La época festiva, o simplemente un momento de relajación, a menudo lleva a plantearse dudas sobre el consumo de alcohol durante la lactancia materna. Es una preocupación válida para muchas madres. A diferencia del embarazo, donde el alcohol está completamente desaconsejado, durante la lactancia, el panorama es diferente, aunque la prudencia sigue siendo el mejor aliado.
Alcohol y Embarazo vs. Lactancia
Es fundamental recordar que durante el embarazo, el consumo de alcohol, ya sea en pequeñas o grandes cantidades, está absolutamente prohibido. Hacerlo puede generar el síndrome alcohólico fetal
que trae consigo malformaciones de órganos e incluso retrasos mentales. Sin embargo, en la etapa de lactancia, las circunstancias cambian. Por ejemplo, muchos medicamentos que están contraindicados durante el embarazo son aceptados en la lactancia. En cuanto al alcohol, si bien no se acaba la ley seca
por completo, los riesgos deben evaluarse de manera distinta.

¿Qué Significa "Consumo Moderado" de Alcohol?
Para abordar el tema del alcohol y la lactancia, es crucial entender qué se considera un consumo moderado.
- Según la plataforma e-lactancia.org, que evalúa el nivel de riesgo de diversas sustancias durante la lactancia, el alcohol se clasifica con un nivel de riesgo bajo, lo que implica que su consumo debe ser moderado y ocasional.
- Un consumo moderado de alcohol se define como la ingesta inferior a 0,5 gramos de alcohol por cada kilo de peso por día.
- Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) definen el consumo moderado de alcohol para las mujeres como hasta 1 trago al día.
Es importante destacar que no existe una cantidad concreta de alcohol que se pueda considerar completamente segura durante la lactancia, ya que dependerá de varias variables, como la edad y madurez del bebé.
¿Cómo Pasa el Alcohol a la Leche Materna y Cuánto Permanece?
El alcohol es una sustancia tóxica que, tras su ingestión, pasa rápidamente a la sangre y, de ahí, a la leche materna. Los niveles de alcohol en la leche materna son muy similares a los niveles de alcohol en la sangre.
- Las concentraciones máximas de alcohol en la leche se alcanzan entre 30 y 60 minutos después de la ingesta.
- El consumo de alimentos puede retrasar el momento en que se alcanzan los niveles máximos de alcohol en la leche.
- La disminución del alcohol en la sangre (y, por ende, en la leche) también es rápida.
- El tiempo que tarda el alcohol en desaparecer de la sangre y la leche depende del peso de la madre (a mayor peso, más tiempo) y de la cantidad de alcohol consumida (a mayores niveles, más tiempo).
- El alcohol no se acumula en la leche materna, ya que el cuerpo lo metaboliza y, a medida que desaparece del torrente sanguíneo, también lo hace de la leche.
Los CDC indican tiempos aproximados de detección del alcohol en la leche materna:
- 1 trago: aproximadamente 2 a 3 horas.
- 2 tragos: aproximadamente 4 a 5 horas.
- 3 tragos: aproximadamente 6 a 8 horas.

