Poesía Mapuche: Identidad, Historia y Resistencia en la Ciudad

Introducción a la Poesía Mapuche

En estas páginas nos proponemos un doble objetivo: primero, hacer una presentación sucinta de la poesía mapuche con referencia al cuadro histórico en que se inserta y luego subrayar su recurrencia a la historia. Empecemos por una consideración preliminar importante: la textualidad. El texto monolingüe y bilingüe es un rasgo característico de la literatura mapuche de este siglo XX. Los poetas hacen de la escritura no sólo una herramienta de su quehacer, sino también un medio de asunción identitaria.

Nacimos mapuche, moriremos siéndolo y la escritura hermanos, es una de las más grandes maneras de dignificarnos, de guardar y recuperar ... para y por nosotros mismos el alma de nuestro pueblo. La poesía es creación literaria y a la vez acción dignificadora y continuidad del « alma araucana ».

Escribo, sí escribo porque es necesario hacerlo... Ayer, los mapuches asimilaron perfectamente la ciencia militar española. Y en este siglo, los poetas asimilan la escritura. Ayer fueron esencialmente monolingües mapudungun, pero en este siglo muchos manejan perfectamente, además, el castellano. El texto poético lo testimonia.

Contexto Histórico y Desarrollo de la Poesía Mapuche

Ante esto algunos abrieron de pronto los ojos para emitir, con desparpajo, perentorio juicio. Un poeta lo resume certeramente: Primero se les reprochó no hablar bien el castellano y empecinarse en su idioma natal. Este cantó las proezas del conquistador español y la bravura de los araucanos. ... Es un testimonio de la resistencia que el pueblo mapuche opuso al conquistador. Durante tres siglos (XVI, XVII y XVIII) se enfrentó a las huestes españolas. Y la resistencia se prosiguió durante el siglo XIX frente al Estado chileno, pero a finales de la centuria las armas de su ejército pudieron más que el tesón mapuche en la defensa de su libertad.

En el siglo XX el decurso histórico tiene el sello de otra impronta: vencido por las armas el pueblo mapuche quedó incorporado a la autoridad del Estado chileno. Es en esta etapa de la historia que se inscribe la textualidad como una nueva seña identitaria. La escritura, en mapudungun y en castellano, pasa a ser uno de los elementos resaltantes del quehacer mapuche. Esto subraya la relevancia de la poesía en este siglo. Diríamos que la textualidad poética se revela como un acto de vida y esperanza. Incluso, un acto de resistencia.

Mapa de la distribución histórica del pueblo Mapuche en Chile y Argentina

Evolución y Difusión de la Producción Poética

La producción poética mapuche ha recorrido este siglo. Se reveló ante los ojos de un público más amplio gracias a periódicos, folletos, folletines hechos por los mapuches mismos. Desde las primeras décadas encontramos ya varios nombres que surcan los campos de la poesía. En 1935 se conocen los nombres de Anselmo Quilaqueo, Guillermo Igayman, Teodoberto Neculman, Antonio Painemal, A. T. Antillanca. Otros continuaron por la misma senda.

Desde fines de los años 70 se produjo un brote poético más amplio y con mayor difusión mediante hojas, trípticos, páginas de algunas revistas. Nuevos nombres se agregan a esta constelación poética: Sandra Trafilaf, María Angélica Reinanco, Elicura Chihuailaf, Leonel Lienlaf, Jessica Cona, Jaime Huenún, Armando Marileo, Angélica Hueitra, y otros más. Se publicaron algunos libros: Algunas cosas de José Painemilla (1981); Mi mundo niño de Emilio Antilef (1982, su autor tenía ocho años); Nuke Mapu de Rayen Kvjh (1991).

La Referencia a la Historia como Singularidad Poética

Quisiéramos subrayar aquí lo que nos parece una de las singularidades de la poesía mapuche: la referencia a la historia. Historia en un sentido amplio: vivencias, raíces culturales, la evocación de los antepasados, el papel de los héroes, la referencia a la historia reciente. Sin duda esto no es una casualidad. Naturalmente, en la producción poética que nos ocupa la historia no tiene un sentido diacrónico, puesto que es presente, pasado y futuro a la vez. Es la memoria histórica, pero al mismo tiempo más que eso. Es reconocerse en una dimensión colectiva: los antepasados, las luchas centenarias, la casa común: la tierra.

