Impacto Ambiental y Consecuencias de la Industria del Salmón

La Expansión de la Salmonicultura en Chile: Crecimiento y Desafíos Legales

Desde la década de 1980, la industria salmonera en Chile ha experimentado un crecimiento exponencial. De 500 toneladas anuales producidas en sus inicios, actualmente se llega a cerca de un millón de toneladas. Entre 1990 y 1996, antes de la entrada en vigencia del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), se registraban cosechas de 93.000 toneladas de peces en promedio cada año, muy por debajo de las 999.000 toneladas que promedió el último septenio (2018-2024). Este auge del consumo de salmón, iniciado a fines de los 90 y principios de los 2000, impulsó la expansión de la industria.

El 3 de abril de 1997 entró en vigencia el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), exigiendo que los centros que produzcan más de 35 toneladas de salmones o modifiquen su proyecto original por sobre esa cantidad, deben evaluar sus impactos ambientales. No obstante, una investigación constató que la elusión al SEIA se ha replicado en varios centros de cultivo. Un caso notorio es el de Aquachile, brazo salmonero de Agrosuper, que registra 30 ciclos productivos con más de 73 mil toneladas cosechadas por sobre lo autorizado originalmente en nueve centros distintos.

La situación se agrava al considerar que estas operaciones se realizan dentro del Parque Nacional Isla Magdalena (2 centros) y la Reserva Nacional Las Guaitecas (7 centros) en la región de Aysén. De los nueve centros de cultivo cuyas operaciones se encontrarían en elusión, todos estaban en trámite al momento de entrar en vigencia el SEIA en abril de 1997. Si bien una interpretación de las autoridades permitió a estos centros eludir la exigencia legal inicial de evaluar el impacto ambiental, no les liberó de hacerlo en caso de realizar modificaciones significativas a sus proyectos técnicos, lo que se traduce en producir 35 toneladas por encima de lo establecido, de acuerdo a la Ley 19.300 Sobre Bases Generales del Medio Ambiente y su reglamento.

Mapa de centros salmoneros en áreas protegidas de Chile

La Contraloría General de la República (CGR) declaró ilegal la actuación de la Subpesca y la SSFFAA en favor de las empresas salmoneras a través del Dictamen N°21270N01, publicado en junio de 2001. A pesar de esto, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Julio Salas, reafirmó el 26 de marzo de 2025 que la producción programada en los proyectos técnicos no constituye un nivel máximo de producción, siendo esta ilimitada. Sin embargo, el historial productivo de ocho de los nueve centros de Aquachile incluidos en esta investigación muestra que sus primeros ciclos productivos nunca superaron el umbral establecido en sus proyectos técnicos, evidenciando que esa cifra operó como un límite máximo y no un mínimo.

La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) ha solicitado información al Sernapesca respecto de la producción histórica de los centros denunciados, ya que la SMA cuenta con información a partir del año 2021. Las líneas de investigación de la SMA se enmarcan en los tipos infraccionales dispuestos en el artículo 35 de la Ley N°21.417.

Impactos Ecológicos en Ecosistemas Sensibles

La ubicación de las jaulas de salmón en el mar, especialmente en fiordos y canales de la Patagonia chilena como el Seno Canalad (dentro del Parque Nacional Isla Magdalena), genera condiciones particulares. Según Romanet Seguel-Rojas Mánquez, oceanógrafa especializada, en estos ambientes la renovación del agua, especialmente en profundidad, puede tardar semanas o meses, favoreciendo la acumulación de materia orgánica. Esto conduce a la acumulación de sedimentos ricos en carbono y nitrógeno en el fondo marino. Las bacterias que descomponen esta materia consumen grandes cantidades de oxígeno, incrementando la demanda biológica de oxígeno (DBO) y pudiendo llevar a condiciones de hipoxia o anoxia (falta total de oxígeno). En ambientes sin oxígeno, se liberan compuestos tóxicos como sulfuro de hidrógeno (H₂S), amonio (NH₄⁺) y metano, que son altamente perjudiciales para peces y fauna bentónica.

La mayor granja de salmones del mundo, ¿una alternativa sustentable?

El problema no se limita a un solo parque. A menos de 1,5 millas náuticas del límite marino del Parque Nacional Isla Magdalena, hay 43 concesiones salmoneras, de las cuales 28 pertenecen a filiales de Aquachile.

El Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia ha identificado diversos impactos ambientales de la salmonicultura que preocupan a organizaciones de la sociedad civil, instituciones científicas y comunidades originarias, especialmente en zonas de alto valor ecológico como el Canal del Beagle. Estos impactos incluyen:

  • Especies Exóticas Invasoras: Los salmones, criados en jaulas dentro del mar, son especies exóticas invasoras que alteran los ecosistemas al depredar sobre especies nativas y competir por el alimento, siendo la segunda causa de pérdida de biodiversidad después de la pérdida de hábitat.
  • Propagación de Enfermedades y Uso de Químicos: Las altas densidades de peces enjaulados favorecen la propagación de enfermedades parasitarias e infecciosas. Para su control, los productores usan antibióticos y antiparasitarios en dosis que pueden afectar la salud humana. En 2015, la industria chilena consumía un gramo de antibiótico por cada kilo de salmón producido.
  • Contaminación del Fondo Marino: En el fondo marino debajo de las jaulas se acumulan alimentos no consumidos, heces de los peces y ejemplares muertos. Esta concentración de desechos orgánicos conlleva a la pérdida de biodiversidad. La contaminación no es solo orgánica; los peces hacinados acidifican el suelo marino. Además, los materiales plásticos de las jaulas y sus desperdicios se acumulan, ya que es más económico reemplazar las jaulas que recuperarlas. Las estructuras también pueden atraer organismos que se adhieren a ellas.
  • Impacto en la Cadena Alimentaria: Los salmónidos son alimentados con pellets producidos con harina y aceite de pescado, que provienen de especies marinas silvestres como la anchoveta, la sardina y la merluza. Esto es grave dado su crítico rol como alimento de mamíferos y aves marinas, y de peces de interés comercial.
  • Contaminación Acústica y Daño a la Fauna: La operación de las salmoneras aumenta el tráfico de embarcaciones y la contaminación acústica. Las jaulas están protegidas con redes "antilobos marinos", pero muchos de estos mamíferos suelen morir atrapados entre ellas.

La Perspectiva de la Sostenibilidad en la Industria Salmonera

A pesar de las críticas, la industria salmonera en Chile defiende su compromiso con la sostenibilidad. El salmón chileno se ha consolidado como un producto de alta calidad en más de 100 mercados mundiales, destacando por ser una proteína animal de bajo impacto ambiental en comparación con otras como los pollos, cerdos o vacas, al considerar ciertos parámetros clave.

Infografía comparativa del impacto ambiental de diferentes fuentes de proteína animal

La industria ha implementado iniciativas que apuntan a una mejor relación con su entorno, particularmente en la zona sur donde opera:

  • Recirculación de Agua: El 99% del agua utilizada en pisciculturas terrestres es reutilizada, minimizando el consumo hídrico a través de tecnología de recirculación y midiendo activamente la huella hídrica.
  • Reducción de Emisiones: Las empresas han implementado medidas para reducir la huella de carbono, integrando estándares internacionales que evalúan todas las etapas de la producción.
  • Producción Certificada: La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) busca que el 100% de la producción acuícola esté certificada bajo estándares sostenibles para 2030.
  • Aumento de Producción de Bajo Impacto: De acuerdo con la Blue Growth Initiative y la FAO, se debe aumentar la producción acuícola con bajo impacto en los ecosistemas hasta un 70% para 2030.

El salmón chileno también se destaca por su eficiencia como fuente de proteína:

  • Factor de Conversión: Se necesitan solo 1,3 kilogramos de alimento para que un salmón gane un kilogramo de masa corporal.
  • Porción Comestible: Un 68% del salmón es aprovechable para el consumo humano, mientras que en la carne vacuna solo un 41% es comestible.

Como parte de su misión, la industria salmonera chilena ha adoptado prácticas que priorizan la sustentabilidad, como los compromisos con el Seafood Watch del Monterey Bay Aquarium para reducir en un 50% el uso de antibióticos en la salmonicultura para 2025.

Repercusiones en el Consumo y la Percepción Pública

El "boom" del consumo de salmón, impulsado por la moda del sushi y diversas presentaciones en restaurantes, comenzó a experimentar un cambio. Con los años, destacados chefs y cocineros han empezado a eliminarlo de sus menús. Narda Lepes, reconocida cocinera argentina, observó directamente el impacto ambiental de la industria salmonera en Chile, lo que cambió su visión sobre el salmón rosado. Aunque reconoce que "no puedo saber qué es mejor", se distancia de un boicot, pero destaca la excelente calidad de los pescados y mariscos de Argentina.

Mapa de Tierra del Fuego mostrando zonas de prohibición de salmonicultura

El caso de Argentina es un ejemplo claro de esta preocupación. A pesar de que en 2018 parecía que el país seguiría los pasos de Chile en el desarrollo de la industria, el 30 de junio de 2021, los legisladores de Tierra del Fuego sancionaron una ley que prohíbe la cría de salmón en esa provincia. Esta decisión fue influenciada por las identificaciones de impactos ambientales de la salmonicultura chilena que podrían replicarse en Argentina.

Para el consumidor, la cadena de pescado en Argentina ha mejorado. Narda Lepes recomienda consumir pescado blanco y nacional, destacando la gran variedad disponible, y sugiere el pez limón como excelente reemplazo del salmón en sushi por su cantidad de grasa y textura.

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