La Importancia del Control de Malezas en el Cultivo de Maíz
En el cultivo de maíz, es fundamental reconocer que las malezas pueden poner en riesgo la totalidad de la cosecha. Estas plantas no solo reducen la disponibilidad de nutrientes y agua, sino que también pueden afectar el crecimiento y desarrollo del maíz. El uso de tecnologías avanzadas y métodos de control de malezas es clave para asegurar la salud y el rendimiento óptimo del cultivo.

Principales Malezas y su Impacto
Algunas de las malezas comunes, como el Hualcacho, el Maicillo y la Chufa, son ejemplos de especies que compiten con el maíz por recursos esenciales. Además de la competencia por luz, nutrimentos y agua, las malezas dificultan la cosecha mecánica y pueden actuar como hospederos de plagas y enfermedades, reduciendo así el rendimiento y la calidad del grano.
Estrategias de Manejo Integrado de Malezas
La implementación de prácticas como la rotación de cultivos, el uso de herbicidas selectivos y técnicas de manejo integrado de plagas puede ayudar a mantener bajo control la proliferación de estas malezas. Un enfoque proactivo en la gestión de malezas permite a los agricultores garantizar que su cultivo de maíz se desarrolle de manera saludable, resultando en una cosecha exitosa y rentable.
Es fundamental controlar las malezas a tiempo, ya que a medida que crecen, las alternativas de control se reducen y los costos se incrementan. Conocer el momento de mayor incidencia de malezas en el cultivo es un aspecto importante para llevar a cabo los métodos de control que conforman el manejo integrado de malezas.
Control Químico de Malezas
Uno de los métodos más usados es el control químico, basado en el uso de herbicidas. La selección de productos adecuados para el control de malezas es crucial; los herbicidas deben ser elegidos en función de su eficacia, la etapa de crecimiento del maíz y el tipo de maleza presente. Su uso exige conocimientos técnicos para la elección y aplicación eficiente y oportuna del producto.
El modo de acción de los herbicidas es la secuencia de eventos que ocurren desde la absorción del herbicida hasta la muerte de la planta. Esto incluye el mecanismo de acción, que es la interferencia bioquímica o biofísica causada por un herbicida, la cual determina el daño final a la planta y tiene lugar en el sitio de acción. Los herbicidas con el mismo modo de acción producen síntomas similares en las plantas tratadas. Según su modo de acción, es posible predecir, de forma general, su espectro de control de malezas, época de aplicación, selectividad y persistencia en el suelo. La aplicación de herbicidas sobre las malezas ejerce una cierta presión de selección, la cual dependerá del tipo de herbicida, forma y frecuencia de aplicación, y características biológicas de la maleza y el cultivo.
Manejo de Plagas en el Cultivo de Maíz
Las plantas de maíz pueden ser atacadas por plagas desde la germinación de las semillas y emergencia de la planta hasta la fase de maduración fisiológica del grano. Estos organismos nocivos incluyen insectos, moluscos, milpiés y ácaros. Los problemas comienzan con la presencia de orugas en la cobertura a secar para la siembra de maíz e insectos del suelo que atacan las semillas y raíces de este cultivo, seguido de plagas superficiales que afectan especialmente a las plántulas.
CULTIVO DE MAIZ: 5 ENFERMEDADES COMUNES | CULTIVO EXITOSO | AGRONOMIA
Plagas Subterráneas que Afectan Raíces y Semillas
Las plagas que atacan las semillas y raíces del maíz son normalmente insectos subterráneos pertenecientes a diferentes grupos taxonómicos, siendo Coleoptera y Hemiptera los dos órdenes principales que abarcan este complejo de organismos. Estas pueden ocurrir durante todo el ciclo del cultivo, pero causan daños más severos en las etapas iniciales del desarrollo de la planta.
