Beneficios y Seguridad del Pescado y Marisco Congelado del Océano

Desmintiendo Mitos: Calidad y Valor Nutricional del Congelado

Seguro que en muchas ocasiones se ha oído que el marisco congelado tiene peor calidad que el fresco. Se trata de uno de los mitos más extendidos en relación con este alimento. Normalmente se cree que el consumo de alimentos frescos es mejor que los productos congelados, pero hay estudios que demuestran que son tan buenos como los frescos. La respuesta no solo es negativa, ya que el pescado congelado lleva aparejadas ventajas y propiedades, con lo que su consumo está más que recomendado entre los expertos.

Como conclusión, el pescado congelado (así como el resto de alimentos) no pierde calidad ni valores nutricionales, sino que además puede conllevar una serie de ventajas y beneficios saludables y prácticos para su consumo.

Ventajas Nutricionales: Frescura y Aporte Esencial

Con el proceso de congelación, la vida útil de los productos del mar aumenta y se asegura su calidad microbiológica. Además, en la mayoría de las ocasiones los pescados naturales congelados pueden contener más vitaminas y minerales que los frescos refrigerados, porque son congelados a bordo recién capturados, en el momento de mayor valor nutritivo. De hecho, National Geographic mantiene que los valores nutricionales “se mantienen desde el momento de su congelación”.

Al respecto, Eroski Consumer apunta que la congelación rápida garantiza «el mantenimiento nutricional y sensorial del pescado congelado». Si el producto es congelado correctamente, y se respetan sus tiempos de congelación y descongelación, estos conservan sus nutrientes sin ningún problema. Este método de conservación también minimiza la pérdida de nutrientes, ofreciendo a los consumidores una opción nutritiva y conveniente.

Infografía: Comparativa de valor nutricional entre pescado fresco y congelado

Alto Contenido Proteico y Beneficios del Omega-3

Con un alto aporte de proteínas y baja cantidad de grasa, el pescado se posiciona como una excelente alternativa según expertos. Daniela González, nutricionista y académica de la Universidad de Santiago, destaca la alta calidad de su proteína, en comparación con otras alternativas: “Son de alta calidad, es decir, contienen todos los aminoácidos esenciales que contribuyen al mantenimiento y la reparación de tejidos”.

Por ejemplo, un filete crudo de 100 gramos de merluza aporta 78 kcal y 17 grs. de proteína, mientras que un trozo de cerdo del mismo tamaño tiene 290 kcal y 16 grs. de proteína. El consumo de productos del mar, como pescados y mariscos, es esencial para una dieta equilibrada. Según Claudia Rojas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, estos alimentos son «una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, bajas en grasas saturadas y ricas en omega-3».

Opciones como el salmón, las sardinas y el jurel destacan por su contenido en ácidos grasos omega-3, EPA y DHA, esenciales para el sistema nervioso. Los mariscos contienen ácidos grasos omega-3 llamados DHA (ácido docosahexaenoico) y EPA (ácido eicosapentaenoico), que son beneficiosos para la salud del corazón. Además, estudios de laboratorio han sugerido que estas grasas alteran la función de las células del colon y pueden reducir la inflamación. El pescado contiene niveles de vitamina B similares a los de muchos otros alimentos ricos en proteínas. Los expertos en alimentación recomiendan el consumo de pescados y mariscos por lo menos dos veces a la semana.

Seguridad Alimentaria y Conservación: Clave del Congelado

El proceso de congelación asegura la calidad microbiológica de los productos del mar. Congelar el pescado y marisco es lo más aconsejable para evitar parásitos y bacterias. La congelación impide, además, la proliferación de bacterias o la contaminación por anisakis, un parásito que aparece en el pescado y que puede afectar a los humanos con su consumo. Los pescados y mariscos congelados son seguros ya que el proceso de congelación reduce el número de bacterias dañinas a la vez que hace la degradación del producto más lenta.

Los productos congelados no requieren conservantes, solo es necesario mantener la cadena de frío correctamente. Así, los alimentos al descongelarlos mantienen todas sus cualidades en cuanto a sabor, olor, color, etc.

