Hacer salsas caseras te permite controlar los ingredientes y evitar aditivos innecesarios, como el exceso de azúcares y sal en las salsas embotelladas. Además, es una forma económica de disfrutar de sabores frescos y personalizados.

Salsa Marinara casera
Puedes hacer tu propia salsa marinara a una fracción del precio de las salsas embotelladas comerciales. Esta salsa se basa en gran medida en el ajo, pero no dudes en moderar este sabor asertivo si lo deseas. Reduce la cantidad de ajo o córtalo en rodajas en lugar de picarlo. Cuanto más piques el ajo, más picante será el plato final. Los trozos de ajo más grandes, aunque siguen siendo sabrosos, desprenderán un sabor más sutil. Esta salsa se congela muy bien.
Ingredientes principales
- Aceite de oliva
- Ajo
- Tomates (frescos o enlatados)
- Albahaca
- Sal, pimienta y pimiento rojo triturado (opcional)
Preparación
- Calienta el aceite de oliva y el ajo en una sartén grande con tapa a fuego bajo (no utilices una olla profunda, ya que deseas que el agua se evapore rápidamente y la salsa espese).
- Mientras tanto, añade los tomates escurridos a un tazón profundo. Tritura los tomates con tus manos hasta que estén en trozos gruesos.
- Añade los tomates y la albahaca a la sartén y cocina a fuego lento durante 20-25 minutos hasta que espesen.
- Añade la sal, la pimienta y la pimienta roja triturada, si se usa, a la salsa de tomate.
Si no dispones de tomates frescos de buena calidad, sustituye aproximadamente por 24 oz. (aproximadamente 680g) de tomates enlatados enteros o triturados. Si utilizas tomates frescos, pélalos surcando la piel de cada uno con un cuchillo afilado desde la punta aproximadamente 1/4 hacia abajo, en un patrón de "x". Sumerge los tomates en agua hirviendo durante 30-60 segundos. Retira los tomates y zambúllelos dentro de agua fría. Cuando los tomates estén lo suficientemente fríos al tacto, pélalos. Si deseas una salsa con trozos, pica los tomates en cuadritos y resérvalos.

