Arsénico en el Guano de Pollo: Riesgos y Controversias

En los últimos meses, la ciudad de Curicó ha experimentado un persistente y fuerte olor que ha alertado a sus habitantes. Los vecinos, preocupados por esta situación, se han dirigido a diversos medios de comunicación local para denunciar el problema. Ante esto, las autoridades ambientales y de salud se encuentran en un proceso de fiscalización y recopilación de información para abordar las prácticas agrícolas que podrían estar generando este olor.

Mapa de Curicó con zonas de interés marcadas

Comprendiendo el Arsénico Orgánico

El arsénico, un elemento con una reputación histórica como veneno, se presenta en diversas formas, cada una con distintas propiedades y niveles de toxicidad. Las estructuras fenilarsónicas se caracterizan por un anillo de carbono con arsénico unido a él. En contraste, el arsénico orgánico alifático presenta una cadena lineal de átomos de carbono enlazados al arsénico.

Históricamente, algunos arsenicales orgánicos alifáticos, como el metanoarsonato monosódico (MSMA) y el metanoarsonato disódico (DSMA), se han empleado como herbicidas. Los rumiantes, en particular el ganado vacuno, son altamente sensibles a estos compuestos, pudiendo presentar cuadros de muerte súbita o lesiones severas en el sistema digestivo, como un omaso o abomaso de color rojo brillante y rúmenes hemorrágicos o necróticos.

Los arsenicales orgánicos fenilarsónicos, como el ácido arsanílico, la roxarsona y la nitarsona, fueron ampliamente utilizados como aditivos alimentarios en raciones para cerdos y aves de corral, con el objetivo de mejorar la producción y tratar enfermedades como la disentería porcina. Sin embargo, la toxicidad de estos compuestos, especialmente en comparación con las formas inorgánicas, ha generado preocupación.

Toxicidad y Síntomas en Animales

La toxicosis por arsénico orgánico, particularmente en cerdos y ganado vacuno, puede manifestarse de diversas maneras. En cerdos, los primeros signos clínicos pueden incluir una reducción en la ganancia de peso, seguida de incoordinación, parálisis de las extremidades traseras y, en casos graves, tetraplejia. Algunos cerdos pueden incluso desarrollar ceguera, un síntoma característico de la intoxicación por ácido arsanílico.

Los animales afectados por la ingestión de compuestos arsenicales pueden presentar diarrea acuosa, deshidratación severa, dolor abdominal intenso, y riñones pálidos e hinchados, pudiendo desembocar en una muerte agónica. En rumiantes, la toxicosis por compuestos fenilarsónicos puede ser similar a la intoxicación por arsénico inorgánico, con lesiones que pueden incluir necrosis en la mucosa del rumen y omaso, junto con edema seroso gelatinoso del omaso y abomaso.

Hallazgos y Diagnóstico de la Toxicosis por Arsénico Orgánico

Los hallazgos clínicos de incoordinación aguda y parálisis de las extremidades posteriores en cerdos son a menudo patognomónicos de la intoxicación por arsénico orgánico, sugiriendo una exposición al ácido arsanílico o a un compuesto fenilarsónico. La ceguera aguda también puede ser un signo presente.

Para confirmar el diagnóstico, se recomienda el análisis de muestras de polvo, tierra sospechosa o plantas tratadas en un laboratorio de diagnóstico. Asimismo, se puede analizar la ingesta (contenido del estómago o rumen). En rumiantes, la toxicosis por compuestos fenilarsónicos puede presentar desmielinización y gliosis de los nervios periféricos y ópticos a nivel histopatológico. El análisis de alimentos para detectar altos niveles de fenilarsónicos es crucial para confirmar el diagnóstico.

Micrografía de tejido nervioso mostrando desmielinización

Retiro de Aditivos con Arsénico y Controversias

La preocupación por la toxicidad del arsénico en la producción animal ha llevado a importantes cambios regulatorios. A partir de 2013, los compuestos fenilarsónicos para uso en cerdos y aves de corral fueron retirados voluntariamente por sus patrocinadores. En 2015, la FDA de EE. UU. retiró todos los registros para el uso de compuestos fenilarsónicos y de ácido arsanílico en la alimentación animal. A partir de 2016, la administración de medicamentos con arsénico para aves de corral se volvió ilegal en Estados Unidos. Es importante destacar que la Unión Europea nunca aprobó medicamentos que contengan arsénico para el consumo animal.

A pesar de estas medidas, la industria avícola ha sido objeto de escrutinio. Investigaciones han señalado que el arsénico se ha mezclado deliberadamente con el pienso de pollo. Un estudio de la FDA descubrió que aproximadamente la mitad de los pollos analizados habían absorbido arsénico inorgánico en el hígado, la forma más tóxica de esta sustancia química cancerígena. La industria, a través de organizaciones como el Consejo Nacional de Avicultura (NCC), ha argumentado que el arsénico orgánico utilizado no es la forma inorgánica peligrosa, minimizando la preocupación. Sin embargo, se ha observado que al cocinar la carne de pollo, parte del fármaco arsénico puede convertirse en la variedad inorgánica.

Los esfuerzos para legislar sobre la prohibición total de estos compuestos en aves de corral han enfrentado resistencia. Proyectos de ley como la "Ley de aves de corral libres de venenos" fracasaron en el Congreso, con legisladores argumentando que la producción de aves de corral sin veneno carecía de sentido. Esta situación ha generado un debate sobre la influencia de la industria alimentaria en las políticas de salud pública.

Arsénico en el agua

Exposición Humana y Alternativas Seguras

La dieta juega un papel crucial en nuestra exposición a diversas sustancias tóxicas, incluidos los metales pesados. Una dieta rica en productos animales, como el pescado, puede resultar en una mayor exposición a compuestos orgánicos y metales pesados debido a la bioacumulación en la cadena alimentaria.

Investigaciones han revelado niveles elevados de arsénico, pesticidas prohibidos y dioxinas en la población, superando los niveles de referencia aceptables. Si bien el pollo ha sido identificado como una fuente principal de arsénico en niños en Estados Unidos, otras fuentes de contaminación incluyen productos lácteos (plomo, dioxinas), atún y mariscos (mercurio). La principal fuente de dioxinas en la dieta de los californianos, por ejemplo, son los lácteos, seguidos de la carne.

La toxicosis por arsénico orgánico en cerdos, si se retira la fuente de exposición en los primeros días tras el inicio de la ataxia, suele ser reversible. Sin embargo, una vez que aparece la parálisis, las lesiones nerviosas son irreversibles. La ceguera, aunque a menudo irreversible, no impide que los animales mantengan el apetito y una buena ganancia de peso si se evita la competencia por el alimento.

La diferencia entre los niveles de arsénico en el pollo y otras carnes, hasta tres veces más altos, solo se reconoció tras un análisis estadístico de datos. La información se publicó en 2004 y se amplió en 2006. A pesar de la prohibición de muchos de estos compuestos en EE. UU., la preocupación persiste, especialmente considerando que en otros países pueden seguir utilizándose. La industria de la producción no siempre desea que el público sea plenamente consciente de los peligros del arsénico, que los expertos consideran hasta cuatro veces más tóxico que el mercurio.

Infografía comparando la toxicidad de metales pesados

La falta de voluntad política para etiquetar alimentos con origen transgénico y la interferencia de la industria en la legislación son aspectos que también generan debate sobre el derecho de las personas a una alimentación saludable y a saber qué consumen.

tags: #arsenico #en #guano #de #pollo