El Barquito de Cáscara de Nuez: Un Viaje Musical de Cri Cri

Las melodías infantiles tienen el poder de acompañar la niñez, enseñar valores y despertar la imaginación. Entre estas canciones se encuentra "El Barquito de Cáscara de Nuez", una obra maestra de la música infantil.

Esquema de un barquito de cáscara de nuez navegando.

Orígenes y Autoría de la Canción

Originalmente, la canción "Un barquito de cáscara de nuez" nació en la tradición cubana. Fue la familia Aragón, en sus andanzas por la isla en los años cuarenta, quien la rescató. Sin embargo, en el contexto hispanohablante, se asocia fundamentalmente con dos grandes figuras de la música infantil: Francisco Gabilondo Soler (Cri-Cri) en México y Miliki (Emilio Aragón Bermúdez) en España.

La Versión de Cri-Cri: Francisco Gabilondo Soler, el Grillito Cantor

Francisco José Gabilondo Soler (Orizaba, Veracruz, 6 de octubre de 1907 - Texcoco, Estado de México, 14 de diciembre de 1990), conocido artísticamente como Cri-Cri, el Grillito Cantor, fue un cantante, compositor y cantautor mexicano de música infantil. Es famoso por presentar durante muchos años un programa de radio en la XEW, enfocado a los niños, para el cual creó al personaje Cri Cri, el grillito cantor. Sus canciones son famosas en México y Latinoamérica y han sido traducidas a distintos idiomas. Es considerado uno de los mejores cantautores de música infantil en el mundo.

Infancia y Primeros Años de Gabilondo Soler

Francisco Gabilondo Soler nació en Orizaba, Veracruz, una ciudad ubicada entre cerros empinados y muy próxima al Citlaltépetl, el volcán de las nieves eternas. Este ambiente exterior, junto a las circunstancias particulares de su infancia, alentaron la poética de quien trascendió al universo musical de su país con el sobrenombre de Cri Cri, el grillito cantor.

En 1914, el primer jefe de la Revolución mexicana, Venustiano Carranza, estuvo en Veracruz para reorganizar a su ejército, en una época que fue difícil para la familia. Cuando tenía 10 años, sus hermanos pequeños murieron, sus padres se divorciaron y vivió en internados hasta que decidió quedarse con su padre.

Era aficionado a aprender y se formó de manera autodidacta en matemáticas, geografía, historia y literatura universal. La escuela le aburría, por lo que solo cursó hasta el sexto grado de educación básica. Practicó varios deportes, entre ellos boxeo, natación y tauromaquia, en la que recibió el apodo de "El estudiante".

Fotografía de la casa donde nació Francisco Gabilondo Soler en Orizaba, Veracruz.

Inicios en la Composición y la Radio

Gabilondo Soler comenzó su carrera como compositor a finales de los años veinte, cuando todavía vivía en Orizaba. Compuso ritmos como tango, foxtrot y danzón. La Fundación Francisco Gabilondo Soler, Cri Cri, A. C., ha rescatado la totalidad de las obras creadas entre los años 1926 y 1930.

En 1928, se instaló en la Ciudad de México con su esposa, Rosario Patiño Domínguez, a quien conoció en Orizaba. Sus primeros hijos, Jorge y Diana Gabilondo Patiño, fueron los primeros en conocer la música del Grillito Cantor; Francisco Gabilondo veía en sus ojos y sonrisas si las piezas compuestas por él eran de su agrado.

En 1932, incursionó en la estación de radio XYZ con un programa humorístico y de crítica social, por el cual ganó el apodo de "El Guasón del Teclado". Posteriormente, Othón Vélez le dio la oportunidad de presentar canciones para los niños en la XEW. A sugerencia del Sr. Vélez, adoptó el nombre de Cri-Crí: El Grillito Cantor. Las canciones que interpretó durante esa primera emisión fueron "El Chorrito", "Batallón de Plomo", "Bombón I" y "El Ropero".

