El Vibrio parahaemolyticus es un patógeno emergente que ha ganado relevancia en las últimas décadas, especialmente en Chile, debido a su asociación con brotes de intoxicación alimentaria transmitida por el consumo de mariscos crudos o insuficientemente cocidos. Si bien el género Vibrio ha sido conocido desde hace tiempo, con el descubrimiento del Vibrio cholerae en 1854, la vinculación del Vibrio parahaemolyticus con enfermedades en humanos se estableció más tarde, en Japón en 1953.
En Chile, la presencia de este microorganismo ha generado preocupación, evidenciada por tres brotes significativos ocurridos en 1997, 2004 y 2005. El último de estos brotes, en el verano de 2005, afectó a más de 10.000 personas, subrayando la magnitud del problema y la necesidad de comprender sus implicaciones.
Características Microbiológicas del Vibrio parahaemolyticus
El Vibrio parahaemolyticus es un bacilo gramnegativo, móvil, anaerobio facultativo y halofílico, lo que significa que requiere sal para su crecimiento. Su hábitat natural se encuentra en las aguas marinas costeras, particularmente en estuarios, donde puede encontrarse en cantidades que normalmente no representan un riesgo. Sin embargo, ciertas condiciones ambientales, como el aumento de la temperatura del agua, favorecen su proliferación, incrementando así el riesgo de infección.
Los mariscos, y en especial los moluscos bivalvos como ostras, choritos y almejas, tienen la capacidad de acumular este vibrio en concentraciones significativas. Esto se debe a su proceso de filtración de grandes volúmenes de agua, lo que puede llevar a que el patógeno se concentre hasta 100 veces en sus glándulas digestivas.
Patogenicidad y Factores de Virulencia
La patogenicidad del Vibrio parahaemolyticus está principalmente asociada a la producción de una toxina termoestable directa (TDH). Esta toxina es responsable de efectos citotóxicos y de inducir diarrea secretora al alterar el flujo iónico en las células intestinales. Si bien no todas las cepas de Vibrio parahaemolyticus producen TDH, la mayoría de los aislados clínicos la poseen. Otros factores de virulencia descritos incluyen hemaglutininas y pili, que contribuyen a la colonización y adhesión a las células del huésped.
Existen numerosos serotipos de Vibrio parahaemolyticus, clasificados históricamente según sus antígenos O (lipopolisacárido somático) y K (antígeno capsular). Sin embargo, la expansión global de una cepa pandémica, el serotipo O3:K6, ha sido un factor clave en el aumento de las infecciones. Esta cepa, que también es TDH positiva, se ha detectado en brotes a nivel mundial, incluyendo Chile, y se postula que posee ventajas para sobrevivir en el ambiente y adherirse a los humanos.
Vibrio parahaemolyticus vs. Vibrio cholerae
Es importante diferenciar las infecciones causadas por Vibrio parahaemolyticus y Vibrio cholerae:
- Vibrio cholerae: Conocido como el agente del cólera, causa diarrea acuosa profusa con alto riesgo de deshidratación y shock. Generalmente no provoca fiebre y se presenta en brotes epidémicos y pandémicos. Su reservorio principal es el ser humano.
- Vibrio parahaemolyticus: También causa diarrea acuosa, pero raramente produce hipotensión o shock. Puede presentarse con disentería y fiebre. Su reservorio es principalmente ambiental, y la transmisión secundaria entre personas es mínima.
Situación Epidemiológica en Chile
La progresión geográfica de la infección por Vibrio parahaemolyticus en Chile ha sido notable. Los primeros brotes se registraron en Antofagasta en 1998, seguidos por la X Región en 2004 y un brote masivo a nivel nacional en el verano de 2005. Este último evento demostró una alta tasa de incidencia y una expansión geográfica considerable, afectando a diversas regiones del país.
La distribución de los casos se asocia fuertemente con el consumo de mariscos bivalvos crudos, especialmente durante los meses de verano, cuando la temperatura del agua es más elevada, favoreciendo la proliferación bacteriana. La contaminación ha llegado a extenderse a zonas australes, indicando que no existe una zona de extracción de mariscos completamente segura en Chile.