  • Tierra, de la misma agua ...
  • ... en el viento.
  • ... que durmieron en estas pampas.
  • ... a esta tierra amada.
  • ... de este mundo.

Esta recurrencia a los « antiguos espíritus » no es sorprendente. Ya lo hemos dicho: la oralidad constituyó la piedra angular de la cultura mapuche. Los abuelos, y los abuelos de nuestros abuelos representaron el primer libro del conocimiento.

Ilustración de un anciano mapuche contando historias a niños

La Exaltación del Espíritu Mapuche y la Dimensión del Presente

La exaltación del genio indómito mapuche y de sus lonkos (líderes) se destaca con palabras como: indómito, valor de antiguas gestas, ímpetu bravío, grito... brilla el valor de sus antiguas gestas. ... ¡Ay Arauco! brotes de lunas justicieras de su pueblo.

Pero la evocación, la memoria, no lo es todo. La dimensión del presente y del porvenir también despunta en el paisaje poético. Infamias y desprecios le hicieron llorar. ¿Por qué canta la loika? cantando se va... (la savia de los coigües) ...

La Poesía Mapuche en el Contexto de la Cultura Chilena

Digamos para concluir que esta poesía hunde sus raíces en un mundo propio, pero se enraíza también en las venas literarias chilenas, pues pese a todo, todas las sangres han terminado cohabitando e incluso cruzándose. En el andar poético de este siglo el mapudungun se da la mano con el castellano en las ediciones bilingües. Y quien dice idioma, dice también cultura. En la textualidad poética ambas culturas se conjugan. Justamente, esta poesía viene a recordarnos la diversidad de la cultura chilena. Un hecho a menudo olvidado. La poesía mapuche es entonces una expresión identitaria y patrimonio cultural de un pueblo, pero igualmente uno de los ingredientes de la cultura chilena.

Portada de un libro bilingüe mapudungun-español

David Aniñir: La Poesía como Performance del Lenguaje y la Identidad Urbana

Este trabajo aborda dos libros de David Aniñir desde las nociones de responsabilidad de Bajtín y de ideología de Zizek para proponer que la escritura de este poeta es una performance del lenguaje. Esta noción es indispensable para comprender que la poesía de Aniñir tiene una correspondencia con un ejercicio ancestral del pueblo mapuche, los pewmas (sueños). Pero este ejercicio es problemático desde el lugar de escritura del poeta: la marginalidad y la orfandad cultural, hacen que los pewmas sean un reducto de posibilidades en donde la escritura se encuentra como posibilidad de modificar el plano ideológico posmoderno.

Este ensayo abordará la poesía de David Aniñir desde dos libros, Mapurbe (2004) y Guilitranalwe (2014) a través las perspectivas éticas de Bajtín e ideológicas de Zizek. El impacto de la poesía de Aniñir nace por su resignificación de la figura del mapuche. Se puede observar desde dos puntos de vistas: el social y el poético.

El Mapuche en la Ciudad: Entre la Marginalidad y la Resignificación

El primer punto apunta a la visión existente del mapuche en la ciudad: un sujeto disminuido desde la lógica clasista chilena. Esto es: el mapuche como un individuo incivilizado e ignorante, en la continua derrota en la marginalidad social (visión que proviene desde el Chile colonial, lamentablemente, hasta hoy). Aniñir vuelve sobre la imagen del mapuche en la ciudad, bosquejándolo como una comunidad doblemente marginada y caricaturizada en el contexto del Chile neoliberal.

Lo poético en Aniñir, se elabora desde una resignificación estética hacia la imagen del mapuche en un lenguaje atribuido a su escritura, el flaytedungún (flayte, vocablo que hace referencia a lo marginal; dungún, derivado del mapudungún, que es el lenguaje oral de la comunidad mapuche): cruce de la cosmogonía ancestral y el lenguaje flayte (argot marginal) que está instalado en las poblaciones marginales de Santiago.

