La escasez de recursos marinos, especialmente de la merluza común y el congrio, se ha convertido en una problemática crítica en Chile, afectando tanto a la pesca artesanal como al consumo en general. Esta situación se agrava por factores como el alza de combustibles, las condiciones climáticas adversas y una gestión pesquera cuestionada, que en conjunto han llevado a un incremento significativo en los precios y una disminución de la oferta.
Impacto en el Terminal Pesquero y Aumento de Precios
A pocos días de Semana Santa, locatarios del Terminal Pesquero ya comenzaron a prepararse para una de las fechas más importantes del año en materia de consumo de productos del mar. Sin embargo, este 2026 el escenario estará marcado por la escasez de mercadería, el alza en los costos de transporte y un incremento en los precios, factores que ya comienzan a impactar a los consumidores.

Factores que Contribuyen a la Escasez y Alza de Costos
Según relataron los locatarios, el alza en los combustibles y las malas condiciones climáticas en el sur complicaron la llegada de productos al Terminal Pesquero. Catalina Cid, presidenta del Terminal Pesquero, explicó que el trabajo se intensificó desde inicios de semana, aunque no exento de dificultades. "Nosotros ya empezamos a trabajar desde ayer (lunes), con todo lo nuevo, todo lo fresco que está llegando todos los días un poquitito. Está complicado, una, por el alza de la bencina y lo otro porque para el sur hay un sistema frontal", señaló.
En ese contexto, detalló que la combinación de esos dos factores ha generado una baja en la oferta disponible. "Eso nos perjudica, porque suben los precios, llega poca mercadería. Hasta el momento ha llegado muy poca mercadería y los precios subieron", afirmó Cid. Respecto de los valores, la presidenta del Terminal Pesquero precisó que el aumento ha sido significativo en algunos productos. "Hasta el momento ha subido $1.000 por kilo de producto. Por ejemplo, la cholga se vendía a 2.000 pesos el kilo, ahora está a $3.000".
Disponibilidad de Productos y Llamado a Comprar en Locales Establecidos
Pese a ello, aseguró que existe disponibilidad de productos tradicionales para estas fechas, aunque en menor cantidad. "Hay pescada común, merluza austral, sierra, cholga, almeja, chorito y choro maltón". Juan Álvarez, del local "Poseidón", señaló que se preparan con el mismo esfuerzo de siempre para mantener la calidad de los productos. "Como todos los años, tratamos de comprar marisco lo más fresquito posible, aparte de que está muy escaso el marisco y el pescado en estas fechas", comentó. Asimismo, reconoció que el alza de los combustibles ha afectado directamente la actividad. Pese a ello, Álvarez agregó que buscan mantener el abastecimiento constante. En el Terminal Pesquero, la oferta de productos del mar se mantiene variada de cara a los días de mayor demanda, destacando mariscos y pescados tradicionales de la zona. "Acá lo común es la cholguita, la almeja, el maltón, y en pescadito hay sierrita, congrio, pescada, merluza, salmón, reineta", comentó Álvarez. Sin embargo, el escenario no ha estado exento de dificultades, especialmente por el alza en el precio de los combustibles. Pese a ello, aseguró que continúan realizando esfuerzos para garantizar la frescura de los productos durante toda la semana. "Tratamos de traer productos tres a cuatro a la semana para poder tener fresquito durante toda la semana", explicó el locatario, enfatizando el compromiso con la calidad.
Por su parte, Angélica Esparza, del local Mary-mar, detalló que los locatarios han debido redoblar esfuerzos para enfrentar la alta demanda. "Llegamos desde tempranito, a las seis de la mañana, empezamos a prepararnos con la mercadería que va llegando día a día, todo fresquito, con harto hielo", relató. En relación a los precios, confirmó la tendencia al alza, especialmente en productos con menor disponibilidad. "Hay muy poca almeja, entonces viene poca mercadería y, por ende, los precios van a ser excesivos. La almeja en este momento está en $5.000 pesos el kilo y las cholgas en $3.000 pesos", explicó. Finalmente, y al igual que Cid y Álvarez, Esparza llamó a la comunidad a preferir productos del mar en el comercio establecido, destacando la seguridad sanitaria de los productos. "Decirles que vengan al Terminal Pesquero, que siempre ha sido seguro para toda la gente. Ojo con lo que compren en la calle, porque no saben cuándo el producto viene fresco", advirtió Cid. En la misma línea, Álvarez reforzó la recomendación: "Que compren en locales autorizados por el Servicio de Salud, que no estén comprando en la calle porque van a perder su plata. Acá vienen a la segura, trabajamos todo el año, sabemos la mantención del producto". Durante esta semana, el Terminal Pesquero funcionará en horarios extendidos para atender la alta demanda.
