Introducción a la Lechuga
La lechuga (Lactuca sativa) es una planta anual de la familia Asteraceae. Se cultiva sobre todo como verdura de hoja, pero a veces también por su tallo. La lechuga se utiliza principalmente para las ensaladas, aunque también se ve en otros tipos de comida, como sopas, emparedados, sándwiches y envoltorios; también se puede asar a la parrilla. Una variedad, la lechuga china (lechuga espárrago), se cultiva por sus tallos, que se consumen crudos o cocidos. Además de su uso principal como hoja verde, también ha adquirido un significado religioso y medicinal durante siglos de consumo humano.
Originalmente, Europa y América del Norte dominaban el mercado de la lechuga, pero a finales del siglo XX el consumo de lechuga se había extendido por todo el mundo. Fue cultivada por los antiguos egipcios, que la transformaron de una planta cuyas semillas se utilizaban para obtener aceite en un importante cultivo alimentario por sus suculentas hojas y sus semillas ricas en aceite. La lechuga se extendió a los griegos y a los romanos; estos últimos le dieron el nombre de lactuca, del que deriva «lechuga» en español.
Hacia el año 50 d. C. se describían muchos tipos, y la lechuga aparecía con frecuencia en los escritos medievales, incluidos varios herbarios. Generalmente cultivada como una planta anual rústica, la lechuga es fácil de cultivar, aunque necesita temperaturas relativamente bajas para evitar que florezca rápidamente. Puede sufrir carencias de nutrientes, así como plagas de insectos y mamíferos, y enfermedades fúngicas y bacterianas.
Historia y Evolución de la Lechuga
La lechuga se cultivó por primera vez en el antiguo Egipto para producir aceite de sus semillas. Los egipcios probablemente la criaron de forma selectiva para convertirla en una planta cultivada por sus hojas comestibles, y las pruebas de su cultivo aparecen ya en el año 2680 a. C. La lechuga se consideraba una planta sagrada del dios de la reproducción Min. Se llevaba durante sus fiestas y se colocaba cerca de sus imágenes. Se pensaba que la planta ayudaba al dios a «realizar el acto sexual incansablemente». Su uso en ceremonias religiosas dio lugar a la creación de muchas imágenes en tumbas y pinturas murales. La variedad cultivada parece haber sido de unos 75 cm de altura y se parecía a una versión grande de la lechuga romana moderna. Los egipcios desarrollaron estas lechugas verticales y las transmitieron a los griegos, que las compartieron con los romanos.
La lechuga aparece en muchos escritos medievales, especialmente como hierba medicinal. Hildegarda de Bingen la mencionó en sus escritos sobre hierbas medicinales entre 1098 y 1179. Muchos de los primeros herbarios medievales también describen sus usos. En 1586, Joaquín Camerarius describió las tres lechugas básicas modernas: la lechuga arrepollada, la lechuga de hojas sueltas y la lechuga romana (o cos). La lechuga fue traída a América desde Europa por Cristóbal Colón a finales del siglo XV. Entre finales del siglo XVI y principios del XVIII, se desarrollaron amplias variedades en Europa, especialmente en Holanda.
Debido a su corta vida tras la cosecha, la lechuga se vendía inicialmente relativamente cerca del lugar donde se cultivaba. La lechuga es muy fácil de cultivar y, como tal, ha sido una importante fuente de ventas para muchas empresas de semillas. Rastrear la historia de las variedades amplias se complica por la práctica de muchas empresas, sobre todo en EE. UU., de cambiar el nombre de una variedad de un año a otro. Esta práctica se lleva a cabo por varias razones, siendo la más destacada la de impulsar las ventas promocionando una «nueva» variedad o evitando que los clientes sepan que una empresa de semillas de la competencia ha desarrollado la variedad. La documentación de finales del siglo XIX muestra entre 65 y 140 variedades de lechuga, dependiendo de la cantidad de variación permitida entre los tipos, una clara diferencia con las 1100 variedades de lechuga con nombre que había en el mercado en aquella época.
Cultivo de Lechugas: Consideraciones y Métodos
La lechuga se puede sembrar durante todo el año, siempre y cuando se seleccione la variedad correcta para cada estación. Para cultivos de verano es importante buscar variedades con resistencia a la subida y altas temperaturas. En invierno, se busca tolerancia al frío y a la poca luminosidad. Es importante que el suelo se encuentre suelto, con buen drenaje y alto contenido de materia orgánica. Se desarrolla muy bien con un pH óptimo de 6,7 y 7,4. La lechuga es poco resistente a la salinidad del suelo, por lo que se debe tener precaución con la dosis de fertilización. La germinación ocurre luego de tres días a una temperatura óptima que varía entre 15 y 20 °C. A menos temperatura, la germinación puede tardar hasta 15 días.