Logotipo clásico de Cri-Cri, el Grillito Cantor.

La Poética de Cri-Cri y sus Temas

Desde la primera emisión, el compositor remarcó su origen veracruzano, que se puede reconocer en varias de sus canciones y cuentos, como "Negrito sandía", "La guacamaya" o "Cocuyito playero". Dos semanas después del inicio de este programa nació "Cri-Cri, el grillito cantor", el famoso grillo vestido con frac, que toca un violín hecho de una hoja.

La primera canción que puso a disposición de los radioescuchas fue "El chorrito", cuya popularidad ha llegado hasta hoy. En ella se aprecian rasgos que definirán parte considerable de su poética:

Allá en la fuente había un chorrito
se hacía grandote, se hacía chiquito;
[…]
estaba de mal humor pobre chorrito
tenía calor. […]
En el paisaje siempre nevado
acurrucados sobre el volcán
hay millones de gotitas convertidas en cristal. […]
Ahí va la hormiga con su paraguas
y recogiéndose las enaguas, […]
Porque el chorrito las salpicó,
y sus chapitas les despintó.

Animales como las hormigas o un chorrito de agua, así como conejos, ratones, patos, cochinitos, venados, guacamayos, gatos, objetos como muñecos olvidados, zapatos, ollas, comales y hasta un rey de chocolate, pueblan sus ingeniosas historias. Un rasgo a tener en cuenta en parte del amplio repertorio de Gabilondo Soler es la circunstancia de que se halla impregnada del paisaje y la cotidianidad nacionales. La cultura del país se hace sentir a través de costumbres y topónimos usados y citados en diferentes textos, como "comal", "calcetín" o "canicas".

Trascendencia y Legado de Cri-Cri

Entre 1939 y 1944 tuvo que alejarse de la radio por la falta de patrocinio. Regresó en 1944 para permanecer en la XEW hasta su retiro en 1961.

Su espíritu aventurero y libre se consolidó con los años. Luego de emprender profesiones como torero, boxeador o marinero, su amor por la Astronomía creció a la par que su carrera musical. En 1951 ingresó en la Sociedad Astronómica de México y construyó un observatorio público en Tultepec para aficionados.

En la década de 1960 fue llamado para repetir sus éxitos radiales bajo los códigos de la televisión, pero solo se grabaron doce programas debido a que no se sintió cómodo con el formato. En la pantalla grande intervino a través de sus canciones en películas del cine de oro mexicano. Una de sus canciones más queridas, "El relojito", fue compuesta por él para ser interpretada por Germán Valdés, Tin Tan, en la película "Chucho el remendado" (1951).

En 1973, Gaby, Fofó, Miliki y Fofito, los Payasos de la Tele (hermanos Aragón), publicaron en su disco "Había una vez un circo" una versión del éxito de Gabilondo Soler "Barquito de cáscara de nuez".

En 1992, la banda mexicana de Rock&Roll El Tri grabó una canción en tributo a Cri Cri titulada "Cuando Canta El Grillo", que aparece en el álbum "Indocumentado". Entre 1994 y 2008, el profesor Vicente Valdés Bejarano tradujo al esperanto 16 canciones de Cri Cri. En 2007, con motivo del centenario de su nacimiento, el actor y cuentacuentos Mario Iván Martínez editó un disco compacto titulado "Descubriendo a Cri-Cri", que dio lugar a una propuesta teatral del mismo nombre.

En 1981, se inauguró en León, Guanajuato, una estatua en homenaje a "Cri-Cri, el grillito cantor", la cual está rodeada por una fuente y es un punto de referencia en la ciudad. En 2007, en el Parque Naucalli, se inauguró un monumento en el que se le muestra tocando un violín y en su hombro el grillito Cri Crí, también tocando su hojita-violín.

