Las arvejas (Pisum sativum L.) son un cultivo versátil, adaptado a diversos tipos de suelo y sistemas de siembra, que requiere cuidados específicos para maximizar su rendimiento. Conocer las variables técnicas de su establecimiento es fundamental para asegurar el éxito productivo.

Selección del suelo y condiciones óptimas
La arveja no tolera los suelos con mal drenaje, por lo que es preciso escoger sectores donde no se produzcan anegamientos, especialmente ante lluvias excesivas a la salida del invierno o durante la primavera. En suelos ácidos, es recomendable realizar un encalado antes de la siembra para alcanzar un pH cercano a 6,5. Este cultivo prefiere climas templados a templados fríos, con inviernos suaves, y aunque resiste heladas durante la germinación, estas pueden afectarla gravemente a partir de la floración y formación de vainas.
Densidad de siembra y distanciamiento
La correcta configuración de la densidad de siembra es un factor determinante en el rendimiento final. La utilización de maquinaria cerealera permite regular con precisión tanto la dosis de semilla como la del fertilizante fosfatado, el cual debe localizarse directamente en el surco para una mejor absorción.
Cultivo para grano seco
Para la producción de grano seco, el objetivo es mantener una población de 75 plantas/m², con una distancia entre hileras de 17 o 34 cm. Un menor distanciamiento entre hileras implica una mayor cantidad de semilla por hectárea.
| Parámetro | Valor sugerido |
|---|---|
| Objetivo de población | 75 plantas/m² |
| Ajuste por germinación (90%) | 83 semillas/m² |
| Dosis estimada (semilla de 0,2g) | 16,6 g/m² |
Cultivo para cosecha con mayor distanciamiento
En casos donde las labores de cosecha requieren mayor espacio entre plantas para facilitar su ejecución, se utilizan poblaciones menores. Para alcanzar una población de 50 plantas/m² (considerando un 85% de germinación), se debe ajustar la densidad a 58 semillas/m².

Manejo sanitario y control de malezas
La desinfección de la semilla con fungicidas sistémicos e insecticidas es fundamental para prevenir enfermedades tempranas como el tizón, antracnosis, phoma y septoria. Si el predio no tiene historial de leguminosas, es indispensable realizar una inoculación con preparaciones comerciales para favorecer la fijación de nitrógeno.
Estrategias de control integrado de malezas
El control de malezas es crítico en las primeras semanas debido a la baja velocidad de crecimiento inicial de la arveja. Se recomienda aplicar un esquema integrado que incluya:
- Herbicidas de pre-emergencia: Trifluralina (inhibición radicular), Linuron (sistémico prolongado) o Pendimetalin (residual).
- Control de hoja ancha: Bentazona-sodio, aplicado con el cultivo entre 5 y 10 cm de altura.
- Control de gramíneas: Uso de Haloxifop-P-Metilo o Quizalofop-P-etilo en post-emergencia.
📹 Calibración de equipos pulverizadores 🌱
Consideraciones finales para la cosecha
La época de siembra ideal abarca desde principios de julio hasta finales de agosto. Durante el desarrollo del cultivo, es vital monitorear plagas y asegurar la calidad del agua de riego o pulverización (pH entre 5,5 y 6, dureza < 75 ppm CaCO₃). La cosecha suele realizarse de forma directa; se recomienda trabajar "a contrapelo" en uno o dos sentidos respecto a la siembra para disminuir las pérdidas de grano.