La interacción entre los hongos y la soja es un tema vasto que abarca desde la preparación culinaria de hongos deshidratados con salsa de soja hasta la compleja relación de los hongos en el cultivo de la soja, incluyendo tanto los riesgos asociados a las micotoxinas como las prometedoras aplicaciones en la fermentación para la sostenibilidad alimentaria.
Hongos Deshidratados: Un Ingrediente Versátil
Los hongos deshidratados son un producto obtenido de la deshidratación de hongos frescos, lo que permite su conservación a largo plazo y concentra su sabor. Un ejemplo notable son los hongos shiitake secos, también conocidos como "hoshi shiitake", que ofrecen un sabor excepcional y son más accesibles que su versión fresca en muchas regiones.
Propiedades Generales de los Hongos Deshidratados
Estos productos suelen presentar características nutricionales interesantes, aunque los valores específicos pueden variar. A nivel general, los hongos deshidratados son una fuente de:
- Proteínas
- Grasas
- Carbohidratos
- Minerales (como el Potasio y el Selenio)
- Vitaminas (como la Vitamina A, B3 y B12)

Preparación Culinaria: Shiitake no Shouyuni (Shiitake Hervidos en Salsa de Soja)
El shiitake no shouyuni (椎茸の醤油煮) es una excelente opción para preparar hongos shiitake secos. Esta receta se enmarca dentro de la categoría de los tsukemono hechos a base de salsa de soja, o "shouyu zuke". Al hidratar los hongos secos, no solo recuperan una textura jugosa, sino que el líquido resultante queda saborizado, siendo ideal para caldos.
Ingredientes:
- 1 hongo (seta) shiitake seco
- 1 taza de agua tibia
- 2 cucharadas de salsa de soja
- 1 cucharada de vinagre
- 1 cucharada de mirin (opcional, no es vital)
- 1 y 1/2 cucharadas de azúcar
Procedimiento:
- Hidratar el hongo: Colocar el hongo entero dentro de la taza de agua tibia (tirando a caliente, pero sin hervir para no arruinarlo). Dejar remojar durante 15 minutos y retirar, sin escurrir. Reservar el agua de remojo.
- Preparar el hongo: Cortar el cabito del shiitake, ya que es muy duro y normalmente no se come. Cortar el hongo en rodajas de unos 5mm de espesor.
- Cocinar: En una cacerolita, colocar 4 cucharadas del agua donde se remojó el hongo y el resto de los ingredientes (salsa de soja, azúcar, vinagre y mirin). Llevar a fuego suave hasta que el azúcar se disuelva e incorporar las rodajas de shiitake.
- Maceración: Cocinar a fuego mínimo (sin que hierva nunca) durante 20 a 30 minutos. Si el líquido se reduce demasiado, añadir un poco más del agua de los shiitake y salsa de soja.
- Enfriar y almacenar: Apagar el fuego y dejar enfriar dentro del líquido. Una vez fríos, colocarlos en un frasco o envase hermético junto con el jugo de cocción. Cerrar bien y guardar en la heladera. Estarán listos para comer después de un día y pueden conservarse de 1 a 2 semanas (revisar que estén en buen estado). Se recomienda dejarlos 10 minutos a temperatura ambiente antes de servir.
Esta receta sencilla se sirve como acompañamiento, pequeña entrada, o se puede incorporar a otros platos, como sobre arroz gohan, e incluso llevar en un obento.

Interacción Fúngica con la Soja: Riesgos y Oportunidades
Más allá de su uso culinario, los hongos tienen una interacción compleja y multifacética con el cultivo de la soja, impactando tanto negativamente a través de enfermedades y micotoxinas, como positivamente mediante procesos de fermentación que mejoran su valor nutricional y sostenibilidad.
Contaminación por Hongos y Micotoxinas en la Soja
Las condiciones climáticas adversas durante la cosecha pueden afectar seriamente la producción y calidad de los granos de soja, reduciendo significativamente los rendimientos y su valor comercial. Esto perjudica la rentabilidad, la germinación y el vigor de las futuras plantas. Uno de los mayores desafíos son las enfermedades fúngicas y la consecuente aparición de micotoxinas.
