En los últimos días, se han vuelto a viralizar publicaciones en redes sociales que instalan la idea de que el jamón habría sido recientemente clasificado como carcinógeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS), comparándolo con el consumo de cigarrillos y el arsénico. La clasificación a la que hacen referencia estas publicaciones se remonta a 2015 y fue realizada por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo dependiente de la OMS.
La categoría de carcinógeno Grupo 1, como describe el especialista, no significa que un alimento cause cáncer de manera directa. Otro de los puntos que suele generar confusión es que la advertencia no se limita al jamón. Si bien este producto suele protagonizar las imágenes que circulan en las redes, la clasificación incluye a todas las carnes procesadas.
El aumento del riesgo, agrega, se explica principalmente por el uso de conservantes como nitritos y nitratos, que pueden formar compuestos potencialmente carcinógenos, especialmente cuando estos productos se someten a cocción a altas temperaturas. No obstante, el factor determinante sigue siendo la frecuencia y la cantidad de consumo.
Transcurrida casi una década desde el informe original, el consenso científico se mantiene, pero inducir al miedo no necesariamente es la forma de educar. “Debemos ser responsables al entregar información sobre los riesgos, pero no decir que comer jamón produce cáncer. La evidencia científica disponible no busca demonizar alimentos ni imponer restricciones absolutas, sino ofrecer información clara para tomar decisiones más conscientes. Por eso, el foco debe estar en el patrón alimentario global y no en un solo producto. Una dieta basada en variedad, alimentos frescos y equilibrio permite incorporar de manera ocasional carnes procesadas sin que estas se conviertan en un riesgo relevante para la salud.
Fuentes de Infección y Vías de Transmisión de Enfermedades Transmitidas por los Alimentos
Conocer cuáles son las posibles fuentes de infección de las enfermedades de carácter infeccioso transmitidas por los alimentos es básico para orientar y priorizar las acciones destinadas a reducir este riesgo biológico. Ello permitirá que se determine la importancia relativa de las diferentes vías de transmisión: alimentaria, entre personas o ambiental. El presente escrito se basa en el estudio realizado en Francia por la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria, del Entorno y del Trabajo (ANSES).
Se trata de un método cuantitativo que consiste en realizar un análisis estadístico de los datos a partir de diferentes estudios, realizados en condiciones diferentes, pero que tratan un tema común. Los estudios considerados deben tener bastantes semejanzas para poder ser analizados con métodos estadísticos.
Alimentos Implicados en Brotes de Enfermedades Transmitidas por los Alimentos
- Los alimentos de origen animal, como carnes y productos cárnicos, huevos y preparados de huevos (crudos o poco cocidos) y productos de la pesca, están implicados en el 70% de los brotes. Las salmonelas están implicadas en más de la mitad de los brotes relacionados con las carnes y en casi todos los asociados con los huevos y preparaciones de huevo. Campylobacter participa en el 17% de los brotes asociados a las carnes.
- Los platos preparados con múltiples ingredientes se relacionan con el 21% de los brotes. Los brotes causados por bacterias toxigénicas (B. cereus, C. perfringens y S. aureus) se relacionan con platos mixtos (41% a 65%) y carnes (20% a 39%). Las carnes de ternera, aves de corral y porcino son más importantes en el caso de C. perfringens. Para B. cereus, la carne de aves de corral es la más implicada.
- El 20% de los brotes son por alimentos que se ingieren sin una cocción previa al consumo. Las bacterias implicadas son Salmonella (el 75% de estos brotes), norovirus (19%) y S. aureus (4%). En el caso de Salmonella, tiene principalmente que ver con preparaciones a base de huevos crudos, productos curados -como salchichas- y quesos elaborados con leche cruda; mariscos, en el caso de norovirus, y quesos elaborados con leche cruda, en el caso de S. aureus.

Factores de Riesgo Relacionados con la Transmisión de Patógenos
Se han identificado factores de riesgo relacionados con la transmisión ambiental y el contacto con animales para la mayoría de los patógenos. La transmisión entre personas (contacto con personas infectadas) se asocia a infecciones por Campylobacter, Salmonella, EHEC, norovirus, VHA, VHE, Cryptosporidium y Giardia. Para EHEC, Yersinia, VHE y Toxoplasma, el contacto con animales de granja y entornos agrícolas son factores de riesgo.
Con respecto a Listeria monocytogenes, se identifican como alimentos de riesgo los alimentos listos para el consumo (ready to eat), como productos lácteos, y productos del pescado y carnes procesados. El consumo de alimentos de origen vegetal se asocia con Salmonella, Campylobacter, L. monocytogenes, VHA, VHE, Cryptosporidium, Giardia y Toxoplasma.