Aspectos Clínicos de la Infección
La infección por Vibrio parahaemolyticus se manifiesta típicamente como una gastroenteritis aguda, que puede ser acuosa o disenteriforme. El período de incubación es corto, con un promedio de 15 horas (rango de 4 a 96 horas). Los síntomas comunes incluyen:
- Diarrea acuosa
- Cólicos abdominales
- Náuseas
- Vómitos
- Fiebre
- Cefalea
La recuperación suele ocurrir en un período de 3 días (rango de 1 a 7 días). En casos más severos, puede presentarse disentería. La identificación de leucocitos fecales es poco frecuente (alrededor del 6% de los casos).

Diagnóstico y Tratamiento
El diagnóstico de la gastroenteritis causada por Vibrio parahaemolyticus se realiza mediante el cultivo de las deposiciones en medios selectivos específicos para vibrios, como el medio TCBS (Tiosulfato-Citrato-Bilis-Sacarosa), donde las colonias de V. parahaemolyticus aparecen de color verde.
El tratamiento principal se enfoca en la rehidratación del paciente para reponer los fluidos y electrolitos perdidos debido a la diarrea. En la mayoría de los casos, no se requieren antimicrobianos. Sin embargo, estos pueden estar indicados en situaciones específicas como:
- Persistencia de la diarrea por más de cinco días.
- Infecciones extraintestinales (poco frecuentes).
- Presencia de comorbilidades (enfermedades subyacentes).
En casos donde se indican antimicrobianos, se suele prescribir ciprofloxacino. Los criterios de hospitalización incluyen la presencia de comorbilidades significativas como diabetes, hepatopatías, inmunosupresión, insuficiencia renal, cáncer, edad avanzada, embarazo o un estado de gravedad evidente.
Prevención y Control
La prevención de la infección por Vibrio parahaemolyticus se basa en medidas de higiene y seguridad alimentaria:
- Cocción adecuada de mariscos: Asegurar que los mariscos, especialmente los bivalvos, se cocinen completamente para eliminar el patógeno.
- Higiene en la manipulación: Evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.
- Conservación en frío: Mantener los mariscos refrigerados adecuadamente después de su recolección para inhibir la proliferación bacteriana.
- Consumo responsable: Preferir mariscos bien cocidos, especialmente durante los meses de verano, y evitar el consumo de mariscos crudos o mal cocidos.
- Higiene personal: Lavado frecuente de manos, especialmente antes de manipular o consumir alimentos y después de ir al baño.
En Chile, se han implementado medidas como la prohibición de extracción y comercialización de mariscos de zonas específicas, como el Seno de Reloncaví, tras brotes importantes. La monitorización de la temperatura del agua y de las muestras de agua y mariscos también forma parte de las estrategias de vigilancia.

Impacto del Cambio Climático
El cambio climático, con el consecuente aumento de la temperatura de las aguas marinas, juega un papel crucial en la proliferación y expansión geográfica de las bacterias Vibrio, incluyendo Vibrio parahaemolyticus. Las aguas más cálidas, especialmente en zonas de baja salinidad o salobres, crean un ambiente propicio para su crecimiento y supervivencia. Esto predice un aumento en la prevalencia de estas infecciones a nivel mundial y en Europa, incrementando el riesgo asociado al consumo de mariscos.
Efectos del cambio climático en riesgo de transmisión patógenos alimentarios. A. Valero. AESAN_2025
Consideraciones Adicionales
Otras especies de Vibrio, como Vibrio vulnificus y Vibrio cholerae, también representan riesgos para la salud pública. Mientras que V. parahaemolyticus causa principalmente gastroenteritis en personas sanas, V. vulnificus y V. cholerae no-O1/no-O139 pueden provocar infecciones graves, septicemia e incluso la muerte en individuos vulnerables, como aquellos con sistemas inmunológicos debilitados o enfermedades hepáticas.
La resistencia a antimicrobianos en algunas cepas de Vibrio es motivo de preocupación, y la investigación continua es fundamental para monitorizar y comprender mejor estos patógenos y desarrollar estrategias de control efectivas.