Preparación del Semillero y Trasplante
Preparar los semilleros a lo largo de los meses de enero y febrero permite llevar a tierra las plántulas de lechuga en marzo. En años con lluvias constantes, el terreno puede tardar más en estar preparado para sembrar. Con las plántulas colocadas individualmente en tarritos, el trasplante es muy sencillo y no suele haber perdida de plantones. Un factor importante a considerar es el clima. No hay ningún momento mejor para que las plantas se adapten a un trasplante que realizarlo bajo la lluvia. Esa humedad ambiental hace que las plantas tengan un mínimo riesgo de deshidratación. El surco donde iban a ir ya estaba hecho. Solo era ir abriendo donde queríamos ponerlas, echar humus junto a la raíz y tapar un poco. Había que poder acercarse al surco y para ello se pueden usar tablas para colocar en paralelo y no embarrarse ni apelmazar mucho la tierra. Luego se añade un poco de agua para que el humus se pegue a la raíz.
Condiciones Óptimas para el Crecimiento
La lechuga soporta peor las temperaturas elevadas que las bajas. Exige que haya diferencia de temperaturas entre el día y la noche. El principal problema que presenta en invernadero es el exceso de humedad ambiental, por lo que se recomienda cultivarla en el exterior, siempre que las condiciones climatológicas lo permitan. Prefiere suelos ligeros, arenoso-limosos y con buen drenaje. El pH óptimo se sitúa entre 6,7 y 7,4. En ningún caso admite la sequía, aunque es conveniente que la costra del suelo esté seca para evitar en todo lo posible la aparición de podredumbres de cuello. Los mejores sistemas de riego son por goteo (cuando se cultiva en invernadero) y las cintas de exudación (cuando el cultivo se realiza en el exterior). Existen también otros sistemas, como el riego por gravedad y por aspersión, pero están en recesión.
Cultivo Hidropónico
La lechuga de cultivo hidropónico utiliza soluciones nutritivas en agua en lugar de tierra. Esto suele traducirse en hojas más crujientes y color más uniforme. También puede influir en la vida útil de la lechuga en refrigeración y en la consistencia entre lotes.
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Diversidad de Variedades de Lechuga
En el mundo se producen anualmente 25 millones de toneladas de lechuga y es una de las hortalizas de hojas más consumidas. Las tendencias de consumo saludable han influenciado el crecimiento de la producción mundial de este producto. La lechuga tiene un ciclo vegetativo más corto que el resto de las hortalizas, esto permite sembrar y cosechar varios ciclos durante todo el año. La diversidad y variedad de lechugas se adapta a cada momento climático. Existen tantas variedades que resulta aburrido consumir siempre los mismos tipos.
Lechugas Populares y sus Características
- Lechuga Milanesa: Esta es una de las lechugas más populares, sus hojas son sueltas, medianas, de textura suaves y semicrespas de color verde.
- Lechuga Romana o Costina o Criolla: es el tipo de lechuga más producido en el mundo, tiene hojas alargadas, crujientes y con una nervadura central ancha y vigorosa, su color es verde desde los bordes de la hoja y verde claro a blanco cuando llega a la nervadura. También conocida como oreja de mulo en España, se caracteriza por su cogollo largo, con hojas aproximadamente lanceoladas, menos gruesas que la iceberg pero gruesas y crujientes. Es una variedad española y la encontramos en los mercados durante todo el año, muy económica y la más nutritiva de todas. Sus hojas son duras y tiene un sabor ligeramente amargo, sobre todo el nervio central.
- Lechuga Iceberg - Escarola - Capuchina: otra de las variedades más producidas y consumidas en el mundo, sus hojas son grandes, redonda y crujiente, de formato compacto y redondo (muy parecida a un repollo), el color de sus hojas es de un verde claro y tiene un sabor muy suave.
- Lechuga Rollo Rosso o Crespa: sus hojas son muy rizadas, algunas variedades pueden ser rojas o verdes. Tiene un ligero sabor amargo.
- Lechuga Trocadero - Mantecosa - Francesa: Sus hojas son de color verde intenso, de textura suculenta, mantecosa y lisa, su nervadura es poco predominante. Es ligera, de hojas ligeramente despegadas, muy tiernas, finas, de textura mantecosa y color verde oscuro intenso. Se disponen en un cogollo de forma redondeada y su sabor es intenso. La mejor época para consumirla es la primavera. Por su delicadeza combina bien con aliños suaves, es una lechuga ideal para preparar ensaladas orientales o tropicales.
- Lechuga Hoja de Roble: Tiene sabor dulzón y hojas tiernas, finas y crujientes. Le sientan bien los aliños ligeros, las frutas y los quesos frescos. La lechuga hoja de roble tiene las hojas onduladas y de tonalidades que van del verde al marrón. Aporta volumen y color a las ensaladas y es perfecta para combinar con otras lechugas y con vinagretas ligeras, frutas y quesos frescos.
- Lechuga Hoja de Roble Roja: recibe ese nombre por las formas lobuladas que adopta la hoja. Las hojas de estas lechugas presentan intensos tonos rojizos, amoratados, que se atribuyen a la presencia de diversos antioxidantes, entre otros antocianinas, en las hojas. Tiene un olor delicioso, dulce, suave y también lo es en su sabor. Es una planta de textura tierna, levemente crocante. Rica en agua, necesita de esta para mantenerse crujiente.
