El aceite de pescado es una fuente dietética de ácidos grasos omega-3, nutrientes esenciales que el cuerpo humano no puede fabricar por sí mismo. Estos ácidos grasos desempeñan un papel crucial en numerosas funciones corporales, desde la actividad muscular hasta el crecimiento celular. El aceite de pescado contiene principalmente dos tipos de omega-3: el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA). Estas grasas saludables se encuentran de forma natural en pescados grasos como el salmón, la caballa y la trucha, así como en mariscos como los mejillones, las ostras y los cangrejos.
Además de las fuentes marinas, otro omega-3, el ácido alfa-linolénico (ALA), se encuentra en algunos frutos secos, semillas y aceites vegetales. Si bien el organismo puede convertir el ALA en DHA y EPA, esta conversión es limitada. Los suplementos de aceite de pescado, disponibles en forma líquida, cápsulas y pastillas, son una forma popular de aumentar la ingesta de estos importantes ácidos grasos.

Composición y Origen del Aceite de Pescado
El aceite de pescado es un ingrediente marino que se extrae de los tejidos de ciertas especies de peces. Su perfil lipídico se caracteriza por la alta concentración de ácidos grasos omega-3, especialmente el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Estos ácidos grasos son fundamentales para el funcionamiento adecuado de la circulación, el sistema cardíaco y el sistema cerebral, tanto en humanos como en animales, ya que participan en la formación de aminoácidos y proteínas necesarios para los procesos metabólicos regenerativos y funcionales del organismo.
Históricamente, el aceite de pescado fue considerado un "segundo producto" de la fabricación de harina de pescado, un ingrediente de gran importancia en la nutrición animal. En sus inicios, este aceite a menudo se desechaba o se utilizaba para aplicaciones industriales como la fabricación de pinturas, barnices y resinas, o como combustible. Con el tiempo, su potencial nutricional comenzó a ser reconocido, utilizándose en la fabricación de mantecas y margarinas tras un proceso de hidrogenación. Posteriormente, se incorporó a la preparación de aceites comestibles en mezclas semihidrogenadas y fraccionadas con aceites vegetales.
El descubrimiento de las propiedades beneficiosas de los ácidos grasos omega-3 presentes en alta proporción en los aceites marinos, y su aplicación en la alimentación para la acuicultura, especialmente la de salmón y trucha, ha transformado al aceite de pescado en un producto escaso y de alto valor comercial.

Obtención Industrial del Aceite de Pescado
La obtención del aceite de pescado es un proceso industrial que comienza con la captura de peces, generalmente pelágicos de vida corta como la anchoa y la sardina, aunque también se utilizan otras especies como la caballa, el arenque y el salmón. Los cardúmenes se localizan mediante técnicas aéreas o satelitales, y se capturan con redes. Los peces son transportados a las plantas procesadoras, donde se trituran y se cocinan con vapor a temperaturas entre 120-140°C. Posteriormente, se prensan para separar el sólido (que se secará para convertirse en harina de pescado) del líquido. Este líquido se procesa en un decantador para separar el aceite de pescado, que luego se centrifuga para eliminar restos de agua y se almacena en estanques.
El aceite crudo obtenido puede someterse a diversas etapas de refinación para eliminar componentes no deseados, pigmentos y residuos. Tras este proceso, el aceite se comercializa para diferentes rubros: alimentación animal, alimentación humana (donde se refina, hidrogena, interesterifica y desodoriza) y la industria farmacéutica, nutracéutica y de suplementos alimentarios, donde se presenta en forma de aceites, ésteres etílicos de ácidos grasos y glicéridos parciales.