Situación Crítica de la Merluza Común
La situación que relatan los pescadores artesanales que se dedican a la pesca de merluza común en las caletas de Valparaíso y la región del Biobío es dramática. “No está el recurso”, dicen. Aunque por ahora no están saliendo a pescar, puesto que la merluza común está en veda durante todo septiembre, Omar Méndez, Presidente del Sindicato de Pescadores de Caleta Cocholgüe asegura que “en junio, julio y agosto no se pescó nada. La escasez de la merluza, el principal recurso de la pesca artesanal en Chile, es un problema desde hace varios años. Sin embargo, con el tiempo la situación ha empeorado, sostienen los pescadores.

Sobreexplotación y Agotamiento del Recurso
La merluza común ha transitado entre los estados de sobreexplotación y agotamiento, según lo reportan los informes anuales que la Subsecretaría de Pesca realiza sobre la situación de las pesquerías nacionales. “Estamos totalmente abandonados”, dice Omar Méndez. El presidente del sindicato de pescadores de Cocholgüe asegura que a inicios de año se reunieron con el ministro de economía y el subsecretario de pesca para plantear cinco medidas para hacer frente a la crisis. “Quedaron de darnos una respuesta la segunda quincena de marzo. Estamos en septiembre y nada.
Organizaciones científicas y de la sociedad civil entregaron en mayo una propuesta para recuperar la pesquería de merluza común, la principal del sector artesanal en Chile. Las autoridades no han anunciado un plan de recuperación, mientras crece la angustia de los pescadores artesanales. Organizaciones de la sociedad civil y dedicadas a la investigación en temas de pesquerías, por su parte, presentaron a fines de mayo una propuesta para recuperar la merluza. El subsecretario de pesca y acuicultura, Julio Salas, aseguró que la propuesta llegaba “justo a tiempo” y que el informe era “un aporte importante para impulsar el proceso de un plan de recuperación para la merluza común”.
Problemas de Subreporte y Medidas Propuestas
Uno de los grandes problemas está asociado al subreporte, asegura Rodrigo Oyanedel, investigador del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS). Es decir, “que cuando los pescadores pescan una cierta cantidad solo reportan una parte ella. Unos 3000 pescadores artesanales y sus familias dependen de la merluza común. Para superar eso, la propuesta ideada por las organizaciones Oceana, Future of Fish, Advanced Conservation Strategies y SECOS propone medidas en distintos niveles. “Hay medidas que se tienen que hacer a nivel de fiscalización. Mejorar cómo se detecta esta pesca no reportada en toda la cadena de valor. Otras medidas tienen que ver con la demanda. Pero también la propuesta incluye medidas que tienen que ver con la oferta. “Por ejemplo, que los pescadores tengan acceso a canales de venta más directos para que reciban un mejor precio por el pescado legal”, agrega el experto. “Y una última tiene que ver con intervención a nivel del sistema.
Pescadores artesanales aseguran sentirse «abandonados». Esto último también ha sido propuesto dos veces en proyectos de ley que no han logrado avanzar en el Congreso. La cuota de merluza común se aumentó pese a las recomendaciones científicas. Para el experto, un aumento de las cuotas podría generar un mayor cumplimiento de la normativa, y por ende ser positivo, si es que se llevan a cabo medidas paralelas. “Si yo aumento la cuota a la vez que aumento la fiscalización y aumento la demanda por productos legales, seguramente eso en su conjunto va a tener un efecto positivo en la pesquería”, explica Oyanedel. Astete, por su parte, agrega que “la lógica debería indicar, siguiendo el principio precautorio, que ante una pesquería en sobreexplotación o agotamiento deberíamos ser más cautos y elegir escenarios con menos riesgos.
Pescadores artesanales aseguran que la situación es cada vez peor y que ya nadie quiere dedicarse a la pesca. La crisis de la merluza pinta un escenario nada favorable para el futuro de la pesca artesanal. “Cada año es más complicado y ya casi nadie quiere ser pescador”, dice Méndez. “El papá que tiene hijos jóvenes ya no quiere que estos sean pescadores. Está quedando gente que lo menos que tienen son 40 años, de ahí para arriba. “Evidentemente los pescadores en muchos casos tienen esta sensación de que no se hace nada o que no se va a hacer nada y en muchos casos está justificada”, dice Oyanedel. “Yo sí creo que las medidas que proponemos van a hacer una diferencia si es que se reúnen todos los actores necesarios en la mesa”, confía el experto. La pregunta, agrega, “es si va a haber compromiso de parte del gobierno, de las autoridades y de los mismos pescadores para aplicar esas medidas.
