Cultivar tus propias hortalizas en casa no solo es una actividad gratificante, sino que también ofrece numerosos beneficios. Las hortalizas requieren cuidados similares a las plantas decorativas pero, además de ser bonitas, se comen. Por eso están proliferando los huertos urbanos en macetas y otros contenedores.
Con un huerto en casa, se busca recuperar el contacto con la naturaleza y experimentar la satisfacción de cosechar y comer lo que uno ha cuidado con sus manos. Permite disponer de una pequeña cantidad de alimentos frescos cultivados sin plaguicidas y abonados de forma ecológica. Es una actividad al alcance de cualquiera, solo hace falta un espacio al aire libre donde poner unas macetas: balcones, terrazas, patios y hasta el alféizar de una ventana pueden servir.
Observar el ciclo de la vida pacifica el espíritu, el contacto con la naturaleza relaja y ayuda a ver los problemas en su justa medida. Es una actividad adecuada para personas de todas las edades, especialmente para los niños: les encanta meter las manos en la tierra, regar las plantas, cosechar los frutos y, por supuesto, comérselos. Aprenden buenos hábitos de alimentación y que las frutas y las verduras no nacen en las bandejas del supermercado sino que necesitan cuidados para desarrollarse. Si ellos se encargan de regar el huerto, aprenderán a ser responsables y se sentirán orgullosos de colaborar.
Además, tener un huerto urbano en casa te ayudará a comer mejor y de forma más ecológica. Los huertos urbanos pueden ser mucho más productivos y ecológicos que la agricultura tradicional; en un solo metro cuadrado de cultivo se pueden llegar a producir hasta 20 kg de comida al año.
Fundamentos para un Huerto Urbano Exitoso
Los Tres Ingredientes Básicos: Sol, Riego y Abono
El secreto para lograr un rápido crecimiento consiste en que a las plantas no les falte ninguno de los tres elementos esenciales que necesitan: agua, luz y nutrientes.
El Sol: Fuente de Vida
El sol es el elemento básico, sin él no hay crecimiento. En general, la orientación sur es la preferida porque cuantas más horas diarias de sol tenga la terraza, mejor crecerán las plantas. Los frutos, especialmente los tomates y los pimientos, producen muy poco si no tienen abundante insolación.
Pero si el balcón da al norte tampoco hay que desanimarse. Aunque crezcan más despacio, también es posible cultivar verduras. Las hortalizas que mejor sobreviven en terrazas con pocas horas de sol suelen ser las de hoja y las de raíz, como espinaca, apio, col, coliflor, coles de Bruselas, lechuga, nabo, puerro, rábano, acelga, escarola, habas, guisantes, fresas y muchas aromáticas como perejil, cilantro, menta, albahaca y orégano.
La luz es indiscutiblemente el factor más importante en el crecimiento de las plantas. Para la mayor parte de los cultivos, la regla “cuanta más luz mejor” se aplica. En el hemisferio norte, las orientaciones S, SE y SW son las más luminosas, siendo la orientación norte la que menos luz recibe. Si vas a hacer un huerto en terrazas y balcones, comprueba cual es su orientación para hacerte una idea de cuanta luz recibe. Si vas a ubicar tu huerto en interior, debes tener en cuenta que los cristales filtran una buena cantidad de luz solar. En el caso de cultivar hortalizas y verduras en el interior de casa, se debe compensar esa peor calidad con más horas. Se puede tener un huerto en una zona luminosa sin sol directo, como un balcón orientado al norte, que puede albergar cultivos felices con luz indirecta. Sin embargo, las zonas oscuras, patios interiores con poca luz o el interior de casa con orientación norte no son el lugar ideal para cultivar. El cultivo en interior es totalmente viable siempre que se cuente con una buena luz.

Riego: Cantidad Justa y Frecuencia
Es el principal cuidado que necesita un huerto, en especial cuando las plantas crecen en macetas, donde la cantidad de humedad disponible es mucho menor que en el suelo. En primavera y otoño, salvo que llueva, las plantas necesitan riego cada dos o tres días, mientras que en verano el riego debe ser diario. Una buena idea es instalar un sistema de riego gota a gota y conectarlo al grifo mediante un programador que abra el agua un rato cada día. Las plantas reciben con regularidad lo que necesitan, se ahorra agua y se gana libertad.