Factores que Afectan la Calidad del Poroto de Soja
Las enfermedades en el cultivo de soja afectan tallos y hojas, y utilizan la semilla para difundirse. Aunque la mayoría de ellas no son tóxicas para el ganado bovino y ovino, es crucial que los productores agropecuarios analicen la presencia de micotoxinas o identifiquen los hongos que afectan al poroto de soja en Centros de Investigación especializados. Esto es fundamental para establecer qué tipos de hongos y/o micotoxinas están presentes y podrían afectar la salud humana y animal.

Micotoxinas: Peligros y Tipos
Las micotoxinas son metabolitos secundarios tóxicos, compuestos policetónicos, producidos por mohos toxigénicos bajo determinadas condiciones físicas, químicas y biológicas. Cuando actúan varias micotoxinas simultáneamente, sus efectos se potencian. Generalmente, sus efectos son crónicos (raramente agudos) y acumulativos.
Actualmente, más del 25% de los granos producidos a nivel mundial están contaminados por una o varias micotoxinas. Cuando el ganado vacuno las consume, son absorbidas vía tracto gastrointestinal y distribuidas, alterando procesos enzimáticos y provocando disturbios fisiológicos que afectan la salud general del animal. Las principales micotoxinas encontradas en granos y forrajes para ganado de carne y lechero son aflatoxinas, ocratoxina, zearalenona, tricotecenos y fumosinas.
Muchos de los patógenos causantes de estas enfermedades sobreviven en restos de cosecha infectados sobre la superficie del suelo o como esporas de persistencia, estando disponibles para la siguiente siembra de soja. Una característica común es su prolongado período de latencia, con síntomas que aparecen al final del ciclo de desarrollo, a menudo junto con cambios fisiológicos en los estadios reproductivos.
Resultados sobre la Calidad del Poroto de Soja Afectado
En muestras de porotos de soja dañados por hongos, se ha observado:
- Proteína y Materia Grasa: Un incremento porcentual en la cantidad de proteína (29,5-31,9% a 31,4-38,4% sobre base seca) y de la materia grasa (18,9-21,6% a 19,7-22,5% sobre base seca).
- Carbohidratos: Una disminución en la fracción de carbohidratos, que si bien no explica la totalidad del aumento proteico, demuestra parcialmente este incremento. Nutricionalmente, este desbalance no genera inconvenientes en los animales.
- Energía Metabólica y Bruta: Se observan cambios significativos en la composición energética de las muestras de porotos de soja normales y dañados.
Diagnóstico Clínico de Micotoxicosis en Bovinos
El diagnóstico de micotoxicosis en bovinos es cada vez más frecuente debido al cambio en los hábitos alimenticios, con un incremento de sistemas de producción de carne o leche que utilizan altos niveles de concentrados (suplementos energéticos y/o proteicos y forrajes conservados).
- Sensibilidad: Los rumiantes son menos sensibles a las micotoxinas que los no rumiantes, y los animales jóvenes son más sensibles que los adultos.
- Sintomatología en Bovinos: Se incluyen reducción del consumo y producción (carne o leche), trastornos digestivos (hepáticos), inmunosupresión, baja tasa de concepción y abortos.
- Sintomatología Asociada: Cetosis clínica y sub-clínica, deficiencias nutricionales, y asociación con enfermedades infecciosas o parasitarias (debido a la inmunosupresión).
Factores de Desarrollo de los Hongos y sus Micotoxinas
El clima juega un papel clave en el desarrollo de hongos y la producción de micotoxinas, ya sea en el campo o durante el almacenamiento.
A) En el Campo
Los niveles de temperatura y humedad son factores determinantes. Se han demostrado tres factores agronómicos que afectan significativamente la presencia y concentración de micotoxinas:
- Presencia y Rotación de Cultivos: El monocultivo o la siembra de cultivos muy similares aumentan el riesgo, ya que las esporas se transfieren al siguiente cultivo, acelerando el desarrollo de hongos.
