Isla Tenglo y el Tradicional Curanto Chilote: Un Encuentro de Cultura y Sabor

La Isla Tenglo, ubicada frente a la ciudad de Puerto Montt, en el sur de Chile, ha sido históricamente un lugar envuelto en misterio y encanto, invitando a muchos a descubrir su estilo de vida y sus secretos.

El cruce a la isla se realiza gracias a los boteros que ofrecen sus servicios desde un pequeño muelle en la entrada del mercado de Angelmó. Viejas chalanas de madera, muchas de ellas a remo, otorgan un tono pintoresco a este trayecto de unos ocho minutos, en el cual viajan tanto los isleños como los turistas. Sentados en el bote, a pocos centímetros del agua, los visitantes se van alejando de la costa, obteniendo una vista panorámica del puerto, la costanera y los clásicos palafitos donde funcionan los restaurantes de Puerto Montt.

Cruzando a Isla Tenglo

La Isla Tenglo: Un Refugio Natural e Histórico

Al descender en la isla, la agreste vegetación da la bienvenida, junto a un viejo hotel y restaurante de la familia Hoffmann. Este establecimiento fue famoso por haber cocinado exquisitos curantos de hoyo, una tradición que lamentablemente ahora está en desuso en el lugar. La Hostería Hoffman, cuya fachada incluía una réplica de un moai de Isla de Pascua, contaba con jardines para los visitantes y un restaurante donde destacaban la preparación de onces con kuchen y pasteles. Otra de sus especialidades era la chicha pasteurizada, que se servía como aperitivo. Una vista panorámica de la puntilla y la bahía de Tenglo del año 1964 documenta la belleza de la zona en ese entonces. Desde la isla, una fotografía tomada por Kurt Grassau desde la Puntilla de Tenglo muestra el golfo de Reloncaví, con el volcán Osorno al fondo y un buque de la armada en la bahía.

Hostería Hoffmann en Isla Tenglo, con réplica de moai

La Puntilla y la Vida Isleña

Una breve caminata por la orilla, pegada al canal de Tenglo, conduce a La Puntilla, una playa de arena volcánica que atrae a los amantes del sol. Resguardada de los vientos, ofrece una perspectiva distinta del entorno, además de la tranquilidad de ser un espacio poco visitado y con presencia de salvavidas. El canal de Tenglo también es un punto de actividad donde trabajadores trasladan mercadería en carretones hacia las lanchas.

La isla está habitada por pescadores que viven de forma precaria, con un pequeño puerto interno que alberga sus coloridas barcas. Un detalle que capta la atención es el nombre de una de estas embarcaciones: La Pincoya. Este nombre hace referencia a una figura mítica del sur chileno, una mujer joven y hermosa que, según la leyenda, con su traje de algas, realiza delicados bailes anunciando la buena pesca. Las fiestas costumbristas y de adoración de la Virgen de Lourdes de los lugareños son también muy visitadas, reflejando la rica cultura local.

Lanchas de pescadores en el puerto interno de Isla Tenglo

La Cruz Monumental y Vistas Panorámicas

Al dejar atrás La Puntilla, la costa sur se presenta accidentada, con enormes paredones de roca que demandan algo de pericia para avanzar. Las pequeñas olas golpean contra los peñascos, dejando su espuma blanca, un espectáculo natural. Desde allí, se puede subir hacia la inmensa cruz que corona una loma. Esta cruz, que de noche se encuentra iluminada, es visible desde cualquier punto de la ciudad de Puerto Montt. Tras veinte minutos de esfuerzo por un sendero empinado, la recompensa es una vista única.

En la cima, se obtiene una panorámica impresionante de los volcanes Osorno, Puntiagudo y Calbuco en el horizonte, con los enormes edificios de la costa de Puerto Montt en primer plano. Desde lo alto, el sonido de la ciudad parece acentuarse, creando una atmósfera mágica. El regreso de este paseo ofrece una sensación de reconfortante actividad física en medio de una naturaleza rústica.

Vista panorámica desde la cruz de Isla Tenglo con volcanes al fondo

El Curanto Chilote: Una Tradición Culinaria Ancestral

Aunque los curantos de hoyo en la Hostería Hoffmann de Isla Tenglo ya no se preparan, la tradición del curanto sigue siendo un pilar fundamental de la gastronomía y la cultura del sur de Chile, especialmente en Chiloé. El curanto no es solo una comida, es un acto comunitario, un encuentro entre el mar y el campo, uniendo a familias y viajeros alrededor del fuego.