Existen muchas entrevistas del poeta extendiendo e intencionando esta idea del flaytedungún y del mapuche en la ciudad, enmarcado en una doble marginalidad: el desarraigo de sus lugares de origen (sur de Chile) y la carencia de espacio público, el cual solo se utiliza a modo de simulacro de sus saberes ancestrales. Por lo anterior, este poeta crea el neologismo mapurbe (ya no sería la gente de la tierra sino de la urbe), para este caso, sería la nueva condición del mapuche en la ciudad, ya no en sus espacios comunitarios de las regiones del sur de Chile. Esto último, es de gran importancia ya que este poeta construye esta imagen del mapuche citadino distanciado de la tradición de la poesía mapuche chilena.

Collage visual: imágenes de Santiago de Chile y símbolos mapuches

Tradición Poética Mapuche y la Propuesta de Aniñir

Este punto es muy importante, pensando que hay discusiones si la poesía mapuche existe como tradición. Fuera de esa discusión de que si existe o no, que para este caso se afirma una existencia, se encuentran varias manifestaciones de esta poesía. Por ejemplo, Elicura Chihuailaf, el cual propone una poesía centrada en la cosmogonía ancestral. Su problemática, dentro de varias, es la lengua mapuche en su manifestación oral. Se podría plantear que la poesía de Chihuailaf es una performance del lenguaje que el mismo poeta lo denomina como oralitura: un poema escrito en castellano con su traducción al mapudungun, el cual es oral. Es un modo dialéctico sin síntesis: una performance, un constante movimiento de la oralidad a la escritura normativa, el castellano, a la escritura en mapudungun que es oral, es cómo suena esa escritura, pura bivocalidad, diría Bajtín.

Desde ahí, se podría ver un intermedio como Leonel Lienlaf, el cual construye una poesía desde lo ancestral: reivindica lo cosmogónico como un paraíso perdido en el mundo posmoderno. Finalmente, un grupo de poetas mapuches, no exentos de algunas polémicas más o menos importantes en el medio literario chileno, elaboran una poesía llamada Xampurria: una hibridación del mundo desde lo posmoderno entre lo occidental y el imaginario mapuche.

Por todo lo anterior, en la poesía de Aniñir, desde su escritura que se acerca y aleja de esta tradición, el flaytedungun, conversa con ambos mundos de esta poesía mapuche, pero el acento está en la condición ética, desde dónde se habla.

Perspectivas Teóricas: Bajtín y Zizek en la Poesía de Aniñir

La Responsabilidad y la Unidad de la Vida según Bajtín

Sobre lo dicho, se ocuparán algunas perspectivas de Mijail Bajtín y de Slavoj Zizek. Bajtín, en su pequeño texto Arte y responsabilidad (2013), plantea la distinción entre tres unidades de la cultura humana: la ciencia, el arte y la vida. La diferencia entre estas tres unidades la determina la responsabilidad: pensando desde la perspectiva social de la literatura, esto es, cada unidad, por separado, actúan mecánicamente “es más, casi siempre sucede así” (15). La resultante de esto es la distancia entre la ciencia, arte y vida se encuentran en la sociedad monológica, mecánica, sin una personalidad: un anuncio que Bajtín venía haciendo en sus libros anteriores, La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento (2003) y Problemas de la poética de Dostoievski (2012): la carnavalización y la polifonización que evoca el arte en la sociedad occidental es justamente porque están construidas mecánicamente (mundo oficial o burgués, diría Bajtín), por lo tanto, carnavalizar (dualidad el mundo) y polifonizar (la acción humana desde el dialogo es así) quedan restringidas a la monologización. Es una suerte de esperanza de la tragedia. Democratizar todo es casi un imposible, carnavalizar (utopía del Gran Tiempo) y polifonizar (utopía de la Gran Orquesta) son remediales de acciones humanas y no del arte ni de la ciencia, corroborando que lo monológico siempre está presente.