Los alimentos de tipo mixto, que se consumen principalmente en los restaurantes, se identifican como riesgo para casi todos los agentes. El consumo de agua potable no tratada es un factor de riesgo para Cryptosporidium, Giardia, VHE y Toxoplasma.
El consumo de alimentos crudos o poco cocinados aumenta significativamente el riesgo de infecciones por Campylobacter (carne de pollo), EHEC (carne y leche), Salmonella (cerdo, aves de corral y huevos), Yersinia (cerdo), VHA (marisco), HEV (carne y productos cárnicos procesados) y Toxoplasma. Los alimentos listos para el consumo se relacionan con infecciones por Campylobacter, EHEC y L. monocytogenes. El consumo de frutas, legumbres y verduras sin lavar aumenta significativamente el riesgo de contraer infecciones por Cryptosporidium, Giardia, VHE y Toxoplasma. Los defectos en la higiene de las manos o en la preparación de las comidas se identifican como factor de riesgo de infección para VHE, Toxoplasma.
Tabla de Factores de Riesgo para Patógenos Alimentarios
| Patógeno | Transmisión Ambiental/Animal | Transmisión Persona a Persona | Alimentos Crudos/Poco Cocidos | Alimentos Listos para el Consumo | Verduras sin Lavar | Higiene de Manos/Preparación |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Salmonella | X | X | X (cerdo, aves, huevos) | - | X | X |
| Campylobacter | X | X | X (pollo) | X | X | X |
| EHEC | X | X | X (carne, leche) | X | - | - |
| Listeria monocytogenes | X | - | - | X | - | - |
| VHE | X | X | X (carne, productos cárnicos procesados) | - | X | X |
| Toxoplasma | X | - | X | - | X | X |
"X" significa que es un factor de riesgo; "-" significa que no es un factor de riesgo.
Análisis Cuantitativo de Brotes y Alimentos Implicados
- Huevos y productos a base de huevo: Desde un 40% a un 45% de los casos.
- Carnes: Asociadas a un 30% de los brotes. La implicación de la carne y los productos cárnicos aumentó del 25-30% en 2006-2010 al 40% en 2011-2015. La carne de cerdo incrementó su implicación entre el 50% y el 60% de los brotes. En este grupo, los embutidos secos y el jamón curado participaron en el 35% al 50% de los casos; los embutidos del tipo jamón cocido, andouille y paté en el 30% de los casos, y la carne de cerdo a la plancha o embutido para cocinar en un 20% de los casos. Las carnes de ternera representan poco más del 10% de los brotes asociados a las carnes.
- Leche y productos lácteos: En el 19% de los brotes donde se ha identificado dicho alimento. También incrementaron su importancia relativa, pasando del 10% de los brotes por salmonela en 2006-2010 al 24% en 2011-2015.

Las principales vías de contaminación conocidas relacionadas con los brotes de salmonela son las siguientes: gallinas ponedoras (50% de los brotes), sector porcino (20%) y, finalmente, el sector de los pollos (10%). El sector bovino también tiene una importancia similar a la de los productos lácteos, y ha ido disminuyendo.
Los alimentos identificados en el origen de los 167 brotes relacionados con las enterotoxinas estafilocócicas son platos mixtos en el 40% de los casos, carne en el 30% y leche o productos lácteos en el 20%. Los productos pesqueros, vegetales y ovoproductos tienen una importancia equivalente y representan en total poco más del 10% de los brotes. Los platos a los cuales se hace referencia son esencialmente comidas preparadas (lasaña, paella, pastel, cuscús, gratinados, etc.), pero también las pastas y ensaladas mixtas. Las carnes de origen conocido implicadas son las de aves de corral en el 45% de los casos, el cerdo en el 35% y el vacuno en el 20% de los casos. Con frecuencia (95% de los brotes) se desconoce la información sobre los canales de fabricación y comercialización.
Con respecto a la preparación de los alimentos, en un 65% de los casos se trata de alimentos crudos, y en un 25% de los casos, de alimentos crudos destinados a ser cocinados. Las toxiinfecciones estafilocócicas con alimentos confirmados se distribuyen aproximadamente por igual entre los brotes familiares, la restauración colectiva y la hostelería, y cada uno representa en torno al 30%. El 10% restante lo ocupan específicamente los banquetes.
En los 150 brotes con C. perfringens estudiados, los alimentos identificados son principalmente los platos mixtos (50% de los brotes). Los platos mixtos son principalmente platos con salsa a base de carne (sofrito de pavo, blanqueta de ternera) o platos que contienen carne (cuscús, lasaña, etc.). Los brotes de C. perfringens están relacionados en un 96% con platos no crudos.
Se han contabilizado 138 brotes por Clostridium botulinum y los alimentos implicados son principalmente los platos mixtos (65% de los brotes). Las carnes y productos de la pesca se asocian a un 20% y un 9% de los brotes, respectivamente. Las verduras y otros productos representan poco menos del 7%. Los productos que aportan almidón (arroz, sémola, etc.) mezclados o no con verduras y las carnes son los ingredientes principales de los platos mixtos.
