Además de la diversidad de sabores y texturas que disfrutan las personas, el consumo de helados parece generar estímulos emocionales que proporcionan una agradable sensación de bienestar. Sin embargo, el helado tal como lo conocemos actualmente es un complejo alimento, fruto del avance de la tecnología alimentaria. Se trata de una mezcla homogénea con aire en su interior que hace que lo degustemos en forma de espuma sin que percibamos los diminutos cristales de hielo de su interior.
El contenido calórico y nutritivo de cada helado varía mucho en función del tipo de ingredientes utilizados en su formulación. Por ejemplo, los productos lácteos se pueden elaborar con distintas cantidades de leche y nueces y jarabes añadidos que aportan mayores o menores niveles de proteínas, vitaminas, minerales, fibras, probióticos y valor calórico. Por otro lado, los helados a base de frutas pueden variar en los tipos y cantidades de vitaminas, minerales y fibras, dependiendo de los tipos de frutas utilizados.
Etiquetado Nutricional: Clave para una Elección Consciente
Al comprar un helado, es fundamental valorar qué tipo de helado queremos y su calidad nutritiva. Para ello, debemos revisar el etiquetado y especialmente el listado de ingredientes. Teniendo en cuenta que los alimentos aparecen en el listado de ingredientes ordenados de mayor a menor contenido, buscaremos que los primeros ingredientes sean leche o nata, cacao, frutos secos, etc.
Un análisis de una muestra de 180 productos identificó los nutrientes que se deben declarar obligatoriamente en el etiquetado: Proteínas, Fibras (fibra alimentaria), Calorías (valor energético, Kcal), Carbohidratos, Grasas saturadas y Sodio. Entre los nutrientes de declaración voluntaria, se tabularon los contenidos de Vitamina C y Azúcares solamente de los productos que muestran sus valores.

Composición Nutricional: Variabilidad y Aportes Específicos
Hay distintos tipos de helado y cada uno tiene una serie de nutrientes que pueden ayudar a determinadas personas. Descubre más sobre el valor nutricional de estos alimentos:
Proteínas y Fibras
- El análisis de la muestra de 180 productos reveló que, en promedio, los helados aportan cantidades significativas de PROTEÍNAS a la alimentación y nutrición de sus consumidores. Basándose en la Instrucción Normativa nº 75, del 8 de octubre de 2020, hay 13 (7,2% de la muestra) productos que pueden clasificarse como FUENTE de proteínas, por porción de 100 g.
- En promedio, los helados no contienen cantidades significativas de FIBRAS, pero dependiendo del tipo de ingredientes utilizados en su formulación, hay helados con un contenido significativo de FIBRAS.
Valor Energético (Calorías)
En general, el VALOR ENERGÉTICO de los helados varía mucho en función de su formulación. Hay productos con mayor contenido calórico porque están elaborados con ingredientes más calóricos, como el helado con pulpa de açaí con 382 Kcal por cucharada de 60 g. Los helados a base de nata o crema contienen entre 200 y 250 Kcal por 100 g. Por otro lado, el contenido calórico de los polos y demás helados de hielo es mucho menor, ya que no contienen grasas y su valor proteico es casi nulo.
Sin embargo, siguiendo las tendencias del mercado, existen varios productos con valores energéticos reducidos, reducción de azúcares y grasas, y uso de edulcorantes.
Vitaminas, Minerales y Sodio
- En cuanto a las vitaminas y minerales, su contenido dependerá fundamentalmente de la leche y el huevo, si es que el helado los contiene. Los helados de leche o nata son ricos en calcio y las principales vitaminas son la riboflavina y la vitamina A.
- Las cantidades de SODIO en los helados varían mucho según los ingredientes presentes en su formulación.

El Azúcar en el Helado Promedio
El helado suele ser denso en calorías, alto en azúcares y grasas. Las cantidades de azúcar varían mucho según el tipo de helado, observándose el valor más bajo en un helado con sabor a chocolate y malta sin azúcar (4,8 g/porción de 100 g) y el más alto en un helado de tipo napolitano para dietas con restricción de lactosa (36,7 g/porción de 100 g).
Según Mariona Balfegó, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, los helados de agua y los helados a base de leche o nata tienen un alto contenido de azúcares (sacarosa, glucosa, etc.), que representa como mínimo un 20% o un 30% de su peso total. Dos bolas de helado pequeñas o un polo de hielo contienen unos 25 gramos de azúcar, el equivalente a cuatro cucharadas de postre de azúcar.
Es importante recordar que los 25 gramos de azúcar que aporta normalmente una ración de helado representan la cantidad máxima de ingesta diaria de azúcares aconsejada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en adultos y niños. Además, contrariamente a lo que pueda pensarse, sus elevados niveles de azúcar incrementan la sed en lugar de quitarla.

