En nuestro país, se consumen muchas infusiones, apreciadas por sus efectos reconfortantes, calmantes y por su capacidad para combatir el frío en otoño e invierno, o para hidratar y refrescar en verano. Generalmente, se consideran sanas al ser una buena fuente de hidratación y por los compuestos fitoquímicos que suelen contener, lo que las convierte en una opción frente a bebidas con azúcar o cafeína. Sin embargo, no se deben tomar a la ligera ni abusar de ellas, ya que pueden tener efectos secundarios o interactuar con ciertos medicamentos.

La Popularidad de las Infusiones y Sus Mitos
Aunque las infusiones son populares, existen conceptos erróneos sobre su seguridad y uso. Es fundamental comprender que lo natural no siempre es sinónimo de inocuo.
Mito: Son seguras porque son naturales.
Falso. Lo natural no es siempre sinónimo de inocuo. Aunque en general son muy seguras, algunas infusiones, si se toman en exceso, pueden tener efectos secundarios para ciertas personas. Por ejemplo, el té verde, muy consumido por sus antioxidantes, posee teína y este estimulante, en grandes cantidades, no es recomendable para personas hipertensas, con arritmias o sensibles a la cafeína. De manera similar, el consumo excesivo de poleo podría ocasionar problemas gastrointestinales, como ardor estomacal e incluso diarreas.
Mito: Son las sustitutas del agua.
Falso. Mantenerse hidratado es fundamental para el buen funcionamiento de nuestro organismo. El agua regula la temperatura corporal y el metabolismo, distribuye los nutrientes a todas las células y elimina toxinas, entre otras funciones. Se cree que beber infusiones reemplaza un vaso de agua y que, por lo tanto, son perfectas para mantenerse hidratado. No es cierto. Aunque estas bebidas contienen una buena parte de agua y aportan sabor y nutrientes, muchas de ellas tienen un efecto diurético, como la cola de caballo o el diente de león. Esto quiere decir que favorecen la eliminación de líquidos por la orina; algo que no es malo, pero hay que tener cuidado si se consumen en exceso, ya que con la eliminación de líquidos también se pierden nutrientes y minerales. Por ello, aunque son un buen complemento, no son suficientes para una correcta hidratación.
Advertencias Generales sobre el Consumo de Infusiones y Hierbas Medicinales
La idea de que las hierbas medicinales son "superalimentos" con capacidad para curar enfermedades no es cierta. No pueden sustituir a un fármaco y se necesitan más estudios para llegar a una respuesta definitiva sobre sus propiedades. No existe una ingesta recomendada de infusiones, ya que depende del tipo de bebida (si tiene teína, es diurética, etc.) y de la patología de la persona.
- Las infusiones deben tomarse sin azúcar y no deben sustituir al agua, ya que suelen tener un efecto diurético y se pierde agua.
- Además, la orina arrastra otros minerales como el sodio, potasio y magnesio, que son necesarios para nuestro organismo.
- El uso continuo de infusiones con efecto laxante puede relajar mucho el intestino y provocar estreñimiento crónico.
- Tampoco se puede abusar de las infusiones para adelgazar, porque podrían afectar a los minerales del cuerpo.
- El té, a pesar de sus propiedades, en grandes cantidades puede causar insomnio, ansiedad, problemas en el hígado y puede eliminar el calcio y el zinc de nuestro cuerpo. Es astringente y una fuente de yodo, por lo que, si se toma mucho, podría causar problemas de tiroides.

Grupos de Riesgo y Patologías Específicas
El consumo de hierbas medicinales debe ser especialmente cauteloso en ciertos grupos de población y en personas con condiciones médicas preexistentes.
Durante el Embarazo o la Lactancia
Se desaconsejan durante el embarazo o la lactancia, ya que sus efectos pueden ser perjudiciales para la gestación, el feto o el bebé. La ruda puede producir abortos y el regaliz sube la tensión. Son seguras la menta, el tomillo, el romero o el ajo, pero con el resto es mejor consultar con un experto. Los ginecólogos aconsejan no tomar hierbas usadas como reguladores hormonales o como terapia hormonal sustitutiva natural, porque podrían inducir el crecimiento del cáncer de mama.
