La Fiesta en honor a San Lorenzo, conocida popularmente como la Fiesta de El Manzano, reúne a bailes religiosos y cientos de devotos que acuden a esta localidad rural de la comuna de Andacollo para rendir homenaje al santo. Esta celebración representa un pilar fundamental para la comunidad local, especialmente para los mineros de tradición, quienes han dedicado su vida al rubro y ven en San Lorenzo un protector esencial.

Origen y significado histórico
Esta festividad se remonta a los años 1640 o incluso un siglo antes, durante la colonia española, en lo que por entonces era el Virreinato del Perú. El patronazgo de Lorenzo de Roma fue llevado por los españoles como parte de sus propias creencias durante el proceso de misiones impulsado por los Reyes Católicos en lo que se conoce como la evangelización en América. En la zona del Virreinato, la fiesta buscaba pedir al patrono por lluvia durante el invierno boliviano.
La festividad celebra al patrono del pueblo, Lorenzo de Roma, diácono de origen español martirizado durante la época de las persecuciones romanas contra la Iglesia Católica bajo el reinado de Valeriano. El santo sufrió la muerte asado en una parrilla el 10 de agosto de 258 en Roma.
La comunidad y la organización
Según información del libro “Andacollo, una montaña de fe”, de Gina Videla, la capilla de El Manzano fue solicitada para su posesión por el padre Blas Hernández en agosto de 1914. Actualmente, el 10 de agosto es una fecha especial para la Parroquia María Reina de los Apóstoles de Pan de Azúcar, lugar donde se custodia la imagen del santo.
Durante la celebración religiosa, que suele realizarse alrededor del 10 de agosto, se habilitan espacios para el comercio local. La festividad combina la devoción con la vida comunitaria, donde es común ver a familias compartiendo y realizando actividades de esparcimiento en distintos puntos del sector durante el fin de semana de celebración.
Actividades devocionales y celebraciones
Uno de los mayores atractivos de la fiesta son los llamativos bailes devocionales que realizan las distintas agrupaciones católicas. Estos actos se suman a las peregrinaciones, misas solemnes y mandas. Durante las jornadas de fiesta, se desarrollan actividades clave que fortalecen el sentido de comunidad:
- Eucaristía de bienvenida: Celebración dedicada a los peregrinos que llegan a la localidad.
- Misa de las Familias: Espacio de oración y unión para los devotos.
- Procesión tradicional: Momento cumbre donde los peregrinos encomiendan su vida y la de sus familias al patrono.
- Adoración al Santísimo: Instancia de recogimiento espiritual.

Gastronomía y patrimonio cultural
En el ámbito gastronómico, la festividad destaca por ser un punto de encuentro de las tradiciones locales, donde es habitual el consumo de calapurca y picante de conejo. Históricamente, antes de que la Iglesia Católica comenzara a regular más la festividad, se apreciaba también una diversidad de identidad de género y orientación sexual, al contarse con una importante participación de travestis devotos.
Impacto y resiliencia
La fiesta ha demostrado una gran capacidad de adaptación. Tras dos años de pandemia, donde las celebraciones se tornaron austeras y de manera online, la presencialidad ha permitido recuperar el flujo de fieles. En el contexto de la zona norte del país, es importante recordar que en 2005 la fiesta no pudo realizarse de manera normal debido al terremoto de Tarapacá, a pesar de lo cual, gracias a mucha ayuda, se logró reconstruir la Iglesia de San Lorenzo, manteniendo viva la llama de la fe.