Consideraciones para un Consumo Saludable
El helado, como alimento, proporciona poco valor nutricional a nuestro organismo y es importante consumirlo con moderación y en pequeñas raciones. Los azúcares, las grasas y los aditivos que incorporan también pueden contribuir al aumento de peso corporal, de la glucosa en sangre o del riesgo de sufrir enfermedades del corazón.
Efectos en la Salud y Elección Consciente
Según Rabassa, es fundamental tener presente que el cuerpo no responde de la misma forma al consumir un helado de hielo -que está hecho básicamente de agua, azúcares y colorantes- que cuando consume un helado a base de leche o nata. En el caso del helado de hielo, el azúcar sube más rápidamente en la sangre.
Expertos del Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil del Hospital Sant Joan de Déu (CIDI) apuntan que tanto los adultos como los niños con diabetes tipo 1 pueden comer helados en verano, pero es importante que tengan en cuenta el tipo y los componentes del producto. Siempre que sea posible, aconsejan leer la etiqueta nutricional para saber qué componentes tiene y qué tipo de edulcorante utiliza. Las expertas de la UOC, en la misma línea, señalan la importancia de saber escoger bien el tipo de helado, por sus efectos en los niveles de glucosa en la sangre, en función de si sube de forma más o menos rápida.
Beneficios en Situaciones Específicas
Aunque generalmente se considera un alimento calórico, en ciertas situaciones los helados pueden ser beneficiosos:
- Xerostomía o falta de salivación: Cuando se sufre sequedad bucal, se buscarán alimentos jugosos y fáciles de consumir con poca salivación, y el helado puede ser una opción.
- Altas necesidades nutritivas y energéticas: Al ser un alimento con alta densidad nutritiva, sirve para aportar buena cantidad de nutrientes y energía en poco volumen de alimento.
Recomendaciones para Reducir el Impacto
Al elegir un helado, sea de agua o de leche, es importante tener en cuenta la calidad de los nutrientes utilizados para elaborarlo. Para reducir el aporte calórico, se recomienda optar por opciones que lleven lácteos bajos en grasa o mucha agua, como los sorbetes.
Por este motivo, hay que evitar al máximo los helados ultraprocesados, porque incluyen azúcares, grasas, sal y aditivos. Estos productos comerciales hiperpalatables, que contienen varios ingredientes que los hacen más sabrosos, pueden convertirse en adictivos, porque estimulan el sistema de recompensa del cerebro, remarca Rabassa.
Helados Caseros: La Mejor Alternativa
Para las expertas, si se quieren consumir helados habitualmente, la mejor opción es prepararlos en casa, controlando los ingredientes que se añaden y evitando los azúcares o las grasas poco saludables. Por ejemplo, puede utilizarse fruta triturada y congelada (fresas, arándanos, melón, etc.), leche, yogur, cacao puro, frutos secos, aguacate o dátiles, entre otros.
Un helado casero con chocolate y frutos secos puede ser bastante calórico, pero no tiene nada que ver con un helado ultraprocesado; el tipo de grasas y azúcares no es el mismo, añade Balfegó. La conservación de los helados debe ser en congelación, y al comprarlos se deben coger justo antes de pagar, para evitar que se descongelen.
⚠ NO HAGAS HELADO CASERO...sin ver ESTO!!!
Consumo de Helados en España
La mitad del consumo anual de helados en España tiene lugar durante los meses de junio, julio y agosto. Los españoles consumieron 149 millones de litros de helado entre junio de 2020 y mayo de 2021, un 4% más que en el mismo período del año anterior.
Este producto es para muchas personas una opción idónea para refrescarse en los momentos de calor, pero como apunta la profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, Mariona Balfegó, un consumo habitual de helados ultraprocesados no es la elección más saludable para hidratar el cuerpo.