Corós (Larvas Rizofágicas de Escarabajos Melolóntidos)
Entre las plagas que atacan las raíces del maíz se destacan las larvas rizofágicas subterráneas de escarabajos melolóntidos, también llamados corós, chinches bolo o pan de gallina. Los corós rizofágicos son larvas de coleópteros de la familia Melolonthidae que tienen el cuerpo blanco, tres pares de patas torácicas y se colocan en forma de U cuando están en reposo.
El daño de los corós al maíz es causado por el consumo de raíces, lo que resulta en una reducción en la capacidad de las plantas para absorber agua y nutrientes, ingredientes esenciales para su desarrollo. Esta intensidad de daño es mayor en plantas jóvenes de maíz, cultivadas en suelos de baja fertilidad, con capas densas y en condiciones de déficit hídrico. Las plantas atacadas por corós muestran inicialmente un desarrollo reducido, seguido de amarillamiento, marchitez y muerte, y estos síntomas pueden presentarse en grandes parches distribuidos irregularmente en los cultivos.

Especies como Liogenys suturalis y Phyllophaga cuyabana tienen una generación por año (univoltinas) y tradicionalmente se presentan en cultivos de maíz en regiones de Brasil como Rio Grande do Sul, Paraná, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso y Goiás. P. cuyabana es una especie que puede causar daños tanto al maíz como a la soja, mientras que L. suturalis se asocia únicamente con gramíneas como el maíz, el trigo y la avena. Los vuelos de adultos de estas especies ocurren durante los meses de septiembre a noviembre. Después del apareamiento, los huevos se colocan en el suelo, donde se desarrollan completamente las etapas inmaduras del insecto. Las larvas tienen tres etapas de desarrollo (estadios) y, al final de la tercera etapa, entran en la etapa prepupa, cuando ya no se alimentan y tienen poca movilidad.
En los estados de Goiás y Mato Grosso también se ha encontrado la especie de coró Liogenys fusca, la cual tiene un gran potencial de daño tanto para el maíz como para la soja. Luego de completar su ciclo, los adultos dejan el suelo y vuelan en los meses de septiembre y octubre, coincidiendo con las primeras lluvias en la región. En siembra tardía o en el cultivo de maíz "fuera de temporada", el daño es mayor, ya que en este período predominan las larvas de 2º y 3º instares, que son más voraces. Las larvas de 3º estadio son móviles en el suelo y, al comienzo del período seco, profundizan hasta 20 cm y 30 cm, donde construyen su cámara pupal. Cuando dejan de alimentarse, limpian su abdomen y se transforman en pupa dentro de la cámara pupal entre los meses de julio y agosto. Los adultos permanecen en el suelo aproximadamente 30 días, esperando la presencia de la humedad ideal para su emergencia. Otras especies de corós de menor importancia económica como Diloboderus abderus o Cyclocephala sp. eventualmente pueden observarse en asociación con el maíz, especialmente en la región sur del país.
Chinches Pardas (Chinches de Raíz)
En Brasil, hay registros de la aparición de chinches pardas en varios estados, aunque hay una incidencia más pronunciada en la región de Cerrados. Los ataques de estos insectos se producen normalmente en grandes campos de cultivo de maíz, observándose focos de infestación de hasta 70 hectáreas. El daño resulta de la continua succión de la savia en las raíces del maíz, lo que puede provocar el debilitamiento o incluso la muerte de las plantas.
Las diferentes especies de plantas hospedantes de las que se alimenta la chinche de la raíz marrón tienen diferentes grados de susceptibilidad a su ataque. Se ha encontrado que el algodón es la especie más susceptible, seguido de la soja, el maíz, el sorgo y el arroz. Estos bichos predominan en suelos arenosos, especialmente aquellos con pastos degradados. Los síntomas de ataque a las plantas dependen de la intensidad y el momento de aparición de la plaga en el cultivo, variando desde el marchitamiento y amarillamiento de las hojas hasta el subdesarrollo y secado de la planta, lo que puede provocar graves pérdidas en el cultivo. La presencia de chinches de raíces marrones en los cultivos se reconoce fácilmente por el fuerte olor que estos insectos exudan cuando se mueve la tierra en áreas infestadas.
