Es una frase que escuchábamos cuando nos contaban un cuento o cuando lo leíamos nosotros mismos. Esa frase que indicaba o nos hacía pensar que el final de la historia era maravilloso, hasta podría decirse que perfecto. Porque "fueron felices y comieron perdices" era el mejor final para un cuento.
Origen de una Frase Emblemática
Pero, ¿de dónde proviene ese final? Según la búsqueda de información que se ha realizado, resulta que este querido final es atribuido al escritor Saturnino Calleja (1853-1915). La frase original completa decía: «Fueron felices y comieron perdices y a mí no me dieron porque no quisieron». Es curioso que en pocos cuentos podamos encontrar la frase completa, tal como la había creado Saturnino.
¿Qué se pretendía decir con este final? Aparte de que la frase rima, se usaba porque en una época, la perdiz era una comida cara que pocos podían permitirse, se le atribuía a la alta clase social, simbolizando así un estado de prosperidad y bienestar culminante.

La Evolución de los Finales en la Narrativa
Llama la atención que, con el paso del tiempo, esa frase ya no está en los cuentos actuales que pueden leer nuestros pequeños. Los finales son diferentes, según la época en la que estemos. Ahora, los finales continúan en segundas historias, también existen finales abiertos o finales dramáticos para captar más la atención.
Sin embargo, soy partidaria de que los finales no existen; el final de las acciones o etapas de nuestras vidas no acaban. Pasan a otra fase, maduran, continúan de otro modo, pero sin acabar, porque la vida es infinita.
El Vacío Tras el "Felices para Siempre"
Como se decía anteriormente, desde los cuentos infantiles clásicos hasta la enseñanza curricular, pasando por todos los medios masivos de comunicación, se nos dice que, luego de la conquista, al pasar a convivir la pareja, viene un vacío informativo y educativo. En la televisión y otros medios solo se ve la burla o el desencanto por estar conviviendo juntos, casados o no. No se nos ha enseñado qué pasa después de la unión. Apenas nos han dicho que, luego de la ceremonia, comeremos perdices y viviremos felices.
No se proporciona ningún dato sobre la convivencia, sobre el día a día, sobre cómo mantener encendida la llama del amor y la tolerancia, el poder ver al otro tal cual es, y no como queremos que sea.
De Pareja Enamorada a Administradores del Hogar
Nos tornamos en ese tránsito, en apenas administradores ya no del hogar, sino de la casa. La felicidad es ajena; la vemos en el cine, la televisión o internet. Porque ello va en contra de lo que se espera de nosotros, va en contra (aparentemente) de la Productividad, de lo que el Sistema busca que cumplamos. Y así transcurre nuestra existencia.
Así llegan muchos pacientes a consulta: cargados de depresión, disfunciones sexuales, frustrados. Vayan a cualquier lugar público, concurran a algún local de comida rápida u observen en una plaza a las parejas y sus hijos. Miren sus caras, sus miradas. Una vez superado el cortejo, cuando comenzamos a convivir, nos tornamos en parejas cargadas de responsabilidades, compromisos, nos tornamos administradores y perdemos el deseo, lo cual es un problema actual gravísimo. Ante esto, somos todos responsables.

Los Desafíos de la Convivencia y la Paternidad
Es obvio desterrar que la sexualidad solo pasa por el acto. Cuando uno está en esa primera etapa donde las flores le resultan hermosísimas, donde se escucha una canción y cree que le están hablando a uno, cuando los dos están pasando por ese momento, sienten la necesidad de ampliar esas pocas horas que están viéndose, diariamente o semanalmente, a todo el día. Ocurre luego que, habitualmente, cuando se traspasa esa frontera que es el momento de unión, que puede ser a través del Registro Civil o simplemente un encuentro familiar donde se anuncia que se va a vivir juntos, aparece lamentablemente un quiebre, que es la convivencia.
La convivencia, evidentemente, desgasta. Pero además, está el entorno familiar, si hay hijos o no hay hijos, si hay hijos de otro matrimonio, si venimos con otros fracasos encima, la situación de trabajo y dificultades económicas, los tiempos diferentes de cada uno, etc., etc., que van limando, van lastimando, erosionando ese amor pasional que había en un primer momento. Hay una tremenda falta de comunicación, y eso se agrava cuando aparecen los niños.
Porque nos olvidamos de que somos seres humanos, nos olvidamos de que somos una pareja y pasamos a ser casi exclusivamente padres, lo cual es un error absoluto hasta para los propios niños. ¿Se entiende esto? El modelo identificatorio es clarísimo y vamos a tender a repetir lo que vivimos cuando éramos niños. No ocurre siempre, cuidado, pero hay una gran tendencia a repetir. Lo que sucede, cuando uno se olvida de sí mismo, se olvida de que es pareja y se pone en padre o madre, es que se transforma, a su pesar, en administrador.
La importancia de la comunicación en la pareja- Marian Rojas
Reflexión y Conciencia para Relaciones Auténticas
Lo importante es tomar conciencia. Darse cuenta. Toda transformación, para que sea en serio, para que haya un cambio real, tiene que pasar por tomar conciencia. Hasta que uno no se da cuenta de las cosas, está repitiendo. Entonces, lo primero que hay que hacer cada uno de nosotros es sentarse y observar lo que está ocurriendo. ¿Qué está pasando? ¿Cuál es la situación que estoy viviendo? ¿Qué estoy haciendo vivir a los demás? ¿Cómo influyen los demás en mí?
Primero que nada, hay que aceptar que el cambio debe empezar desde uno mismo. Porque nuestra sociedad judeocristiana está basada en la culpa, y habitualmente, la culpa es del otro. No está basada en la responsabilidad.
Más Allá del "Amor a Primera Vista"
Cuando uno conoce a otra persona, no es que uno se enamora a primera vista. No existe el amor a primera vista. Existe un enamoramiento, una fascinación. Uno se fascina por determinada persona, por las cosas que ve depositadas en ella, y que tienen que ver con aspectos propios de uno mismo, aspectos transferenciales. Lo remite a su mamá, o a su papá, o a una actriz o un actor de cine; uno se fascina por su cuerpo, por lo que dice.
El problema es que uno dice "encontré mi gemelo" o "mi media naranja", "me enamoré", "me quiero casar", "quiero vivir toda la vida con esa persona", y no logra visualizar que luego de esa fascinación tiene que haber un conocimiento de la otra persona que está enfrente, y a su vez que la otra persona pase por un proceso similar. No vemos habitualmente que el otro es como si fuera yo prolongado. Vemos meramente la prolongación y no la persona real. Es una sensación de ajenidad; le quitamos lo que es nuestro y pasa a ser lo que es.

Rebellión Contra el Sistema: Hacia el Disfrute Genuino
Resumiendo, ante el bombardeo de "recetas" para continuar ahondando la crisis familiar y personal que buscan que seamos apenas administradores aburridos (fuente inagotable de la violencia doméstica), debemos comenzar a rebelarnos contra el Sistema, y asumirnos como seres que también merecemos un goce, un disfrute de la vida.