El Salsódromo de la Feria de Cali reúne a artistas de gran trayectoria, tanto a nivel profesional como en el baile social. En su inauguración, 50 escuelas de salsa fueron las encargadas de engalanar el primer día de la Feria, marcando el paso y dando apertura a una semana de rumba, cultura y tradición.

Historias de Pasión y Resiliencia en el Salsódromo
Más allá del baile y el color, el Salsódromo es un escenario donde se entrelazan historias de vida conmovedoras, protagonizadas por individuos llenos de entereza, pasión y resiliencia.
Un ejemplo de esta dedicación es Nicolás, quien, como parte de un talentoso grupo de bailadores que lo dio todo en la pista, inició su carrera de bailarín a los cuatro años. Para él, el Salsódromo siempre fue una meta, y desde entonces, participar en el desfile se ha convertido en un ritual anual. «Cuando llegué a la mayoría de edad, ya tenía claro que el baile era lo mío y empecé mi proceso de enseñar y tener una carrera sólida», comenta. Agrega que es «una experiencia única, llevo muchos años bailando en el Salsódromo y no me canso, es algo maravilloso».
Para Tomas Soler, un francés que lleva seis años bailando salsa caleña en su país natal, su primer Salsódromo representó una vivencia inolvidable. Explica que «el Salsódromo es un objetivo cuando un bailarín viene a Colombia, sobre todo a Cali, porque sabemos que es la 'Capital Mundial de la Salsa'».
Otro testimonio resalta la experiencia de una bailarina que ha participado en ocho versiones del Salsódromo. Ella recuerda: «He bailado ya ocho versiones del Salsódromo; la primera vez lo hice por ayudar a un amigo que se quedó sin pareja a última hora, y fue esa la casualidad más linda que me ha pasado». A sus 68 años, esta mujer, que ‘tira paso’ sin escatimar esfuerzos, encuentra una gran alegría en el cariño del público y en la socialización con sus compañeros.

El Futuro del Legado: Nuevas Generaciones
El Salsódromo también es la cuna de las nuevas generaciones, que aseguran la continuidad del legado salsero de Cali.
Andrés Felipe Rivera, integrante de la Escuela de baile Sucursal del Swing, representa el auténtico ADN caleño. Con esta, ya suma tres versiones del Salsódromo en las que ha tenido la oportunidad de brillar en la carrera que está construyendo. De igual manera, Ana Liseth Riascos, bailarina de la Escuela Pioneros del Ritmo Colombia y participante del Salsódromo desde hace cinco años, describe esta experiencia como emocionante y retadora.