- Laboreo del Suelo: La incorporación del rastrojo al suelo mediante el arado reduce la contaminación por esporas para la siguiente siembra, disminuyendo la infestación fúngica y la formación de micotoxinas. Los sistemas de siembra directa aumentan este riesgo.
- Cultivo y Variedades: Algunas variedades de cultivos son más resistentes a enfermedades foliares causadas por hongos, lo que reduce la infección y, por ende, la formación de micotoxinas.
B) Durante el Almacenamiento
Los factores que más influyen en el crecimiento fúngico en granos y alimentos almacenados son el agua libre, la temperatura y el oxígeno.
- Micotoxinas de Aspergillus y Penicillium: Se producen mayormente durante el almacenamiento (ej. aflatoxina, ocratoxina). Estos hongos utilizan el agua contenida en los granos para crecer.
- Actividad de Agua: Expresa la relación entre la presión de vapor del agua dentro del grano y la del ambiente. Cambios de temperatura modifican esta relación, permitiendo la entrada o salida de agua del grano, lo que puede promover el desarrollo fúngico. En silos y bolsas, la exposición al sol incrementa la temperatura, produciendo movimientos de aire húmedo y caliente. Durante la noche, el enfriamiento condensa el agua, generando “hot spot” (puntos calientes) ideales para los hongos. Si la humedad es inferior al 12%, los hongos se inactivan metabólicamente, reduciendo el riesgo de micotoxinas.
- Micotoxinas de Fusarium: Como zearalenona y tricotecenos (DON, T2), se producen principalmente en la fase de campo, pero es común encontrarlas en grandes cantidades en ensilajes de granos (sorgo, maíz). Los hongos las producen bajo situaciones de estrés (cambios de humedad, temperatura, aireación). En ensilajes, la inactivación ocurre en condiciones anaeróbicas y a pH bajos. Sin embargo, el tiempo de estabilización del silo genera condiciones de estrés que pueden inducir la producción de micotoxinas.

Principales Micotoxinas que Afectan al Ganado
- Aflatoxinas: Producidas por Aspergillus flavus, crecen a 25 °C y 70% de humedad relativa. La AFB1 es la más tóxica, carcinogénica y citotóxica. Concentraciones elevadas en la ración pueden causar hepatotoxicosis y reducción de la producción lechera en vacas.
- Ocratoxinas: La ocratoxina A puede encontrarse en soja, cereales, harinas, café crudo, legumbres, quesos y carnes ahumadas. Causa un síndrome nefrotóxico y trastornos hepáticos. Son inmunosupresivas y afectan principalmente a cerdos, aves y rumiantes.
- Tricotecenos: Familia de sustancias producidas por Fusarium y hongos relacionados. Son potentes tóxicos de células eucarióticas, causan lesiones dérmicas, alteraciones inmunológicas e inhibición de la síntesis de macromoléculas. En dosis altas, tienen acción letal.
- Zearalenona: Producida principalmente por Fusarium graminearum. Aunque de baja toxicidad, sus efectos estrogénicos y anabólicos causan graves problemas reproductivos en todas las especies animales, como vulvovaginitis, engrosamiento de mamas, abortos y atrofia testicular.
- Fumonisinas: Fumonisinases B1 y B2 son metabolitos promotores del cáncer, originados por Fusarium proliferatum y F. verticillioides. La FB1 es la más tóxica, causando tumores en ratas, leucoencefalomalacia equina y edema pulmonar porcino. Se encuentran en cereales (maíz) y soja. Provocan síndromes neurotóxicos, nefrotóxicos, edema pulmonar y cerebral, hepatotóxicos y lesiones cardíacas.
