A todos nos ha pasado alguna vez. Compramos unas espinacas o acelgas con ese color verde reluciente para una ensalada, una crema o cualquier otra preparación que en ese momento cruzó nuestras cabezas. Hacemos nuestro plato, delicioso, pero quedan algunas hojas de sobra. Seguramente pensamos en usarlas en otra receta, durante el fin de semana suena bastante bien. Llega el día, vamos a usar esas verduras que guardamos durante la semana… pero su color ha cambiado, se ven más opacas, como si estuvieran tristes. Se han echado a perder y, además, ya no sabemos qué preparar sin ellas.
Si te sentiste identificado con esta pequeña historia, no te preocupes. Acá te enseñamos a conservar acelgas y espinacas para que no vuelva a suceder. La mejor forma de comer estas verduras es cuando están frescas, ya que de esta forma podemos aprovechar todos sus nutrientes. Sin embargo, sabemos que a veces es necesario guardarlas en casa. Tanto las acelgas como las espinacas son hortalizas con una buena resistencia al frío, por lo que el refrigerador y el congelador son sus mejores aliados para una conservación prolongada.

Cómo Elegir las Mejores Acelgas y Espinacas
Para lograr que las espinacas y acelgas duren más tiempo "lindas", lo primero a tener en cuenta es saber elegirlas. En la verdulería hay que entrenar el ojo para seleccionar los ramos de la mejor calidad. Aquí te mostramos en qué fijarte:
Para Espinacas
- Las Hojas: Tómalas y míralas en detalle. No deben estar arrugadas, golpeadas o dobladas.
- La Textura: Las espinacas deben sentirse un poco firmes, es decir, al momento de doblarlas se debe sentir un poco de resistencia. Además, deben estar secas. La humedad no es una buena señal al momento de elegir o cocinar esta verdura.
- El Color: Las hojas de las espinacas tienen que verse verdes, ojalá con un tono fuerte y brillante. Cuanto más intenso sea, más claro es que ha tenido un buen cuidado, tiene buena calidad y está sana. Por el contrario, si notas tonos amarillos, cafés o negros, como manchas, es mejor buscar otra opción.
- El Tallo: Si es amarillento, no compres esa espinaca. En cuanto a la textura, si es flexible significa que es una espinaca joven. Por el contrario, un tallo más duro es una muestra de una espinaca madura. Estas últimas son usadas, normalmente, para cocinar; las primeras se suelen consumir crudas. Ten en cuenta esto al momento de elegir una receta.
Para Acelgas
Similar a las espinacas, las acelgas deben presentar hojas de un color verde intenso y tallos firmes. Evita aquellas con hojas marchitas, amarillentas o con manchas. Las hojas de acelga, por su forma, tienen muchas grietas, por lo que hay muchos espacios donde se puede esconder la suciedad, la arena, los escombros e, incluso, insectos.

Conservación de Espinacas en el Refrigerador
Las espinacas tienen un alto contenido de agua, que representa aproximadamente entre el 90 y el 93% de su peso. Esto explica por qué son tan ligeras en calorías y se reducen tanto en tamaño cuando se cocinan, y también por qué son tan propensas a descomponerse cuando se les suma aún más humedad. Por ello, la clave para su conservación es el control de la humedad.
Preparación Antes de Guardar
La primera opción para prolongar la vida de tus espinacas es lavar las hojas recién al momento de consumirlas, para asegurarse de no guardar las hojas restantes con humedad. Lo mejor es guardarlas sin lavar, para evitar cualquier tipo de humedad.
Sin embargo, si prefieres guardarlas ya lavadas, tienes que asegurarte de secarlas muy bien. Nunca guardes la espinaca estando mojada o húmeda. Después de limpiarla, déjala secar y escurrir al aire libre sobre una hoja de papel absorbente o un paño limpio. Puedes usar un paño para que sea más rápido, pero ten cuidado para no dañar ni maltratar las hojas.
Una vez secas, guárdalas dentro de un recipiente hermético. Se pueden armar capas de hojas (sin apretarlas mucho), separadas por láminas de papel de cocina, para que absorban los restos de humedad que les pudiera haber quedado. Lo que determinará que las hojas de espinaca se mantengan sin daño por más tiempo será que no queden mojadas o húmedas tras el lavado.
Ubicación Ideal en el Refrigerador
El primer consejo es dejar las espinacas en los cajones de la parte baja del refrigerador. En ese lugar la temperatura no es tan fría como para afectar esta verdura. Piensa que deben tener espacio para respirar.
Duración y Señales de Deterioro
En general, las espinacas pueden durar hasta cinco días en el refrigerador antes de que empiecen a quemarse y verse negras, o a mostrar signos de oxidación.
