Cantidad de Leche Recomendada para Bebés de 1 Año

La alimentación del bebé experimenta un cambio significativo al cumplir el primer año. Las necesidades nutricionales evolucionan, y con ellas, las recomendaciones sobre la cantidad y el tipo de leche a consumir. Uno de los temas que más dudas genera entre los padres es cuánta leche debe tomar su hijo en esta etapa crucial de crecimiento, y qué opciones contribuyen mejor a su desarrollo.

La Alimentación del Bebé a Partir del Primer Año

Una vez que el bebé cumple un año de edad, sus necesidades de leche cambian. Ya no es necesario que tome la misma cantidad de leche como lo hacía en sus primeros meses de vida, cuando, por ejemplo, los recién nacidos se alimentaban con mucha frecuencia en pequeñas cantidades debido a la capacidad limitada de su estómago. A esta edad, la alimentación del niño ya debe ser completa, incorporando todos los grupos de alimentos para promover un crecimiento saludable.

Según los expertos, un bebé de 1 año necesita alrededor de 2 a 3 vasos de leche al día para obtener los nutrientes necesarios para su desarrollo. Específicamente, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda que los niños de entre 12 y 24 meses que ya no toman pecho consuman aproximadamente 2 tazas o vasos al día. Además, se sugiere limitar la ingesta de leche del niño a 16 - 24 onzas (480-720 ml) al día. Esta limitación es importante para asegurar que también consuma una variedad de alimentos sólidos ricos en otros nutrientes esenciales, especialmente hierro.

Infografía: Cantidad de leche diaria recomendada para niños de 1 a 3 años

Tipos de Leche Adecuados para Niños de 1 Año

A partir del primer año cumplido, el bebé puede seguir con leche materna o empezar a consumir otros tipos de leche, siempre priorizando la calidad nutricional. La leche es rica en vitaminas, minerales, carbohidratos y proteínas, siendo benéfica para el bebé. Contiene calcio, fundamental en la formación de huesos fuertes. Además, este alimento contiene triptófano, un aminoácido que contribuye a la relajación del pequeño, y ayuda a luchar contra las caries y otras enfermedades de la boca, previniendo también la deshidratación.

Leche Materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda continuar con la lactancia materna complementaria hasta los 2 años de vida, prioritariamente. La leche materna brinda prebióticos, probióticos y oligosacáridos de la leche humana (HMOs), que ayudan a mantener y proteger la flora intestinal del bebé. Contiene nutrientes y componentes bioactivos que ayudan al óptimo crecimiento y salud del bebé, y su producción se regula mediante la demanda del bebé, aumentando con la frecuencia de las tomas.

Leche Entera de Vaca

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) indica que es seguro dar leche de vaca a niños mayores de 1 año de edad. La mejor leche para niños entre 1 y 3 años de edad es la leche entera de vaca pasteurizada. Es importante que sea entera porque el cerebro en desarrollo de los niños necesita las grasas que le aporta. Y pasteurizada porque la leche cruda puede contener gérmenes dañinos como Campylobacter, Salmonella, Escherichia coli, Listeria, Tuberculosis y Brucella.

Después de los 2 años de edad, los niños pueden tomar leche baja en grasa o incluso leche descremada si tienen sobrepeso, pero entre los 1 y 2 años, la leche entera es la más recomendable para satisfacer las necesidades de su cerebro en desarrollo.

Foto: Niño de 1 año bebiendo leche de un vaso

Leches de Crecimiento o Fórmulas de Etapa 3

Las fórmulas de crecimiento, también conocidas como fórmulas de etapa 3, son preparados lácteos que intentan cubrir las necesidades de nutrientes de los niños a partir del año de edad. Estas leches suelen estar fortificadas con nutrientes y otros compuestos (prebióticos, probióticos, HMOs, etc.) que, según los fabricantes, ayudan a cubrir los requerimientos aumentados de nutrientes del niño.

Sin embargo, sobre la necesidad de estas leches, hay diferentes perspectivas. Algunos especialistas, como la ESPGHAN, recomiendan las leches de crecimiento como el alimento adecuado para niños de 1-3 años, como parte de una dieta diversificada, mencionando la adición de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPUFA) como el DHA para la agudeza visual y función cognitiva, lactoferrina y nucleótidos para la función inmunitaria, y probióticos. Por otro lado, muchos expertos señalan que las leches de crecimiento no son necesarias si el niño lleva una alimentación normal y saludable, ya que no aportan ningún nutriente extra que el niño necesite de forma esencial y son considerablemente más caras.

En cuanto a su composición, el valor energético es muy parecido a la leche de vaca entera. El contenido en proteínas es ligeramente más bajo, mientras que el contenido en grasas es similar al de la leche de vaca, pero con un perfil lipídico diferente y a menudo con ácidos grasos esenciales añadidos. En el contenido de azúcares, sí se encuentran notables diferencias, con mayores cantidades en las leches de crecimiento. Respecto a vitaminas y minerales como el hierro y la vitamina D, estas leches suelen llevar cantidades más altas, pero este aporte extra no es necesario si el niño no tiene ninguna deficiencia concreta ni patología asociada. El aporte de calcio, fundamental en esta etapa de crecimiento, suele ser menor en las leches de crecimiento en comparación con la leche de vaca natural. El precio medio de una leche entera de vaca normal es significativamente inferior al de las leches de crecimiento, que están entre 1,80 y 2,5 €/litro.