DOCUMENTAL MERLUZA DEL SUR
Situación del Congrio y Otras Especies
Según el profesor Ricardo Bravo, decano de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, el estudio da valores alarmantemente negativos. Por ejemplo, de cien merluzas y congrios que se pescaban en 1999, hoy día se pescan menos de 20. Eso da una tasa negativa de menos 80 por ciento. Ricardo Bravo aseveró que existe un daño biológico gigantesco. Indicó que la mayoría de los peces adultos desaparecieron y se están explotando por parte de la industria y semi industria pesquera especies de mediano tamaño o más pequeños, lo que impide su reproducción. El problema principal, advierte, es que “nadie fiscaliza o se destinan muy pocos recursos para ello”.
Pesca Ilegal y Ley de Pesca
Para el director de la ONG Ecoceanos, Juan Carlos Cárdenas, esto empeora debido a la actual Ley de Pesca y la legalidad que incluye la extracción por arrastre. “En esta situación hay varios factores involucrados, uno es el altísimo nivel de pesca ilegal que se están generando, especialmente en el sector de la pesca industrial. El director de Ecoceanos indicó que a la sobreexplotación se suma la nula fiscalización.
"Pongámonos choros y paremos el merluzeo" es el llamado que están escuchando los chilenos durante septiembre. Durante todo este mes, la popular pescada necesita un descanso para desovar en paz. De ahí que está prohibida su extracción, venta y consumo fresco hasta el 30 de septiembre. La razón es simple: la merluza común está agotada en nuestras aguas desde 2014, según datos de la Subsecretaría de Pesca (Subpesca). "Su situación es de larga data. Durante un tiempo soportó niveles de captura aceptables, pero luego empezó una captura no reportada que fue sobrepasando los límites y que el año pasado fue enorme", dice Ciro Oyarzún, académico del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción. Antes de llegar a ese extremo, más del 70% de las merluzas capturadas no alcanzaban a llegar a su edad reproductiva, lo que se reconoce porque miden menos de 37 cm. Pero la merluza común no es el único pez que se está volviendo esquivo en nuestros platos o cuya escasez podría volver más caro su consumo.
Otras Pesquerías en Riesgo y Medidas de Protección
Según el informe 2014 de las principales pesquerías chilenas elaborado por la Subpesca -y que incluye peces, mariscos, algas y crustáceos- de las 30 especies que más se pescan en Chile, el 23% está sobreexplotado. Estas son la anchoveta (entre la XV y IV Región), el jurel; las merluzas de cola, del sur y de tres aletas; la raya volantín y el bacalao de profundidad. Y el 20% de ellas están colapsadas o agotadas.
Para protegerlas, la autoridad toma medidas como restringir sus cuotas de captura, regular el tamaño de las redes para que no queden atrapados los peces más chicos y establecer vedas durante su período reproductivo, para evitar la captura de juveniles o recuperar poblaciones cuya renovación es lenta debido a que tardan años en reproducirse, como el besugo y el alfonsino. Este mes, por ejemplo, están en veda reproductiva el camarón nailon, los langostinos amarillo y colorado, y la gamba, mientras que el loco lo está en forma permanente desde el 1 de septiembre al 31 de enero. Desde este mes, además, la macha entró en veda extractiva por dos años en la V, VI y VII Región, excepto en áreas de manejo.
"Gracias a la Ley de Pesca, por primera vez se están armando planes de manejo para recuperar los recursos que se declaran en estado de colapso o agotamiento. Y ahora no es una autoridad política o las partes interesadas quienes determinan las cuotas de pesca, sino comités de científicos independientes cuya decisión no es modificable", destaca Gálvez. Oyarzún es parte de algunos de estos comités. Pero cree que todavía hay tareas pendientes: "Lo principal es que se está pescando más allá de lo que corresponde, incluso en época de veda. Y si los propios pescadores no respetan el recurso, la situación va a ser cada vez peor". A esto agrega que sugerencias de los comités científicos se vulneren con decisiones de los comités de manejo, como adelantar cuotas de captura antes del período de desove. Miriam Fernández, directora del Centro de Conservación Marina de la Universidad Católica -cuyo Programa Chile Es Mar aboga por un consumo responsable de especies marinas-, opina que "en general las medidas se toman un poco tardíamente. Un ejemplo es la corvina, muy explotada en Chile, para la que recién en agosto se decretó una veda reproductiva".
La Merluza Austral y el Fracaso del Modelo Pesquero
La pesca artesanal de merluza austral en los canales de Magallanes está desapareciendo. No se trata solo de un pez el que se desvanece de nuestros platos, sino un mundo entero: el oficio de los pescadores, su relación con el mar y las aves como el albatros, además de una cosmovisión que lee el clima y las mareas. Somos testigos del ocaso de una historia biocultural, de una interacción única entre el humano y su entorno marino. El declive es brutal. En 2006, Magallanes desembarcó 3.300 toneladas de merluza austral. Para 2011, tras la crisis subprime, la crisis española y la Ley de Pesca, la cifra cayó a 770 toneladas. En 2019 apenas se registraron 9 toneladas, pero estos números esconden una realidad más cruda: cada vez hay menos pescadores de merluza en el mar magallánico y en Punta Arenas es más fácil encontrar tilapia en un supermercado importada de Indonesia que merluza local.