Hay tres características muy importantes en las cuales fijarse para notar si es mejor no consumir algunas hojas de espinaca:
- Color: La espinaca brilla por su color verde. Si notas que las hojas están negras o más oscuras de lo normal, es mejor evitar consumirlas.
- Textura: Las espinacas deben estar secas y sentirse así. Si no las has lavado y las tocas, y sientes que están húmedas, te recomendamos no usarlas.
- Olor: Este es el elemento que delata con mayor claridad una espinaca que se echó a perder. Si tiene un olor muy fuerte que, además, es feo o poco agradable, no te la comas.

Congelación de Espinacas
Cuándo Congelar
Si notas que te sobraron unas cuantas hojas y sabes que no las vas a usar en los próximos cinco días, la mejor opción es llevarlas al congelador. Eso requiere de algunos pasos extra para asegurar que no se dañen.
Proceso de Congelación
- Lavar: Límpialas con agua fría para retirar rastros de tierra o cualquier otro aspecto que la haga ver sucia.
- Blanquear: Pon a hervir agua en una olla limpia. Deja las espinacas en el agua hirviendo por muy poco tiempo, entre 40 segundos y un minuto.
- Secar: Escurre y deja secar las espinacas por completo.
- Porcionar y Guardar: Guárdalas en un recipiente hermético. Lo mejor es hacerlo por porciones. No deben quedar muy apretadas.
- Congelar: Guárdalas en el congelador.
Cuando las quieras usar para una crema, una sopa, una ensalada o cualquier otro plato, simplemente déjalas en agua caliente por 10 minutos (si estaban blanqueadas) o descongélalas directamente para cocinar. Un pequeño secreto para que tus espinacas duren más tiempo mientras las conservas es cortar el tallo hasta la altura de la hoja.

Conservación de Acelgas en el Refrigerador
Preparación y Almacenamiento Básico
Para conservar las acelgas en el hogar, en primer lugar, lávalas y sécalas completamente. Después, coloca las acelgas en una toalla de papel humedecida, envuélvelas suavemente y almacénalas en una bolsa de plástico dentro del cajón para verduras del frigorífico.
Duración y Puntos Clave
Las acelgas solo se conservan frescas unos dos días a temperatura ambiente. Por lo tanto, hay que consumirlas rápidamente después de la cosecha. Conservadas en el frigorífico, las acelgas se mantienen frescas y crujientes durante varios días, pudiendo durar hasta diez días en el cajón de las verduras.
Método de Preparación para una Conservación más Prolongada en Refrigeración o Pre-Congelación
Si deseas alargar su vida útil en el refrigerador, o como paso previo a la congelación, puedes seguir este método:
- Separar y Cortar: Corta los tallos de las acelgas y separa las hojas de los tronchos o pencas. Las hojas se cortan un poco.
- Blanquear Tronchos: A los tronchos se les hace un pequeño corte en la parte inferior (sin llegar al final) y se pasan a un recipiente con agua. En otro recipiente añade agua y sal, pon a hervir e introduce los tronchos durante 5 minutos. Luego pásalos a un colador para que escurran.
- Blanquear Hojas: Aplica el mismo método de hervir a las hojas de la acelga, pero por un tiempo más breve (aproximadamente un minuto). Luego saca y pon a escurrir.
- Enfriar y Guardar: Una vez que todo enfríe, se pasan a una bolsa hermética (por separado tronchos y hojas), sacando todo el aire posible de la bolsa. Esta se puede guardar en el refrigerador para una conservación más extensa o en el congelador.

Congelación de Acelgas
Por qué Congelar Acelgas
Para ahorrar tiempo y dinero, aprender a congelar las acelgas es siempre una buena idea. La acelga tiene dos temporadas de máxima abundancia: de febrero a junio y de septiembre a diciembre, siendo las más ricas las de abril y mayo, y las de octubre y noviembre cuando las temperaturas son más suaves. Por eso, en época de cosecha, es buena idea congelarlas para tenerlas a mano durante todo el invierno y disfrutar de esta verdura durante mucho tiempo.
Proceso General para Congelar Acelgas
En todos los casos, uno de los primeros pasos para congelar cualquier verdura es lavarla y limpiarla a fondo. Lava bien las hojas bajo el grifo y sécalas con un paño de cocina. A continuación, corta los extremos secos del tallo de las hojas de acelga. Lo más importante para congelarlas como es debido es eliminar al máximo posible el agua, envasándolas lo más secas posible. Para ello puedes usar un centrifugador de lechuga, o ir secándolas a mano con ayuda de un trapo limpio y papel absorbente.
