, moldes individuales).
- Deja enfriar a temperatura ambiente y, cuando haya perdido calor, mételos en el frigorífico. Para una consistencia óptima, refrigera durante al menos 5 horas, o preferiblemente hasta el día siguiente.
Consejos para una Panna Cotta Perfecta
- La gracia de la panna cotta reside en su consistencia: debe ser suave y que se derrita en la boca, nunca como una gelatina rígida, pero al mismo tiempo debe ser capaz de mantener su forma. Debe "temblar" bastante en el plato.
- Para lograr una textura bien cremosa y suave, puedes pasar la mezcla por un colador de malla fina antes de verterla en los moldes. Esto ayudará a eliminar cualquier grumo o espuma.
- La panna cotta se puede preparar en moldes o copas. Para ocasiones especiales, como San Valentín (Día de los Enamorados o Día del Amor y la Amistad), se pueden usar moldes con formas festivas, como moldes en forma de corazón.
Ideas para Acompañar tu Panna Cotta
La panna cotta es un lienzo en blanco para la creatividad. Puedes acompañarla con una gran variedad de aderezos para realzar su sabor:
- Frutos rojos: Mermelada o coulis de fresas, frambuesas, moras o arándanos.
- Caramelo: Una salsa de caramelo casera o comercial.
- Chocolate: Salsa de chocolate, chocolate rallado o trozos de chocolate blanco.
- Frutas frescas: Trozos de la fruta que más te guste, como mango, melocotón o kiwi.
- Dulce de leche: Una cucharada de dulce de leche para un toque latino.
- Sirope: Sirope de arce, de agave o cualquier otro sabor de tu preferencia.
El clásico con esencia de vainilla combina muy bien con aderezos de fruta fresca o salsa de frutas, pero las variantes con chocolate o café también son deliciosas.
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