La curación del jamón es un proceso meticuloso y tradicional que implica la conservación de la carne de cerdo mediante la salazón y el secado controlado. Este proceso se lleva a cabo en varias etapas, cada una de las cuales contribuye de manera significativa al desarrollo de los sabores y la textura característica del jamón.
El Proceso de Curación del Jamón
El proceso de curación del jamón es fundamental para lograr su sabor y textura únicos. Consta de varias fases:
1. Salazón
En esta etapa, el jamón se cubre con sal marina, que penetra en la carne para preservarla y extraer el exceso de humedad.
2. Secado y Maduración
Después de la salazón inicial y de haber lavado el exceso de sal superficial, el jamón se cuelga en un lugar fresco (entre 3 y 6º C) y con una humedad ambiente entorno al 75%. Posteriormente, el jamón se traslada a un lugar con condiciones de temperatura y humedad controladas donde el aire circula libremente.
3. Curación Final
La curación es la etapa final en la que el jamón desarrolla su sabor y aroma característicos. Durante esta fase, el jamón se somete a condiciones específicas de temperatura y humedad durante un período prolongado, que puede variar mucho en función del tipo de pieza.

Tiempo de Curación del Jamón
El tiempo necesario para curar un jamón puede variar significativamente según varios factores, como el tipo de pieza, la calidad de la carne, las condiciones de curación y el resultado deseado.
- Los jamones ibéricos, considerados de alta calidad, tienen un proceso de curación más largo. El jamón ibérico de bellota, uno de los más apreciados, a menudo se cura durante al menos 36 meses, y algunos ejemplares pueden llegar a curarse durante 48 meses o más.
- Los jamones serranos se pueden considerar curados a partir de los 210 días, pero es más habitual encontrarse piezas de 9 a 18 meses.
Las principales diferencias entre el jamón ibérico y el jamón serrano se encuentran en la alimentación y crianza de los cerdos, lo que influye significativamente en el sabor final. Otra gran diferencia es el tiempo de curación de estas: el jamón ibérico se puede curar unos 36 meses de media, frente a los 9-24 del jamón serrano.
Identificación de un Jamón Bien Curado
Saber si un jamón está bien curado requiere una combinación de observación visual, olfativa y gustativa. El maestro calador es la persona encargada de supervisar cuidadosamente la evolución del proceso y determina el momento exacto en que el jamón está listo para salir de la bodega y ser disfrutado. Certifica la calidad de cada pieza evaluando su forma, textura firme y uniforme, y realizando una cala para examinar la maduración interna.
Características a tener en cuenta:
- Color de la carne: Debe tener un color uniforme y atractivo. En el caso del jamón serrano, suele tener un tono rosa pálido a rojo oscuro. En el jamón ibérico de bellota, la carne puede ser más oscura debido a la dieta de los cerdos.
- Grasa: La grasa que cubre el jamón debe tener un color amarillo dorado o beige.
- Textura: La superficie de la carne debe sentirse firme y seca al tacto, pero no dura como una roca.
- Olor: Un jamón bien curado debe tener un aroma característico, agradable y ligeramente dulce.
- Vetas de grasa: En el caso del jamón ibérico de bellota, busca vetas de grasa intramuscular que se distribuyan uniformemente por la carne.
Es importante recordar que el gusto es subjetivo, y lo que puede considerarse un buen jamón puede variar según las preferencias personales. La aparición de pequeños "cristales" o puntos blancos en la carne no es indicativo de un problema de calidad; de hecho, es un signo positivo que demuestra que el proceso de curación ha sido adecuado, artesano, pausado y natural.
Conservación del Jamón
La conservación del jamón es la clave para que mantenga su aroma, su textura y ese punto jugoso que se espera al cortar o servir. Los métodos de conservación cambian según el formato: pieza entera, jamón empezado, lonchas cortadas o producto envasado.
Conservación de un Jamón Entero
Si te preguntas cómo conservar un jamón cuando aún no lo has empezado, lo más importante es mantenerlo en un lugar fresco, seco y ventilado, lejos de fuentes de calor y de la luz directa. En casa, una despensa bien ventilada o un trastero suelen ser suficientes. La temperatura estable ayuda a que el jamón se mantenga en buen estado, y el tiempo dependerá de cuándo vayas a consumirlo. Evita envolver la pieza entera en plástico, porque necesita transpirar.
- Ubicación: Despensa, trastero seco o una bodega son lugares ideales. Evita la cocina, donde la temperatura cambia constantemente.
- Truco del Colgado: Si es posible, cuelga el jamón de la pezuña. Esto permite que el aire circule uniformemente por toda la pieza. Si no tienes la oportunidad de colgarlo, un jamonero puede ser tu solución ideal.
- Truco Anti-insectos: Cúbrelo con una malla o un paño de algodón transpirable para evitar moscas u otros insectos.
- Aceite de Oliva: Para conservar el jamón durante varios meses, puedes frotar la parte seca de la pieza (la cara interna, donde se despega de la cadera) con aceite de oliva cada dos semanas.