Hongos Específicos que Afectan la Soja
Diversas especies de hongos pueden contaminar las vainas y semillas de soja, a menudo en infecciones múltiples, especialmente en la etapa final del cultivo y con alta humedad. Algunos ejemplos incluyen:
- Alternaria alternata y A. tenuissima: Se manifiestan como micelio gris oscuro sobre las semillas, generalmente en estadios reproductivos avanzados. Aunque pueden generar altos porcentajes de infección, no siempre se correlacionan con una disminución de la germinación.
- Cercospora kikuchii: Infecta tallos, hojas, vainas y semillas. En hojas produce lesiones púrpura-rojizas. Las semillas infectadas pueden ser asintomáticas o mostrar áreas de color púrpura-violáceo y agrietamiento del tegumento.
- Colletotrichum dematium: Causa el "damping-off" en plántulas y, en infecciones graves en las vainas, las semillas pueden enmohecerse, arrugarse y tornarse de color marrón oscuro.
- Complejo Diaporthe - Phomopsis (Diaporthe phaseolorum f. sp. y Phomopsis spp.): Es la enfermedad más importante asociada con el deterioro de las semillas en el campo. Las semillas infectadas tienen menor peso, producen aceite de inferior calidad, se tornan arrugadas, deformadas y pueden presentar micelio blanquecino.
- Fusarium spp.: Especies como F. semitectum y F. graminearum causan podredumbre de semillas, plántulas y raíces, reduciendo la germinación y el vigor.
- Oomicetos (como Phytophthora sojae): Producen podredumbre húmeda, "damping-off" de pre y postemergencia, y pueden causar la muerte de plantas en cualquier estadio. Las oosporas sobreviven en el suelo y se dispersan por zoosporas.
- Sclerotinia sclerotiorum: Causa "damping-off" y podredumbre húmeda, pudiendo provocar la muerte de plantas en todas las etapas. Produce esclerocios que permanecen viables en el suelo por años.
El principio de un buen almacenamiento radica en guardar los granos secos, sanos, limpios y fríos. Sin embargo, hongos xerófitos como Aspergillus y Penicillium pueden incrementar su población si las condiciones son favorables, produciendo micotoxinas incluso sin necesidad de agua libre, lo que resalta la importancia de controlar la humedad del grano antes y durante el almacenamiento.
Estrategias de Control: Sustancias Adsorbentes de Micotoxinas
El control de las micotoxicosis es posible con el uso de sustancias adsorbentes de micotoxinas. Estos materiales inertes tienen la capacidad de fijar las micotoxinas en su superficie, impidiendo que sean absorbidas por el animal y saliendo del organismo junto con las heces.
Se han observado resultados favorables con materiales como las arcillas (bentonitas), carbones activados y adsorbentes a base de levaduras (mananoligosacáridos) en dietas para aves, cerdos y ganado contaminadas. La selección adecuada del adsorbente es crítica y debe considerar su espectro de acción, capacidad de adsorción, calidad y respaldo tecnológico. Es importante notar que las capacidades de adsorción evaluadas in vitro pueden variar ampliamente, y pocos adsorbentes tienen afinidad por micotoxinas específicas como la zearalenona. Además, los procesos de detoxificación in vitro no siempre mantienen su eficacia en la práctica.
¿Qué son las micotoxinas?
Fermentación Fúngica de la Soja para Sostenibilidad
La fermentación fúngica de subproductos alimentarios y agrícolas es una estrategia prometedora para mejorar la sostenibilidad y la seguridad alimentaria. Este proceso puede transformar residuos en alimentos nutritivos y sostenibles.
El Caso del Oncom con Neurospora intermedia
Un estudio en la revista Nature destaca cómo el hongo Neurospora intermedia puede transformar subproductos de la leche de soja en un alimento nutritivo. El oncom, un alimento fermentado tradicional de Java, Indonesia, elaborado a partir de subproductos de la leche de soja, es un caso de estudio. Neurospora intermedia, el hongo dominante en la fermentación del oncom rojo, mejora la calidad y seguridad del producto final.
