El Diccionario del Siútico de Juan Andrés Piña: Un Análisis del Lenguaje Pretencioso

La "siutiquería" en el lenguaje es un problema no solo psicológico y social, sino también periodístico, como señala Santiago Urbano. Esto se debe a que el periodismo es el ámbito donde primero se procesan los neologismos, las expresiones tomadas de contextos técnicos, los adornos innecesarios y los eufemismos; en fin, todas aquellas alteraciones de la presentación directa que resultan de la búsqueda de un efecto. De hecho, la mayor parte de las expresiones recopiladas en este diccionario proviene de la prensa, al igual que las que reunió Bioy Casares en su Diccionario del argentino exquisito.

Existe un modo de hablar, una forma de impostar, que es propio de la mente periodística, una entidad en permanente estado de enunciación. Sus recursos frecuentes son la metáfora, la metonimia y la perífrasis. Tal como especifica uno de los epígrafes de este libro, cualquier forma corriente de expresión puede ser traducida al dialecto conocido como "periodistés". En este dialecto se utilizan -para dar cuenta de situaciones muchas veces triviales- palabras ajenas a la conversación cotidiana, como "personero", "plantel", "elenco", "pontífice" o "edil". Además, el "dijo" de la referencia común se desglosa invariablemente en "señaló", "agregó" o "concluyó".

Frases como "27 F", "Abusos deshonestos", "Crítica constructiva", "Musa de un director" o "Zona cero" son ejemplos de lo que el periodista y crítico Juan Andrés Piña define como "la siutiquería del lenguaje". Es decir, todo "lo pretencioso, rebuscado, lo que quiere parecer algo superior de lo que es".

Portada del libro

El Origen y Dedicatoria del Diccionario

A tres décadas de su Diccionario de lugares comunes, Piña lanza el "Diccionario del Siútico" (Lolita Editores, 2017), una recopilación alfabética de frases extraídas de diarios, webs institucionales y medios de Internet. Todas estas entradas incluyen su definición y ejemplos de malos usos. Muchas de ellas fueron descubiertas junto a su suegro, el fallecido escritor Guillermo Blanco (1926-2010), a quien está dedicado el libro y quien alcanzó a leer una primera versión.

Piña recuerda: "Aunque no le gustaba mucho el fútbol, muchas veces vimos juntos partidos, sobre todo finales o alguno del Mundial, para reírnos un poco de los términos de los periodistas deportivos, de sus inventos a veces ingeniosos. Hay que recordar que términos como «drástico de negro» para referirse al árbitro o «tres tubos» para hablar del arco estaban de moda hace muchos años". El periodista Juan Andrés Piña cuenta que dos cosas que alguna vez escuchó lo motivaron a escribir este diccionario.

La Siutiquería como Problema Social y Lingüístico

Según el prólogo de Roberto Merino, estas siutiquerías son un problema "no sólo psicológico y social, sino también periodístico". Piña explica que los medios usan y abusan de estos términos, contaminando el lenguaje común de la gente, al punto de que es normal escuchar frases como "aparentemente esta noche va a precipitar" por el simple "parece que va a llover".

Sin embargo, el autor enfatiza que "no tiene nada de malo ni es censurable" ser siútico. Este libro no enjuicia a quienes hablan así o usan esos términos, sino que se remite a hacer un registro con una clara intención humorística. Es la anotación de un atento oyente que da cuenta de lo que, a su juicio, constituye un lenguaje siútico, sin pretender colocarse por encima del nivel de quienes así se expresan.

Observaciones de un Editor

Cuando Juan Andrés Piña era editor en Editorial Los Andes, lo que más le impresionaba en los textos que recibía, sobre todo de jóvenes escritores, no era la calidad literaria, sino el progresivo desconocimiento de la redacción misma, la cantidad de errores ortográficos y la ignorancia de ciertas normas básicas de escritura.

Piña también reflexiona sobre el lenguaje inclusivo: "Si en cualquier parte tú no escribes «a las ciudadanas y ciudadanos», sino que simplemente a «los ciudadanos», eres considerado machista, retrógrado, discriminador, alguien que está invisibilizando a la mujer." Al respecto, cuestiona la pronunciación de neologismos: "¿Pero cómo se pronuncia entonces una palabra como «nosotrxs»? ¿Nosotres? ¿Nostrus? Si lo escrito no puede pronunciarse, estamos en problemas…".

Ejemplos Emblemáticos de Siutiquerías Favoritas

Piña comparte algunas de sus siutiquerías favoritas, aquellas que le resultan imperdonables o que le generan ternura:

  • "La dictadura de los espacios restringidos" para el área chica de la cancha.
  • "Interrogatorio intensificado" para las torturas.
  • "Tránsito lento" para la estitiquez.

Al analizar los discursos políticos, Piña señala: "No me he fijado particularmente en ese aspecto en los políticos, sino en otro, y que tiene que ver con mi primer libro. Ya se ve que mientras más lugares comunes acumulas, más posibilidades tienes de conseguir adhesión". Frases como "Mi proyecto es hacer de Chile una gran nación" son obvias. "¿Quién diría 'Mi proyecto es hundir este país hasta hacerlo desaparecer'?", ironiza. Aclara que los políticos están más en los lugares comunes, como una forma de buscar consensos, que en el rebuscamiento o la cursilería, que es más característico de la siutiquería lingüística.

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El Exceso de Sinónimos: Un Tic del Lenguaje Siútico

Entre las citas que abren las 172 páginas con siutiquerías destaca una del ex editor de APSI, Andrés Braithwaite, quien prefería que se repitiera siete veces la palabra "poeta" antes que "vate". Esta es una de las claves ocultas de la siutiquería en el lenguaje nacional para el autor.

Piña comenta: "Hay una cosa que me llama la atención, y es el abuso de los sinónimos. Como cuando a Sampaoli, para no repetirse, ponían el «entrenador», el «técnico», el «casildense». Al final no sabes de quién están hablando. ¿No sería mejor repetir su apellido, no más? ¿Qué tiene de malo?".

Algunos Términos Recopilados en el Diccionario

El diario LUN recopila algunos de los términos presentes en el texto de Piña, mostrando frases hechas que pueden sonar a "siútico":

  • "La profesión más antigua del mundo" (para referirse a la prostitución).
  • "Persona de movilidad reducida" (en lugar de lisiado, incapacitado o tullido).
  • "Fuego Amigo".
  • "Dar un paso al costado".
  • "Desvincular" (en lugar de despedir).
  • "Desvío de fondos".
  • "Verse involucrado en un accidente automovilístico".
  • "Vida de retiro y oración".
  • "Vital elemento" (para el agua).
  • "Bebedor social".

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