Mezclar colores -y particularmente, igualarlos- es considerada una tarea compleja por muchos pintores novatos. Sin embargo, esto no tendría por qué ser así. La clave para mezclar colores de forma precisa no es más que saber utilizar el círculo cromático. No hay una mejor herramienta para esta tarea, ni una más sencilla.
El círculo cromático es una organización abstracta de los diversos matices de color que el ser humano tiene la capacidad de ver. Lo cierto es que el círculo cromático ha existido desde hace siglos en una gran variedad de culturas. Hoy en día, nuestro círculo cromático está principalmente basado en la ciencia, apoyándose en los descubrimientos de Newton sobre la teoría del color luz y en el comportamiento del color como sustancia química.

El Círculo Cromático como Herramienta Fundamental
El círculo cromático, en cuanto a pintura, tiene distintas funciones. En esta publicación nos enfocaremos exclusivamente en una de ellas: cómo utilizarlo para mezclar colores de forma fácil y precisa. Esto nos servirá mucho para entender mejor nuestros colores, para comprender cómo organizar nuestras paletas y para hacer hábitos prácticos al pintar.
El círculo cromático está compuesto por los colores primarios y secundarios, en sus distintos matices. Coloquialmente se dice que los colores primarios son rojo, azul y amarillo, mientras que se dice que los secundarios son verde, morado y naranja. Sin embargo, para poder usar correctamente el círculo cromático hay que replantear los matices que asociamos con cada uno de estos nombres.
Colores Primarios para Pintura al Óleo
Los colores primarios son aquellos que, al combinarse por pares, producen mezclas de colores limpios y vibrantes. Con los primarios (más blanco) teóricamente puede producirse toda la gama de matices que el ser humano tiene la capacidad de ver.
Se dice que los colores primarios son azul, rojo y amarillo, pero es importante ser más específico para poder hacer mezclas más precisas. En la actualidad, los matices de pigmento más cercanos a los colores primarios reales son azul cyan, amarillo limón y magenta, los colores de CMYK. Sin embargo, para efectos prácticos en pintura, la teoría del color clásica con amarillo, azul y rojo es la más útil para el pintor.
Los colores primarios son aquellos que al mezclarse nos permiten lograr la mayor cantidad de matices tonales, desde colores muy brillantes hasta negros. Sólo podemos tener los primarios que la industria química nos permite, ya que tener colores primarios 100% precisos no es completamente posible.
Colores Secundarios y Complementarios
Los colores secundarios son aquellos que surgen al combinar los colores primarios por pares. Coloquialmente decimos que los colores secundarios son naranja, morado y verde. Sin embargo, existe una gran cantidad de colores secundarios que pueden producirse con los primarios.
Los colores complementarios son aquellos que se encuentran en sitios opuestos dentro del círculo cromático. Al juntarse químicamente, éstos producen el color negro. Habitualmente decimos que los colores complementarios son: azul y naranja, rojo y verde, morado y amarillo. Los colores complementarios son útiles para mezclar grises cromáticos de forma veloz y sin variaciones tonales.
Con esto queremos decir que, si dominamos el uso de complementarios, fácilmente podremos obtener una gran cantidad de tonos con precisión.
Propiedades Clave del Color para Mezclar
Para dominar la mezcla de colores en óleo, es fundamental comprender las siguientes propiedades:
- Tono o Matiz: En síntesis, lo podemos ver como el color en sí, lo que llamamos tonalidad, como rojo, amarillo, naranja, etc.
- Valor, Luminosidad o Brillo: Se refiere a la claridad u oscuridad de un color. Es la cantidad de blanco o negro que posee un color. Los colores más claros tienen un valor alto y reflejan más luz, mientras que un color de valor bajo es más oscuro y absorben más luz. Este concepto es de suma importancia para la pintura al óleo, pues el éxito de un pintor radica en su capacidad para distinguir los diferentes valores para una tonalidad y poderlos plasmar en su obra, dándole la profundidad, definición de sombras y luces apropiados.
- Saturación o Intensidad: Se refiere a la viveza o palidez de un color, y está relacionado con su pureza. Mientras más saturado está el color de un objeto, mayor sensación de que está en actividad o movimiento. Por ejemplo, si usamos rojo cadmio directamente del tubo, tendríamos una alta intensidad, un color vivo e intenso, pero al mezclarlo con otro color su intensidad se verá disminuida, parecerá más descolorido y gris. La saturación se podrá bajar al máximo por la adición del complementario, ya que se neutraliza el color, llevándolo a una tonalidad gris.
La Teoría del Color Explicada de una Manera Fácil y Sencilla
Cómo Lograr un Rojo Vibrante como el Rojo Manzana en Óleo
Para conseguir un rojo vibrante y fresco, como el rojo manzana, la clave reside en la selección de los pigmentos iniciales y en las técnicas de aclarado y oscurecimiento adecuadas, evitando elementos que "ensucien" el color.
Aclarar el Color Rojo para Tonos Vibrantes
Si queremos un rojo manzana, que generalmente es un rojo brillante con cierta calidez, es crucial saber cómo aclararlo correctamente. Si al rojo que hemos obtenido le añadimos el color blanco, cambia totalmente a un color que reconocemos como rosa. Para un rojo más puro y vibrante, esto no sería lo ideal.