El riego es una de las mayores preocupaciones de los agricultores principiantes, ya que necesita observación. La mayor parte de hortalizas y verduras requieren una considerable disponibilidad de agua para desarrollarse, pero un exceso puede ser también catastrófico. Cada situación es diferente, y se deberá experimentar y observar el huerto para comprobar cuál es la frecuencia y cantidad de riego ideal.
La frecuencia de riego la determina no sólo la planta, sino el entorno en el que se encuentra, el recipiente, el sustrato que se haya puesto e incluso la fase vital en la que se encuentra. No es imprescindible un sistema automatizado si se vive en una zona fresca o lluviosa, ya que la naturaleza ayuda con el riego. Pero en zonas calurosas y especialmente en huertos en macetas (el agua se evapora antes en recipientes pequeños), resulta tremendamente práctico.

Abonos: Nutriendo tus Plantas
En una maceta cabe poca tierra y, salvo que se haya preparado un sustrato extremadamente rico en nutrientes, probablemente será necesario añadir algo de abono durante el ciclo de cultivo. Los abonos ecológicos sólidos, como estiércol, guano, compost o humus de lombriz, se suelen mezclar con el sustrato al llenar las macetas. Si hace falta añadir más durante el crecimiento, simplemente se esparcen sobre la tierra y el agua de riego se encarga de llevar los nutrientes hasta las raíces.
Los abonos líquidos se aportan disueltos en el agua de riego y su efecto es más rápido aunque de menor duración. Las plantas sanas y bien alimentadas muestran hojas de color verde intenso, pero cuando los nutrientes escasean el color verde se vuelve más claro, y puede llegar, si la carencia se prolonga, hasta el amarillo. Vigila el color de las plantas y aumenta la frecuencia de abonado si las hojas se aclaran demasiado.
Elección de Contenedores y Optimización del Espacio
Macetas y Jardineras para Cultivar Hortalizas
Las macetas deben ser lo más grandes posible, aunque algunas hortalizas como lechugas o cebollas pueden crecer bien en pequeños tiestos siempre que no les falte agua. En general, hay que buscar contenedores con una profundidad de entre 20 y 40 cm para que las raíces puedan desarrollarse bien. Los mejores resultados se obtienen con grandes macetones o jardineras, ya que mantienen la humedad más constante y las raíces se recalientan menos. Las macetas de color blanco son ideales para el verano, ya que mantienen las raíces más frescas, mientras que las de color negro, que absorben el calor del sol, son más adecuadas para los meses fríos.
Un error bastante habitual es equivocarse con el tamaño de la maceta. Es fundamental escoger el tamaño adecuado para cada cultivo. Los tamaños de macetas y jardineras más utilizados en el huerto son:
- Macetas de 16 litros: Ideales para pimientos, judías, tomates, berenjenas, guisantes.
- Jardineras o macetas bajas de 12-15 litros: Adecuadas para aromáticas, lechugas, espinacas.
- Macetas de 2,5 - 3,5 litros: Perfectas para algunas aromáticas y fresas.
Una maceta tiene que poder expulsar el exceso de agua (ya sea por exceso de riego o por lluvia), por eso necesita siempre agujeros de drenaje en la base. En interiores se puede añadir una bandeja para proteger el suelo.

Contenedores y Mesas de Cultivo
Las mesas de cultivo son estructuras elevadas que permiten cultivar sin arquear la espalda y plantar muchos cultivos en el mismo espacio gracias a su gran superficie. Son ideales para personas mayores o con problemas de movilidad. Sus ventajas principales incluyen un mayor espacio de cultivo, mayor comodidad al estar elevadas, y facilitan la tarea del riego. Como inconveniente, requieren una inversión más elevada.
El tamaño de la mesa de cultivo dependerá exclusivamente del espacio disponible. La única norma es que tengan al menos 25 cm de profundidad. No siempre se debe pensar en comprar la más grande; a veces, dos mesas pequeñas resultan más fáciles de encajar en el espacio, como en balcones y terrazas alargadas, donde es más práctico optar por colocar varias mesas pequeñas en fila.
