El Cuento Clásico de los Tres Cabritos
Érase una vez tres cabritos que tenían que subir a la colina para comer y engordar, y cuyo apellido era Gruff. En la subida había un puente sobre el río, el cual tenían que cruzar.

El Peligroso Encuentro Bajo el Puente
Bajo el puente vivía un gnomo, grande y feo, con ojos como platos y una nariz tan larga como un pico. Este gnomo representaba un gran peligro para los cabritos que cruzaban el puente.
El Pequeño Cabrito Gruff y el Gnomo
El primero en pasar fue el pequeño Gruff. Al cruzar el puente, este hizo un sonido característico: «Trip, trap; trip, trap».
El gnomo, al oírlo, rugió desde abajo: «¿Quién hace ruido en mi puente?».
El pequeño cabrito respondió con su tierna vocecilla: «Soy yo, el pequeño cabrito Gruff, voy a la colina para comer y engordarme».
El gnomo, amenazante, contestó: «¡Ahora subo y voy a comerte!».
Aterrado, el pequeño cabrito suplicó: «¡Oh, no; por favor, soy tan pequeñito! Espera un poco a que llegue el segundo cabrito, es mucho mayor que yo».
El gnomo, tras una breve deliberación, gruñó: «¡Bueno, vete corriendo!».
El Segundo Cabrito y la Astucia
Al poco rato, llegó el segundo cabrito. Al cruzar el puente, el sonido se repitió: «Trip, trap; trip, trap».
Nuevamente, el gnomo rugió: «¿Quién hace ruido en mi puente?».
El segundo cabrito, con una voz no tan débil, respondió: «Soy yo, el segundo cabrito, y voy a la colina para comer y engordarme».
El gnomo volvió a amenazar: «¡Ahora subo y voy a comerte!».
El segundo cabrito, con la misma estrategia que su hermano menor, pidió: «¡Oh, no, por favor! Espera un poco a que llegue el tercer cabrito, es mucho mayor».
El gnomo, cediendo una vez más, dijo: «¡Bueno, vete corriendo!».
El Cabrito Mayor y la Confrontación
Entonces llegó el cabrito mayor. Al cruzar el puente, el sonido fue más fuerte debido a su tamaño: «Trip, trap; trip, trap».
El tercer cabrito era tan grande que el puente crujía bajo sus patas. El gnomo, furioso, rugió con más fuerza: «¿Quién hace ruido en mi puente?».
El cabrito mayor, con voz muy recia, respondió: «¡Soy yo, el cabrito mayor!».
El gnomo, decidido a comer, rugió: «¡Ahora subo: voy a comerte!».
Sin embargo, el cabrito mayor estaba preparado y respondió con valentía: «¡Bueno, ven! ¡Con mis dos cuernos tan fuertes, los ojos te sacaré. Y con mis dientes tan fuertes, los huesos te aplastaré!».

La Derrota del Gnomo y el Final Feliz
Esto fue lo que dijo el cabrito grande; se lanzó contra el gnomo, lo empujó con sus cuernos y lo arrojó al río. Después, el cabrito mayor subió tranquilamente a la colina.
En ella, los cabritos engordaron tanto que apenas pudieron regresar a casa. Y si no han adelgazado, es porque aún están gordos.