La Versión de Miliki: "El Barquito de Cáscara de Nuez"

Emilio Aragón Bermúdez, más conocido por su apodo Miliki, fue un payaso, actor, cantante y músico español, integrante de la famosa familia de payasos "Los Payasos de la Tele".

Creada por Miliki, "El Barquito de Cáscara de Nuez" se publicó en 1968 como parte del álbum "Los Chiripitiflauticos". Desde entonces, la canción se ha convertido en un pilar del repertorio infantil en español. La canción narra la travesía de un pequeño barco construido con la cáscara de una nuez. Este intrépido barco se aventura en el vasto mar, enfrentando diversos desafíos en su camino. Tormentas, olas gigantes y criaturas marinas intentan detener su viaje, pero el valiente barquito siempre logra superar los obstáculos, transmitiendo un mensaje de perseverancia y fortaleza a los pequeños oyentes.

Fotografía de Miliki, el payaso, con niños.

Significado y Popularidad de la Canción de Miliki

Más allá de su historia, "El Barquito de Cáscara de Nuez" cautiva por su sencillez y alegría. La letra, con un lenguaje sencillo y rimado, facilita que los niños la aprendan y canten con facilidad. La melodía, pegadiza y optimista, invita a tararear y moverse al ritmo de la aventura.

La historia de la pequeña embarcación de cáscara de nuez, adornada con velas de papel, que se hace a la mar para llevar "gotitas doradas de miel", es una metáfora de la vida y sus desafíos. Un mosquito sin miedo actúa como timonel, simbolizando la valentía y la confianza necesarias para navegar por las aguas impredecibles de la existencia.

La canción alienta a reír y cantar incluso frente a una "negra tempestad", promoviendo la resiliencia y la alegría. La imagen del mosquito navegando felizmente por los mares lejanos del sur bajo un cielo azul refuerza la idea de que la perseverancia y una actitud positiva pueden conducir a la satisfacción.

El éxito de la canción se refleja en las numerosas versiones que se han realizado. "El Barquito de Cáscara de Nuez" trasciende las fronteras del idioma, con traducciones a varios idiomas, permitiendo que niños de todo el mundo naveguen junto al barquito en su aventura. Su influencia se extiende más allá de la música, habiendo aparecido en películas y programas de televisión infantiles de renombre, como "Toy Story" y "Bob Esponja".

En el año 1999, la canción alcanzó la categoría de himno en una poética versión interpretada por Emilio Aragón y Miguel Bosé, en el disco "A mis niños de treinta años". En 2004, Enrique Bunbury realizó una versión de culto. Su canción "Barquito de Nuez" es una metáfora ingeniosa de la travesía vital. La imagen de una minúscula embarcación de cáscara de nuez, adornada con velas de papel, establece un escenario de aventura y resiliencia. Este frágil barco, que transporta gotas doradas de miel, simboliza la naturaleza preciosa y delicada de nuestros sueños y aspiraciones. El mosquito, que actúa como el intrépido timonel del barco, representa el coraje y la confianza necesarios para navegar por las aguas impredecibles de la vida.

Conexiones y Significado Universal

La canción "El Barquito de Cáscara de Nuez" es más que una simple canción infantil. Es un viaje atemporal que despierta la imaginación y el espíritu aventurero en los niños. Con su mensaje de perseverancia y su melodía pegadiza, la canción seguirá siendo un clásico querido por generaciones, tanto en la versión de Cri-Cri como en la de Miliki, demostrando cómo una melodía puede cruzar fronteras y ser adoptada como propia en diversos contextos, con el mismo impacto emocional y educativo.

La música, como el barquito, es un instrumento terapéutico que consigue importantes beneficios entre personas con problemas mentales y físicos, consiguiendo grandes avances en su sociabilidad, autoconfianza, movilidad y desarrollo intelectual. La pasión por la cultura puede utilizar la música para tender puentes entre tiempos y culturas, permitiéndonos aprender de un legado que a menudo se pierde en la vorágine de la pseudo-creación artística.

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