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Jardines Verticales: Aprovechando Cada Centímetro
Los jardines verticales son estructuras que, colocadas en el suelo o enganchadas a la pared, sirven para plantar cultivos a lo largo de toda la superficie vertical. Sus ventajas principales son el máximo aprovechamiento del espacio, permitiendo disfrutar de un huerto aunque no se tenga un rincón grande, y su estética. Sin embargo, su inversión inicial es mayor y no se puede plantar de todo, ya que el tamaño para cada planta es de unos 3-4 litros, perfecto para aromáticas, lechugas, espinacas, cultivos de raíz y fresas.

Ideas Creativas y Reciclaje de Contenedores
Con un poco de imaginación se pueden reciclar muchos recipientes para usarlos como macetas. ¡No es necesario invertir en macetas costosas! Lo único que hace falta es realizar algunos agujeros en el fondo para facilitar el drenaje. Muchos objetos que tienes por casa son susceptibles de ser reconvertidos en huerto urbano:
- Garrafas de agua o botellas plásticas: Córtalas por la mitad para hacer maceteros verticales o haz una abertura en el centro para cultivarlas horizontalmente, añadiendo agujeros simétricos para colgarlas.
- Bañeras viejas o cubos: Al ser más firmes y tener más capacidad, las raíces de patatas y cebollas, entre otros, tienen la profundidad necesaria para crecer.
- Bolsas de tela plastificada de supermercado.
- Muebles sin uso: Son un excelente lugar para poner maceteros.
- Neumáticos viejos: Se pueden pintar de diferentes colores para darle un toque decorativo al huerto.
- Hueveras: Transforma una huevera común en un emocionante semillero para tus plantas. Si te preocupa la falta de calcio para la germinación, utiliza las cáscaras de huevos: en lugar de partirlos por la mitad, deja una abertura en la parte superior, pon tierra y las semillas.
- Fundas transparentes de ropa: Si te preocupa el frío, el calor o la lluvia, puedes utilizarlas para proteger tu huerto escolar o casero. Solo tienes que hacer un corte en la parte central e introducir tus cultivos, asegurándote de que reciban aire y agua necesaria.
Cómo Aprovechar el Espacio en un Huerto Casero
La principal limitación de los huertos urbanos suele ser el espacio, salvo que se disponga de una gran azotea. Para incrementar la producción, se hace preciso agudizar el ingenio y aprovechar bien el entorno. Es difícil que un huerto en el balcón cubra todas las necesidades semanales de verduras y hortalizas, aunque sus productos sean la estrella de muchos platos.
- Compartir Tiesto: En mesas de cultivo, jardineras y grandes macetones se pueden cultivar juntas distintas hortalizas para ahorrar espacio, aunque se debe evitar mezclar variedades que compitan por los mismos nutrientes. Combinar plantas de raíz, hoja, fruto y flor es ideal, ya que necesitan nutrientes distintos y no compiten demasiado. Hay que evitar sembrar juntas dos verduras del mismo tipo.
- Reponer Continuamente: Entre las verduras de crecimiento lento como las coles, se pueden sembrar plantas rápidas como lechugas o rabanitos que aprovechan los espacios libres mientras las coles van creciendo. Cada vez que se coseche una planta, se vuelve a sembrar una nueva en el hueco, de ese modo la terraza puede proporcionar verduras continuamente.
- Cultivo en Dos Niveles: Algunas plantas como tomates, guisantes, pepinos o fresas se pueden cultivar en macetas colgantes dejando que tallos y frutos cuelguen libremente. Este sistema permite cultivar una mayor cantidad de plantas en el mismo espacio, unas al nivel del suelo y otras por encima.
- Macetas con Ruedas: Permiten mover las plantas según la temporada o la cantidad de luz disponible, optimizando su crecimiento.
- Estructuras Elevadas y Enrejados: Utilizar enrejados, cercas o estacas permite cultivar hortalizas trepadoras como frijoles, guisantes y pepinos, maximizando el espacio vertical.