Barreras de Acceso y Cuotas Individuales
La raíz del problema está en las barreras de acceso impuestas por un sistema pesquero marcado por el neoliberalismo. En los años '70 y '80, los booms pesqueros, como la fiebre del loco y la merluza, atrajeron a pescadores y comerciantes a los canales australes. Pero en los 2000, la introducción de cuotas individuales de pesca -un símbolo de dicho modelo económico- cambió las reglas. Hoy la pesca artesanal enfrenta un futuro sombrío. No hay recambio generacional y la mayoría de los pescadores supera los 50 años. "Somos la última generación", dicen, mientras un sistema de cuotas individuales restringe el acceso a las especies alimentarias marinas. En los canales de Magallanes al no ser trabajada desde 2011 la merluza probablemente puede aún tener una salud poblacional razonable. Sin embargo, mar afuera, en donde operan los industriales, las merluzas pueden estar enfrentando sobrepesca. Estas brechas del conocimiento pesquero también son oscuridades que enfrentan la merluza, los pescadores y las especies asociadas como los petreles y albatros. El problema es un modelo que prioriza la pesca industrial sobre la artesanal en donde el conocimiento científico está al debe tanto en lo social como en lo ecológico.
Ley de Fraccionamiento y Soberanía Alimentaria
En este contexto, la Ley de Fraccionamiento que hoy se está tramitando propone un tímido alivio: reasignar 3% de las cuotas de merluza austral y congrio de la pesca industrial a los pescadores artesanales en Magallanes. No es la solución, pero es un respiro para quienes quedaron fuera del sistema. La promesa de la Subsecretaría de Pesca es que este pequeño porcentaje no podrá venderse a la pesca industrial y mejorará el acceso local a estas especies. Con todo, el caso de la merluza austral refleja una problemática global. Las cuotas individuales, vendidas como la panacea para el manejo pesquero, han fallado en adaptarse a las realidades locales. Esto no es solo un problema de los pescadores. Es un asunto ciudadano. La soberanía alimentaria, la educación, la cultura y nuestra conexión con el mar están en juego. No podemos seguir arrastrando el estigma de políticas neoliberales mientras la merluza se convierte en un recuerdo.
Una situación dramática relatan los pescadores artesanales de merluza común de Caleta Portales, en la región de Valparaíso, y de Caleta Cocholgüe, en la región del Biobío, quienes han visto mermados sus ingresos por la escasez del recurso y que se ha acentuado en los meses previos al inicio de la veda de la merluza común que rige durante todo septiembre. La merluza común es una pesquería cuya cuota se reparte en un 60% para el sector industrial y el 40% restante se distribuye en más de tres mil pescadores y pescadoras artesanales de la zona centro sur”, explica César Astete, Director de las Campañas de Pesquerías de Oceana. La pesca artesanal de merluza común utiliza artes de pesca pasivos, como el enmalle o el espinel, los que consisten en dejar la red o los anzuelos en algún lugar, esperando que los peces lleguen a ellos. “Cuando hay escasez de producto, en nuestras redes se nota, es tan poca la merluza que va quedando que depende de la suerte”, asegura Méndez, en contraste con lo que sucede con el sector industrial, que utiliza el arrastre de fondo, en donde un buque transporta una gran red a ras de suelo, recorriendo grandes distancias hasta llenarla. Los pescadores ponen de manifiesto la escasez de merluza, problema que a lo largo de los años ha ido creciendo, dificultando cada vez más su labor. “Antes había abundancia de merluza, en agosto llegaba harta cantidad, luego en septiembre parábamos por la veda para que se mantenga el recurso y en octubre, noviembre nuevamente abundancia”, relata Alexis Medina, pescador artesanal de Caleta Portales.
Si bien este año Sernapesca advirtió la delicada situación de los recursos del mar en Chile, con numerosas pesquerías en estado de colapso y otras sobreexplotadas, pescadores artesanales y chefs de todo el país se han adherido a un acuerdo, impulsado por el proyecto “Protejamos Lo Nuestro”, que permita avanzar hacia una pesca artesanal sustentable. Hoy, platos típicos de la mesa de los chilenos como la merluza, el congrio dorado y el jurel, corren un serio peligro de desaparecer. Hasta la fecha se ya se han comprometido más de 30 pescadores de distintas regiones del país como Coquimbo, Santiago, Litoral Central, Concepción, Valdivia, Puerto Varas y Coyhaique. Para los cocineros, chefs o pescadores artesanales que deseen adherirse al acuerdo, pueden entrar a www.protejamoslonuestro.cl/unete/ y acceder a la Carta de Compromiso para Pesca Sustentable.