En su lugar, la forma más adecuada de aclarar el rojo, dándole un toque de calidez y luminosidad sin perder su identidad de rojo, es con amarillo. Le echamos un poquito de amarillo primario, mezclamos bien, y vemos que se aclara, tirando a un rojo anaranjado, pero que en definitiva sigue siendo un color rojo. Esta técnica nos permite crear variaciones de rojo más claras y cálidas, perfectas para un rojo escarlata o un rojo manzana.
Oscurecer el Color Rojo
Partiendo del mismo rojo, si le añadimos negro y mezclamos bien, vemos que efectivamente el resultado es más oscuro, pero ya no es un color rojo intenso, y tiene una ligera tendencia al color marrón. Esto es porque el negro "ensucia" la pureza del color.
La forma más correcta de oscurecer el rojo, manteniendo su saturación y dándole profundidad, es con su color complementario: el azul. Le añadimos un poco, mezclamos bien, y conseguimos un rojo que tiende al color morado, pero que en definitiva sigue siendo un color rojo, como un rojo vino o carmín oscuro.
Así que, a tener en cuenta cuando trabajéis con el color rojo, sobre todo en degradados: cuando queráis aclararlo, hacedlo con el amarillo; y para oscurecerlo con el color azul. Para el rojo manzana, que es brillante y vivo, la adición controlada de amarillo es el camino a seguir.

Consejos Prácticos para la Mezcla de Colores en Óleo
El arte de la pintura es una verdadera alquimia. Prácticamente todo en pintura es un ejercicio científico. La experiencia de la mezcla de colores para obtener otros es absolutamente interesante: la capacidad de obtener cualquier tono con la mezcla de colores primarios que tienen los materiales utilizados en la pintura parece cosa de magia.
Combinar colores es una tarea absolutamente imprescindible en el trabajo de un pintor, ya sea profesional o aficionado, puesto que es imposible tener un bote de cada color que existe en la imaginación. Pero el trabajo de mezclar colores y sus resultados no es algo que se pueda dejar al azar; existen numerosas reglas y técnicas que, bien utilizadas, sirven para conseguir ese color imposible que se está buscando. De otro modo solo se conseguiría un manchurrón oscuro e indeterminado que únicamente llega a frustrar al artista.
Reglas Fundamentales para la Mezcla
- Herramientas Limpias: Mantén todas las herramientas perfectamente limpias. Tener los pinceles impolutos asegurará que ningún tono no deseado se cuele en la combinación sin que el pintor lo perciba hasta que ya sea demasiado tarde.
- Pocas Cantidades: Utiliza poca pintura para realizar las mezclas. Es mejor tener que añadir más cantidad que desperdiciar pintura. Algunos tonos como el rojo, por su fuerte pigmentación, cambian el color automáticamente con solo una pincelada.
- Apunta Proporciones: Debemos apuntar cuidadosamente las proporciones utilizadas si después queremos repetir con exactitud el mismo color.
- Evita el Blanco y el Negro para Aclarar/Oscurecer Puros: El blanco y el negro no siempre se deben utilizar para aclarar u oscurecer el color que deseamos. Para lograr un rojo manzana más claro, se recomienda añadir amarillo para obtener un rojo anaranjado, en lugar de blanco que resultaría en rosa. Para oscurecer el rojo, el azul es preferible al negro, que tiende a "ensuciar" el color. Se debe modificar la parte apropiada de la mezcla según el objetivo de tono y saturación.
- Paciencia y Práctica: No se puede llegar a realizar impresionantes mezclas de colores complejos sin haber conseguido antes sacar casi con los ojos cerrados los colores secundarios más sencillos. Lo ideal es ensayar la técnica una y otra vez con las mezclas más sencillas y, poco a poco, ir improvisando algunas más complejas.
- Calidad de Pinturas: No mezcles pinturas de distintas calidades o tipos (por ejemplo, plásticas con sintéticas), ya que esto puede afectar el resultado final de la mezcla y su estabilidad.
La Teoría del Color Explicada de una Manera Fácil y Sencilla
La Importancia de los Pigmentos
Puesto que el color no es lo único que influye al mezclar pigmentos, sino que también interviene el grosor de sus moléculas, lo ideal es tener distintos colores para realizar nuestras mezclas. En realidad, lo que más nos conviene es tener un primario con tendencia a cada uno de sus complementarios para realizar mezclas con ellos.
Para lograr una amplia gama de rojos, amarillos y azules, se sugieren los siguientes colores de partida:
- Amarillo limón
- Amarillo medio
- Rojo
- Carmín o magenta
- Azul cyan
- Azul ultramar
No es necesario que los colores sean cadmios, o quinacridonas, ftalos, ni nada en particular. Lo único que se debe cuidar es tener un amarillo verdoso para mezclar colores verde, un amarillo rojizo o un rojo amarillento para los naranjas, un rojo carmín para los morados, lo mismo que un azul verdoso para los verdes y un azul morado para los morados.
Con estos simples consejos se puede llegar a obtener una maestría total a la hora de mezclar los distintos colores primarios para obtener otros y abrir así el universo de posibilidades a la hora de pintar un cuadro.