- Caminos de Grava: En huertos con camas elevadas, los caminos de grava evitan la acumulación de humedad y barro, facilitando el acceso a las plantas.
- Delimitar Áreas: Usar materiales como ramas de sauce o estacas de madera para crear cercas pequeñas ayuda a definir las áreas del huerto, facilitando la organización y el mantenimiento.
- Cultivo en Cuadros: Este método consiste en dividir las camas elevadas en secciones cuadradas, asignando a cada una un tipo específico de cultivo.
- Protección contra Plagas: El uso de mallas de alambre o estructuras tipo jaula protege los cultivos de plagas como conejos y roedores.
- Camas de Acero Galvanizado: Ofrecen una alternativa resistente y duradera para el cultivo de verduras.
El Sustrato Ideal para tu Huerto Urbano
Una vez escogido el recipiente, se deberá rellenarlo de sustrato, un tipo de tierra específico para macetas u otros recipientes. Cuando las plantas crecen en el suelo, las raíces pueden expandirse buscando zonas donde haya mayor disponibilidad de agua o de nutrientes; en un recipiente, no. Por eso, es importante buscar un sustrato específico para macetas, que retenga bien el agua y sea rico en nutrientes. También es importante que sea ligero y poroso, ya que las raíces también necesitan el aire que hay en los poros de la tierra.
La tierra que podemos encontrar en el campo o en nuestro jardín no es apta para el cultivo en macetas por diversos motivos. La tierra, colocada en recipientes, se compacta y no consigue retener el agua ni mantener una buena aireación. El sustrato es uno de los factores más importantes para garantizar el éxito de tu huerto. Es un producto económico, por lo que vale la pena invertir en uno de buena calidad.
Tipos de Sustrato Recomendados
- Sustrato Universal: Un buen sustrato universal va muy bien para macetas y jardineras. Asegúrate de conocer la marca, comprarlo en una tienda especializada o que garantice en el envase que es apto para el huerto urbano.
- El Mejor Sustrato para el Huerto Urbano: Una combinación de diferentes sustratos crea una mezcla única y muy buena para el huerto. La relación ideal es de 60% fibra de coco y 40% humus de lombriz. La fibra de coco es un sustrato muy ligero y esponjoso, hecho con la corteza del coco, y el humus de lombriz es uno de los abonos ecológicos más completos. Esta mezcla de propiedades tan diferentes crea el sustrato perfecto.
Se recomienda buscar sustratos en tiendas especializadas o de marcas reconocidas para asegurar la calidad.
Qué Plantar en un Huerto Urbano: Selección y Siembra
Semillas o Planteles: ¿Cuál Elegir?
Hoy en día, con la proliferación de huertos urbanos, la mayoría de las tiendas de jardinería venden plantel de hortalizas, lo que evita tener que sembrar a partir de semillas. Las plántulas se compran listas para ser trasplantadas y empezar a crecer, lo que acorta en uno o dos meses la duración del proceso.
Aun así, hay algunas hortalizas que se siguen sembrando a partir de semillas: zanahorias, rábanos, nabos, girasol, remolacha. Si se quiere cultivar alguna variedad poco corriente, habrá que recurrir a las semillas, ya que los vendedores de plantel solo suelen disponer de las más comunes.
La siembra en semillero es aquella que se hace en macetas pequeñas, bajo un invernadero, antes de pasarlas al exterior y a su lugar definitivo. Si eres principiante, se recomienda empezar con plantel para hortalizas como tomates, pimientos, fresas, y berenjenas. Por otro lado, hay semillas que no requieren tratamiento previo y que permiten ponerlas directamente en su lugar definitivo, son cultivos fáciles de germinar y rápidos, como judías, guisantes, lechugas, rúcula, espinacas, albahaca, cebollino, cilantro, rábanos y remolachas.

Las Verduras Más Fáciles de Cosechar y Plantas Recomendadas
Un huerto urbano puede albergar casi todo tipo de cultivos de hoja y hortalizas, pero algunos se adaptan mejor a la vida en recipientes que otros.