Es una suerte de esperanza de la tragedia. Democratizar todo es casi un imposible, carnavalizar (utopía del Gran Tiempo) y polifonizar (utopía de la Gran Orquesta) son remediales de acciones humanas y no del arte ni de la ciencia, corroborando que lo monológico siempre está presente. En conclusión, la unidad vida siempre es un fenómeno que quiere ser encapsulado por la ciencia y el arte: “El arte es demasiado atrevido y autosuficiente, demasiado patético, porque no tiene que responsabilizarse por la vida, la cual, por supuesto, no puede seguir a un arte semejante” (15). Bajtín finaliza con una sentencia que abre la carencia de la expectativa del arte, la de la responsabilidad, la vida dialogando con la vida (el hombre en el hombre). Responsabilizarse como sujeto es tener conciencia de nuestro sentido inacabado, el arte refleja solo un momento de ese estado. Su falta de conciencia, su patetismo (lo monológico), es creer que dentro de sí está la vida, así cierra Bajtín: “El arte y la vida no son lo mismo, pero deben convertirse en mí en algo unitario, dentro de la unidad de su responsabilidad” (16).

En la poesía de Añiñir se tensionará lo expuesto sobre Bajtín: la responsabilidad de esa unidad de la vida se centrará en la otredad de su poesía. El sujeto mapuche urbano que dialoga, no del todo cómodo ni resuelto, con su propia tradición ancestral: esa tradición -de una comunidad, de la vida- muchas veces no es respuesta para el cotidiano de un mapuche citadino. Añiñir habla desde una castración ancestral, por lo tanto, su resultante es la hibridez de su habla: el argot marginal como denuncia de su marginalidad vital. La otredad es el arte. El poema daría cuenta de esa castración: la responsabilidad se condice a ratos con la exposición del quiebre vital comunitario con la soledad de la ciudad. Añiñir y su poesía es un reflejo de esa orfandad, su castración aún viva que es la escisión de una cultura completa como la mapuche, vapuleada durante toda la historia republicana chilena.

La Ideología y el Espectro en la Obra de Zizek

Por otro lado, se revisará el concepto de ideología desde la noción de espectro de Zizek, es decir, desde el modo de operación de la ideología: es cuando “reside en la externalización del resultado de una necesidad interna”. La ideología sería el gran paraguas que modela la acción humana y su espectro el modo de crear sujetos que internalizan la hegemonía imperante. En el fondo, habría una simetría o “necesidad” de los sujetos por construirse ideológicamente, lo cual conlleva a una metáfora del redil social. Desde la poesía de Aniñir, en especial desde su estilística, el flaytedungun, es un doble registro entre ideología y liberación: el uso del argot flayte, muy machista a ratos, para crear metáforas de liberación desde la marginalidad, es la desmitificación de lo cosmogónico ancestral, relatándola desde el dialecto flayte y, desde ahí, darle un sentido de reivindicación política, ética y étnica desde otro social, el mapuche citadino. Este doble registro, desde el lenguaje poético, cobra mayor fuerza en la inflexión de imágenes de la marginalidad social con lo ancestral: es en el doble registro de habla que se subvierte y denuncia desde el lenguaje urbano, el flayte, una visión otra de la cosmogonía mapuche. Se podría decir que este ejercicio es performático: el flaytedungun es la puesta en escena de este doble registro de habla.

Por último, se podría decir que la poesía de Aniñir es una convocatoria a pensar lo ancestral del pueblo mapuche desde las problemáticas marginales en un momento de la posmodernidad latinoamericana, lo cual se vincula en un lenguaje poético performático de doble registro, en donde se incluye la vida urbana del mapuche en un acto de distancia con lo sagrado desde la vida a la obra.

Capítulo Estreno Programa Literario OjoXojo Poeta Mapuche David Aniñir

La Tensión entre Vida y Arte en la Poesía de Aniñir

La producción poética de David Aniñir propone una tensión fundamental entre vida y arte como se dijo en la introducción. Esto es: dialogando desde las unidades bajtinianas entre arte y vida, Aniñir pone acento en las contradicciones entre la vida cotidiana y tradicional de la etnia mapuche en la sociedad chilena (y latinoamericana) desde el desarraigo, es decir, la anulación de la acción hegemónica chilena (oligarca y empresarial) hacia su etnia. Lo anterior, lo transforma en arte. Por lo tanto, en su tarea de poeta, ocupa la escritura como acto denunciante frente a las implicancias de la vida real.