Durante la fermentación, Neurospora intermedia degrada compuestos como pectina y celulosa de los subproductos vegetales, optimizando los residuos agrícolas y alimentarios, y produciendo alimentos sin micotoxinas. La fermentación en estado sólido (SSF), una técnica accesible, reduce significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y la presión sobre los recursos terrestres. Aunque existen desafíos en la ingeniería de combinaciones subproducto-cepa, es una solución viable para la bioconversión de residuos en productos de valor agregado.
El análisis genómico de Neurospora intermedia reveló que la fermentación de okara (subproducto de la leche de soja) no solo aumenta el contenido de proteínas y lípidos, sino que también mantiene los aminoácidos esenciales y produce compuestos beneficiosos como la ergotioneína, un potente antioxidante. También mejora el perfil de sabor al reducir compuestos desagradables como el hexanal. Se identificaron dos grupos genéticamente distintos de Neurospora intermedia, adaptados a diferentes subproductos, destacando su potencial en la bioconversión de residuos agrícolas en alimentos de alto valor. Este análisis multi-ómico del oncom rojo resalta el potencial de la fermentación fúngica para prácticas alimentarias más sostenibles y eficientes.

Koji: Fermentación con Aspergillus oryzae
El koji es el nombre japonés de un hongo - Aspergillus oryzae - que se utiliza como base para innumerables preparaciones de la cocina asiática (como miso, salsa de soja y sake). El hongo se inocula depositando sus esporas (koji-kin) sobre un sustrato de arroz, soja, cebada u otros cereales cocidos al vapor (para que absorban menos humedad), y se deja desarrollar a una temperatura controlada de entre 30 y 40ºC durante un máximo de 50 horas.
Durante su crecimiento, el hongo genera enzimas que rompen las largas estructuras de proteínas y carbohidratos en compuestos más simples, como aminoácidos (incluidos los ácidos glutámicos que dan el sabor umami), aminoácidos aromáticos que enriquecen su aroma y azúcares simples. Todo esto da sabor y profundidad a los alimentos, haciéndolos más deliciosos.
Proceso de Cultivo de Koji (Ejemplo con Arroz)
El proceso de cultivo de koji puede ser laborioso, pero el resultado es un producto delicioso. A continuación, se detalla una guía general:
- Preparación del arroz: Utilizar arroz de calidad extra para asegurar granos uniformes. Cocer el arroz al vapor durante dos horas; esto asegura que quede poco hecho y absorba menos humedad, lo que es crucial para el crecimiento del hongo. El arroz debe quedar brillante, seco y suelto.
- Inoculación y incubación inicial: Inocular el arroz con esporas de Aspergillus oryzae. Mantener el arroz inoculado a una temperatura entre 30º y 35ºC durante 24 horas. Es importante evitar que el arroz entre en contacto directo con el agua para que no se vuelva pegajoso.
- Desarrollo del hongo: El arroz comenzará a cubrirse con manchas blancas y un delicioso aroma dulce (a mitad de camino entre bollo dulce, crema ácida y queso poco curado) se detectará a partir de las 16 horas. Es crucial remover el arroz cada 8 horas para introducir aire y deshacer los granos pegados. Este proceso aumentará la temperatura del arroz, indicando la actividad del hongo.
- Incubación prolongada: Se recomienda continuar la incubación en condiciones controladas, por ejemplo, reduciendo la temperatura a 30ºC a las 36 horas y asegurando ventilación adecuada. Remover con mayor frecuencia (cada 6 horas) en el segundo día puede acelerar y mejorar el crecimiento.
- Resultado final: El koji terminado debe tener un color blanco o ligeramente amarillento y ese aroma dulce característico. Si se deja demasiado tiempo o crece muy deprisa, puede volverse verde debido a la esporulación. En este caso, se pueden secar las esporas para futuras tandas.
El cultivo de koji, ya sea en arroz o soja, es un ejemplo claro de cómo la interacción controlada con hongos puede transformar materias primas en ingredientes con sabores complejos y perfiles nutricionales mejorados, contribuyendo a la riqueza de la gastronomía y la sostenibilidad alimentaria.
¿Qué son las micotoxinas?
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