Usos Actuales y Potenciales del Aceite de Pescado
El principal destino actual del aceite de pescado es la industria acuicultora, particularmente la salmonicultura, consumiendo aproximadamente el 76% de la producción. Los pellets utilizados para alimentar a salmones y truchas requieren un alto contenido de harina y aceite de pescado debido a la naturaleza carnívora de estas especies.
Otra aplicación importante, aunque en decrecimiento, es la hidrogenación para la preparación de mantecas y margarinas. Sin embargo, el cuestionamiento sobre los efectos nutricionales de los isómeros trans formados durante este proceso ha llevado a la sustitución del aceite de pescado por otras fuentes de grasa.
La industria de suplementos nutricionales es un rubro en fuerte crecimiento, ya que el aceite de pescado es una excelente fuente de ácidos grasos omega-3 para el desarrollo de alimentos funcionales. La industria farmacéutica y nutracéutica también representa una demanda significativa, utilizándolo para la preparación de cápsulas, concentrados de omega-3 y emulsiones.
Se ha promovido el uso de suplementos de aceite de pescado para:
- Proteger el corazón y tratar la arteriopatía coronaria.
- Ayudar en el tratamiento de la artritis reumatoide.
- Prevenir la toxicidad renal causada por la ciclosporina.
- Retrasar la progresión de la degeneración macular asociada a la edad y del cáncer.
- Aliviar la sequedad ocular y la depresión.
8 BENEFICIOS del OMEGA 3 - antiinflamatorio, hígado graso, cáncer e infartos
Evidencia Científica y Consideraciones
Las pruebas científicas sobre los beneficios del aceite de pescado son variadas. Estudios iniciales sugerían que el aceite de pescado podía reducir infartos de miocardio y muertes por arritmias en personas con arteriopatías coronarias, así como disminuir los niveles de triglicéridos. Dosis más elevadas parecían reducir el riesgo de enfermedad coronaria e insuficiencia cardíaca.
Sin embargo, investigaciones más recientes indican que, si bien el aceite de pescado puede reducir los triglicéridos, su efecto sobre infartos de miocardio, arritmias o accidentes cerebrovasculares en personas con arteriopatía coronaria es probablemente limitado. El Consejo Asesor Científico de la Asociación Cardíaca Estadounidense en 2019 recomendó el uso de productos con receta aprobados por la FDA para personas con triglicéridos elevados, debido a las limitaciones de los suplementos de venta libre.
Un estudio publicado en 2024 mostró que la suplementación con omega-3 redujo el riesgo de algunas enfermedades cardíacas y problemas de diabetes. Las pruebas que respaldan beneficios para la artritis reumatoide no son concluyentes. Si bien el consumo de verduras de hoja verde oscuro y alimentos ricos en omega-3 puede ayudar a ralentizar la degeneración macular, los suplementos de omega-3 no han demostrado detener su progresión.
Estudios en animales sugieren que los omega-3 podrían detener o ralentizar el crecimiento del cáncer, pero estos resultados no se han reproducido en humanos. Algunas pruebas indican que el aceite de pescado puede aliviar la sequedad ocular, pero los datos son inconsistentes. Las pruebas observacionales sugieren una posible asociación entre el consumo de suplementos de aceite de pescado y una menor incidencia de depresión, aunque estos efectos son probablemente menores y no concluyentes.
Para personas sanas, se considera más beneficioso consumir pescado fresco varias veces por semana que depender de suplementos. La alimentación de los países occidentales tiende a ser baja en ácidos grasos omega-3, lo que subraya la importancia de un equilibrio dietético adecuado.

Efectos Secundarios e Interacciones
El consumo de aceite de pescado puede ocasionar efectos secundarios como eructos con sabor a pescado, exacerbación del acné, náuseas y diarrea. Algunos estudios sugieren que un consumo excesivo podría estar relacionado con hemorragias, aunque otros no encuentran esta asociación. Dosis muy elevadas de aceite de pescado pueden aumentar el riesgo de fibrilación auricular, un ritmo cardíaco anormal.
Aunque algunos pescados pueden contener mercurio, las pruebas de laboratorio no han detectado niveles excesivos en los suplementos de aceite de pescado. No obstante, las mujeres embarazadas o en período de lactancia deben ser cautelosas con los suplementos de omega-3 derivados del pescado y limitar su ingesta de ciertos tipos de pescado debido al riesgo potencial de contaminación por mercurio.
Las personas que toman fármacos antihipertensivos deben usar aceite de pescado con precaución, ya que puede potenciar la reducción de la presión arterial. Asimismo, el aceite de pescado puede aumentar el efecto anticoagulante de la warfarina, por lo que quienes toman este medicamento deben consultar a su médico antes de iniciar la suplementación.
Recomendaciones para el Consumo
Para maximizar los posibles beneficios cardiovasculares del aceite de pescado, como la disminución de las tasas de infarto de miocardio y arritmias, y la reducción de los niveles de triglicéridos, se recomienda el uso de formulaciones con receta médica. El aceite de pescado puede ayudar a aliviar los síntomas de sequedad ocular, aunque la evidencia científica es limitada.
En general, el aceite de pescado es relativamente inocuo. Sin embargo, se aconseja precaución a quienes toman medicamentos para la hipertensión arterial o anticoagulantes como la warfarina. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda un consumo diario de 250 mg de EPA+DHA para adultos, una cantidad que puede alcanzarse mediante el consumo de pescado o suplementos.
Al elegir un suplemento de aceite de pescado, se debe considerar la concentración total de EPA y DHA, la cantidad de cápsulas necesarias para alcanzar las dosis recomendadas, y priorizar productos con certificaciones de calidad, como la certificación IFOS (Estándares Internacionales de Aceite de Pescado) de Nutrasource, que evalúa los productos según estándares internacionales.