En Brasil, las principales especies de chinches pardas asociadas a los cultivos de maíz son Scaptocoris castanea, S. ruai y S. buckupi. En Mato Grosso do Sul existen al menos dos especies de chinches marrones: Scaptocoris castanea y S. agorai. La primera especie se encontró en cultivos de soja, algodón y maíz y la segunda en zonas de pastoreo. En los últimos años también se han observado graves infestaciones de chinches marrones de las raíces, especialmente en sistemas de plantación directa en el Cerrado brasileño. En Mato Grosso existe la presencia de la especie S. castanea en todas las regiones del Estado, mientras que la especie S. agorai fue identificada en la región Oriental, en zonas de soja, maíz y algodón. Durante las épocas del año con mayor humedad, este insecto permanece en las capas más superficiales del suelo, pero, en condiciones más secas, se desplaza a capas inferiores alcanzando profundidades superiores a 1,5 m.
Larva de Alfiler (*Diabrotica especiosa*)
Como el coró, la larva de alfiler, Diabrotica especiosa, se alimenta de raíces de maíz. Las larvas de esta plaga son de color blanquecino, pero en la cabeza y placa anal presentan una mancha esclerotizada de color marrón oscuro o negro. Estas larvas se alimentan especialmente de las raíces adventicias del maíz. La pérdida de estas raíces reduce la capacidad de la planta para absorber agua y nutrientes, haciéndolas menos productivas y más susceptibles a enfermedades y marchitez. Las plantas caídas tienen un aspecto curvo, caracterizando el síntoma conocido como "cuello de ganso".
Estrategias de Control para Plagas Subterráneas
Para que el control de las plagas que atacan la parte subterránea de las plantas de maíz sea efectivo, es necesario realizar un seguimiento preciso de este grupo de plagas incluso antes de instalar el cultivo, ya que todas las tácticas de control a implementar son preventivas.
- Manipulación del momento de la siembra: Una de las técnicas que se pueden utilizar para controlar el corós y las chinches pardas.
- Preparación del suelo: El uso de implementos adecuados puede reducir la incidencia de plagas.
- Aplicación de insecticidas: Se pueden aplicar a las semillas o pulverizarlos en el surco de siembra.
- Trampas de luz: Como los adultos de coró normalmente se sienten fuertemente atraídos por la luz, el uso de trampas de luz durante el período de emergencia de los insectos del suelo puede capturar un número importante de adultos durante la noche y así ayudar a reducir su infestación en cultivos posteriores.
- Tratamiento de semillas y surcos para corós: La aplicación de insecticidas a las semillas de maíz y a los surcos de siembra es una alternativa prometedora para el manejo del corós en cultivos de maíz, especialmente en sistemas de conservación, como la siembra directa.
- Control de chinche parda: En el caso de la chinche parda, los insecticidas aplicados a las semillas no han demostrado ser una táctica eficaz. Sin embargo, rociar el surco de siembra con insecticidas químicos, especialmente cuando la chinche se encuentra cerca de la superficie del suelo, puede proporcionar un buen control de la plaga, dependiendo del producto y la dosis utilizada.
- Coberturas vegetales: En trabajos realizados con coberturas vegetales, se observó una reducción de la población de chinches pardas en coberturas que contenían cáñamo solar, Crotalaria spectabilis, en relación con las superficies plantadas de mijo, sorgo y brachiaria. En sucesivas plantaciones de algodón también se observó una reducción en la población de la chinche marrón de la raíz después de tres años, lo que demuestra que este cultivo interfiere con el desarrollo de este insecto.
- Control biológico: El control biológico de la chinche parda mediante hongos entomopatógenos también puede ser una alternativa prometedora. Se han identificado aislamientos de Metarhizium anisopliae que proporcionaron niveles de control de S. agorai mayores al 80% en condiciones de laboratorio.