Seguidamente, coloca la acelga en bolsas herméticas y elimina con la mano o un sellador la mayor cantidad de aire posible de las bolsas. Esto ayudará a reducir la formación de cristales de hielo. No olvides escribir la fecha en la etiqueta a modo de recordatorio para el futuro y acomodarlas en el congelador de manera plana.
Con este método, las acelgas se mantendrán entre seis meses y un año.
Congelación de Acelgas Crudas
Si cosechas grandes cantidades de acelga, es probable que no puedas consumirla antes de que pierda su frescura. Congelar acelgas crudas permite ahorrarse algunos pasos. Es muy fácil: lava bien las hojas bajo el grifo y sécalas con un paño de cocina. Esto mantiene frescas las hojas de las acelgas y hace que estén menos blandas al descongelarlas. De lo contrario, cualquier resto de humedad en el congelador puede inducir la formación de cristales de hielo, destruyendo así las células vegetales. Luego, divídelas en porciones y guárdalas en un recipiente apto para el congelador. Puedes utilizar las hojas enteras, cortar las acelgas en tiras gruesas o incluso picarlas en trozos pequeños. Sin embargo, una vez descongelada, la verdura puede adquirir una consistencia más parecida a la de la crema de espinacas. Las acelgas siguen teniendo un sabor excelente. Solo debes cocinar recetas apropiadas en las que las verduras puedan estar más blandas.
Congelación de Acelgas Escaldadas (Blanqueadas)
Además de las hojas de acelga crudas, también puedes congelar acelgas preparadas (escaldadas). Así ahorrarás un valioso espacio en el compartimento del congelador. La forma más fácil de hacerlo es escaldar brevemente las acelgas en agua con sal. Para ello, primero se lava la planta y luego se separan los tallos y las hojas. Hierve los tallos durante dos o tres minutos, las hojas solo brevemente durante un minuto aproximadamente. A continuación, enjuaga los tallos y las hojas en un recipiente con agua helada.
Las ventajas del escaldado es que, al inactivar todas las enzimas, los ingredientes valiosos, como las vitaminas, se conservan durante más tiempo, incluso congelados. Antes de congelarlas, se recomienda secar las acelgas escaldadas. Cuando se hayan enfriado completamente, puedes porcionarlas y congelarlas como se describe más arriba.
Como conservar acelgas por muchos meses y conocer sus beneficios y propiedades!!
Uso de Acelgas Congeladas
Las acelgas congeladas funcionan bien para muchas recetas. Su sabor delicado hace que puedas añadirlas a casi cualquier sopa, guiso, cazuela o salteado que pruebes, como las lentejas con acelgas o la fabulosa torta pascualina. En la mayoría de los casos, no es necesario descongelar la acelga congelada antes de usarla en una receta.
Lavado Correcto de Acelgas y Espinacas (Antes de Consumir)
Ya dijimos que es mejor no lavar las espinacas y acelgas antes de conservarlas en refrigeración, sin embargo, te queremos dar algunas recomendaciones para que lo hagas de la forma correcta cuando las vayas a usar en una preparación:
- Antes de limpiar cualquier alimento, asegúrate de lavar tus manos con agua y jabón.
- Lava las hojas una por una, puede que sea un poco molesto o aburrido, pero es lo mejor. De esta forma te aseguras de limpiar cualquier rastro de suciedad.
- No las laves en un bowl o un recipiente similar. En cambio, deja que el agua simplemente caiga mientras las limpias suavemente.
- Trata las hojas con cuidado. La espinaca y la acelga son verduras frágiles, por lo que es muy fácil romperlas por accidente.
- Evita lavar la espinaca, y en realidad cualquier otro alimento, con cloro o detergente. Si quieres una limpieza más profunda, puedes usar un desinfectante especial para frutas y verduras.
- Déjalas secar en su totalidad antes de guardarlas si es que las has lavado antes de la refrigeración, pero siempre lavalas antes de usarlas en cualquier receta, así ya las hayas lavado antes de refrigerarlas.
Mitos y Realidades: Recalentar Espinacas
Se dice que recalentar espinacas es venenoso, pero ¿qué hay de cierto en este mito? Aclaramos si las espinacas son venenosas después de recalentarlas o si siguen siendo comestibles. Aunque la creencia popular sugiere no recalentar espinacas, la ciencia moderna ha desmentido gran parte de este temor. El problema reside en la conversión de nitratos (presentes en la espinaca) a nitritos al ser cocinadas y recalentadas, especialmente si el proceso es lento o el alimento se conserva de manera inadecuada. Estos nitritos pueden ser perjudiciales en grandes cantidades. Sin embargo, con una manipulación y conservación adecuadas (enfriar rápidamente y recalentar una sola vez a alta temperatura), el riesgo es mínimo. Por lo tanto, las espinacas son seguras para recalentar si se han almacenado correctamente en el refrigerador y se recalientan de manera eficiente.