Los brotes por B. cereus generaron 125 brotes. La carne es el alimento más implicado (67%) y, dentro de la carne, la de aves de corral (71% del total generado por carne). Los platos mixtos (bocadillos, ensaladas mixtas y platos preparados) supusieron el 18% de los brotes. Cuando se conoce la información sobre la preparación de los alimentos, en aproximadamente el 67% de los casos se trata de alimentos crudos destinados a ser consumidos una vez cocinados (carne fresca de aves de corral: pollo, pavo, etc.), y en un 8%, comida preparada que se consume sin tener que cocinarla (pollo asado, etc.).
Los brotes por Campylobacter se observan principalmente en el entorno doméstico (41%) y la hostelería (41%). Los pescados participan en el 93% de los 101 brotes por histamina (el 87%, solo el atún). Los platos mixtos (raviolis, musaca, ensalada mixta) y los quesos (emmental) se asocian al 6% de los brotes por histamina. La información sobre los modos de preparación y el consumo de los alimentos implicados no está disponible para el 86% de estos brotes. En cualquier caso, se observan principalmente en la hostelería (52%) y los comedores colectivos (29%). De los 106 brotes por norovirus, en el 72% estaban implicadas las ostras, y en un 10%, los platos mixtos. Causó 12 brotes.
Defectos en el Procesamiento y Preparación de Alimentos
Hay que tener en cuenta que estos datos no se registran en muchos de los brotes: por ejemplo, en el caso del 50% al 70% de los brotes estafilocócicos y aproximadamente el 90% de los brotes de salmonela. La contaminación de la materia prima (huevo, leche, carne) es trascendente en un 80% de los casos, como mínimo. Un defecto de procesamiento de la materia prima, como la contaminación, proliferación, cocción insuficiente o fermentación/secado ineficiente, se puede identificar en el 13% de los casos, y en más del 35% de los casos es posible también sospechar la falta de tratamiento higienizando. Se puede sospechar un defecto durante la preparación final de los alimentos en un 8% de los casos. Potencialmente, hay un 51% de los brotes sin defectos durante la transformación o preparación de los alimentos, y aquí la causa puede consistir en una contaminación inicial de estos alimentos, los cuales no se han higienizado.
Todos estos resultados pueden ilustrar la importancia, para los brotes de salmonela, de la contaminación de los derrames, sobre todo cuando se trata de agricultura familiar o pequeños productores. Los principales binomios de alimento y microorganismo que se pueden establecer son:
- Salmonella en huevos y preparaciones de huevo (23%) y carnes (17%) y platos mixtos (21%).
- Histamina en pescados (6%).
- Norovirus en moluscos (5%).
- Campylobacter en carne de ave (4%).
Factores de Riesgo Específicos por Patógeno
El consumo de ternera poco cocida se ha documentado como un factor de riesgo para EHEC. Con menos trascendencia, aparecen la leche y productos elaborados con leche cruda, productos elaborados con huevos, cerdo, carnes rojas diferentes de la ternera, huevos y carnes de ave.
Los factores de riesgo relacionados con la infección por EHEC son el contacto con personas enfermas y el contacto con los animales de granja y entornos agrícolas. Con respecto a la transmisión de alimentos, el consumo de carne y alimentos mixtos constituye un factor de riesgo para todas las poblaciones. En relación con la carne, lo son la carne de ternera, las carnes procesadas y los productos cárnicos listos para el consumo. El consumo de carne de ave parece que es un factor de riesgo en algunos países, pero no en Francia.
Al respecto se confirman factores de riesgo conocidos, como ingerir alimentos preparados para consumir sin tratamiento térmico previo, ingerir productos lácteos o productos de la pesca y consumir carnes procesadas. La identificación de ciertos frutos (melones y cantalupos, fresas, macedonias) como factores de riesgo es inesperado. Se confirma su asociación con el consumo de carne de porcino. La exposición a esta bacteria en las granjas de porcino no queda claro qué trascendencia tiene.
Son factores de riesgo el consumo de: carne, incluido el cerdo, productos cárnicos procesados o productos que contienen hígado de cerdo, marisco, verduras y agua sin tratar para Toxoplasma gondii. Hay que tener presente como su fuente el consumo de: marisco, agua no tratada, leche cruda, y carnes y verduras, incluyendo las prácticas para higienizarlas.
Principales factores de riesgo identificados para Toxoplasma gondii: contacto con gatos, consumo de carne, especialmente cuando está poco cocida, consumo de verduras, contacto con el suelo (sobre todo a través de la jardinería).
