La historia de la Segunda Guerra Mundial, especialmente en lo relativo al papel de la Unión Soviética, ha estado rodeada de numerosos mitos y una compleja narrativa propagandística. La figura del Mariscal Gueorgui Zhúkov, el comandante más condecorado de la URSS, resulta fundamental para comprender tanto el desarrollo del conflicto como la controvertida ceremonia que marcó el final de las hostilidades en Europa.

El desfile de la victoria y el enfriamiento de las relaciones aliadas
Tras la rendición del Imperio Japonés el 2 de septiembre de 1945, el Mariscal Zhúkov, entonces comandante de las tropas de ocupación soviéticas en Alemania, propuso organizar un desfile conjunto con las tropas aliadas en Berlín. Aunque en un principio figuras como el mariscal Bernard Montgomery, el general Dwight Eisenhower y el general Jean de Lattre de Tassigny mostraron interés, finalmente declinaron asistir, posiblemente debido a presiones políticas.
El evento se llevó a cabo el 7 de septiembre de 1945. En su discurso inaugural, Zhúkov señaló que “la humanidad se había librado de la amenaza de una invasión alemana en Occidente y de un ataque japonés en Oriente”. A pesar de la presencia de tropas estadounidenses, británicas y francesas, el desfile terminó con una demostración de fuerza soviética: el despliegue de 52 tanques pesados IS-3. Este acto no fue una muestra de amistad, sino la constatación de un creciente enfriamiento en las relaciones entre la URSS y las potencias occidentales.
La ceremonia de rendición: Entre Reims y Berlín
La capitulación de la Alemania nazi fue un proceso complejo marcado por las exigencias de Stalin. Aunque el protocolo de rendición incondicional se firmó inicialmente el 7 de mayo en Reims (Francia) ante los aliados occidentales, Stalin insistió en una nueva ceremonia en Berlín. Esta segunda firma, celebrada en el cuartel general de Zhúkov en Karlshorst, buscaba asegurar que el mundo reconociera el papel determinante de la URSS en la derrota del Tercer Reich.
Debido a la diferencia de husos horarios, mientras que en Berlín la firma se produjo pasada la medianoche del 8 de mayo, en Moscú ya era 9 de mayo. Esta es la razón por la cual, hasta la actualidad, Rusia celebra el Día de la Victoria en esta última fecha.

Análisis de la narrativa soviética y sus "mitos" históricos
La historiografía y la propaganda soviética construyeron una versión del conflicto que, según diversos investigadores, ocultaba aspectos críticos:
- Cooperación germano-soviética inicial: Se cuestiona la idea de que la URSS siempre buscó la paz, recordando el Tratado de Rapallo y la colaboración militar secreta en la escuela de aviación de Lipetsk.
- Pacto Molotov-Ribbentrop: Documentos sugieren que fue una herramienta para permitir la expansión comunista tras el desencadenamiento de una guerra a gran escala.
- Masacre de Katyn: Aunque la URSS culpó a los nazis durante años, en 1990 finalmente asumió la responsabilidad por el fusilamiento de oficiales polacos en 1940.
- Cifras de pérdidas: La propaganda minimizó fracasos militares como los de 1941-1942, y las estimaciones de bajas soviéticas variaron drásticamente desde los 7 millones declarados en 1945 hasta los 27 millones reconocidos décadas después.
Zhúkov y la defensa de Moscú
En 1966, en una entrevista censurada durante 44 años, el Mariscal Zhúkov reconoció ante el escritor Constantin Simonov la precariedad de la defensa soviética en 1941. Zhúkov admitió que, durante la batalla de Moscú, temió que las tropas en Mozhaisk no pudieran contener el avance alemán si el enemigo decidía dirigir su grupo principal directamente hacia la capital. Su carrera estuvo marcada por estas tensiones, sufriendo el castigo de Stalin en varias ocasiones, pero liderando finalmente la toma de Berlín en 1945.