Conservación de un Jamón Empezado
La duda más habitual es cómo conservar un jamón empezado. Aquí el método más efectivo es proteger la zona de corte, porque es la parte que más se reseca. Lo recomendable es cubrir la superficie con su propia grasa (si la tienes) o con un paño limpio de algodón, y dejar el jamón en el jamonero en un lugar fresco.
- Truco de la Grasa: ¡Nunca tires la grasa blanca y el tocino que retiras al empezar a cortar! Úsalos para cubrir y sellar completamente la superficie de corte expuesta.
- Truco de la Transpiración: Para un consumo habitual (más de 48 horas entre cortes), después de cubrir la zona con la propia grasa, tápalo con un paño de algodón o tela opaca. Esto permite que el jamón "respire" sin resecarse. Evita usar papel aluminio o plásticos, que pueden alterar el sabor o textura del jamón.
- Temperatura: Si en casa hace mucho calor, es mejor llevarlo al frigorífico. Si la temperatura en casa es adecuada (menos de 20ºC), lo ideal es dejar el jamón fuera de la nevera. Evita colocarlo cerca de radiadores, cocinas o ventanas con sol directo.
- Truco del Consumo Frecuente: El mejor truco de todos es cortar un poco de jamón cada día o cada pocos días. El jamón recién cortado conserva mejor aroma y textura.
Conservación de Jamón Loncheado
En jamón cortado, la conservación lo que manda es el contacto con el aire: cuanto más expuesto, más rápido pierde aroma. Por eso, la recomendación es guardarlo en recipientes bien cerrados o en su envase original, y sacarlo unos minutos antes de consumir para que recupere textura.
- Paño de Algodón Limpio: Si no lo vas a consumir de inmediato, cubre las lonchas con un paño de algodón.
- Usar un Tupper: Otra opción muy práctica es el clásico tupper. Guarda las lonchas que no se comieron, tapando con cuidado.
- Papel Film: El papel film, por ejemplo, es perfecto para tapar las lonchas durante un par de días. Asegúrate de que esté bien ajustado y sin aire, para que no se reseque.
- Envasado al Vacío: Si tienes la opción de envasar al vacío, es sin duda la mejor manera de conservar el jamón loncheado por más tiempo.
- No cortes más de lo que vas a consumir: El jamón recién cortado es cuando mejor sabe, así que lo más recomendable es cortar solo lo que vayas a comer.

Conservación de Jamón Envasado al Vacío
La conservación de jamón envasado al vacío es una de las opciones más cómodas. Mientras el envase esté intacto, el producto se mantiene bien siguiendo las indicaciones del fabricante. Al abrirlo, lo ideal es consumirlo en un tiempo razonable, conservarlo bien cerrado si queda cantidad y dejar que atempere antes de servir.
- Una vez abierto: El método más seguro es mantenerlo bien cerrado, evitar que se reseque y consumirlo en pocos días para disfrutarlo con mejor textura.
- Temperatura: Respetar la cadena de frío y conservarlo según indique el envase es fundamental.
Congelar Jamón Cortado
Congelar jamón cortado es una opción, pero algunas de sus características pueden verse afectadas, sobre todo en cuanto a textura y sabor. El frío altera un poco las fibras del jamón, y puede perder esa suavidad y untuosidad.
- Bolsas de Congelado: Si decides congelarlo, te recomendamos usar bolsas de congelado con buen cierre para proteger bien las lonchas.
- Descongelación Lenta: Descongela el jamón lentamente en la nevera. Nada de prisas. Déjalo un par de horas para que recupere su temperatura poco a poco.
Conservación de Huesos de Jamón
Los huesos de jamón son un tesoro para caldos, potajes y guisos. El método más práctico en casa es guardarlos en una bolsa bien cerrada y reservarlos en frío si los vas a usar pronto, o congelarlos si necesitas más tiempo.
Consideraciones Adicionales
La elección de un buen jamón es una experiencia que va más allá de simplemente seleccionar un producto. Conviene conocer el proceso de curación al que ha sido sometido, ya que es el verdadero secreto detrás del sabor y la calidad de la pieza.
- Formato y Cantidad: Una buena conservación empieza incluso antes de tener el jamón en casa: elegir bien el formato y la cantidad según tu consumo. Si compras una pieza demasiado grande para el ritmo de la casa, es más fácil que se reseque o pierda punto con el tiempo.
- Jamón Deshuesado: La conservación del jamón deshuesado requiere especial atención porque, al tener más superficie expuesta, el aire puede resecarlo antes. El mejor método es mantenerlo bien protegido, preferiblemente envasado o en recipientes herméticos, y controlar la temperatura si lo guardas en frío.