Efectos del Alcohol en el Bebé Lactante
La preocupación principal es el impacto del alcohol en el bebé, dado que sus sistemas inmaduros son menos capaces de procesar el alcohol que los de los adultos.
Riesgos y Manifestaciones
- Deterioro cognitivo: Hasta la fecha, no hay evidencia que apoye de forma sustancial una asociación de causalidad entre el consumo moderado de alcohol de la madre y el deterioro cognitivo del bebé a largo plazo. Sin embargo, esto no significa que no haya efectos.
- Efectos por consumo elevado: Cuando se consume en grandes cantidades, el alcohol puede provocar somnolencia, sueño profundo, debilidad y un aumento anormal de peso en el bebé. En casos de consumo agudo y excesivo, dar el pecho inmediatamente después puede causar coma y convulsiones en el lactante.
- Alteración del sueño: Bebés expuestos a cantidades significativas de alcohol en la leche materna pueden pasar significativamente menos tiempo en sueño activo y total, y su sueño REM se ve alterado. Estos patrones de sueño pueden continuar interrumpidos durante las siguientes 24 horas.
- Retraso en el desarrollo motor: Investigaciones han mostrado que el desarrollo motor de los bebés expuestos regularmente al alcohol en la leche humana disminuyó o se retrasó. Cuanto mayor era la cantidad de alcohol consumido, menores puntuaciones obtenían en los índices de desarrollo motor.
- Efectos en el cerebro en desarrollo: Preocupaciones sobre los efectos negativos en el cerebro en desarrollo del bebé se basan en investigaciones con animales, que indican que el alcohol puede ser tóxico para el cerebro, especialmente durante períodos de rápido desarrollo cerebral, como el primer año de vida.
- Efectos a largo plazo: Aunque la investigación continúa, los posibles efectos a largo plazo del alcohol en la leche materna aún se desconocen.
- Problemas de crecimiento: La dependencia o el consumo excesivo de alcohol por parte de la madre lactante pueden provocar un aumento lento de peso o un retraso en el crecimiento del bebé.
Impacto en la Producción y Eyección de Leche
Existe un mito popular de que el alcohol, especialmente la cerveza, puede aumentar la producción de leche. La evidencia científica desmiente esta creencia.
- Disminución de la ingesta de leche del bebé: La investigación muestra que los lactantes consumen entre 20% y 23% menos de leche en el período de tres a cuatro horas después de que las madres consumen una cantidad pequeña a moderada de alcohol, incluso si amamantan un número similar de veces. Esto se debe a que, aunque la madre perciba que el bebé amamanta normalmente, en realidad recibe menos leche.
- Interferencia con la eyección de leche: El alcohol reduce significativamente los niveles de oxitocina y, al mismo tiempo, aumenta los niveles de prolactina. Ambas hormonas influyen en el reflejo de eyección de leche (bajada). Un menor nivel de oxitocina y un mayor nivel de prolactina pueden retrasar la eyección de la leche.
- Reducción de la producción: Al interferir con el reflejo de eyección, el alcohol puede reducir aún más la producción de leche, ya que sin una eyección eficaz, el bebé no puede mamar ni vaciar el pecho correctamente.

Recomendaciones y Consejos Prácticos
Dado que no existe una cantidad de alcohol completamente segura durante la lactancia, la decisión de consumir alcohol debe sopesar los beneficios de la lactancia materna frente a los posibles riesgos. La opción más segura para el bebé es no beber alcohol.
Si decide consumir alcohol ocasionalmente:
- Moderación y Ocasionalidad: Beba muy de vez en cuando, de forma responsable y siempre con moderación. La Asociación Española de Pediatría sugiere que, después de los primeros meses de vida del bebé, cantidades pequeñas y esporádicas (una caña de cerveza o un vaso de vino una o dos veces por semana) pueden ser tolerables, procurando alejarlas de las tomas.
- Tiempo de espera: Es crucial esperar un tiempo prudencial para amamantar después de beber. El cuerpo necesita tiempo para eliminar el alcohol. Evite amamantar durante y al menos 2 a 3 horas después de un trago de alcohol. Cuanto más alcohol se consume, más tiempo tarda el cuerpo en limpiarse.
- Extraer leche previamente: Si sabe que su hijo no puede esperar para alimentarse, es recomendable extraer un poco de leche previamente y tenerla disponible y refrigerada. También puede esperar a tomar su bebida una vez que el bebé haya comido y esté durmiendo profundamente.
- Comer al beber: Existe evidencia clara de que comer alimentos mientras se consume alcohol reduce los niveles de alcohol en sangre. Beber con el estómago vacío aumenta los efectos del alcohol sobre el cuerpo y las hormonas relacionadas con la lactancia.
- Tipo de bebida: No se deben tomar bebidas de alta graduación, como ginebra, licores o whisky.
- La edad del bebé: A mayor madurez del bebé, menor será el riesgo. Los bebés son menos capaces de procesar el alcohol debido a sus sistemas inmaduros, por lo que a un bebé más pequeño, más cuidado se debe tener.
- No "bombear y vaciar": El alcohol no queda
atrapado
en la leche materna. Se elimina del torrente sanguíneo y, por consiguiente, de la leche. Por lo tanto, extraer y desechar la leche después de beber no la eliminará más rápido. Solo es necesario hacerlo si es por comodidad para aliviar la congestión. - Evitar la intoxicación: Si se está intoxicada, no debe amamantar hasta que esté completamente sobria, momento en el cual la mayor parte del alcohol habrá abandonado su cuerpo. La capacidad de la madre para cuidar al bebé de manera segura también se ve comprometida si está bajo los efectos del alcohol.
Como dato curioso, algunos grupos de expertos sugieren que es mejor amamantar con una pequeña cantidad de alcohol en el organismo que recurrir a la leche de fórmula, destacando la importancia de la lactancia materna incluso en estas circunstancias, siempre que el consumo no sea excesivo.
En resumen, durante la lactancia, la prudencia es clave. Sopesar los beneficios de la lactancia materna frente a los riesgos del consumo de alcohol es una decisión personal, pero con información clara y siguiendo las recomendaciones, se puede minimizar cualquier impacto negativo en el bebé.