Qué es el Curanto: Origen y Significado

El curanto es un método tradicional de cocción chilote. Consiste en cavar un hoyo en la tierra, calentar piedras al rojo vivo y luego cocinar por capas diversos ingredientes: mariscos, carnes y papas, junto a preparaciones típicas como milcaos y chapaleles. Todo se cubre con grandes hojas de nalca para atrapar el vapor y lograr una cocción perfecta. La palabra "curanto" se asocia al mapudungun curantü, que significa “piedra calentada por el sol”, aludiendo directamente a la técnica de cocción con piedras.

Sobre sus orígenes, existe una polémica. Para algunos, era propio del pueblo chono, pobladores originales del archipiélago mucho antes de la llegada de los españoles, ya que se han encontrado restos de fogones y conchales de antiquísima data. Los primeros curantos se preparaban solo con pescados y mariscos, acompañados de las infaltables papas, reinas del lugar. Con la llegada de los españoles, quienes introdujeron cerdos y aves de corral al archipiélago, estos nuevos ingredientes también se incorporaron a esta colosal preparación.

Esquema de las capas de un curanto al hoyo

Ingredientes y Preparación del Curanto al Hoyo

El curanto al hoyo se prepara en un pozo de aproximadamente un metro y medio de profundidad. El fondo se cubre con piedras planas sobre las cuales se enciende el fuego hasta que estas alcancen el rojo vivo. Sobre las piedras calientes se colocan en capas:

  • Mariscos: almejas, cholgas, choritos, picorocos.
  • Carnes: embutidos y carnes criadas localmente (cerdo, pollo).
  • Papas: diversas variedades, muchas de ellas nativas de Chiloé.
  • Verduras: habas y arvejas.

Estas capas se separan tradicionalmente con hojas de repollo o parra, aunque en Chiloé se utilizan las grandes hojas de pangue o nalca, que abundan en todo el archipiélago. Las cantidades de cada ingrediente dependen del gusto de los comensales. Una vez dispuestos todos los alimentos, se cubren con una capa de hojas de nalca, telas de arpillera mojada y champas de pasto (con el pasto hacia abajo), sellando el hoyo para que el vapor cocine los alimentos lentamente.

Cruzando a Isla Tenglo

El Curanto como Evento Comunitario y Cultural

El curanto es más que una simple comida; es un fundamento de la idiosincrasia del pueblo de Chiloé y uno de sus referentes principales. Elaborado entre muchas manos, simboliza el espíritu solidario y comunitario de la región. Preparar un curanto significa compartir lindos momentos con la familia, vecinos y allegados, transcurridos entre las labores que implica y la emocionante espera del resultado final.

Este plato es, en sí mismo, una excusa de fiesta y un verdadero acontecimiento. Casi siempre, después de la comilona, hay baile y bebida a discreción. En las zonas rurales, solía ser la chicha de manzana, mientras que en las urbanas aparecen las mistelas o licores -especialmente el de oro-, verdaderos elixires autóctonos que complementan la celebración.

Variantes y Experiencias Actuales

Si bien el curanto al hoyo es la forma más tradicional, existe una variante conocida como curanto en olla o pulmay. Esta preparación se realiza en la cocina, concentrando el caldo y adaptándose a espacios reducidos, pero conservando el espíritu y los sabores del curanto original. La cultura gastronómica de Chiloé se caracteriza por la papa nativa (con cientos de variedades), los mariscos del mar interior y los oficios del fogón, elementos que dialogan con ritos de ayuda comunitaria como la minga.

Actualmente, la experiencia del curanto se difunde por toda la Patagonia, tanto chilena como argentina. Es posible vivir el curanto en hoyo de la mano de establecimientos como Fogón La Estancia, que ofrece una experiencia participativa guiada por familias locales como Amanda Millán y Roberto Rojas. Ellos, junto a sus seres queridos, comparten la magia y el sabor ancestral del archipiélago, guiando a los visitantes en cada paso: desde la preparación del sitio y el encendido de las piedras, hasta la selección de ingredientes de temporada y el montaje capa a capa, mientras comparten historias chilotas y enseñan a distinguir (y probar) milcaos de chapaleles.

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