Se han identificado factores de riesgo relacionados con la transmisión ambiental y el contacto con animales para la mayoría de los patógenos. Con respecto a EHEC, Yersinia, VHE y Toxoplasma, el consumo de carne y alimentos mixtos es un factor de riesgo.
El consumo de vegetales se asocia a infecciones causadas por Salmonella, Campylobacter, L. monocytogenes, VHA, VHE, Cryptosporidium, Giardia y Toxoplasma. El consumo de alimentos crudos o poco cocinados aumenta significativamente el riesgo infecciones por Campylobacter (carne de pollo), EHEC (carne y leche), Salmonella (carne de cerdo, aves de corral y huevos), Yersinia (cerdo), VHA (marisco), VHE (carne y productos cárnicos o que contienen hígado de cerdo) y Toxoplasma. La ingesta de alimentos listos para el consumo se asocia a Campylobacter, EHEC y L. monocytogenes. El consumo de verduras sin lavar aumenta significativamente el riesgo de sufrir infecciones por Cryptosporidium, Giardia, VHE y Toxoplasma. La higiene insuficiente de las manos o en la preparación de las comidas se identifican como un factor riesgo de infección por VHE, Toxoplasma.

La Verdad Sobre la Clasificación del Jamón y las Carnes Procesadas
Publicaciones virales dicen que el jamón “es como fumar”. La OMS/IARC sí clasificó las carnes procesadas como carcinógenas en 2015, pero eso no significa que el riesgo sea igual al del cigarrillo. En redes sociales volvió a circular una afirmación alarmante: que el jamón sería “tan cancerígeno como el cigarrillo” porque ambos están en la misma categoría de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La comparación, sin embargo, mezcla conceptos y termina desinformando.
La clasificación que se cita no es nueva. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, evaluó la evidencia científica y ubicó a las carnes procesadas en el Grupo 1 (carcinógeno para humanos), principalmente por su asociación con cáncer colorrectal.
Grupo 1: Certeza Científica, No Equivalencia de Riesgo
Este es el punto que más se malinterpreta. La propia OMS lo explica: que dos cosas estén en Grupo 1 significa que hay evidencia sólida de que pueden causar cáncer, pero no que tengan el mismo nivel de riesgo. Dicho en simple: la etiqueta habla de certeza científica, no de “qué tan fuerte” es el efecto.
No es Solo Jamón: Qué se Considera "Carne Procesada"
Aunque el jamón suele aparecer en los posteos, la evaluación incluye a todas las carnes procesadas, es decir, aquellas que se conservan o modifican mediante salado, curado, ahumado, fermentación o adición de preservantes (por ejemplo, salchichas, tocino, embutidos).
En tu texto, el nutricionista Javier Maruri (UNAB) lo resume así: el problema no es la evidencia, sino cómo se comunica de forma “alarmista”, porque no se trata de que un alimento “cause cáncer de manera directa” por un consumo aislado.
¿Qué Tan Grande es el Riesgo?
La IARC estimó que cada porción diaria de 50 gramos de carne procesada se asocia con un 18% más de riesgo relativo de cáncer colorrectal. Y aquí otra comparación útil: organismos y análisis de salud pública han remarcado que, a diferencia del tabaco, el aumento de riesgo por carnes procesadas es mucho menor, y que el tabaco eleva el riesgo de cáncer de pulmón de forma muy superior.
¿Qué quiere decir el informe de la OMS sobre la carne procesada? - science
Por Qué se Asocia: Nitritos, Nitratos y Altas Temperaturas
Parte de la explicación apunta a conservantes como nitritos y nitratos, que pueden formar compuestos potencialmente dañinos, especialmente cuando estos productos se someten a cocciones a alta temperatura. Este vínculo con cáncer colorrectal es consistente con la evaluación de la OMS/IARC y con organizaciones de prevención del cáncer.
Qué Recomienda la Evidencia: Moderación, No Pánico
A casi una década del informe, el consenso general se mantiene: mejor consumir poca carne procesada. El World Cancer Research Fund, por ejemplo, recomienda comer “poco, o nada” de carne procesada, dentro de un enfoque de dieta saludable.
En la práctica, el mensaje es el que plantea Maruri: no es que un sándwich con jamón “provoque cáncer”, sino que el riesgo aumenta cuando el consumo es habitual y abundante.
Consejos Simples para Reducir Exposición Sin Dramatizar
- Reserva el jamón/embutidos para ocasiones, no como base diaria.
- Alterna con opciones menos procesadas: pollo/pavo cocido en casa, huevo, legumbres, atún/pescado.
- Acompaña con fibra (verduras, frutas, legumbres, integrales), que se asocia a menor riesgo de cáncer colorrectal dentro de patrones dietarios saludables.
Conclusión: sí, el jamón (y las carnes procesadas) está en una categoría de carcinogenicidad con evidencia fuerte, pero eso no lo hace “equivalente” a fumar.
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