Beneficios Nutricionales de Acelgas y Espinacas
No hay dudas, las acelgas y espinacas son de las verduras más saludables que puedes incorporar a tu dieta. Aquí te presentamos sus beneficios:
Beneficios de la Espinaca
Aunque esta verdura no te va a dar una fuerza sobrehumana para proteger a tus seres queridos, como lo hacía Popeye, de todas formas, es un alimento que aporta fibra y ácido fólico a tu dieta. La fibra, además, favorece a tu digestión junto al contenido de agua que está presente en la espinaca. Estos son los 10 beneficios más destacados:
- Rica en nutrientes esenciales: La espinaca contiene vitamina A, C, K y ácido fólico, además de minerales como hierro, calcio, magnesio y potasio.
- Promueve la salud del corazón: Gracias a su contenido de nitratos naturales, la espinaca puede ayudar a reducir la presión arterial, mejorando la circulación sanguínea y reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Apoya el sistema inmunológico: Su alta cantidad de vitamina C y antioxidantes fortalece el sistema inmunológico, ayudando al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades.
- Favorece la digestión: Es una excelente fuente de fibra, lo que contribuye a una digestión saludable, previniendo problemas como el estreñimiento y manteniendo un tracto intestinal regular.
- Mejora la salud ocular: Es rica en luteína y zeaxantina, dos antioxidantes importantes que ayudan a proteger los ojos del daño causado por la luz y pueden prevenir enfermedades oculares relacionadas con la edad.
- Respalda la salud ósea: Su contenido de vitamina K es esencial para la salud de los huesos, ya que esta vitamina ayuda en la absorción de calcio y en la mineralización ósea.
- Es fuente de energía: Aunque no contiene tanto hierro como se pensaba popularmente, aún es una fuente decente de hierro no hemo, que es necesario para transportar oxígeno en la sangre y prevenir la fatiga.
- Tiene propiedades antiinflamatorias: Contiene compuestos antioxidantes, como los flavonoides, que tienen efectos antiinflamatorios, lo que puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
- Apoyo a la salud del cerebro: Los antioxidantes presentes en la espinaca también pueden tener efectos protectores sobre el cerebro, ayudando a prevenir el envejecimiento cognitivo y mejorando la función cerebral.
- Control de peso: Por ser baja en calorías y alta en fibra, la espinaca es ideal para dietas de control de peso, ya que proporciona saciedad sin aportar demasiadas calorías.

Beneficios de la Acelga
La acelga es una verdura de hoja verde con un alto valor nutritivo y bajo aporte calórico. Entre sus propiedades destacan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Además, posee los siguientes beneficios para la salud:
- Contiene ácido fólico y hierro, por lo que ayuda a combatir la anemia.
- Contiene yodo, que es bueno para la glándula tiroidea.
- Contiene magnesio, que es bueno para el funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos.
- Contiene fibra soluble, que ayuda a prevenir el estreñimiento.
Conoce los Tipos de Espinacas
Los supermercados y tiendas especializadas suelen tener una gran variedad de espinacas. Aquí te presentamos los tipos más comunes:
- Espinaca Savoy: Se trata de la clase de espinaca más popular y que con mayor frecuencia se encuentra en los supermercados. Tiene un color verde oscuro, con hojas onduladas, gruesas y crujientes al momento de comerlas.
- Espinaca Semi Savoy: Es el mismo tipo de espinaca anterior, la diferencia está en que se recoge antes, por lo que es menos madura. Por esta razón es que sus hojas son más suaves.
- Espinaca de Hoja Lisa: Como seguramente ya lo dedujiste, las hojas de esta clase de espinaca sobresalen por su textura suave y lisa, la gran diferencia con los dos tipos anteriores.
- Espinaca Baby: Un caso similar al de la espinaca Savoy y la espinaca Semi Savoy. La baby es la misma espinaca de hoja lisa, pero que ha sido recogida antes. Por eso sus hojas son más pequeñas y delicadas.
- Espinaca Bloomsdale: Las hojas de esta clase se destacan por ser más largas que las anteriores. Tienen un color verde oscuro y una forma rizada, en lugar de ser lisa. Además, suelen ser duras y crujientes.
- Espinaca Tyee: Estas espinacas se destacan en el periodo de cosechas porque pueden sembrarse tanto en climas fríos como cálidos, además de tener una muy buena resistencia a las enfermedades.