Como plantea Juan Guillermo Sánchez (2013): “La encrucijada mapurbe de David Aniñir es un territorio de contrastes. En el poema [Mapurbe] Santiago de Chile es la imagen misma del ser mapurbe (…) en la que superponen físicamente dos universos (…) es una ciudad en que se dan cita el cemento, la madre tierra y el pewma (sueño, territorio sagrado mapuche); es el peso del hormigón sobre la memoria ancestral”. Estos contrastes que propone este autor son, para este caso, la castración de lo ancestral en el Chile posmoderno.

Distanciamiento de la Tradición y Nuevo Lenguaje Poético

Si revisamos la tradición de la poesía mapuche chilena (Graciela Huinao, Elicura Chihuailaf y Leonel Lienlaf), tienen un tratamiento de lo ancestral a modo de rescate: son muestrarios de imágenes sagradas en un Chile que ha ido ingresando en la globalización y las estrategias del mercado. Sus muestrarios son en el plano de rescate de imágenes en un sentido contrastado con la realidad. En el caso de Aniñir, el mapuche es el sujeto urbano, viviendo en poblaciones precarias, en donde lo ancestral es un espacio distante a la representación comunitaria: no está el canelo sagrado sino una antena para celulares. Es por lo lo anterior, que su poesía tiende a otro lenguaje en la tradición poética mapuche. Esto repercute en el lenguaje y en su carácter ideológico, el flaytedungun. Aniñir quiebra con la comunidad ancestral: es el poeta que está solo en el borde de la ciudad; violentado, como todos, y en la precariedad social. Es la castración con la comunidad: su soledad es parte del desarraigo vital, en él se sintetiza la historia de violencia del Chile republicano. Su vida es la sumatoria de orfandades.

Aniñir no se inspira en lo cósmico-ancestral como recurso de rescate (sí, desde los sueños, pero ya se hablará de eso), es la realidad vital la que justifica su escritura. Como dice Bajtín (2008: 14): “Y es inútil justificar la irresponsabilidad por la “inspiración”. La inspiración que menosprecia la vida y es igualmente subestimada por la vida no es inspiración, sino obsesión (…) El arte y la vida no son lo mismo, pero deben convertirse en mí en algo unitario dentro de la unidad de mi responsabilidad”. Siguiendo estas líneas de Bajtín, la poesía de Aniñir, desde una castración resuelta en la escritura y no viceversa - ya que la vida siempre es incompleta-, sería un diálogo entre lo vital y lo escritural. Pero, además, esta fusión esta mediada por lo ideológico, que vendría siendo el motor de la vida/obra. El flaytedungun no es un modo expresivo, de distintos modos comunicativos posmodernos, que siempre derivan y cuentan con la anuencia del mercado: este tipo de habla es una salida expresiva que une el discurso de la vida con el poético. La ideología sería el lenguaje en acción: la escritura, el flaytedungun, es la salida de la vida y ésta se hace en la escritura, en el medio. Explotada por un cabrón. ¡¡¡Marri chi weu!!!!

Fotografía de David Aniñir

La Poesía de Aniñir y la Teoría del Testimonio

Habría que hacer un paréntesis, el cual se puede alargar en varias discusiones que acá no vendrían al caso: es pensar en la poesía de Aniñir desde la teoría del testimonio, en especial desde los planteamientos de Beverley (2010). En Aniñir calzan perfectamente las ideas de esta teoría: hay un subalterno (palabra tan sobreideologizada en la academia gringa) que habla desde la emergencia social, por ende, su carga ideológica tendría una relación entre su vida (lo denotativo, lo testimonial) y su arte (la escritura, el flaytedungun), pero hay una distancia a la vez: es el tratamiento del sujeto que habla en su ser interno. Quien habla no es un modo ejemplar de vida: su propia vida está lejos de esa solicitud. Aniñir sería un sujeto mapuche distante de la unción ancestral. Su reivindicación como subalterno es al revés, en el desastre vital.