Consejos para servir
Para acompañar pasta: pon a hervir una olla de 3 a 5 cuartos de agua ligeramente salada (llena la olla 2/3 de su capacidad). Añade la pasta y remueve durante el primer minuto. Continúa cocinando la pasta aproximadamente 7-8 minutos hasta que esté al dente. Añade la pasta a la salsa, tápala y déjala reposar en la salsa durante 1 o 2 minutos. Añade la pasta a un tazón caliente y espolvorea el queso.
Cómo hacer salsa marinara
Salsa Bechamel: un lienzo en blanco culinario
La bechamel es un lienzo en blanco que, con cuatro ingredientes y una elaboración muy sencilla, te permite crear salsas sabrosas y diferentes.
Preparación de la bechamel base
- Derretimos la mantequilla en un cazo y añadimos la harina. Cocemos un par de minutos, sin que tome mucho color.
- Añadimos la leche en tres veces y vamos removiendo, a fuego lento, con las varillas hasta que vemos que va cogiendo cuerpo.
- Añadimos la sal y la nuez moscada rallada.
Variaciones de la bechamel
Salsa de queso
Añadimos el queso a la bechamel cuando aún esté caliente y removemos bien. En el último momento, ponemos la yema de huevo, batimos enérgicamente. Ideal como salsa de macarrones, para cubrir unas patatas o para acompañar una carne.
Salsa de setas
- Limpiamos bien las setas. Las cortamos.
- Las salteamos en una sartén con un chorrito de aceite, a fuego medio, durante unos 4 minutos hasta que vemos que ceden. Salamos.
- Añade las setas a la bechamel.
Salsa de piquillos
Simplemente, se trata de triturar la bechamel con los piquillos hasta conseguir una crema fina.
Salsa de ajo venezolana
Tradicionalmente confeccionada a partir de una mayonesa con ajo y cilantro, esta salsa de ajo es el aderezo por excelencia en Venezuela. Se utiliza como condimento por defecto en muchas de sus comidas, sobre todo en parrilladas. Además, es indispensable en los pasapalos, como así se conoce al picoteo. Seguro que si has probado los tequeños en un restaurante típico, venían acompañados con esta salsa.
Consideraciones importantes
El primer punto es la base de mayonesa. Puedes ponerte con la receta usando una mayonesa ya hecha (de bote, vamos). No obstante, si te animas con tu propia mayonesa casera, puedes encontrar guías para que no se corte. El otro punto importante es la cantidad de ajo que le vamos a poner a esta salsa. Hay a quien le gusta que pique bien, pero también están quienes prefieren un sabor suave. Además, debemos tener en cuenta que si dejamos reposar la salsa, el sabor a ajo va a ser más pronunciado, por lo que te recomendamos que tengas esto siempre en mente. Si buscas un punto muy concreto y, desde luego quieres evitar terminar con una salsa para salir a cazar vampiros, verás que en las explicaciones hacemos énfasis a que vayas echando el ajo poco a poco.
Preparación
- Pelamos unos 3 o 4 dientes de ajo, dependiendo de su tamaño y de lo fuerte que queramos la salsa. Cortamos la parte seca del tallo y, además, le quitamos el germen para que sea más digestivo. Para ello, cortamos cada diente de ajo por la mitad a lo largo y le retiramos el germen que tienen en el centro.
- Luego seguimos con la receta cogiendo 300 g de mayonesa, ya bien sea preparada o recién hecha. La ponemos en el vaso de la batidora. Echamos los ajos dentro del vaso junto con la mayonesa.
- Ahora trituramos todo junto hasta que el ajo se haya integrado bien con la mayonesa. Esto puede tardar un par de minutos. Veremos además que, al batir, la mayonesa coge una consistencia más cremosa. Probamos y, si lo consideramos necesario, añadimos más ajo, teniendo en cuenta que al reposar el sabor será más pronunciado.
- Una vez bien integrado, vamos a condimentar nuestra salsa con cilantro fresco o, en su defecto, perejil. Primero lo enjuagamos y secamos muy bien. De nuevo, le damos un golpe de batidora, poco, lo suficiente para que el cilantro quede bien picado y que veamos que la salsa coge un ligero color verde y con trocitos de cilantro aún visibles. Igualmente, rectificamos en este punto la cantidad de cilantro.
- Por último, probamos la salsa y, de manera opcional, condimentamos al gusto con un poco de aceite de oliva, unas gotas de zumo de limón, sal (poca) y pimienta.
6 recetas de salsas fáciles para guardar
Estas recetas de aderezos son aptas para guardar. Pueden prepararlas todas juntas, congelarlas, y después ir sacando de a poquito para aderezar por acá y condimentar por allá.
Salsa Criolla Argentina
- Picamos la cebolla de verdeo y la cebolla común.
- Pelamos un tomate y lo picamos.
- Tapamos y dejamos hervir un rato.
- Finalmente, pasados unos minutos, agregamos un chorro de puré de tomate.
Salsa Chimichurri
Se asume el conocimiento de esta popular salsa argentina.
Salsa Tártara
- Tomamos uno o dos pepinillos en vinagre y los picamos. También vamos a picar la cebolla.
- Lo primero que vamos a hacer es picar medio diente de ajo.
- Tapamos el frasco y agitamos bien para que se mezclen todos nuestros ingredientes bien.
- No saben lo bien que queda esa salsa con pescado o con verduras de hoja en una ensalada.
Salsa Verde
Ingredientes
- 1 taza (240 gr) de mayonesa
- ½ cucharadita de ajo en polvo
- ½ cucharadita de cebolla en polvo
- 1 cucharada de vinagre blanco
- 1 cucharadita de mostaza
- ¼ de cucharadita de comino en polvo
- ½ cucharadita de sal o al gusto
- ½ manojo de cilantro (aproximadamente 20 gr)
Preparación
Coloca 1 taza de mayonesa, ajo en polvo, cebolla en polvo, vinagre blanco, mostaza, comino en polvo, sal al gusto y cilantro en un procesador de alimentos y licúa hasta obtener una salsa suave y homogénea.

Salsa de Tomate BBQ
Ingredientes
- Salsa de tomate
- Salsa BBQ
- Azúcar morena
Preparación
Mezcla la salsa de tomate, salsa BBQ y azúcar morena en un recipiente pequeño.
Salsa Tártara Dulce o Mayonesa de Piña
Ingredientes
- ½ taza de mayonesa
- Salsa de piña
- Jugo de naranja
- Zanahoria rallada
- Cilantro
- Sal
Preparación
Mezcla ½ taza de mayonesa, salsa de piña, jugo de naranja, zanahoria rallada, cilantro y sal en un recipiente pequeño. Vierte la salsa en un contenedor hermético y guárdala en la nevera.