Niños y Bebés
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), no se recomienda que los menores de un año beban infusiones porque los compuestos que contienen las plantas pueden causarles distintas dolencias (insuficiencia hepática, hemorragias, convulsiones, vómitos, acidez, alteración de la conciencia, deshidratación, etc.). Los pediatras solo recomiendan leche, agua y pequeñas cantidades de zumo de frutas. Solo a partir del año de vida pueden ir tomando alguna infusión de forma gradual y previa consulta al especialista. Además, la Asociación Española de Pediatría (AEP) desaconseja que los menores de tres años beban infusiones y la AESAN advierte que los menores de 12 meses no deben tomar infusiones debido a la posible presencia de esporas de Clostridium botulinum, causantes del botulismo infantil.
Personas con Patologías Crónicas
- A una persona con la tensión muy alta le sube aún más la tensión una infusión de té, regaliz, guaraná, maca o ginseng.
- Si se tienen problemas en el riñón, no se debe tomar ninguna infusión, porque casi todas tienen potasio y en exceso tampoco es bueno para el riñón.
- El té verde, por ejemplo, no lo deben tomar las personas con problemas cardíacos, arritmias, úlcera gastroduodenal y epilepsia.
- Además, algunas infusiones pueden interactuar con ciertos fármacos pautados y reducir su absorción, como los antidepresivos, los antiepilépticos, los diuréticos o algunos fármacos para la diabetes o el corazón. Esto implica una menor actividad del fármaco, por lo que su efecto se reduce. Si se tiene algún problema de riñón o se sufre un déficit de potasio, lo mejor es no abusar de las infusiones con efecto más diurético, como la cola de caballo o el diente de león. Se recomienda, además, consultar con el médico para saber qué infusiones y plantas pueden interferir con los medicamentos recetados.
Errores Comunes en la Preparación y Consumo de Infusiones y Tisanas
La eficacia y seguridad de las bebidas de hierbas dependen en gran medida de su correcta preparación. Una mala práctica puede no solo reducir sus beneficios, sino también acarrear riesgos.
La Importancia de Distinguir Infusión de Decocción
Un error común es cocer las plantas antes de infusionarlas, lo cual no es lo mismo que una decocción. En el caso de una decocción, se cuecen las plantas, generalmente poniéndolas en agua fría y dejándolas cocer de 10 a 15 minutos para luego colar, extrayendo así los activos. Sin embargo, si se va a hacer una infusión, lo que hay que hacer es poner las hierbas en agua hirviendo y dejarlas reposar o infusionar. Si se hierven directamente las hierbas destinadas a infusión, se pueden perder componentes volátiles y alterar la composición deseada.
Para su preparación correcta, hay que añadir los extractos herbáceos en agua hirviendo o casi, de 90º a 100ºC.
Otros Errores Frecuentes
- Dejarlas poco rato en agua hirviendo: Hay que dejarlas el tiempo suficiente, generalmente un mínimo de 4 minutos aproximadamente, para que se extraigan los ingredientes efectivos.
- Prepararlas con agua fría o templada: Si se hace así, tampoco se liberarán los activos, solo se mojarán las plantas o hierbas.
- Dejarlas demasiado rato hasta enfriar el agua: Esto puede llevar a un sabor amargo y a la pérdida de propiedades.
- Mezclar tisanas incompatibles: Algunas combinaciones pueden ser contraproducentes.
- Recalentar las infusiones: No se deben recalentar, ya que se pierden los efectos beneficiosos. Es preferible volver a prepararla.
- Añadir demasiada cantidad de hierbas o plantas: Algunas personas creen que es más beneficioso cargar la tisana. Sin embargo, puede ser hasta perjudicial, pues si las plantas tienen un efecto, se podría sobredosificar y acabar siendo dañino para la salud.
- Creer en la inocuidad de las tisanas y tomarlas sin cuidado: Especialmente durante el embarazo, la lactancia o al dárselas a niños, sin considerar que pueden ser tan o más activas que algún fármaco.
- Añadir demasiado azúcar en la tisana: En lugar de ser sano, se convierte en un vaso rico en calorías, y si se toma por la noche, puede hacer subir el azúcar sanguíneo y contribuir al aumento de peso.
- Añadir leche en las tisanas: Si se busca perder peso, puede añadir calorías sin que nos demos cuenta.
- Preparar las infusiones por la noche para ir a dormir: Beber mucho antes de acostarse obligará a levantarse durante la noche para ir al baño, ya que las infusiones van a estimular la diuresis. Es preferible tomarla como mínimo una hora y media antes de acostarse.
Peligros Asociados al Uso Incontrolado de Hierbas Medicinales
A pesar de los progresos de la medicina y la industria farmacéutica, el consumo de hierbas con fines medicinales sigue aumentando. Las plantas han tenido y seguirán teniendo un papel terapéutico, pero el problema surge del consumo descontrolado.