- Rabanitos: Se cosechan solo un mes después de sembrarlos. Por su pequeño tamaño, se pueden cultivar junto con hortalizas de crecimiento lento como zanahorias o tomates, ya que se cosecharán antes de que se precise el espacio.
- Lechugas: Crecen rápido con buen tiempo y, sembrando plantel, se cosechan entre uno y dos meses después.
- Rúcula: Es otra planta de crecimiento rápido y su sabor anuezado, mucho más notable recién cosechada, le da un toque distinto a cualquier plato.
- Zanahorias: Se cultivan a partir de semillas, basta con esparcirlas sobre la tierra húmeda y cubrirlas ligeramente. Necesitan poco abono y aprovechan los nutrientes que puedan quedar tras haber cosechado otra verdura.
- Patatas: Se pueden sembrar en macetas, aunque conseguir una buena producción no es sencillo. Conviene que el sustrato contenga, al menos, un tercio de estiércol o de humus de lombriz. Resultan muy fáciles de cultivar a partir de cualquier patata a la que le haya salido un brote.
- Tomates: Pocas hortalizas resultan tan sabrosas como un tomate maduro recién cogido. No es la hortaliza más fácil de cultivar y suele necesitar tratamientos preventivos contra los hongos (oídio y mildiu). El tratamiento ecológico más usual consiste en pulverizar las plantas con sulfato cúprico.
- Pimientos: Inicialmente están verdes, pero al madurar se ponen rojos, anaranjados, amarillos, morados e incluso de color chocolate. Necesitan abundante insolación.
- Calabacín: Es una de las hortalizas más agradecidas siempre que disponga de una maceta grande y tierra fértil. Puede llegar a dar un calabacín cada dos o tres días durante todo el verano.
- Girasoles: Crecen fácilmente y a los niños les encantan las pipas tostadas.
- Pepinos: Necesitan espacio o un enrejado para mantener un cultivo más saludable y productivo.
- Moras y Frambuesas: Brindan frutos deliciosos. La poda es importante, pero la naturaleza también hace parte del trabajo.
- Repollos: Crecen en climas más frescos. Se pueden sembrar las semillas a mediados o finales del verano para una cosecha abundante en otoño.
- Ajo: Se puede sembrar en primavera, pero el ajo sembrado durante el otoño tiene mejores cosechas.
- Fresas: Son frutas comestibles llenas de sabor que regresan todos los años. Puedes elegir entre muchos tipos.
- Calabazas: Siembra semillas directamente en tu jardín a finales de la temporada de siembra primaveral.
- Otras hortalizas recomendadas: berenjena, acelgas, canónigos, remolacha, kale, cítricos.
Plantas Aromáticas para tu Balcón
Muchas aromáticas necesitan sol abundante y soportan muy bien el calor del verano aun con poco riego: salvia, lavanda, tomillo, mejorana, orégano, romero. Otras como la menta, el perejil, la albahaca, el cilantro y el cebollino crecerán mejor con algo más de agua e incluso en semisombra. El laurel es un arbusto de mayor tamaño y necesita una maceta más grande, pero dura muchos años y se puede podar para controlar su crecimiento.

Herramientas Esenciales para tu Huerto Urbano
No es necesario comprar muchos complementos para tu huerto. En realidad, es una de las aficiones más económicas que existen si utilizas el ingenio y echas mano de materiales reciclados o que ya tengas por casa. Recipientes, sustrato, semillas y plantas son básicamente todos los materiales que necesitas, y suelen ser accesibles y económicos.
Aparte de estos materiales básicos, hay otros que pueden resultar útiles en determinados momentos. Una botella de vidrio con la tapa agujereada puede servir como regadera, y nuestras propias manos pueden ser una excelente pala para escarbar en el sustrato.
Herramientas Útiles Adicionales:
- Pala pequeña: Puedes hacerte una con una garrafa cortada.
- Guantes: Especialmente útil si manipulas calabacines (pinchan).
- Regadera: Aunque riegues con riego automático, es bueno tener una para aquellas macetas que no lo tienen o para aportar abonos.
- Vaporizador: Indispensable para aplicar tratamientos vía foliar.