Esquema de la cadena de frío en el transporte y almacenamiento de productos del mar

La Vital Importancia de la Cadena de Frío

Es de gran importancia, para el buen tratamiento del alimento y para el correcto funcionamiento del proceso de congelación, que la cadena de frío no se rompa en ningún momento, una vez que el producto se encuentre en estado congelado. Las carnes que provienen del mar son especialmente sensibles a deteriorarse y requieren de una estricta cadena de frío, que no se puede romper hasta el momento de ser cocinadas. Si la cadena de frío se ve interrumpida, se favorece la reproducción de bacterias que contaminan el alimento. Es importante tener en cuenta que estas alteraciones pueden no ser visibles, lo que significa que no porque la carne se “vea bien”, significa que sea apta para consumir sin correr riesgos.

Para la congelación en modernas instalaciones se emplean técnicas de última generación en la industria, a lo que se suma un estricto control en la cadena de frío para garantizar la conservación de sus propiedades nutricionales intactas.

Beneficios Prácticos y Económicos del Marisco Congelado

El pescado y marisco congelado permite consumir estos productos en cualquier temporada del año, en cualquier momento. Además, ofrece un buen precio, ya que el marisco congelado suele ser más barato que el fresco, lo que le convierte en una opción más accesible para muchos clientes. Por otro lado, el marisco congelado no requiere un transporte tan continuo, sino que se hace todo simultáneamente.

El formato congelado es práctico, ya que permite almacenar de manera más fácil por su tipo de embalaje y, en algunos casos, viene ya listo para su cocción, lo que optimiza los tiempos de preparación. El pescado congelado permite además al consumidor usar la cantidad necesaria, señala National Geographic. Paula Leiva, directora Comercial de Mi Caleta, comenta que el formato congelado “permite preservar la frescura y calidad del producto. Esto no solo disminuye el desperdicio alimentario, sino que también facilita el acceso a una variedad de opciones de pescado y mariscos en cualquier momento del año, independiente de la temporada o las vedas”.

Dirigirse al pasillo de conservas y congelados es una buena opción, ya que estas alternativas suelen ser más económicas y cómodas de tener a mano, ¡y son igual de nutritivas!

Sostenibilidad y Apoyo a las Comunidades Pesqueras Artesanales

La compra de pescado congelado contribuye a la reducción del impacto ambiental, ya que evita la sobreexplotación que es producida por el desperdicio y derroche de cantidades innecesarias de pesca, o exceso de producto. El formato congelado conserva las propiedades y, además, permite que los pescadores artesanales agreguen valor a sus capturas. Desde la perspectiva de la sostenibilidad, la compra de pescado congelado tiene múltiples ventajas porque permite que las comunidades pesqueras agreguen valor a sus capturas.

Según una prestigiosa revista de viajes, el hecho de que el producto no tenga que llegar cuanto antes a su destino, como en el caso de los frescos, evita la necesidad de transportarlo en avión, lo que reduce su impacto en el medio ambiente. Al eliminar de la ecuación la urgencia a la hora de entregar el género, «mantiene a los pescadores más seguros», ya que pueden elegir pescar en las mejores condiciones y disponen de más tiempo para trasladar las capturas al puerto.

Foto: Pescadores artesanales descargando su captura en una caleta

Desafíos y Oportunidades para Pescadores Artesanales

Iván Greco, investigador asociado de la ONG Future of Fish (FOF), comenta que “aunque las personas comprenden las ventajas de vender sus productos procesados, dar el paso hacia la innovación en esta área a veces se percibe como un desafío difícil de abordar”. Para los pescadores artesanales, la comercialización de productos frescos requiere de una infraestructura y cartera de clientes que, desafortunadamente, los grupos de pescadores y pescadoras no tienen a mano, a diferencia de los intermediarios que llegan a la playa.