Tabla comparativa: Leche entera de vaca vs. leche de crecimiento

Leches a Evitar en la Dieta del Niño de 1 Año

Leche de Vaca para Adultos (antes del año)

La leche de vaca para adultos no es recomendable en el primer año de vida debido a sus proteínas grandes y poco digeribles, además de su bajo contenido en hierro. Los niños menores de 1 año tienen dificultad para digerir las proteínas y la grasa de la leche de vaca.

Leches de Sabor con Azúcar Añadida

Es fundamental evitar que los niños consuman en los primeros años las leches de sabor (chocolatadas, vainilla, etc.) que suelen tener azúcar añadida y/o edulcorantes. El alto contenido de azúcar puede causar obesidad y desencadenar hábitos alimenticios inadecuados, y los niños pequeños no necesitan leche ni fórmulas especiales para niños pequeños, las cuales contienen azúcares añadidos. No se deben dar bebidas azucaradas, como los refrescos, las bebidas elaboradas con jugo o las bebidas deportivas.

Alternativas Vegetales a la Leche (generalmente)

La mayoría de las leches vegetales, como las de almendra, avena, arroz o coco, son pobres en nutrientes importantes para el desarrollo del bebé, contienen menos proteínas y pueden no estar enriquecidas con calcio y vitamina D. Si un niño no puede beber leche de vaca, los médicos pueden recomendar leche de soya sin endulzar, enriquecida con calcio y vitamina D, aunque muchos niños alérgicos a la leche también lo son a la soja.

Consideraciones Importantes sobre la Alimentación

Señales de Hambre y Saciedad

Es muy importante continuar prestando atención a las señales de hambre y saciedad del bebé. Para saber si el bebé está saciado, se puede observar si tiende a cerrar la boca o si aleja la cabeza del pecho o del biberón. No se debe obligar a comer a un niño cuando no tenga hambre, permitiendo que coman cuando tengan hambre o dejen de comer al sentirse satisfechos. Los niños pequeños que están llenos pueden rechazar la comida, cerrar la boca o apartar la cabeza de la comida, usar gestos con las manos o hacer sonidos para hacerle saber que ya han comido suficiente.

Alergias e Intolerancias a la Leche

Algunos niños pueden presentar problemas al consumir leche de vaca. Una alergia a la leche puede causar dolor abdominal o cólicos, náuseas, vómitos, diarrea, e incluso sangrado intestinal que podría llevar a anemia en casos graves. Solo alrededor del 2% al 3% de los niños menores de 1 año tienen alergia a la leche, siendo menos común en niños de 1 a 3 años. La intolerancia a la lactosa se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente enzima lactasa, lo que impide digerir la lactosa y puede causar distensión abdominal y diarrea. Este tipo de intolerancia a la lactosa no es una verdadera alergia. Si su hijo tiene uno de estos problemas, su proveedor de atención médica puede recomendar leche de soya, aunque muchos niños que son alérgicos a la leche también son alérgicos a la soya. Los niños generalmente superan las alergias o las intolerancias al cumplir el primer año de edad.

Importancia del Hierro y Diversificación Alimentaria

El hierro fabrica los glóbulos rojos que transportan el oxígeno por todo el cuerpo. Los niveles bajos de hierro pueden afectar el crecimiento y generar problemas de aprendizaje, comportamiento y anemia. Dado que después de los 12 meses de edad los niños ya no beben fórmula fortificada con hierro y todavía no se alimentan con suficientes alimentos ricos en hierro, es crucial incluir estos alimentos en su dieta. Se recomienda la carne, el pollo, el pescado, los frijoles y los alimentos enriquecidos con hierro. Se debe continuar sirviendo cereales fortificados con hierro hasta que el niño coma una variedad de alimentos ricos en este mineral.

A esta edad, los niños están haciendo la transición hacia una dieta más variada, similar a la de los adultos. Es importante introducir nuevos sabores y texturas, permitiendo que el niño desarrolle una preferencia por los alimentos saludables desde el principio. Los niños pequeños tienen estómagos pequeños, por lo que es esencial servir alimentos que contengan los nutrientes que necesitan para crecer sanos y fuertes, evitando dulces y calorías vacías.

Transición al Vaso o Taza

Entre los 12 y los 18 meses de edad, es un buen momento para pasar al uso de un vaso o una taza. En vez de retirarle todos los biberones de golpe, se recomienda eliminarlos de uno por vez, empezando por el de la hora de la comida. Se puede ofrecer un vaso o una taza de leche después de que el niño haya empezado a comer. A los niños de esta edad les gusta afirmar su independencia, y la mesa es un lugar donde puede dar a su hijo cierto sentido de control.

Consejo Pediátrico

Las cantidades de leche y las recomendaciones pueden variar según la edad, el peso, el tipo de alimentación y las diferencias individuales de cada niño. Es crucial asistir a los controles pediátricos periódicos, donde el médico puede evaluar el crecimiento del niño y orientar a los padres si tienen dudas sobre su alimentación. La mejor forma de saber qué leche es la más recomendable para el bebé es consultar con su pediatra.

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