Factores que Contribuyen al Riesgo
El difícil control de este mercado y la falta de una regulación actualizada facilitan la adulteración de los preparados botánicos por parte de comerciantes inescrupulosos. A esto se suman:
- La interacción entre las hierbas medicinales y los medicamentos convencionales.
- La contaminación accidental de las plantas con bacterias y hongos tóxicos.
- La contaminación intencionada con moléculas farmacológicamente activas.
- La falta de estandarización propia de las plantas debido a la diversidad genética y a los cambios del medio en el que se desarrollan, lo que condiciona una gran variabilidad en la concentración de las sustancias contenidas en ellas.
- El desconocimiento de los efectos adversos derivados de su uso, ya que habitualmente estos se ocultan y no se informan a las autoridades sanitarias ni a los consumidores.
Además, la creencia de que "todo lo natural es inocuo" y el arraigo de costumbres y tradiciones centenarias, junto con el alto coste de los medicamentos, o el engaño de curanderos, contribuyen a este uso descontrolado. El potente efecto placebo que siempre han tenido las hierbas, actualmente se ve potenciado por la moda de lo natural o ecológico en una sociedad cada vez más tecnificada.
El Caso de la Nefropatía por Hierbas Chinas y el Género *Aristolochia*
Los problemas más graves relacionados con el consumo de hierbas medicinales son debidos a las sustancias tóxicas presentes en las plantas. Un claro ejemplo es la nefritis intersticial rápidamente progresiva y el carcinoma urotelial múltiple producidos por el consumo de plantas del género Aristolochia, cuyo agente tóxico es el ácido aristolóquico. Este género cuenta con unas 320 especies en todo el mundo, distribuidas en las zonas templadas de ambos hemisferios.

En la literatura médica reciente se han publicado varios casos de nefritis intersticial en mujeres jóvenes debido al consumo de hierbas chinas para adelgazar que contenían especies de Aristolochia. A esta forma de nefritis fibrosante, rápidamente progresiva e irreversible, se le denomina genéricamente "nefropatía por hierbas chinas". Un caso en España fue ocasionado por el consumo de Aristolochia pistolochia.
🧪 Entendiendo la Acidosis y Alcalosis (Respiratorias y Metabólicas) 🧪
La situación más dramática fue publicada en Bélgica en el año 2000, donde un herborista sustituyó en un preparado de hierbas chinas para adelgazar, la Stephania tetrandra por la Aristolochia fangchi, dado que ambas plantas reciben el mismo nombre vernáculo en China. De las 105 mujeres jóvenes que consumieron este preparado de forma continuada, 43 desarrollaron insuficiencia renal terminal, de las cuales 31 fueron trasplantadas y 12 permanecían en hemodiálisis. Teniendo en cuenta el potente efecto carcinogénico del ácido aristolóquico, 39 pacientes aceptaron una nefroureterectomía profiláctica y en 18 de ellas se encontró un carcinoma urotelial de vías urinarias superiores o de vejiga.
Los ácidos aristolóquicos son derivados nitrofenantrénicos altamente tóxicos, con potente acción mutágena debido a su capacidad de formar enlaces covalentes con el DNA celular. Diversos estudios han demostrado la presencia de estos enlaces y alteraciones en los oncogenes Hras y p53, que impiden el proceso de reparación del DNA y permiten su replicación defectuosa, dando origen al carcinoma. Como medida cautelar, las autoridades sanitarias de la mayoría de los países europeos, EEUU, Canadá, Australia y Japón, han prohibido la venta, suministro e importación de todas las especies y derivados galénicos que contengan plantas del género Aristolochia, así como otras especies que puedan contener ácido aristolóquico o ser confundidas con ellas.
Conservación y Calidad de las Infusiones
Aunque las infusiones no caducan, van perdiendo su aroma y sabor con el paso del tiempo. Por eso tienen una fecha de consumo preferente que hay que tener en cuenta. Los principios activos de hierbas aromáticas (tomillo, romero) se conservan bien, pero el té verde, por ejemplo, pierde teína a medida que reposa.
Cuando nos hacemos una infusión, es mejor que se tome en las 48 o 72 horas siguientes para que no crezcan bacterias y tenerlas en la nevera si no se van a consumir en el momento. Si la infusión ya está preparada, no se recomienda conservarla durante más de dos o tres días porque se puede producir una contaminación bacteriana. Si no sabemos los compuestos de una planta o no están certificadas por el Ministerio de Sanidad, no debemos tomarla. Cualquier exceso es insano.