Dejando ese paréntesis y acentuando aún más la diferencia con lo testimonial, acercándose más a lo tratado en este trabajo, es el uso escritural desde los sueños. Es sabido que el sentido onírico de la comunidad mapuche tiene un vínculo directo con lo sagrado: dialogan con entidades invisibles, sus muertos y divinidades. Esto es: es un ejercicio de revelaciones que indican el destino comunitario, que en el caso de Aniñir no sería de esa forma, son revelaciones hacia su soledad de mapuche citadino.

Para cerrar, por mientras esta relación entre arte y vida de Bajtín, tomando como eje la castración y lo ideológico, habría que observar un modo de escritura que Añiñir asume los sueños. El poema Poewma, es una suerte de manifiesto, en el cual el habla onírica es el principio de la escritura. Es la vida onírica primigenia que inicia la vida real y, a su vez, se condensa en la escritura. Entonces, no habría “un todo mecánico” (Bajtín). La escritura de Aniñir estaría contenida en esta prepoesía, en los sueños, como dice este poema/manifiesto. La escritura es la convención entre sueño (delirio... ñi pichike gemun tremkvlen antv mew Ramtukenueli tunten tripantv ñi nien pienew fey mu ayvwkvlean Chumael tukulpageafuy ti genolu?

Elicura Chihuailaf (Quechurehue, Chile, 1952). Estás lejos. “Mvleymi kamapu.”

Los poemas son del poeta Elicura Chihuailaf (Quechurehue, Chile, 1952). De la publicación de Las Lenguas de América. Recital de Poesía de Carlos Montemayor, compilador. 1ª edición, 2005, Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial-UNAM, Programa Universitario México Nación Multicultural (I) y (III) y del Libro Sueños de Luna Azul, publicado en Santiago de Chile en 2008; Editorial: FUNDACIÓN PABLO NERUDA. Las imágenes pertenecen a la ilustradora Alejandra Oviedo del Libro La noche que nos regalaron el fuego, del Cuento Mapuche: Feichi pünh ta ñi elugemum kütxal _.

David Aniñir (Santiago, 1971) es un poeta mapuche y precursor de la estética mapurbe, una visión poética que explora la perspectiva heterogénea que experimentan algunos mapuches migrantes en la ciudad. En efecto, este poeta propone un discurso que comunica las vivencias del mapuche que habita hoy en la ciudad de Santiago, a la vez que se resiste a su invisibilización. Ha publicado tres colecciones de poemas: Mapurbe. Venganza a raíz (2005, 2009), Haycuche (2008) y Guilitranalwe (2014) y actualmente vive en Santiago. Este poeta fomenta una identidad étnica urbana, rebelde y antisistémica, por lo que no hay duda de que sus poemas se alejan de la representación tradicional de una identidad rural mapuche asociada principalmente al entorno natural de los bosques del sur de Chile, la comunidad ancestral y la tradición. Sin embargo, la brecha entre estos dos espacios diferentes de representación étnica, el tradicional y el urbano, no es tan amplia como podría pensarse inicialmente. En su poesía elabora una concepción de un yo étnico que se niega a simplemente reproducir estereotipos de la identidad mapuche para hablar de su propio proceso de identificación étnica. En cambio, elementos de la tradición nativa se integran problemáticamente en poemas que reflejan y cuestionan la identidad indígena en un contexto urbano, una identidad que se ubica en una encrucijada, debatiéndose entre el atractivo de la ciudad y la necesidad vital de admapu o conjunto de normas y costumbres sociales y jurídicas mapuche, y entre la dificultad de expresar conceptos tradicionales mapuche en español y la incapacidad para leer o escribir en mapuzungun.

Andrea Echeverría es profesora asistente en Wake Forest University y obtuvo su título doctoral en Literatura Latinoamericana y Estudios Culturales en Georgetown University. Es autora de los libros El despertar de los awquis: migración y utopía en la poesía de Boris Espezúa y Gloria Mendoza (2016) y Yeyipún en la ciudad: representación ritual y memoria en la poesía mapuche (en prensa).

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