El origen del apodo "La Gran Manzana" de Nueva York

Nueva York es una de las ciudades con más apodos del mundo; se la conoce como ‘La ciudad que nunca duerme’, ‘Gotham’ o ‘Empire State’. Sin embargo, el sobrenombre más popular es, sin duda, «La Gran Manzana» (The Big Apple). Aunque hoy es un símbolo global, su origen ha sido objeto de diversas teorías y una evolución histórica fascinante.

Ilustración histórica que muestra la relación entre el hipódromo de Nueva York y el origen del término

Las carreras de caballos: el nacimiento del mito

La historia de cómo nació este apodo se remonta a la década de 1920 y al ámbito de las carreras de caballos. Según diversas fuentes históricas, todo comenzó con los mozos de cuadra y jinetes de Nueva Orleans. Estos trabajadores, encargados de cuidar a los caballos de carrera, utilizaban la expresión «la Gran Manzana» para referirse a Nueva York, dado que las pistas de carreras más prestigiosas y los premios económicos más altos se encontraban allí.

Fue el periodista deportivo John J. Fitz Gerald, quien escribía para el New York Morning Telegraph, el encargado de popularizar el término. Fitz Gerald escuchó la conversación de dos mozos de cuadra y quedó cautivado por la expresión. El 18 de febrero de 1924, estrenó su columna titulada «Around the Big Apple», donde escribió:

«La Gran Manzana. El sueño de todo mozo que haya montado un purasangre y el objetivo de todo jinete. Solo hay una gran manzana».

Como reconocimiento a su labor, en 1997 el alcalde Rudolph Giuliani firmó un decreto para nombrar oficialmente la esquina de la calle West 54th y Broadway como «Big Apple Corner», lugar donde vivió el periodista.

La influencia del mundo del Jazz

Existe una versión complementaria vinculada al circuito de músicos de jazz de los años 30. En aquel entonces, los artistas utilizaban la jerga de «manzanas» para clasificar las ciudades donde actuaban. Nueva York, al albergar los clubes más importantes y ofrecer la mayor posibilidad de éxito y exposición, se consideraba la «Gran Manzana». Por el contrario, ciudades menos relevantes eran llamadas «manzanas pequeñas» o incluso «manzanas podridas».

La revitalización en los años 70

Aunque el sobrenombre era popular en las décadas de los 20 y 30, hacia los años 60 había quedado prácticamente en desuso. Sin embargo, en 1971, bajo la presidencia de Charles Gillett en la Oficina de Convenciones y Turismo de Nueva York, se decidió rescatar el término para mejorar la imagen de una ciudad que atravesaba una crisis económica y altos índices de criminalidad.

La campaña publicitaria fue un éxito rotundo gracias a la colaboración de figuras públicas:

  • Tom Snyder: Presentador de la NBC que lució pines de manzana en televisión.
  • Alan King y Dave DeBusschere: Comediante y jugador de los New York Knicks, respectivamente, que repartieron pines entre amigos y familiares.
  • Bill Phillips: Presidente de la agencia de publicidad Ogilvy & Mather, quien presentó al Ayuntamiento una campaña donde el horizonte de Nueva York se convertía en una gran manzana roja.
Esquema visual de la evolución del apodo: de las carreras de caballos a la exitosa campaña de marketing turístico de los años 70.

Simbolismo actual

Hoy en día, aunque muchos neoyorquinos no lo utilizan frecuentemente en su lenguaje cotidiano, el apodo se ha convertido en un sinónimo internacional de Nueva York. Un ejemplo curioso es el equipo de béisbol de los New York Mets, que desde 1990 utiliza un artefacto llamado «Home Run Apple», una manzana roja que realiza efectos audiovisuales cada vez que un jugador anota un jonrón, celebrando así el icónico nombre de la ciudad.

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