- Control de larvas de alfiler: El control químico de las larvas de alfiler también debe ser preventivo. El tratamiento de las semillas con insecticidas normalmente no protege el sistema de raíces del maíz del ataque de las larvas, ya que durante el período en que causan daños al maíz (más de 30 días después de la emergencia), las plantas ya no presentan efectos residuales de los productos aplicados. Sin embargo, algunos insecticidas, cuando se aplican en forma granulada o en aspersión en el surco de siembra, han demostrado ser eficaces para controlar estas larvas.
Control de Enfermedades y Plagas Superficiales en el Maíz
Las plagas y enfermedades del maíz deben ser controladas eficazmente, sobre todo cuando existen condiciones de sequía. Para poder actuar contra estas amenazas, es fundamental conocer cuáles son las principales.
Principales Enfermedades del Maíz
Tizón (*Exserohilum turcicum*)
El tizón genera lesiones elípticas o alargadas que oscilan entre 2 y 15 cm. Su efecto es una disminución del rendimiento hasta en un 40% por la reducción del área fotosintética.
Roya (*Puccinia sorghi*)
Se manifiesta por la presencia de pústulas alargadas de color herrumbroso en el haz y el envés de las hojas. Produce graves daños por pérdida de rendimiento del cultivo.
Podredumbre de Pie (*Fusarium, Aspergillus o Penicillium*)
Estos hongos causan vuelco y quebrado en cultivares de alto rendimiento. Tal efecto se produce por el debilitamiento de los nudos.
Carbón de la Panoja del Maíz (*Sporisorium reilianum f. sp. zeae*)
Esta enfermedad se viene manifestando desde hace varias campañas. La magnitud del daño es doble: por una parte, reduce las probabilidades de que la planta produzca granos.

Principales Plagas Superficiales del Maíz
Barrenador del Tallo (*Diatraea saccharalis*)
Es considerada una plaga importante que ataca al maíz y al sorgo.
Gusano Blanco (*Diloboderus abderus*)
Estos gusanos viven gran parte del año bajo tierra. Cabe destacar que cuando pasan a la tercera etapa larval es cuando exigen mayor alimentación, desde finales de abril hasta principios de noviembre.
Gusano Cogollero u Oruga Militar Tardía (*Spodoptera frugiperda*)
Esta es una plaga que debe incluirse en un plan de control porque prospera en escenarios de sequía. Se caracteriza por presentar una explosión poblacional muy rápida. Esta característica obliga a mantener una estrategia de monitoreo constante a lo largo de todo el ciclo del cultivo.
Estrategias de Control Específicas
El control de plagas y enfermedades del maíz requiere la implementación de planes que partan del monitoreo constante de los lotes:
- Tizón: Esta enfermedad fúngica se controla mediante la implantación de híbridos con buena tolerancia. Además, deben realizarse aplicaciones con fungicidas que combinen triazoles y estrobirulinas.
- Roya: De acuerdo con los resultados de monitoreo del lote, se recomienda aplicar fungicidas con el apoyo de coadyuvantes, utilizando triazoles, estrobirulinas y carboxamidas.
- Podredumbre de Pie: La estrategia para controlar esta enfermedad consiste en la siembra de variedades resistentes y la destrucción de los rastrojos.
- Carbón de la Panoja del Maíz: Debe evitarse la propagación del inóculo. Al ser detectada la presencia de la enfermedad, deben eliminarse y quemarse las plantas afectadas.
- Barrenador del Tallo: La implantación de cultivares transgénicos con toxinas para los insectos es una estrategia que controla estas poblaciones para reducir daños. Igualmente, deben aplicarse fitosanitarios coincidentemente con el nacimiento de las larvas.
- Gusano Blanco: Debe implementarse un plan de manejo integrado de plagas, donde el control químico es una de las acciones empleadas. Resulta recomendable la aplicación de terápicos de semilla para controlar la larva.
- Gusano Cogollero: La estrategia empleada para el control de esta plaga incluye la siembra de maíz Bt con refugios del 10% de área de otra variante de maíz.
Las plagas y enfermedades del maíz requieren que se realicen planes de control que partan del monitoreo constante de los lotes para el desarrollo de una agricultura sostenible.