El helado es uno de los grandes protagonistas del verano, y su infinidad de sabores lo hace apetecible en cualquier época del año. En sus diversas formas, como crema, sólido o sorbete, no hay quien se le resista. Este artículo explorará la composición del helado de agua, su lugar entre otros tipos de helados y la fascinante historia de este popular postre.
Definición y Composición del Helado de Agua
Un helado, según Infoalimenta, es una preparación "que ha sido llevada al estado sólido, semisólido o pastoso, por una congelación simultánea o posterior a la mezcla de las materias primas utilizadas y que han de mantener el grado de plasticidad y congelación suficiente, hasta el momento de su venta al consumidor".
Existen diferentes tipos de helado, siendo los más populares el helado con leche, el helado al agua y el sorbete. El helado de agua se distingue por su composición; a diferencia de los helados cremosos, este no contiene leche ni crema. Sin embargo, los helados de agua nos proporcionan las calorías provenientes de su alto contenido de azúcar.
Aunque el helado de agua no contiene leche ni crema, sí tiene altas concentraciones de azúcar, lo que aporta muchas calorías y puede influir en el peso. Otra opción similar a los helados de agua son las gelatinas. En ciertas situaciones, como para calmar a un niño, darle un helado de agua es una opción, ya que, además de aplicar frío, lo terminará de calmar. Se recomienda comer helados de agua o beber pequeños sorbos de agua durante el día para mantenerse hidratado y fresco.

Ejemplos de Helados y Sorbetes de Agua
- Para una opción refrescante, se puede preparar un helado de agua de arándanos.
- Otra deliciosa alternativa es servir rodajas de piña asadas en platos de postre, cubriendo cada porción con una bocha de sorbete o helado de agua de coco.
La Fascinante Historia del Helado
No hay una única versión acerca de la historia del helado, como sucede con otros alimentos populares en el mundo. La teoría más conocida sobre su origen se remonta a China, 4.000 antes de Jesucristo. Se dice que entonces los chinos ya comían una mezcla de nieve traída de las montañas con arroz, frutas, miel y especias. Al principio, sólo la alta sociedad podía consumirlo debido al coste de sus ingredientes, guardándose barras de hielo en el palacio imperial para su uso.
Con el tiempo, la técnica de conservar el hielo mejoró y el helado comenzó a hacerse popular en el país. Así, de Oriente pasó a Occidente hasta Italia, donde Marco Polo llevó distintas recetas de helados en sus viajes. Otra teoría, menos conocida, sugiere que entró a Europa a través del califato de Córdoba.

En el siglo XVI, en la boda de Catalina de Medici con Enrique II de Francia, se sirvió helado durante los 30 días que duró el festín. A partir de ese momento, se le añadió huevo y su consumo se fue extendiendo por Europa. En el siglo XVII, el italiano Francesco Procopio dei Coltelli, considerado el padre del helado, inventó una máquina que homogeneizaba la mezcla de hielo, frutas y azúcar, obteniendo una pasta similar a lo que hoy conocemos como helado. Él fue quien abrió en París el Café Procope, considerado la primera heladería, donde vendía su producto además de café.
Los italianos se encargaron de popularizar y extender el consumo por todo el continente. En el siglo XVIII, el helado comenzó a aparecer en los libros de cocina y, finalmente, con la colonización americana, dio el salto de continente.
Evolución y Modernización del Helado
La evolución del helado dio un gran paso en 1913, con la creación de la primera máquina de hacer helados de forma continua para el proceso de fabricación. A principios del siglo XX, un fabricante de helados en Ohio añadió un palito a una mezcla de helado, dando origen al polo que conocemos hoy. Asimismo, una vendedora en Louisiana inventó el concepto de bola de helado sobre un cono comestible: el cucurucho de helado.
Sea cual sea el origen del helado, se trata de una de las grandes aportaciones de la gastronomía para nuestro disfrute y bienestar. Frente a una bola de nuestro sabor favorito, todos hemos sonreído, sin importar la edad y la situación. Como dice el lema de Rocambolesc, la heladería fundada por Alejandra Rivas y Jordi Roca, el reconocido pastelero del Celler de Can Roca, “no hay amor más sincero que el amor por los helados”.