La planificación de una logística para enviar, procesar y congelar pescado para luego venderlo habilita nuevas posibilidades para los grupos que se aventuran en estos proyectos de autonomía comercial. Debido a la influencia de la corriente de Humboldt, Chile disfruta de uno de los ecosistemas marinos más prósperos, entregando sustento y trabajo a más de 93.000 pescadores artesanales. De acuerdo al Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), los chilenos han aumentado el consumo de productos del mar en los últimos años, con 15,8 kilos per cápita en 2020 y un incremento del 6% en relación al año anterior.

Si bien es un número que da cuenta de mejoras respecto a los años anteriores, en clave de soberanía alimentaria estas cifras aún no se alinean con el potencial que las costas chilenas tienen para ofrecer a la población, considerando que Chile es uno de los 12 países pesqueros más importantes del mundo.

Consideraciones sobre Contaminantes: Mercurio y Consumo Responsable

Las investigaciones demuestran que los productos del mar (pescados y mariscos) forman parte de una dieta saludable, pero es posible que preocupen los contaminantes. Los pesticidas y otros contaminantes se acumulan en el agua y están presentes en la mayoría de los pescados y mariscos en algún nivel. Un contaminante específico que genera preocupación es el mercurio, un metal pesado que se encuentra en los mariscos en diferentes niveles.

Para la población en general, los beneficios para la salud que supone el consumo de mariscos superan los riesgos asociados al mercurio. Sin embargo, el mercurio puede dañar el sistema nervioso de los bebés y los niños pequeños si se consume en grandes cantidades. Por eso, ciertas poblaciones en riesgo (incluidos los niños, las mujeres que amamantan y las mujeres que están o podrían quedar embarazadas) deben evitar ciertos tipos de pescado que tienen un mayor contenido de mercurio.

Las variedades de mariscos con mayor contenido de ácidos grasos omega-3 y menor contenido de mercurio incluyen el salmón, las anchoas, el arenque, las sardinas, las ostras del Pacífico, la trucha y la caballa del Atlántico y del Pacífico (no la caballa real, que tiene un alto contenido de mercurio).

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Recomendaciones para la Compra, Manipulación y Cocción Segura

El mal manejo al momento de comprar o cocinar productos del mar podría significar un riesgo para la salud de las personas. La especialista en seguridad de alimentos de la Universidad Andrés Bello, Javiera Godoy Herrera, entregó una serie de recomendaciones para reforzar los cuidados de estos productos y así disminuir el riesgo de sufrir enfermedades o intoxicaciones alimentarias.

Elección y Mantenimiento de la Cadena de Frío

  • Compra siempre en establecimientos autorizados: Los riesgos de intoxicación no comienzan en nuestras cocinas, sino en los lugares donde obtenemos nuestros alimentos. La normativa establece que los alimentos deben ser comprados en recintos que aseguren condiciones higiénicas de manipulación, almacenamiento y comercialización. Comprar en el comercio informal es una exposición a comer productos que se encuentren contaminados.
  • Mantenimiento de la cadena de frío: Al momento de comprar, lo mejor es preferir productos que se encuentren sobre hielo, en vitrinas refrigeradas o congelados. Lo ideal es adquirir los pescados y mariscos en tiendas que estén lo más cerca posible de casa, ya que así la cadena de frío se limita por el menor tiempo.

Preparación Saludable en Casa

Los cuidados no cesan una vez comprados el pescado y los mariscos, la preparación de los alimentos es otro factor clave. El procedimiento adecuado para descongelar sería pasarlo a la nevera para que se descongele poco a poco. Sobre la preparación del pescado, se recomienda preferir métodos saludables como la cocción al vapor, al horno o a la parrilla, en lugar de freír. Estos métodos conservan los nutrientes sin agregar grasas no saludables, maximizando los beneficios nutricionales del pescado.

¡Dale sabor! Se puede probar a asar, tostar, gratinar u hornear. Agregar especias, hierbas y cítricos, y tratar de evitar freír, empanizar y usar salsas cremosas. Es fundamental practicar la seguridad alimentaria, cocinando el pescado a una temperatura interna de 145 grados F. Los camarones, la langosta y las vieiras deben cocinarse hasta que estén opacos (de color blanco lechoso).

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