- Lechuga Batavia: crece en forma de cogollo abierto, con hojas onduladas y rizadas en forma de roseta. Las hojas de la lechuga batavia son de color verde intenso con las puntas rojizas o marrón. Es una lechuga muy sabrosa y de textura semicrujiente. Se oxida con facilidad, así que conviene consumirla con rapidez una vez en nuestras casas. Combina muy bien con frutas y sabores agridulces.
- Lechuga Lollo Rosso: de intenso color rojo (aunque también hay una variedad de lollo verde) y hojas muy rizadas en sus bordes que la hacen especialmente atractiva en el plato. Se suele utilizar en ensalada por sí sola o mezclada con otros tipos de lechuga. Tiene un sabor ligeramente amargo y es muy recomendable para aquellos que tengan digestiones lentas y pesadas.
- Lechuga Salad Bowl verde: es una variedad de hoja suelta similar a la hoja de roble, con gran prestigio. Tiene muy buena tolerancia al calor y resistente al espigado. Es una lechuga grande y de crecimiento rápido con suculentas hojas largas de color verde claro. Son crujientes y muy tiernas, con un sabor dulce.
Miniromanitas y Cogollos
También conocidos como miniromana, las características de los cogollos de lechuga son similares a las de la lechuga romana, pero en tamaño reducido. Sus hojas son pequeñas y apretadas, de forma alargada y ligeramente más rizadas que las de la lechuga romana. Este tipo de lechuga posee un sabor intenso, aunque menos amargo, y es ligeramente más tierna que la lechuga romana. Son famosos los cogollos de Tudela, de unos 10 cm de altura que se cultivan en el municipio navarro de Tudela y en las zonas que rodean la ribera del Ebro. Son tiernos y apretados, de hojas fuertes, gruesas y muy rugosas, con el nervio central desarrollado. Sabor intenso y ligeramente ácido que combina bien con anchoas, pimiento, bonito y vinagretas fuertes.
Propiedades Nutricionales y Medicinales de la Lechuga
La lechuga es una rica fuente de vitamina K y vitamina A, y una fuente moderada de folato y hierro. La lechuga tiene muy poco valor nutritivo, con un alto contenido de agua (90-95 %) y muy poco sodio. La cantidad de sus compuestos varía según el tipo de lechuga. En general contiene antioxidantes: vitaminas A, C, E, B1, B2, B3, B9 y K; minerales: fósforo, hierro, calcio, potasio; fibra, folatos y aminoácidos. Tiene muy pocas calorías por eso es muy recomendable en dietas de adelgazamiento. Es rica en fitonutrientes y fuente de Vitamina A, C, E, B1, B2, B3, K, oligoelementos, betacarotenos, alcanoides, minerales, calcio, fibra y ácido fólico. Tiene propiedades antioxidantes y diuréticas. Mejora el dolor premenstrual, el aparato respiratorio y los problemas oculares.
Las lechugas han sido y son utilizadas en infusión como un ansiolítico moderado que facilita el dormir. Sin embargo en la remota Antigüedad -especialmente en Egipto- se rendía culto a las deidades consideradas patrocinadoras de la libido ofrendándoles plantas de lechuga.

Conservación y Consumo
Guarda la lechuga en el refrigerador dentro de un recipiente o bolsa con ventilación para conservar la frescura. Lávalas solo antes de usarlas y sécalas bien para evitar la humedad excesiva. Conserva las hojas enteras para no perder crujido; corta justo antes de incorporar a las recetas. Busca color verde intenso y hojas firmes y crujientes para indicar frescura. Evita hojas con manchas oscuras, hojas marchitas o tallos blandos.
Hoy en día, la mayoría de las lechugas se cultivan por sus hojas, aunque hay un tipo que se cultiva por su tallo y otro por sus semillas, que se convierten en aceite. La mayoría de las lechugas se utilizan en ensaladas solas o con otras verduras, hortalizas, carnes y quesos. La lechuga romana suele utilizarse para las ensaladas César. El consumo de lechuga en China se desarrolló de forma diferente al de los países occidentales debido a los riesgos para la salud y a la aversión cultural a comer hojas crudas; las «ensaladas» chinas se componen de verduras cocidas y se sirven frías o calientes. La lechuga también se utiliza en una mayor variedad de platos que en los países occidentales, contribuyendo a diversos platos, incluidos los de cuajada de judías y carne, sopas y salteados solos o con otras verduras.
Plagas y Enfermedades
La lechuga es susceptible a diversas plagas y enfermedades. Una de las plagas que causa mayor daño al cultivo es la que es transmisora del virus del bronceado del tomate (TSWV). Normalmente el principal daño que ocasiona no es el directo sino el indirecto transmitiendo el virus. El ataque suele ocurrir cuando el cultivo está próximo a la recolección. Aunque si la planta es joven, y el ataque es considerable, puede arrasar el cultivo, además de ser entrada de alguna virosis que lo haga inviable.